He conocido a más de una persona que busca, mediante el engaño, lograr un beneficio a costa de mentir. Y en todos los ámbitos, o casi. En empresas, vendiendo productos de los cuales no se dice toda la información o se manipula; de jefes, que ocultan derechos o cuestiones de trabajo para lograr que ellos queden en mejor posición para lograr sus fines; de compañeros, que abusan de la mentira para eludir cargas y descargarlas en tí; de falsos amigos, que buscan algún beneficio emocional, social o incluso material; de organizaciones, donde la manipulación se hace con el objeto de satisfacer egos o carencias; de usuarios, que intentan por todos los medios obviar los cauces regulados y saltarse las normas...
El listado es infinito, o tan finito como habitantes tiene España. El valor de la educación, de la paciencia, de la visión de lo público como algo de todos, de la honestidad para lograr fines de manera más plural, está agujereado por los gusanos de la envidia, la corrupción, la mentira y el egoismo. Siempre he admirado a los estadounidenses, pues ellos son honestos en sus relaciones. Un apretón de manos y una palabra dada valen más que un contrato registrado y devaluado inmediatamente por las administraciones correspondientes en España. También es cierto que su corrupción está institucionalizada y aceptada como tal, pero se combate de cuando en cuando por individuos hartos del sistema. En otros países, donde la corrupción se pone a raya mediante normas que se aplican y una clara educación social que separa, señala y juzga al transgresor, hay un mejor concepto de lo público y sus servidores, y todos piensan en la comunidad más que en el beneficio propio sin más.
España... España en cambio es un chiste. Una broma mal contada. Puedo afirmar sin rubor que, tras tratar a personas de entre 10 y 90 años, de todos los sexos, clase y condición, educación y demás cuestiones, he extraído una verdad incontestable. La muestra, unas 100 personas diarias de media. Eso, a lo largo de los dos últimos años, y pongamos de media unos 200 días al año, hacen unas 40.000 personas. Mi muestra personal, que estadísticamente puede importar o no valer una mierda. ¿Y esa verdad incontestable? que no hay educación, valores ni conciencia de sociedad y sentir comunitario y público.
Váyanse a un país donde eso existe en mayor grado. Verá una cola uniforme, de personas en hilera regular. Verá cómo todos esperan pacientemente para lo que necesiten hacer. Que apenas sí levantarán la voz. Que cuando les llegue su turno, expondrán su petición y, tras recibir información, se irán y harán lo que les resulte más conveniente según esa información dada. Que si han de reclamar, lo harán a quien corresponda por los cauces convenientes. Que no intentarán de manera evidente hacer valer una situación de privilegio o estatus. Y que, en general, se comportarán con un rigor más que aceptable.
Vengan a España. Una cola en un Hospital público. Verán una cola amorfa, extraña, de personas viendo dónde pueden situarse mejor para lograr antes su fin. Verá cómo todos están moviéndose nerviosos para ver si avanza o pueden entrar antes, y lo harán con murmullos crecientes que pronto se convertirán en un gallinero de ruidos molestos. Verán que se saltan su turno y tratan de saltarse la cola, preguntando o intentando que se les atienda por su cara. Que si se les atiende, aunque la información se les dé de manera clara, concisa y sencilla, preguntarán ocho veces lo mismo, sin siquiera saber reformular la pregunta, e insistirán, tozudos. Que no se irán o lo harán convencidos de que les han intentado engañar. De que, sin haber deglutido y digerido la información, se quejarán a quien no deben, y cuando se les informe, no se quejarán ante quien deben. Y que gritarán y usarán lenguajes impropios, soliviantando a la cola y mostrándose indignados y ofendidos. Y por supuesto, si pueden, ejercerán sus privilegios con ostentación, ruido y exhibición. En resumen, un comportamiento bochornoso.
A veces suena esnob sentir vergüenza de ser español, sobre todo cuando uno viaja. Pero lo cierto es que la siento. He podido sentir vergüenza más de una vez, y captar comentarios y reprobaciones hacia los españoles que son muy similares a las que he oído de otros españoles hacia extranjeros de iberoamérica o el norte de África o el este de Europa. Y que, al final, uno se da cuenta de la razón fundamental. Es la cultura, idiota.
¿Y a qué el beneficio del engaño, título de la entrada? cuanto más ignorante, analfabeto, sin valores y estúpido sea el gobernado y explotado, más fácil será para los "listos" de siempre seguir haciendo beneficio con ellos. Y esto sí es una clase de economía comprensible en dos tardes. De resolución más lenta, eso sí; quizá, pero solamente quizá, de dentro de un par de generaciones.
Un saludo,
miércoles, 5 de octubre de 2011
domingo, 2 de octubre de 2011
Series de ficción televisiva
Hoy tengo el día catalogador. Pensando en las series de la tele y las horas que les dedicamos, he decidido hacer un pequeño listado de las mismas, con mis favoritas y las que estoy siguiendo (y por qué). Simple divertimento... :)
1. The Wire. La mejor. Simplemente. Si no la has visto... tardas.
2. Los Soprano. Gran historia. Una revolución.
3. Yes, Minister. Y su secuela. Grandes productos BBC y muy, muy reales...
4. Yo, Claudio. Otra BBC. Imprescindible. Calidad y buen gusto.
5. Crematorio. Una esperanza en el panorama español. Magnífica.
Y ahora mismo, siguiendo, estas:
Tremé. Otro gran producto de Simmons, con una N. Orleans real, palpitante. Buena música, buenas actuaciones, buenas historias...
The big bang Theory. Risas algo más trabajadas que otras comedias... da gusto.
Cómo conocí a vuesta madre. El friends de esta época, divertida. Barney.. el mejor.
Juego de Tronos. Muy bien representado el primer libro. A ver el resto...
Mad Men. No podía olvidarla. Y es que es más que Don Draper.
Boardwalk Empire. Otra recreación interesantísima de época, gangsterismo y poder.
Sons of anarchy. Una novedad, fresca y maliciosa. Y macarra...
Misfits. Hablando de macarradas... ¡viva la tele británica!
Luther. Un hallazgo. Idris Elba es maravilloso.
Downton Abbey. Arriba y abajo, pero sigue enganchando.
Californication. Lo reconozco, me ganó con tanto sexo. La segunda, mejor temporada.
Sherlock Holmes. Otra BBC actualizando el personaje muy bien.
Doctor en Alaska. Sigue siendo muy buena, y de cuando en cuando... como un buen vino.
Puede que me deje algo por ahí. No hablo ya de House, agotado hace tiempo, o de otras que no recuerdo. Estas son las que sigo y espero con avidez para ver... y las recomiendo, siempre que se tenga tiempo para verlas. Con The Wire, especialmente, no puedo dejar de decir que es imprescindible. Hay que verla.
En fin. Para otro día, reflexiones de libros o películas o música... si me apetece.
Un saludo,
1. The Wire. La mejor. Simplemente. Si no la has visto... tardas.
2. Los Soprano. Gran historia. Una revolución.
3. Yes, Minister. Y su secuela. Grandes productos BBC y muy, muy reales...
4. Yo, Claudio. Otra BBC. Imprescindible. Calidad y buen gusto.
5. Crematorio. Una esperanza en el panorama español. Magnífica.
Y ahora mismo, siguiendo, estas:
Tremé. Otro gran producto de Simmons, con una N. Orleans real, palpitante. Buena música, buenas actuaciones, buenas historias...
The big bang Theory. Risas algo más trabajadas que otras comedias... da gusto.
Cómo conocí a vuesta madre. El friends de esta época, divertida. Barney.. el mejor.
Juego de Tronos. Muy bien representado el primer libro. A ver el resto...
Mad Men. No podía olvidarla. Y es que es más que Don Draper.
Boardwalk Empire. Otra recreación interesantísima de época, gangsterismo y poder.
Sons of anarchy. Una novedad, fresca y maliciosa. Y macarra...
Misfits. Hablando de macarradas... ¡viva la tele británica!
Luther. Un hallazgo. Idris Elba es maravilloso.
Downton Abbey. Arriba y abajo, pero sigue enganchando.
Californication. Lo reconozco, me ganó con tanto sexo. La segunda, mejor temporada.
Sherlock Holmes. Otra BBC actualizando el personaje muy bien.
Doctor en Alaska. Sigue siendo muy buena, y de cuando en cuando... como un buen vino.
Puede que me deje algo por ahí. No hablo ya de House, agotado hace tiempo, o de otras que no recuerdo. Estas son las que sigo y espero con avidez para ver... y las recomiendo, siempre que se tenga tiempo para verlas. Con The Wire, especialmente, no puedo dejar de decir que es imprescindible. Hay que verla.
En fin. Para otro día, reflexiones de libros o películas o música... si me apetece.
Un saludo,
sábado, 1 de octubre de 2011
Entre las turbulencias
La vida es caos, es azar y falta de orden. Todo lleva el sello ineludible de la entropía, diría un físico cualquiera. Nuestra historia es un baile sobre la afilada hoja de una cuchilla llamada vida.
