Buscar dentro de este batiburrillo

miércoles, 14 de julio de 2010

O tempora, o mores

Leer los medios o escucharlos o verlos es un ejercicio de criba y filtro digno de cualquier Prometeo. Pero de cuando en cuando se escapan noticias que puedes entender, dado que los diferentes medios las tratan (o las ignoran) de manera muy aséptica. Porque a veces da igual, o porque no hay opinión.

Mi noticia favorita (jueves-viernes 8 y 9 de julio) es la del millonario español llamado Demetrio Carceller, uno de cuyos artículos está aquí. Sorprende lo escueto de la información, el hecho de que no apareciera en medios televisivos, que otros periódicos lo hayan dado igual de breve o ni siquiera eso, y que del imputado no existan fotos. Pero lo interesante es el trasfondo...

Otra cosa que me encanta es lo del velo. Los tipos de velo. Bien, un debate que no está siendo claro ni sano ni bien encauzado (¿alguna vez algún debate cumple eso?) pero que es importante. Mi gran duda es, ¿es una cuestión religiosa? pues entonces, apliquemos un laicismo real. Sin dobles raseros, que incluya a todas las religiones. Personalmente, soy de la opinión de que las religiones han de estar fuera de toda la esfera pública, sea la que sea, porque entorpecen el correcto desarrollo de la vida humana. Las manifestaciones públicas, por otro lado, que queden completamente reguladas, respetándose los derechos de todos. Y así, por ejemplo, si alguien lleva el velo, el que sea, un día de julio a 40º, a mí me da igual, pero si pretende escudarse en eso para no identificarse ante un policía o un funcionario público, multa o sanción. Si un padre pretende justificado por su religión impedir que su hijo reciba una transfusión o atención médica, sanción al padre. Si un peatón protesta contra una procesión religiosa porque le impide la libre circulación por la calle, que antes dicha procesión haya pedido el pertinente permiso a las autoridades y se publicite correctamente, so pena de sanción. Y así con todo...

El dinero y la religión siempre se han llevado bien. Hay que tener pobres ignorantes a los que saquear y explotar y que vivan siempre apegados a normas absurdas, a ideales caducos y falsos, antes de que se den cuenta de su potencial. Así que no me extraña que el tal Demetrio se llevara su dinero de España, y que seguramente luego fuera a misa dominical o a las procesiones, discretamente, eso sí, de Sevilla.

¿Qué dijo Bakunin en "Dios y el Estado"? Ah, sí, que "¿Cómo puede nacer en un hombre inteligente e instruido la necesidad de creer en ese misterio?". El misterio del dinero y la religión, claro está...

Un saludo,

martes, 13 de julio de 2010

Misticismo del pasado

Siempre me ha intrigado la influencia de la Historia en la contemporaneidad de las acciones y pensamientos de muchos. Es una especie de misticismo desarrollado a partir de interpretaciones de hechos pretéritos que suelen buscarse como justificación o excusa para cuestiones actuales. Y así, por ejemplo, hallo intelectuales de gran calibre como Pérez-Reverte echando mano de la Historia para apuntalar ideas.

En concreto, me ha gustado su último artículo (normalmente, me gustan todos) donde habla de una batalla épica, en 1212. ¿Suena de algo? Sí, Las Navas de Tolosa. Y me sorprende la afirmación casi contrafactual de que "es posible que, gracias a aquello, mi hija no lleve hoy velo cuando sale a la calle". ¿Por qué? Por esa reivindicación de los reinos de la península como armazón y raíz cristiana de la moderna nación española. Siempre construyendo algo en contra de otra cosa, en este caso, un pasado de presuntos reyes católicos que dieron paso a la libertad posterior de los ciudadanos en contra de una tiranía fanática musulmana.

Es como con el discurso famoso de Manuel Azaña. "España ha dejado de ser católica". Todo el mundo se queda con la frase, pero nada más. No indagan más allá. Azaña hace un discurso donde aquilata los méritos del cristianismo y el catolicismo, pero al tiempo, los declara superados en lo público, en los espacios de la política. Intenta superar ese mismo, no sé si llamarlo así, complejo que nos hace retornar al pasado mítico de un mundo donde el catolicismo "a la española" impregnaba todo en la vida. Azaña también se sirve de la Historia pero no para sostener, si no para avanzar precisamente en contra de la misma. De nuevo, construyendo algo en contra de otra cosa.