Un tipo irrumpe en una iglesia católica y mata a dos mujeres, una embarazada y otra que le miraba, para luego suicidarse frente al altar. La mujer embarazada salía de cuentas en breve, pero su hijo ha sobrevivido y ha nacido del crimen y la locura, en medio del azar. ¿Cómo afrontará su futuro, sabiendo sus orígenes? seguramente herede algo de las creencias de su madre, y puede que se pregunte cómo, por qué y para qué. Se hará las mismas preguntas que todos nos hacemos en algún momento de nuestra existencia, y obtendrá la misma pléyade de respuestas. A elegir.
La vida es un constante azar, una inextricable trama donde apenas percibimos un color, una forma y una constante. Creemos ser dueños del control en algún aspecto de la misma, pero esa creencia no es más que uno o varios clavos en nuestro ataud. Porque la vida es constante lucha, es una negociación con nuestros semejantes, una supervivencia ante muchos peligros. No podemos conformarnos, ni creer en la estabilidad, ni en el futuro, ni siquiera en el ahora. Pero vivir siempre en tensión acaba siendo también otro clavo en el ataud. O simplemente, una razón más para morir.
El equilibrio es el del marino que se prueba en la tormenta, en la mayor de las turbulencias conocidas, y es capaz de montar una mesa de té en medio de la cubierta empapada de agua salada y tomarse una taza con impávida presencia. Es el equilibrio del marino que cuando la calma chicha no infla las velas, corre nervioso de un lado a otro amarrando cables y preparando cuerdas, afinando, engrasando y apretando todo cuanto está suelto. El equilibrio que no es tal, pues requiere de la fina intuición del bregado en luchas, del que conoce, de primera mano o por otros, si los escucha o lee, el que sabe, el que realmente no sabe pero acierta a conocer... es el momento de inspiración, de brillo en los ojos y dejarse llevar por la sinfonía del caos, de la anarquía, del desorden más real. El equilibrio que, cuando se roza con los dedos, cede.
Un momento de música y un baile apretándonos con la persona que amamos puede durar un instante y perseverar décadas en la memoria. Un accidente fatal de breves momentos puede truncar y reconducir vidas. Todo es, nada es, y entre medias estamos nosotros.
Hay quienes han sabido ver esta gran verdad, la más grande, a lo largo de los siglos. Sabatini, John Lennon, algún clásico grecorromano... pero seguimos ciegos, creyendo en nuestro control sobre todas las cosas. Y qué fina es la capa de barniz que, si rascamos, cubre esa ilusión...
Un saludo,
NOTA: Hoy 4 de octubre he leído que el bebé murió, no pudo sobrevivir.
Un tipo irrumpe en una iglesia católica y mata a dos mujeres, una embarazada y otra que le miraba, para luego suicidarse frente al altar. La mujer embarazada salía de cuentas en breve, pero su hijo ha sobrevivido y ha nacido del crimen y la locura, en medio del azar. ¿Cómo afrontará su futuro, sabiendo sus orígenes? seguramente herede algo de las creencias de su madre, y puede que se pregunte cómo, por qué y para qué. Se hará las mismas preguntas que todos nos hacemos en algún momento de nuestra existencia, y obtendrá la misma pléyade de respuestas. A elegir.
La vida es un constante azar, una inextricable trama donde apenas percibimos un color, una forma y una constante. Creemos ser dueños del control en algún aspecto de la misma, pero esa creencia no es más que uno o varios clavos en nuestro ataud. Porque la vida es constante lucha, es una negociación con nuestros semejantes, una supervivencia ante muchos peligros. No podemos conformarnos, ni creer en la estabilidad, ni en el futuro, ni siquiera en el ahora. Pero vivir siempre en tensión acaba siendo también otro clavo en el ataud. O simplemente, una razón más para morir.
El equilibrio es el del marino que se prueba en la tormenta, en la mayor de las turbulencias conocidas, y es capaz de montar una mesa de té en medio de la cubierta empapada de agua salada y tomarse una taza con impávida presencia. Es el equilibrio del marino que cuando la calma chicha no infla las velas, corre nervioso de un lado a otro amarrando cables y preparando cuerdas, afinando, engrasando y apretando todo cuanto está suelto. El equilibrio que no es tal, pues requiere de la fina intuición del bregado en luchas, del que conoce, de primera mano o por otros, si los escucha o lee, el que sabe, el que realmente no sabe pero acierta a conocer... es el momento de inspiración, de brillo en los ojos y dejarse llevar por la sinfonía del caos, de la anarquía, del desorden más real. El equilibrio que, cuando se roza con los dedos, cede.
Un momento de música y un baile apretándonos con la persona que amamos puede durar un instante y perseverar décadas en la memoria. Un accidente fatal de breves momentos puede truncar y reconducir vidas. Todo es, nada es, y entre medias estamos nosotros.
Hay quienes han sabido ver esta gran verdad, la más grande, a lo largo de los siglos. Sabatini, John Lennon, algún clásico grecorromano... pero seguimos ciegos, creyendo en nuestro control sobre todas las cosas. Y qué fina es la capa de barniz que, si rascamos, cubre esa ilusión...
Un saludo,
NOTA: Hoy 4 de octubre he leído que el bebé murió, no pudo sobrevivir.
Tiempos que se avecinan
Realmente no asusta que un tipo que dice ser inversor hable con tanta sinceridad en la BBC. No asusta que el candidato del PP al gobierno de España, virtual nuevo presidente tras noviembre, remita todas las respuestas a un programa que nadie suele leerse, mientras sus subalternos van desgranando poco a poco ese programa. Tampoco asusta que los gobiernos mundiales se echen mierda unos a otros y se culpen de la situación actual. Lo que asusta, pura y simplemente, es la inanidad de la gente, de la plebe y el populacho, el ciudadano que se cree clase media y lleva siglos siendo explotado y pobre, viviendo de las migajas de los de arriba. Eso es lo que asusta.
Antaño, las revoluciones y las revueltas se lideraban por gente formada, idealista, que tenía un sueño aparte de una ambición de poder, o simplemente desesperados sin nada que perder. Existía un idealismo que compartían muchos más y que construían, modificaban y trataban de llevar a la práctica muchos. El sueño, invariable, era vivir mejor. El comunismo fue uno de esos sueños, derivado y hermano de los socialismos, anarquismos, movimientos sociales de todo cuño y pelaje e incluso de los que derivaron en extremismos de izquierdas y derechas. Antes, al menos, uno podía mirar a la bandera roja con la hoz y el martillo y pensar, que con todo el mal que había tras sus alambradas, muros y fronteras cerradas, al menos había un sostén físico a las ideologías de quienes aun eran inocentes en el juego del asesinato y control de las masas.
El comunismo cayó. Se desintegraron las estructuras, que no muchas de las maneras, y un vacío inmenso se llenó de estupefacto capitalismo. O eso pensábamos. Realmente, ganaron los mismos de siempre, los que llevan en el mismo papel de toda la vida, cambiando de nombres, formas, pero nunca de esencia.
Hoy se nos asusta por muchos miedos. El fin de la prosperidad, del estado de bienestar, de la educación y sanidad públicas, de los servicios "gratuitos" (lo público no es gratis, es un concierto de miles de ciudadanos que lo pagan y esperan buenos gestores de su dinero... no solamente rapiña) y el retorno a formas más similares en la forma a los siervos. Que ya lo somos muchos...
¿Y qué hace un ciudadano medio? algunos se han unido a la indignación del 15M y similares, y otros despotrican en comentarios de periódicos, blogs y otras webs. Alguno llama a la radio cabreado, y otros muchos hablan en tertulias de amigos improvisadas. Pero eso es hablar. Es bonito pretender que podemos cambiar el tono de una sociedad solamente hablando, pero la Historia, la puta maestra de la sociedad, nos demuestra que hablar no sirve de nada si no tienes fuerza con qué respaldar tus argumentos. Y sabemos qué pasa durante y luego. Aparte, te llega un advenedizo y escribe luego un libro sobre la Revolución Francesa que no aporta nada nuevo y sirve únicamente de acicate de rencores modernos...
El "orden" es algo que crea el ser humano. Si llega un momento en el que el "orden" resulta en escudo de los privilegios de unos pocos contra las miserias de muchos, ese "orden" no es tal, es simple y llanamente guardia mercenaria del cobarde rico. El civismo, ese valor débilmente inculcado, no se mantiene inalterable con los siglos, ni ningún derecho es eterno, si no que hay que pelearlo en cada generación. Quizá Jefferson iba por ahí cuando decía que cada una era dueña de su destino y sociedad... la cuestión, clara y puramente, es que hoy día el "orden" o sistema que tenemos está fallando a muchos, y el día que la balanza se incline y sean más los perjudicados que los beneficiados, cambiará. Y funcionará hasta que no lo haga.
En los tiempos que se avecinan uno piensa y pronostica cosas del pasado. Crack del '29, auge de los fascismos y el nazismo, polarización de ideologías, masas uniformes y acríticas, un decálogo de crímenes y chivos expiatorios, empobrecimiento, guerra, destrucción... pero cuesta pensar en ello con la modernidad tecnológica, y por ello, gracias a ésta, uno se da cuenta de que tenemos la tecnología del siglo XXI en manos de un cerebro de más de 60.000 años de antigüedad. Mucho privitivismo negativo para augurar futuros esperanzadores.
Así que cambien la inversión; en lugar de ladrillo, buenos búnkeres, miles de latas y generadores eléctricos autónomos, armas personales y aguante, mucho aguante. Y quizá, colecciones de música, cine, series y libros para un futuro apocalíptico. El que nos estamos buscando.
Un saludo,
Antaño, las revoluciones y las revueltas se lideraban por gente formada, idealista, que tenía un sueño aparte de una ambición de poder, o simplemente desesperados sin nada que perder. Existía un idealismo que compartían muchos más y que construían, modificaban y trataban de llevar a la práctica muchos. El sueño, invariable, era vivir mejor. El comunismo fue uno de esos sueños, derivado y hermano de los socialismos, anarquismos, movimientos sociales de todo cuño y pelaje e incluso de los que derivaron en extremismos de izquierdas y derechas. Antes, al menos, uno podía mirar a la bandera roja con la hoz y el martillo y pensar, que con todo el mal que había tras sus alambradas, muros y fronteras cerradas, al menos había un sostén físico a las ideologías de quienes aun eran inocentes en el juego del asesinato y control de las masas.
El comunismo cayó. Se desintegraron las estructuras, que no muchas de las maneras, y un vacío inmenso se llenó de estupefacto capitalismo. O eso pensábamos. Realmente, ganaron los mismos de siempre, los que llevan en el mismo papel de toda la vida, cambiando de nombres, formas, pero nunca de esencia.
Hoy se nos asusta por muchos miedos. El fin de la prosperidad, del estado de bienestar, de la educación y sanidad públicas, de los servicios "gratuitos" (lo público no es gratis, es un concierto de miles de ciudadanos que lo pagan y esperan buenos gestores de su dinero... no solamente rapiña) y el retorno a formas más similares en la forma a los siervos. Que ya lo somos muchos...
¿Y qué hace un ciudadano medio? algunos se han unido a la indignación del 15M y similares, y otros despotrican en comentarios de periódicos, blogs y otras webs. Alguno llama a la radio cabreado, y otros muchos hablan en tertulias de amigos improvisadas. Pero eso es hablar. Es bonito pretender que podemos cambiar el tono de una sociedad solamente hablando, pero la Historia, la puta maestra de la sociedad, nos demuestra que hablar no sirve de nada si no tienes fuerza con qué respaldar tus argumentos. Y sabemos qué pasa durante y luego. Aparte, te llega un advenedizo y escribe luego un libro sobre la Revolución Francesa que no aporta nada nuevo y sirve únicamente de acicate de rencores modernos...
El "orden" es algo que crea el ser humano. Si llega un momento en el que el "orden" resulta en escudo de los privilegios de unos pocos contra las miserias de muchos, ese "orden" no es tal, es simple y llanamente guardia mercenaria del cobarde rico. El civismo, ese valor débilmente inculcado, no se mantiene inalterable con los siglos, ni ningún derecho es eterno, si no que hay que pelearlo en cada generación. Quizá Jefferson iba por ahí cuando decía que cada una era dueña de su destino y sociedad... la cuestión, clara y puramente, es que hoy día el "orden" o sistema que tenemos está fallando a muchos, y el día que la balanza se incline y sean más los perjudicados que los beneficiados, cambiará. Y funcionará hasta que no lo haga.
En los tiempos que se avecinan uno piensa y pronostica cosas del pasado. Crack del '29, auge de los fascismos y el nazismo, polarización de ideologías, masas uniformes y acríticas, un decálogo de crímenes y chivos expiatorios, empobrecimiento, guerra, destrucción... pero cuesta pensar en ello con la modernidad tecnológica, y por ello, gracias a ésta, uno se da cuenta de que tenemos la tecnología del siglo XXI en manos de un cerebro de más de 60.000 años de antigüedad. Mucho privitivismo negativo para augurar futuros esperanzadores.
Así que cambien la inversión; en lugar de ladrillo, buenos búnkeres, miles de latas y generadores eléctricos autónomos, armas personales y aguante, mucho aguante. Y quizá, colecciones de música, cine, series y libros para un futuro apocalíptico. El que nos estamos buscando.
Un saludo,
jueves, 1 de septiembre de 2011
Risas entre lágrimas
La etiqueta y las formalidades exigen que, en un funeral, o en un momento dramático, uno se abstenga de sonreir o mostrar el más mínimo atisbo de felicidad. Es lógico, se supone que el momento lo exige y se puede malinterpretar como una burla. Pero en las ocasiones que he tenido que afrontar esos momentos (y han sido varias...) recuerdo siempre que algo me hacía sonreir, melancólico, quizá, o incluso divertido, llegando al punto de la risa en algún momento puntual.
Y entonces debía forzar el rictus serio, los labios fruncidos, los ojos apagados y ningún sonido ajeno a los sollozos o murmullos. La realidad es que, cuando era niño, mis dos hermanos mayores murieron con relativa prontitud y distancia uno de otro. No llegaron a los 30 años. Y en el caso de mi primer hermano, Carlos, supe que todo estaba mal cuando entré en mi casa, y ví aquella multitud de vecinos y conocidos, curiosos también, y familiares, con mi madre llorando y mi padre forzando el rostro pétreo. Recuerdo a mis dos hermanos, lejanamente, circunspectos. Y yo, que no hacía mucho había celebrado mi cumpleaños, todo lo que quería era jugar con un coche de carreras por la voluta del armario, autopista encerada y lisa. Me sentía raro, pues me había ido a buscar mi hermano al cole, y me sentía ajeno a todo aquello. Sí, había dolor en el ambiente, pero aunque lo comprendía difusamente, yo quería jugar y esperar a que llegara mi hermano Carlos con... nada. Pues era el muerto.
Después vinieron días incómodos. En el cole, todos me trataban con respeto y distancia, algunos como con miedo, otros porque no sabían qué hacer o decir. Y esa fue la primera lección. Nunca nadie sabe qué decir, y las palabras, aunque confortan, son tantas, y tan variadas las bocas, que suelen quedarse en un fondo oscuro. Tampoco sabe nadie qué hacer. Y lo mejor, por eso, es seguir haciendo lo que uno hacía, o intentar hacer algo nuevo o que le guste. Jugar... tenía unos 9 o 10 años.
Entonces, al año o así, murió mi otro hermano, Félix. Mi última imagen de él es en el hospital 12 de Octubre, tras haberle ido a ver con mi madre, y recordarle sonriendo, con sus gafas redondas, ofreciéndome si quería la pasta que le habían puesto para comer, que sabía que a mí me gustaba. Estaba delgado, pero sonreía, y siempre le recordaba con cierta sonrisa. Mi madre decidió ahorrarme el mal trago y me envió unos días con mi tía. Mientras, mi hermano murió, de cáncer, y pasé aislado esos días, comiendo lo que me gustaba (bueno, y también las truchas que bailaban rock en mi barriga... como me decía mi tía...) y jugando con mi prima y sus amigas. Mi madre volvió a buscarme varios días después. Estaba demacrada. Había perdido a dos hijos. Y mi cumpleaños fue... triste. Aun tengo las fotos, y recuerdo las sensaciones. Todos graves, serios. Yo no quería estarlo. Quería sonrisas, reírme, contarles a todos que el mundo, al final, es un escenario de cierta locura, donde aunque te regañen puedes gritar, correr, saltar sobre un sofá o la cama, levantarle las faldas a las niñas y burlarte de ellas, pisar el césped, jugar en los columpios hasta agotarte, echar carreras en la calle, zigzageando entre los peatones... quería decirles, en mi corta edad, lo que sentía. Que quería ser feliz.
Quizá no supe decírselo, o lo hice de maneras que a mis padres les parecieron alocadas y peligrosas. Me partí un diente, me raspé las rodillas, codos y manos, rompí muchos pares de gafas, me torcí los tobillos con el baloncesto, comía muchas guarrerías, me encantaba la cocacola, el baloncesto, los juegos de rol, leer, la música, mi barrio, mis amigos...
Los años pasaron, la infancia quedó atrás, aunque yo sentía melancolía porque no pude jugar todo lo que quería, ni disfrutar tanto como pensaba. En mi casa, había un manto oscuro y pesado que, echado sobre todos, a unos asfixiaba y, a otros, recalentaba en demasía. Hubo gritos, peleas, lloros, reconciliaciones, palabras sabias, palabras necias... tuve algunas mascotas, como mis hámsters, y también juguetes y regalos. Tuve amigos, algunos de los cuales conservo hoy día. Y de pronto, un día, yo ya no era un crío, aunque seguía siéndolo para todos, y la gravedad, la seriedad, se me fue contagiando un poco...