¿Es cierto que Europa, y España en concreto, le debe tanto a ese catolicismo, al cristianismo?. Sí. Y también a muchas otras cosas. El pasado ha de entenderse como un espacio temporal y físico donde sucedieron cosas, algunas beneficiosas para el futuro, otras no, pero no todas construidas de manera consciente por aquellos que las desarrollaron. También le debemos mucho a otras religiones, y a otros pueblos. Porque ahora mismo, los que compartimos un idioma debemos éste a una base latina, y a miles de préstamos de fuera, incluyendo aquellos de los "fanáticos musulmanes". Y las costumbres, igual. Y muchos inventos, que hacen la vida mejor, o la hicieron, no eran de rancios cristianos viejos. No.

El pasado es eso, pasado. Podemos verlo con los ojos del presente y admirarnos u horrorizarnos según nuestros actuales valores, incluso no comprenderlo en absoluto. Más bien, lo último es la norma. ¿Quién conoce a día de hoy las motivaciones últimas de aquellos tres reyes que cargaron a la desesperada contra un fanático yihadista? ¿quién conoce a día de hoy realmente por qué se iniciaron proyectos en el pasado? La verdad, la puta verdad, como dice mi amigo Javi, es que solemos mitificar, o peor aun, mistificar, el pasado. Por suerte o por desgracia, conozco a muchas personas con sus interpretaciones del pasado mediante una afición que es la reconstrucción histórica (historical reenactment, lo llaman por el norte) y me quedo atónito ante las visiones meramente heroicas, épicas y grandiosas de ciertos momentos del pasado. Me sorprende el rechazo a elementos verdaderos, ignorándolos o repudiándolos por ser cuestión que mancha su interpretación. Y, sobre todo, me pasmo por la capacidad de tergiversación de personas supuestamente inteligentes, a sabiendas.

¿Qué nos ha hecho el pasado, la Historia, para ser tan crueles, manipuladores, alcahuetos con ella?

El pasado siempre fue cruel, endulzado luego por el olvido. El pasado fue como el presente y será el futuro, una lucha por la vida, por la supervivencia, tratando de no molestar ni ser molestado, de vivir con ciertas garantías y necesidades cubiertas. Es siempre igual, desde que el sapiens sapiens ha colonizado el planeta y ha pasado a ser una especie monótona. Nuestra biología es la que es, pero nuestra mente, curiosamente, construye, manipula, cambia, modifica, tergiversa, mistifica sus recuerdos. Y así, el presente, se convierte en confusión.

Al final, lo relativamente cierto es que hay que pasar la vida separando grano de paja, evitando los charcos de lodo y buscando, en el camino, lo mismo siempre. Felicidad, tras la supervivencia...

Un saludo,

martes, 6 de julio de 2010

Democracias activas

Siempre me he preguntado por la receta para que la democracia sea de verdad un sistema válido o viable. Empiezo la reflexión con el número. Los participantes son determinantes. No es lo mismo gestionar un sistema de 10 personas que otro de 100, 1000 o 100000000. A más número, se tiende al uso de los "representantes". Y curiosamente, sucede como en las religiones; nacen como intermediarias entre la fe poco estructurada de una persona, de un individuo, para ser de pronto reguladas mediante terceros, cuartos o quintos.

El número lo determina; un hombre, un voto, de pronto cobra otros sentidos. Hay un relato magnífico de Asimov (¿cuál no lo es?) sobre la democracia. Igual que el chiste aquel de "yo soy el hombre, yo tengo el voto". El voto. Esa forma de elegir a quien nos representará. Y claro, el representante... no somos nosotros mismos. Esto es, confiamos en que esa persona no distorsione nuestros proyectos, ideas y formas de hacer las cosas.