Mi madre murió cuando yo estaba en un curso. Llevaba en coma varios días, y enferma, muchos años. Los últimos meses, con sus insistentes entradas en mi habitación sin llamar (privilegio de madre) o golpeando la pared y despertándome, fueron extraños. Cuando ella murió, al principio, fue irreal. Su cuerpo, hinchado, no era el suyo, el mismo que agitaba la cabeza a un lado con un "eaah!" enérgico cuando algo no le gustaba, ni sacaba la lengua en señal de asentimiento. Ni guiñaba los ojos y mostraba los dientes cuando se enfadaba. Tampoco iba con la bata que recordaba siempre verla en casa. Y su pelo... estaba suave. Pero había muerto.
Pasé semanas viviendo sensaciones de todo tipo. La veía por la calle, pero sabía que no era ella. Me quería acercar a una mujer parecida y abrazarla. La oía hablar, y aun ahora, sin esfuerzo, puedo escucharla. La recordaba en muchos momentos, yo, su hijo pequeño, el pequeño... y supe que quería recordarla, porque había vivido mucho con ella, más de 20 años. Y la quería. Sobre todo, su risa. Su desparpajo e ironía. Sus bromas. Me hizo reír mucho, más de lo que ella pensó. Y era porque ella fue, en lo peor, alegría.
Mi padre quedó viudo, y yo con él conviviendo. Han sido 9 años de cierta agonía. Tratando de que viviera en mejor situación. Que se cuidara. Cuidarle. Que paseara, tuviera aficiones... ¡qué tardes pasé, pirateando para él señales de televisión para ver el fútbol, desde el ordenador!. Y era feliz. Sonreía, poco. Le recuerdo con esa manota grande y velluda, de dedos amplios, anchos, fuertes. Levantándola para dar una palmada amistosa y sonriendo como si le costara dinero. Estaba amargado, por perder a dos hijos, por perder a su esposa, por haber consumido una vida entera de sacrificio por nosotros, por los que quedábamos. A él le debo mi plaza, pues me permitió estudiar sin trabajar más de un año en su casa. Le debemos muchas cosas. E incluso en sus momentos tristes, en aquellos de semanas antes de morir, cuando rememoraba su niñez, pude percibir la misma chispa y alegría. Él no quería lloros ni lamentos. Quería morir bien, dejando todo resuelto. La risa era un lujo que no conocía demasiado.
Termino. Escribo mucho de esto entre lágrimas. Los recuerdos... tres murieron de enfermedad, de cáncer. Otro de accidente. Dentro de la tragedia, sin embargo, aun con la garganta anudada ahora, sé que la vida, este valle de lágrimas, como dice el lugar común, es también un lugar donde resuenan, si se escuchan, si se dejan, las risas. Y las risas, el abrirse francamente como un niño ante toda novedad, son una cura muy eficaz. Combinadas con abrazos, fuertes, sentidos, con quienes queremos y apreciamos, son un bálsamo mayor que esas palabras que nunca son certeras. Soy sensitivo, necesito tocar. Pero también escuchar. Y si ahora escribo todo esto, es porque quiero que un amigo, que ha tenido una pérdida reciente, sepa que siempre, siempre, será escuchado. Siempre.
Ya te daré un fuerte abrazo, Oscar.
Un saludo,
Y entonces debía forzar el rictus serio, los labios fruncidos, los ojos apagados y ningún sonido ajeno a los sollozos o murmullos. La realidad es que, cuando era niño, mis dos hermanos mayores murieron con relativa prontitud y distancia uno de otro. No llegaron a los 30 años. Y en el caso de mi primer hermano, Carlos, supe que todo estaba mal cuando entré en mi casa, y ví aquella multitud de vecinos y conocidos, curiosos también, y familiares, con mi madre llorando y mi padre forzando el rostro pétreo. Recuerdo a mis dos hermanos, lejanamente, circunspectos. Y yo, que no hacía mucho había celebrado mi cumpleaños, todo lo que quería era jugar con un coche de carreras por la voluta del armario, autopista encerada y lisa. Me sentía raro, pues me había ido a buscar mi hermano al cole, y me sentía ajeno a todo aquello. Sí, había dolor en el ambiente, pero aunque lo comprendía difusamente, yo quería jugar y esperar a que llegara mi hermano Carlos con... nada. Pues era el muerto.
Después vinieron días incómodos. En el cole, todos me trataban con respeto y distancia, algunos como con miedo, otros porque no sabían qué hacer o decir. Y esa fue la primera lección. Nunca nadie sabe qué decir, y las palabras, aunque confortan, son tantas, y tan variadas las bocas, que suelen quedarse en un fondo oscuro. Tampoco sabe nadie qué hacer. Y lo mejor, por eso, es seguir haciendo lo que uno hacía, o intentar hacer algo nuevo o que le guste. Jugar... tenía unos 9 o 10 años.
Entonces, al año o así, murió mi otro hermano, Félix. Mi última imagen de él es en el hospital 12 de Octubre, tras haberle ido a ver con mi madre, y recordarle sonriendo, con sus gafas redondas, ofreciéndome si quería la pasta que le habían puesto para comer, que sabía que a mí me gustaba. Estaba delgado, pero sonreía, y siempre le recordaba con cierta sonrisa. Mi madre decidió ahorrarme el mal trago y me envió unos días con mi tía. Mientras, mi hermano murió, de cáncer, y pasé aislado esos días, comiendo lo que me gustaba (bueno, y también las truchas que bailaban rock en mi barriga... como me decía mi tía...) y jugando con mi prima y sus amigas. Mi madre volvió a buscarme varios días después. Estaba demacrada. Había perdido a dos hijos. Y mi cumpleaños fue... triste. Aun tengo las fotos, y recuerdo las sensaciones. Todos graves, serios. Yo no quería estarlo. Quería sonrisas, reírme, contarles a todos que el mundo, al final, es un escenario de cierta locura, donde aunque te regañen puedes gritar, correr, saltar sobre un sofá o la cama, levantarle las faldas a las niñas y burlarte de ellas, pisar el césped, jugar en los columpios hasta agotarte, echar carreras en la calle, zigzageando entre los peatones... quería decirles, en mi corta edad, lo que sentía. Que quería ser feliz.
Quizá no supe decírselo, o lo hice de maneras que a mis padres les parecieron alocadas y peligrosas. Me partí un diente, me raspé las rodillas, codos y manos, rompí muchos pares de gafas, me torcí los tobillos con el baloncesto, comía muchas guarrerías, me encantaba la cocacola, el baloncesto, los juegos de rol, leer, la música, mi barrio, mis amigos...
Los años pasaron, la infancia quedó atrás, aunque yo sentía melancolía porque no pude jugar todo lo que quería, ni disfrutar tanto como pensaba. En mi casa, había un manto oscuro y pesado que, echado sobre todos, a unos asfixiaba y, a otros, recalentaba en demasía. Hubo gritos, peleas, lloros, reconciliaciones, palabras sabias, palabras necias... tuve algunas mascotas, como mis hámsters, y también juguetes y regalos. Tuve amigos, algunos de los cuales conservo hoy día. Y de pronto, un día, yo ya no era un crío, aunque seguía siéndolo para todos, y la gravedad, la seriedad, se me fue contagiando un poco...
Mi madre murió cuando yo estaba en un curso. Llevaba en coma varios días, y enferma, muchos años. Los últimos meses, con sus insistentes entradas en mi habitación sin llamar (privilegio de madre) o golpeando la pared y despertándome, fueron extraños. Cuando ella murió, al principio, fue irreal. Su cuerpo, hinchado, no era el suyo, el mismo que agitaba la cabeza a un lado con un "eaah!" enérgico cuando algo no le gustaba, ni sacaba la lengua en señal de asentimiento. Ni guiñaba los ojos y mostraba los dientes cuando se enfadaba. Tampoco iba con la bata que recordaba siempre verla en casa. Y su pelo... estaba suave. Pero había muerto.
Pasé semanas viviendo sensaciones de todo tipo. La veía por la calle, pero sabía que no era ella. Me quería acercar a una mujer parecida y abrazarla. La oía hablar, y aun ahora, sin esfuerzo, puedo escucharla. La recordaba en muchos momentos, yo, su hijo pequeño, el pequeño... y supe que quería recordarla, porque había vivido mucho con ella, más de 20 años. Y la quería. Sobre todo, su risa. Su desparpajo e ironía. Sus bromas. Me hizo reír mucho, más de lo que ella pensó. Y era porque ella fue, en lo peor, alegría.
Mi padre quedó viudo, y yo con él conviviendo. Han sido 9 años de cierta agonía. Tratando de que viviera en mejor situación. Que se cuidara. Cuidarle. Que paseara, tuviera aficiones... ¡qué tardes pasé, pirateando para él señales de televisión para ver el fútbol, desde el ordenador!. Y era feliz. Sonreía, poco. Le recuerdo con esa manota grande y velluda, de dedos amplios, anchos, fuertes. Levantándola para dar una palmada amistosa y sonriendo como si le costara dinero. Estaba amargado, por perder a dos hijos, por perder a su esposa, por haber consumido una vida entera de sacrificio por nosotros, por los que quedábamos. A él le debo mi plaza, pues me permitió estudiar sin trabajar más de un año en su casa. Le debemos muchas cosas. E incluso en sus momentos tristes, en aquellos de semanas antes de morir, cuando rememoraba su niñez, pude percibir la misma chispa y alegría. Él no quería lloros ni lamentos. Quería morir bien, dejando todo resuelto. La risa era un lujo que no conocía demasiado.
Termino. Escribo mucho de esto entre lágrimas. Los recuerdos... tres murieron de enfermedad, de cáncer. Otro de accidente. Dentro de la tragedia, sin embargo, aun con la garganta anudada ahora, sé que la vida, este valle de lágrimas, como dice el lugar común, es también un lugar donde resuenan, si se escuchan, si se dejan, las risas. Y las risas, el abrirse francamente como un niño ante toda novedad, son una cura muy eficaz. Combinadas con abrazos, fuertes, sentidos, con quienes queremos y apreciamos, son un bálsamo mayor que esas palabras que nunca son certeras. Soy sensitivo, necesito tocar. Pero también escuchar. Y si ahora escribo todo esto, es porque quiero que un amigo, que ha tenido una pérdida reciente, sepa que siempre, siempre, será escuchado. Siempre.
Ya te daré un fuerte abrazo, Oscar.
Un saludo,
jueves, 18 de agosto de 2011
Contra quienes cargaría yo por la Crisis
La lista es amplia.
Los sindicatos, prácticamente todos viviendo de subvenciones y en un sistema de privilegios donde el trabajador no es defendido, si no la corporación que ellos forman.
Los partidos políticos, representantes de unos cientos, a lo sumo, miles, de ciudadanos, de sus intereses y sus propios intereses, tratando de hacer de la política un espacio no de servicio público si no de interés privativo.
Los bancos y cajas de ahorro, que decidieron hacer un mal negocio por el que cualquier empresario quebraría pero, como dice el dicho, "si debo 100 tengo un problema, pero si debo 100.000.000, el problema es del otro..." y que, al final, hemos pagado con dinero público.
Los empresarios que aun siguen creyendo que el trabajador es un gasto y una molestia, y prefieren volver a sistemas de esclavitud como en China y otros países.
Los ciudadanos abúlicos, cínicos, complacientes, acomodaticios, que solamente salen a la calle en gran número para la juerga, la risa y la tontería inútil, pero que cuando toca de verdad quejarse, lo dejan para otros... o sea, ninguno.
Y después los anacronismos, como la monarquía, innecesaria en unos tiempos actuales; los privilegios del Antiguo Régimen de la secta católica y su monopolio de la educación, aun; los restos bien conservados del franquismo social, económico e ideológico; los medios que alientan la desinformación y el odio, como viejos panfletarios de tiempos pretéritos... y tantos otros, que, de considerarse uno a uno el chocolate del loro, son al final la foundé entera...
¿Qué hacer, cuando la educación ha sido depauperada, los derechos recortados, los progresos conquistados cercenados y hay una recesión económica que afecta a la moral del personal?
Mi respuesta; una revolución. Primero se empieza con las revueltas, pero es la revolución la que trastoca todo. Y será un fracaso en principio, como todas, porque se conducirá luego por fanáticos, no por competentes. Será un fracaso en principio porque cambiará personas, pero no ideas ni estructuras. Pero luego, ¡ay! quién sabe... quizá el mundo cambie definitivamente, y si no, al menos, lo habremos vivido y la población mundial habrá decrecido un poco en este pobre planeta tan sobreexplotado.
Soy escéptico.
Un saludo,
Los sindicatos, prácticamente todos viviendo de subvenciones y en un sistema de privilegios donde el trabajador no es defendido, si no la corporación que ellos forman.
Los partidos políticos, representantes de unos cientos, a lo sumo, miles, de ciudadanos, de sus intereses y sus propios intereses, tratando de hacer de la política un espacio no de servicio público si no de interés privativo.
Los bancos y cajas de ahorro, que decidieron hacer un mal negocio por el que cualquier empresario quebraría pero, como dice el dicho, "si debo 100 tengo un problema, pero si debo 100.000.000, el problema es del otro..." y que, al final, hemos pagado con dinero público.
Los empresarios que aun siguen creyendo que el trabajador es un gasto y una molestia, y prefieren volver a sistemas de esclavitud como en China y otros países.
Los ciudadanos abúlicos, cínicos, complacientes, acomodaticios, que solamente salen a la calle en gran número para la juerga, la risa y la tontería inútil, pero que cuando toca de verdad quejarse, lo dejan para otros... o sea, ninguno.
Y después los anacronismos, como la monarquía, innecesaria en unos tiempos actuales; los privilegios del Antiguo Régimen de la secta católica y su monopolio de la educación, aun; los restos bien conservados del franquismo social, económico e ideológico; los medios que alientan la desinformación y el odio, como viejos panfletarios de tiempos pretéritos... y tantos otros, que, de considerarse uno a uno el chocolate del loro, son al final la foundé entera...
¿Qué hacer, cuando la educación ha sido depauperada, los derechos recortados, los progresos conquistados cercenados y hay una recesión económica que afecta a la moral del personal?
Mi respuesta; una revolución. Primero se empieza con las revueltas, pero es la revolución la que trastoca todo. Y será un fracaso en principio, como todas, porque se conducirá luego por fanáticos, no por competentes. Será un fracaso en principio porque cambiará personas, pero no ideas ni estructuras. Pero luego, ¡ay! quién sabe... quizá el mundo cambie definitivamente, y si no, al menos, lo habremos vivido y la población mundial habrá decrecido un poco en este pobre planeta tan sobreexplotado.
Soy escéptico.
Un saludo,
Pasando
Ayer fue la manifestación contra la visita financiada con fondos públicos del líder de la secta católica y sus miles de fieles sectarios, presuntamente, de buenas familias. Ayer, en la manifestación, pude comprobar de primera mano que los participantes no eran perroflautas (al menos, no eran dóbermans) y que abundaban los de mediana edad y más que mediana. Que había capas de ciudadanos urbanos, prósperos, no una simple colección de antisistemas. Gente que había conocido los tiempos del nacionalcatolicismo, pero también gente joven que prefiere a Muchachada Nui y sus parodias que a los que parodian. Había, como se suele decir, de todo.
El primer error fue el de exhibir las banderas republicanas de 1931, sin más. Cierto es que las tengo en simpatía, pero sobran. Es ya un clásico que contamina el otro mensaje, y sobran. El segundo error fue no de los manifestantes, si no de la autoridad competente; en su afan por hacer una marcha corta y por calles poco visibles, se llevó a la multitud por callejuelas hasta Sol, verdadero punto de reunión, y cuando la cabecera pasó, con la policía, el grueso de la manifestación (tardamos más de hora y media en llegar de Tirso de Molina a Sol...) se encontró en Sol con que no había policía que detuviera a los peregrinos de las Juventudes y a los neonazis (los había) que les hacían el trabajo sucio. Hubo mezcolanza de manifestantes y peregrinos, y ningún altercado hasta que los peregrinos decidieron que ellos llevaban la razón, con insultos groseros y con mala educación, e incluso algún botellazo posterior.
Luego nos fuimos. Abandonamos por un lateral de Alcalá el resto de la manifestación, que se había roto en Sol (reitero, por la estupidez de los que la permitieron así. obligando a modificar sus formas) viendo cómo la policía que quedaba se portaba correctamente. Incluso algunos peregrinos despitados se vieron avisados por gentes varios, o simplemente, se pasaba de ellos. "Esa mochila la he pagado yo", fue el grito que se les dedicaba, sin más. En general, pude ver más educación de los manifestantes (más de los 5.000 previstos, desde luego, puede que 9 o 10.000) que de los peregrinos y algún bobo que pretendía otra cosa.
Y pasando de todo, llegué a mi casa, sufriendo el acoso de un grupo de niñatos y niñatas que, en el tren, cantaban algo así como "Mañana comienza la recristianización de España, primero en Madrid, luego..." ni puta idea. Y los pocos que no éramos claramente de las Juventudes nos vimos mal vistos... incluso noté más agresividad de la que esperaba en la puerta del Sol.
Es lamentable que la marcha se haya diluido, que las consignas se perdieran (apenas nadie sabía que el manifiesto se leía en el lugar de salida, Tirso de Molina) que cuatro idiotas respondieran a mil idiotas. Es lamentable que una teniente de alcalde y futura alcaldesa (Ana Botella) siga diciendo que un estado aconfesional no es un estado laico y lo interprete como a ella le plazca, no como corresponde a un Estado realmente separado de cualquier religión o fe. Es lamentable que siga existiendo gente maleducada, en todas partes, sin fortaleza moral, sin fortaleza cívica, sin ánimo de vivir en paz, convivir y coexistir, con respeto a lo público como algo de todos. Es lamentable, en suma, y por eso, acabaré pasando.