Pero a más número, menos hombres con voto. Realmente, lo que hay son corporaciones de votos. Se vota a la corporación X o Y, obviando qué se desea con dicho voto. Se va diluyendo tanto todo, que al final la perversión y el retorcimiento del sistema es brutal. No votamos, ni elegimos; falseamos. Jugamos a dejar que otros hagan lo que se supone que les pedimos. Falso. A más número, menos democracia...

Un segundo axioma podría ser el referido al tema de la comunicación. No es lo mismo, de nuevo, según el número, un grupo de 10, o 100, que uno de 100000000. Los primeros tendrán comunicación casi boca a boca, directa. Los segundos, más complicado ya, tendrán canales de comunicación, y se va oficializando todo. Pero los terceros... ya no comunican. ¿Para qué? Además, en la era de las telecomunicaciones, internet, la inmediatez, etcétera, realmente lo que tenemos es la incomunicación y la falsedad por norma. ¿Pueden citarme una noticia importante de verdad de hace una semana? Ni pregunto de hace un mes... ni se envuelve el bocadillo con el periódico. Ahora mismo, las noticias, pese a la repetición, no tienen repercusión real en los países. Son píldoras necesarias para alimentar un morbo, no curiosidad, de la masa. Por tanto, un instrumento imprescindible de la democracia, la comunicación, no existe.

Si no tenemos voz real, y las que hay son distorsionadas, entonces... ¿qué tipo de democracia podemos usar? Los anarquistas abogaban por la "acción directa", o lo que es lo mismo, hacerse oír a base de dinamita y bombas y golpes sonados. Las asambleas espartanas eran similares, las cosas se aprobaban según quién gritara más a favor o encontra. Y en Atenas, una de los resultados de la Democracia fue que la gente quería... exiliar a sus políticos. En resumen, ¿puede existir una democracia, una verdadera democracia?

No. Llamémosla Oclocracia, Timocracia, Cleptocracia, Estatocracia, Partitocracia o Plutocracia, pero no así. Para que sea active, para lograr que tengamos una Democracia, quedan pendientes muchas revoluciones aun a día de hoy. Y mientras, la única posible es aquella de pocos individuos, de gente que pueda verse y elegir, realmente, a quienes deseen, o proponerse ellos sin caer en trampas interesadas de intermediarios.

Lo mejor, de todos modos, es que tenemos realmente una Autocracia o "conceptocracia". La del capital. Pobre Marx, tan vigente hoy y tan defenestrado...

Un saludo,

domingo, 20 de junio de 2010

Cinismo

Define la RAE el cinismo como "Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables" y también como "Impudencia, obscenidad descarada". Pero claro, yo pienso en el significado original, esos perros de Antístenes y Diógenes... pobres, si ellos escucharan ahora en qué han convertido sus doctrinas o enseñanzas...

Viviendo en el mundo real, hay muchos cínicos del tipo actual. La gran mayoría de la clase política, por ejemplo. Los banqueros y grandes empresarios. Las iglesias y sectas religiosas. Los monárquicos. Y todo se contagia. El pequeño alcalde, el concejal, el presidente de escalera, el que dirige una Asociación cultural, el líder de un grupo de dos amigos... los prestamistas rompepiernas, los timadores de casa de empeños... el iluminado de procesión y sacristía, el flipado de ideas orientalistas o teosóficas viejísimas... los juancarlistas, las que cantan "¡guapo guapa!" cuando sale algún tipo de esos de las casas reales... al más alto nivel, al más bajo nivel, según su capacidad de influencia, todos, al final, son cínicos. En esos grupos, claro.

Porque yo no los llamaría cínicos. Simplemente, mentirosos. Punto. Un cínico de verdad, un seguidor de los perros, no estaría a gusto con dicho epíteto manejado con esas connotaciones. Es como el "liberalismo" actualmente. Según quienes hayan tomado un término, se ha ido pervirtiendo con el tiempo, y el cinismo ha pasado de ser una sana serie de pensamientos filosóficos, libres por añadidura, a ser un insulto que denota inteligencia, pero también maldad.