Soy ateo casi desde que recuerdo poder serlo. Si hice la comunión fue por el soborno, como el que dan a los delfines amaestrados por hacer su número (si no les dieran sus pescados...) pero ya entonces dejé claro que pasaba de misas, de devociones y chorradas supersticiosas. Tuve mis períodos más agresivos, anticlericales, dogmáticos e incluso prosélitos. Ahora mismo, paso de la religión, me joden cosas como esta de la visita del líder sectario (gastos que se dan como "inversión", semanas fantásticas del Corte Inglés de "perdonamos 3 pecados por el precio de 2" y que mientras reduzcan presupuestos en Educación...) y seguiré claramente siendo contrario a la presencia pública de cualquier sistema religioso y a la intrusión política y social de las religiones y sus jerarquías. Pero he visto que el declive de la religión es imparable, que vivir en un entorno urbano va reduciendo más y más la presencia, y que estos son los cantos del cisne. La gente bautiza menos, pero cuando lo hace es por complacer a otros. La gente no hace la comunión convencida en su gran mayoría, sigue siendo por el regalo. Y la gente no se casa tanto por la iglesia, aunque sí en pueblos y demás, y es por el "qué dirán". Y cada vez menos los funerales son religiosos, ya se aparta incluso ahí, en ese punto, a los curas. En resumen, la religión católica, paradigma de España, está en franco retroceso. Y quizá es por la actitud más exitosa que el mero ateismo militante; el pasotismo.
Bienvenido sea. Que la gente viva libremente, eligiendo si quiere ser cristiana, católica, musulmana, judía, budista, chamanista, o simplemente, nada de todo aquello y muchas otras cosas más que, hoy, son más que nunca posibles.
Vivir pasando de religiones, ¡ese es el éxito!
Un saludo,
El primer error fue el de exhibir las banderas republicanas de 1931, sin más. Cierto es que las tengo en simpatía, pero sobran. Es ya un clásico que contamina el otro mensaje, y sobran. El segundo error fue no de los manifestantes, si no de la autoridad competente; en su afan por hacer una marcha corta y por calles poco visibles, se llevó a la multitud por callejuelas hasta Sol, verdadero punto de reunión, y cuando la cabecera pasó, con la policía, el grueso de la manifestación (tardamos más de hora y media en llegar de Tirso de Molina a Sol...) se encontró en Sol con que no había policía que detuviera a los peregrinos de las Juventudes y a los neonazis (los había) que les hacían el trabajo sucio. Hubo mezcolanza de manifestantes y peregrinos, y ningún altercado hasta que los peregrinos decidieron que ellos llevaban la razón, con insultos groseros y con mala educación, e incluso algún botellazo posterior.
Luego nos fuimos. Abandonamos por un lateral de Alcalá el resto de la manifestación, que se había roto en Sol (reitero, por la estupidez de los que la permitieron así. obligando a modificar sus formas) viendo cómo la policía que quedaba se portaba correctamente. Incluso algunos peregrinos despitados se vieron avisados por gentes varios, o simplemente, se pasaba de ellos. "Esa mochila la he pagado yo", fue el grito que se les dedicaba, sin más. En general, pude ver más educación de los manifestantes (más de los 5.000 previstos, desde luego, puede que 9 o 10.000) que de los peregrinos y algún bobo que pretendía otra cosa.
Y pasando de todo, llegué a mi casa, sufriendo el acoso de un grupo de niñatos y niñatas que, en el tren, cantaban algo así como "Mañana comienza la recristianización de España, primero en Madrid, luego..." ni puta idea. Y los pocos que no éramos claramente de las Juventudes nos vimos mal vistos... incluso noté más agresividad de la que esperaba en la puerta del Sol.
Es lamentable que la marcha se haya diluido, que las consignas se perdieran (apenas nadie sabía que el manifiesto se leía en el lugar de salida, Tirso de Molina) que cuatro idiotas respondieran a mil idiotas. Es lamentable que una teniente de alcalde y futura alcaldesa (Ana Botella) siga diciendo que un estado aconfesional no es un estado laico y lo interprete como a ella le plazca, no como corresponde a un Estado realmente separado de cualquier religión o fe. Es lamentable que siga existiendo gente maleducada, en todas partes, sin fortaleza moral, sin fortaleza cívica, sin ánimo de vivir en paz, convivir y coexistir, con respeto a lo público como algo de todos. Es lamentable, en suma, y por eso, acabaré pasando.
Soy ateo casi desde que recuerdo poder serlo. Si hice la comunión fue por el soborno, como el que dan a los delfines amaestrados por hacer su número (si no les dieran sus pescados...) pero ya entonces dejé claro que pasaba de misas, de devociones y chorradas supersticiosas. Tuve mis períodos más agresivos, anticlericales, dogmáticos e incluso prosélitos. Ahora mismo, paso de la religión, me joden cosas como esta de la visita del líder sectario (gastos que se dan como "inversión", semanas fantásticas del Corte Inglés de "perdonamos 3 pecados por el precio de 2" y que mientras reduzcan presupuestos en Educación...) y seguiré claramente siendo contrario a la presencia pública de cualquier sistema religioso y a la intrusión política y social de las religiones y sus jerarquías. Pero he visto que el declive de la religión es imparable, que vivir en un entorno urbano va reduciendo más y más la presencia, y que estos son los cantos del cisne. La gente bautiza menos, pero cuando lo hace es por complacer a otros. La gente no hace la comunión convencida en su gran mayoría, sigue siendo por el regalo. Y la gente no se casa tanto por la iglesia, aunque sí en pueblos y demás, y es por el "qué dirán". Y cada vez menos los funerales son religiosos, ya se aparta incluso ahí, en ese punto, a los curas. En resumen, la religión católica, paradigma de España, está en franco retroceso. Y quizá es por la actitud más exitosa que el mero ateismo militante; el pasotismo.
Bienvenido sea. Que la gente viva libremente, eligiendo si quiere ser cristiana, católica, musulmana, judía, budista, chamanista, o simplemente, nada de todo aquello y muchas otras cosas más que, hoy, son más que nunca posibles.
Vivir pasando de religiones, ¡ese es el éxito!
Un saludo,
jueves, 11 de agosto de 2011
¿Por qué tienen miedo?
Con la que está cayendo en el panorama internacional económico (Italia y Francia dudando de la legitimidad de S&P y otras agencias descalificadoras, el tambaleo de los EUA con los mercados, los ávidos y codiciosos rascando de donde pueden...) no he podido menos que hacerme la pregunta al respecto de los que, al socaire de la persona del líder sectario católico, se sienten atacados, insultan, agreden verbalmente y amenazan con "sistemas de seguridad" propios y católicos contra la "horda antipapal".
¿Por qué tienen miedo?
Cuando llega la llamada Semana Santa (según el calendario lunar) se cortan líneas de metro y autobús, se cierran calles para las procesiones sadomasoquistas e idólatras, se busca imponer un sistema moral y hasta gastronómico y... tienen el apoyo de la Delegación del Gobierno, que no prohibe las marchas aunque nadie se lo haya pedido (artículo 21.2 de la CE de 1978) y sí por el contrario prohiben las marchas solicitadas por los cauces legales. 1 a 0 para los simpatizantes de la secta católica.
Cuando llegan las fiestas religiosas de diversa índole, nadie pone pegas (a fin de cuentas, es un día festivo... y en España, de los 14, salvo el 6 de diciembre (Constitución), el 12 de octubre (Nación) y el 1 de mayo (Trabajo) el resto suelen ser religiosos (bueno, en Madrid el 2 de mayo celebramos el día de destripar gabachos...) y nadie pone pegas. Eso sí, vienen de perlas para hacer puentes. Si alguien reivindica una fiesta no religiosa, se le suele tachar de imbécil. 2 a 0.
Cuando hay una misa pública en cualquier lugar (Plaza de Colón, en Madrid, o en los prados de El Escorial, por ejemplo) se suele disponer de ayuda del consistorio local, de la Comunidad de turno o del Estado, incluso. Se disponen rápidamente bancos, estrados, tablaos de todo cuño para el espectáculo sectario. Si lo piden otros, como por ejemplo, el primer congreso Ateo que se buscó en Toledo, se suelen impedir, poner trabas, amenazar con denuncias y, siempre, evitar. 3 a 0.
Y finalmente, con la visita del Emperador Palpatine (no me digan que no es su avatar, joder... si solamente le falta el cráneo hendido, los rayos saliendo de sus dedos y la frase de "todo sale como lo había previsto"...) se ha logrado rizar el rizo; vale que es un jefe de estado (el Vaticano, sí) pero de ahí a ponerle bocato di cardenali en forma de niños disfrazados de guardia suiza o del Barça, con los casos de pederastia... o lo de los confesionarios... o lo de los colegios... o el bono transporte reducido... o... y mientras, llamando "paletos" a los que no estamos de acuerdo con su visita, o rezando para que no haga calor en Cibeles mientras quitan las marquesinas del bus, que algo de sombra daban, o soltando ufanos que dejarán muchos miles de millones los "pobres" peregrinos, o que los del 15M son antisistema, antipapa y antitodo, o que los del Metro son insolidarios y deben descovocar la huelga para no parecer bananeros, o que un artículo en un periódico desate amenazas punibles legalmente, o que... y mientras, los que somos ateos, o no católicos (más o menos, un 25% del país, no está mal... unos 10 millones de habitantes, más o menos...) no podemos ver una marcha de protesta, o pedir que se publiciten los gastos para que no haya otro Gürtel como en Valencia, o solicitar que el dinero lo usen como las ONG serias, las que funcionan, llevando ayuda a los países que lo necesitan, o que la crisis se solventa con medidas sociales y no recuperando valores tradicionales, o que... 100 a 0. Ganan por goleada.
Y digo yo, con todo a su favor, siendo tantos, teniendo el apoyo de gobiernos como el actual (siempre, los del PSOE han dado más a la secta que los del PP... flípalo colega...) y demostrando desfachatez, la que les otorga unidireccionalmente (según ellos) el artículo 16 de la sacrosanta CE de 1978 y la Ley de Blasfemia, perdón, de Libertad Digital Religiosa, digo... ¿DE QUÉ COJONES TIENEN MIEDO?
Lo dicho, paranoicos perdidos. Llevan con el síndrome de persecución desde tiempos de Nerón, que el pobre, ni sabía que eran así. Si lo hubiera sabido, quién sabe... a lo mejor sí deberían tener más miedo. Ah, pero no... conquistaron el Estado. Todos.
Un saludo,
¿Por qué tienen miedo?
Cuando llega la llamada Semana Santa (según el calendario lunar) se cortan líneas de metro y autobús, se cierran calles para las procesiones sadomasoquistas e idólatras, se busca imponer un sistema moral y hasta gastronómico y... tienen el apoyo de la Delegación del Gobierno, que no prohibe las marchas aunque nadie se lo haya pedido (artículo 21.2 de la CE de 1978) y sí por el contrario prohiben las marchas solicitadas por los cauces legales. 1 a 0 para los simpatizantes de la secta católica.
Cuando llegan las fiestas religiosas de diversa índole, nadie pone pegas (a fin de cuentas, es un día festivo... y en España, de los 14, salvo el 6 de diciembre (Constitución), el 12 de octubre (Nación) y el 1 de mayo (Trabajo) el resto suelen ser religiosos (bueno, en Madrid el 2 de mayo celebramos el día de destripar gabachos...) y nadie pone pegas. Eso sí, vienen de perlas para hacer puentes. Si alguien reivindica una fiesta no religiosa, se le suele tachar de imbécil. 2 a 0.
Cuando hay una misa pública en cualquier lugar (Plaza de Colón, en Madrid, o en los prados de El Escorial, por ejemplo) se suele disponer de ayuda del consistorio local, de la Comunidad de turno o del Estado, incluso. Se disponen rápidamente bancos, estrados, tablaos de todo cuño para el espectáculo sectario. Si lo piden otros, como por ejemplo, el primer congreso Ateo que se buscó en Toledo, se suelen impedir, poner trabas, amenazar con denuncias y, siempre, evitar. 3 a 0.
Y finalmente, con la visita del Emperador Palpatine (no me digan que no es su avatar, joder... si solamente le falta el cráneo hendido, los rayos saliendo de sus dedos y la frase de "todo sale como lo había previsto"...) se ha logrado rizar el rizo; vale que es un jefe de estado (el Vaticano, sí) pero de ahí a ponerle bocato di cardenali en forma de niños disfrazados de guardia suiza o del Barça, con los casos de pederastia... o lo de los confesionarios... o lo de los colegios... o el bono transporte reducido... o... y mientras, llamando "paletos" a los que no estamos de acuerdo con su visita, o rezando para que no haga calor en Cibeles mientras quitan las marquesinas del bus, que algo de sombra daban, o soltando ufanos que dejarán muchos miles de millones los "pobres" peregrinos, o que los del 15M son antisistema, antipapa y antitodo, o que los del Metro son insolidarios y deben descovocar la huelga para no parecer bananeros, o que un artículo en un periódico desate amenazas punibles legalmente, o que... y mientras, los que somos ateos, o no católicos (más o menos, un 25% del país, no está mal... unos 10 millones de habitantes, más o menos...) no podemos ver una marcha de protesta, o pedir que se publiciten los gastos para que no haya otro Gürtel como en Valencia, o solicitar que el dinero lo usen como las ONG serias, las que funcionan, llevando ayuda a los países que lo necesitan, o que la crisis se solventa con medidas sociales y no recuperando valores tradicionales, o que... 100 a 0. Ganan por goleada.
Y digo yo, con todo a su favor, siendo tantos, teniendo el apoyo de gobiernos como el actual (siempre, los del PSOE han dado más a la secta que los del PP... flípalo colega...) y demostrando desfachatez, la que les otorga unidireccionalmente (según ellos) el artículo 16 de la sacrosanta CE de 1978 y la Ley de Blasfemia, perdón, de Libertad Digital Religiosa, digo... ¿DE QUÉ COJONES TIENEN MIEDO?
Lo dicho, paranoicos perdidos. Llevan con el síndrome de persecución desde tiempos de Nerón, que el pobre, ni sabía que eran así. Si lo hubiera sabido, quién sabe... a lo mejor sí deberían tener más miedo. Ah, pero no... conquistaron el Estado. Todos.
Un saludo,
miércoles, 10 de agosto de 2011
Los visitantes (V) de la secta
Las noticias vuelan. El líder de los católicos en el mundo (esa secta transnacional cuyos miembros siguen sin prestar verdadero apoyo al Estado en el que residen... como los judíos, vaya) llega a España en breve. Y en el viaje, algunos datos:
- Se prevé un millón y medio de "peregrinos" que vienen a verle.
- Para ello, el Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad de Madrid han dispuesto edificios y personal público para alojarlos (escuelas y centros públicos)
- Para ello, el Metro de Madrid ha preparado un abono especial mucho más barato que el de los turistas (de 50 euros a 10 euros el abono semanal) y ha reforzado las líneas negociando mediante el sistema del "puenteo" sindical con trabajadores, olvidando la negociación colectiva y los pactos firmados.
- Además, el Consorcio modificará, cortará y alargará líneas, cambiando el panorama de transporte de la ciudad, sin mucho preaviso, y con los perjuicios habituales al usuario.
- En el parque del Retiro, un ebanista abulense ha dispuesto cientos de confesionarios portátiles para que la gente pueda usarlos. Es decir, otro espacio público tomado por los miembros de la secta católica (que, recordemos, son menos del 75% en España, según últimos datos...)
- Las marchas propuestas por grupos ateos y laicos han sido vetadas, con recorridos alternativos de risa.
- El 15M se ha convertido por el camino en un grupo "antisistema, etarra y violento", según dirigentes varios del PP, y tienen que vigilar que no entorpezca la visita, sobre todo en la puerta del Sol.
- El coste de la visita en términos públicos será de unos 50 millones, pagados entre la Comunidad de Madrid y la secta; es decir, todo dinero del que nos cobran por el IRPF. Además de eso, hay empresas implicadas, sobrecostes a los peregrinos (se les cobra el alojamiento que han obtenido gratuitamente en ¡colegios públicos!, pero no para dárselos a Educación o la Comunidad... si no para la secta...) y gastos de protocolo, seguridad, transporte, nóminas de funcionarios, derechos de vacaciones y descansos recortados...
- Todo esto se contrarresta con lo que aducen los sectarios cuando ya no hay más argumentos; que los peregrinos dejarán en torno a 100 millones de euros en España. Negocio redondo.
En resumen, la visita es un negocio. Si la de Obama a Málaga repuntó el turismo estadounidense allí en un 30%, la del líder de la secta católica servirá para hacer de Madrid un megaFIB, IglesiaParty o gran evento similar, donde nos tocarán los huevos a los ateos y agnósticos (¿por qué siempre hay libertad religiosa para el creyente, y ninguna para el ateo? ¿por qué hay siempre prevalencia de derechos para el que se denomina creyente, y suspicacia y violencia contra el que no?) y se demostrará de nuevo que España no es confesional, salvo en lo que al dinero toca, y que las formas, buenas maneras, mos maiorum religioso y demás papanatadas, están por encima de la construcción de una sociedad solidaria, rica para todos, libre, con oportunidades y sin la codicia de los que, paradójicamente, defienden que el rico pase siempre por el ojo de la aguja. Haciendo de ésta un arco ojival gótico de grandes, grandes dimensiones...
En fin, disfruten. Con suerte, yo estaré haciendo cosas más divertidas, como planear mi fraude a Hacienda para que mis impuestos no sufraguen a la secta ni a políticos chorizos, o seguir intentando mi apostasía, que ya no es solamente religiosa.
PS: Por cierto, acabo de leer la noticia; el Ayuntamiento quita las marquesinas de Cibeles por la recepción allí del líder sectario, y a cambio (con la que está cayendo) Rouco pide rezar para que el Sol no tueste las testas de los viajeros... ¡eso sí que es inteligente!
Un saludo,
- Se prevé un millón y medio de "peregrinos" que vienen a verle.
- Para ello, el Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad de Madrid han dispuesto edificios y personal público para alojarlos (escuelas y centros públicos)
- Para ello, el Metro de Madrid ha preparado un abono especial mucho más barato que el de los turistas (de 50 euros a 10 euros el abono semanal) y ha reforzado las líneas negociando mediante el sistema del "puenteo" sindical con trabajadores, olvidando la negociación colectiva y los pactos firmados.
- Además, el Consorcio modificará, cortará y alargará líneas, cambiando el panorama de transporte de la ciudad, sin mucho preaviso, y con los perjuicios habituales al usuario.
- En el parque del Retiro, un ebanista abulense ha dispuesto cientos de confesionarios portátiles para que la gente pueda usarlos. Es decir, otro espacio público tomado por los miembros de la secta católica (que, recordemos, son menos del 75% en España, según últimos datos...)
- Las marchas propuestas por grupos ateos y laicos han sido vetadas, con recorridos alternativos de risa.
- El 15M se ha convertido por el camino en un grupo "antisistema, etarra y violento", según dirigentes varios del PP, y tienen que vigilar que no entorpezca la visita, sobre todo en la puerta del Sol.
- El coste de la visita en términos públicos será de unos 50 millones, pagados entre la Comunidad de Madrid y la secta; es decir, todo dinero del que nos cobran por el IRPF. Además de eso, hay empresas implicadas, sobrecostes a los peregrinos (se les cobra el alojamiento que han obtenido gratuitamente en ¡colegios públicos!, pero no para dárselos a Educación o la Comunidad... si no para la secta...) y gastos de protocolo, seguridad, transporte, nóminas de funcionarios, derechos de vacaciones y descansos recortados...
- Todo esto se contrarresta con lo que aducen los sectarios cuando ya no hay más argumentos; que los peregrinos dejarán en torno a 100 millones de euros en España. Negocio redondo.
En resumen, la visita es un negocio. Si la de Obama a Málaga repuntó el turismo estadounidense allí en un 30%, la del líder de la secta católica servirá para hacer de Madrid un megaFIB, IglesiaParty o gran evento similar, donde nos tocarán los huevos a los ateos y agnósticos (¿por qué siempre hay libertad religiosa para el creyente, y ninguna para el ateo? ¿por qué hay siempre prevalencia de derechos para el que se denomina creyente, y suspicacia y violencia contra el que no?) y se demostrará de nuevo que España no es confesional, salvo en lo que al dinero toca, y que las formas, buenas maneras, mos maiorum religioso y demás papanatadas, están por encima de la construcción de una sociedad solidaria, rica para todos, libre, con oportunidades y sin la codicia de los que, paradójicamente, defienden que el rico pase siempre por el ojo de la aguja. Haciendo de ésta un arco ojival gótico de grandes, grandes dimensiones...
En fin, disfruten. Con suerte, yo estaré haciendo cosas más divertidas, como planear mi fraude a Hacienda para que mis impuestos no sufraguen a la secta ni a políticos chorizos, o seguir intentando mi apostasía, que ya no es solamente religiosa.
PS: Por cierto, acabo de leer la noticia; el Ayuntamiento quita las marquesinas de Cibeles por la recepción allí del líder sectario, y a cambio (con la que está cayendo) Rouco pide rezar para que el Sol no tueste las testas de los viajeros... ¡eso sí que es inteligente!
Un saludo,
jueves, 4 de agosto de 2011
Terrorismo económico
La puta prima de riesgo y sus tíos putativos, "los mercados", o lo que es lo mismo, las grandes fortunas hechas siempre mediante los mismos medios (explotación, corrupción, latrocinio, abuso, rapiña) sigue estando en los medios como un quebradero de cabeza más, como si fuera lo más importante del mundo en España y, con su subida, fueran a explotar las cabezas y ciudades del país.
Mientras, los políticos siguen ignorando a los perroflautas del 15-M, y siguen jugando desde el gobierno a que aquí no pasa nada (y no pasa tanto) y desde la oposición a que España está en la puta miseria (y no es así). Políticos, actualmente, buenos para... alimentar a los chacales, aunque lo llamen canibalismo.
Siria mata. ¡Oh, qué sorpresa! en Egipto, se juzga a Mubarak, pero la junta militar (ah, ese clásico...) no dice cuándo se harán elecciones ni cambia las leyes. En Marruecos, el rey de allí controla a sus chicos mediante la asignatura de religión en los colegios ¡públicos! españoles. No os integréis, que luego a lo mejor os enteráis de qué va eso de los derechos cívicos...
En los Estados Unidos de América, mientras, el presidente come hamburguesas contento de haber lidiado con los que toman té. Ja-jo-jajota. Allí la clase política lleva siendo desde el inicio el agente que da la cara por los del primer párrafo de este texto.
Y en Marte puede haber agua. Y en 20-30 años, ya no dependeremos tanto del petróleo. Y en Cataluña cierran ambulatorios. Y en un pueblo de Murcia, no pagan a los funcionarios. Y frente al Ministerio del Interior en Madrid, la policía carga contra los indignados. Y el fúrgol no para de ser siempre noticia en la televisión. Y yo ya no sé si cagarme en todo y en todos o plantearme alguna solución más radical.
Porque a mí no me preocupa desde hace mucho el terrorismo de ETA, ni tampoco el de AlQuaeda, ni siquiera el de los niñatos que amargan el día. Me preocupa el de los bancos que expropian el piso y dejan en la calle a la gente, el de los políticos que alimentan sus fracasos con dinero de los ciudadanos que les dieron un voto, no un cheque, el terrorismo de los prepotentes que aun piensan que ser político electo significa poner los cuernos a todos y cada uno de los ciudadanos y celebrarlo yendo de putas con "los mercados", que les dejan disfrutar las sobras. Me preocupa el terrorismo económico sin parangón que estamos sufriendo desde que el capitalismo no tiene un freno mínimo, no existe una URSS que dé algo de miedo y justifique el tener políticas sociales para defender a los ciudadanos. Me preocupa que, aparte, la sociedad en general sea tan, tan abúlica, que como decía Calígula, lamento no tenga un solo cuello para... ya saben el resto.
País y mundo de mierda. Ah, espera... nuestro país, nuestro mundo, nuestra sociedad. Nosotros.
Un saludo,
Mientras, los políticos siguen ignorando a los perroflautas del 15-M, y siguen jugando desde el gobierno a que aquí no pasa nada (y no pasa tanto) y desde la oposición a que España está en la puta miseria (y no es así). Políticos, actualmente, buenos para... alimentar a los chacales, aunque lo llamen canibalismo.
Siria mata. ¡Oh, qué sorpresa! en Egipto, se juzga a Mubarak, pero la junta militar (ah, ese clásico...) no dice cuándo se harán elecciones ni cambia las leyes. En Marruecos, el rey de allí controla a sus chicos mediante la asignatura de religión en los colegios ¡públicos! españoles. No os integréis, que luego a lo mejor os enteráis de qué va eso de los derechos cívicos...
En los Estados Unidos de América, mientras, el presidente come hamburguesas contento de haber lidiado con los que toman té. Ja-jo-jajota. Allí la clase política lleva siendo desde el inicio el agente que da la cara por los del primer párrafo de este texto.
Y en Marte puede haber agua. Y en 20-30 años, ya no dependeremos tanto del petróleo. Y en Cataluña cierran ambulatorios. Y en un pueblo de Murcia, no pagan a los funcionarios. Y frente al Ministerio del Interior en Madrid, la policía carga contra los indignados. Y el fúrgol no para de ser siempre noticia en la televisión. Y yo ya no sé si cagarme en todo y en todos o plantearme alguna solución más radical.
Porque a mí no me preocupa desde hace mucho el terrorismo de ETA, ni tampoco el de AlQuaeda, ni siquiera el de los niñatos que amargan el día. Me preocupa el de los bancos que expropian el piso y dejan en la calle a la gente, el de los políticos que alimentan sus fracasos con dinero de los ciudadanos que les dieron un voto, no un cheque, el terrorismo de los prepotentes que aun piensan que ser político electo significa poner los cuernos a todos y cada uno de los ciudadanos y celebrarlo yendo de putas con "los mercados", que les dejan disfrutar las sobras. Me preocupa el terrorismo económico sin parangón que estamos sufriendo desde que el capitalismo no tiene un freno mínimo, no existe una URSS que dé algo de miedo y justifique el tener políticas sociales para defender a los ciudadanos. Me preocupa que, aparte, la sociedad en general sea tan, tan abúlica, que como decía Calígula, lamento no tenga un solo cuello para... ya saben el resto.
País y mundo de mierda. Ah, espera... nuestro país, nuestro mundo, nuestra sociedad. Nosotros.
Un saludo,
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