Qué pena. Yo también echo en falta hombres, de todo tipo, en género universal. Echo en falta verdades como puñetazos en la cara, como aquellas que desgranaban algunas veces esos perros. Lamento el mundo actual, que no es más corrupto, más deshonesto o menos virtuoso que otros tiempos, pero sí donde más conocemos de esas maldades. Porque seamos serios, siempre habrá buenos y malos, sí, aunque no queramos verlos. Siempre hay un grupo de gentuza, de aprovechados, de miserables que quieren ostentar privilegios de todo tipo, sustentados por siervos estúpidos, mientras otros muchos no desean que el privilegio sea de unos pocos, si no de todos, y si es imposible eso, que no exista tal privilegio. Lo peor, la pena, es que una vez que el hombre conoce lo que le satisface, no desea perderlo con facilidad, y usará de todas las artimañas posibles para mantenerlo. Qué pena...

Hoy por cierto eché en falta a los anarquistas del siglo XIX y principios del XX. Eran tipos serios. Demasiado quizá, como decía Rasputín a Corto. Pero seguramente algunos habrían encontrado ocasión sublime en Suecia para hacer lo que mejor saben. Y también hace poco en Sitges. Y en otros lugares, como el FMI. O incluso el Congreso. Y muchos otros sitios... no sé, en nuestro mundo actual, serían cínicos, pero de los de ahora. Quizá como etarras.

Cinco comidas y un revolcón... vaya, eso sí es verdad...

Un saludo,

viernes, 11 de junio de 2010

Stephen Jay Gould

Estoy ahora mismo con uno de sus libros, recomendación de mi hermano, "Érase una vez el zorro y el erizo", y en él, aparte de tratar de mostrar con buenos argumentos que eso de "ciencias" y "letras" es un invento sin fundamento, más perjudicial que otra cosa, sigo viéndole preocupado con el tema de la religión. En efecto, otro de sus libros, "Ciencia versus religión" tiene un subtítulo que lo dice todo; "un falso conflicto".

Reconozco que de él solamente me había leído el último mencionado y "La falsa medida del hombre", teniendo en recámara algunos más. Pero quería conocer al hombre con quien más difirió Richard Dawkins. Dawkins es un ateo militante y proselitista; no hay más que leer "El espejismo de Dios" para comprobarlo. Ambos mantenían, además, dos teorías diferentes basadas en una misma lectura, "El oriden de las especies" de Darwin, sobre la Evolución. Y ambos eran rivales, sí, también en el tema de la divulgación.

Jay Gould ya murió, hace unos años, con el nuevo milenio. Pero me interesó el debate. Hace poco, en "Muy interesante", un artículo hablaba acerca de un blog de mucho éxito de ciencia... porque sobre todo hablaba de religión. Sonriendo, recordé en ese momento el conflicto falso que denunciaba Jay Gould. Y me pregunté, "¿cómo un científico puede ser tan militante contra la religión y otro, en cambio, apenas sí despacha el conflicto negándolo y hablando de una teoría para ello, el NOMA (Non Overlapping Magisteria / Magisterios no Superpuestos) que a grandes rasgos declara que la Ciencia se ocupa de una cuestión, el mundo natural, y la Religión de otra cuestión, la ética y la moral, y que ninguno de ellos puede entrometerse en el otro, pues no hay argumentos para ello"? Una pregunta larga, la verdad...

Tratando de comprender cómo con tan sencilla respuesta se podría dar por acabado ese conflicto, falso, según él, me empecé a leer otro falso conflicto que denunciaba, el mencionado de Ciencia vs Letras. Y me dí cuenta de que la dicotomía que denunciaba en un lado, por el contrario, la aceptaba en otro. Y si entiendo los argumentos para unir en esa hibridación del zorro y el erizo el mundo del conocimento, no comprendo tanto ese interés en separar y no querer comprender el conflicto con la religión. Porque, a fin de cuentas, es un fenómeno sentimental, irracional, que se quiera o no penetra en los demás magisterios o compartimentos del ser humano. Esto es, no me satisfizo la respuesta de Jay Gould sobre ese tema concreto.

Pero me tiene encantado. Me parece un divulgador de primer orden. Y desde aquí quiero hacer mi pequeño homenaje a un hombre integrador, respetuoso, a veces incomprendido y malinterpretado (¿quién no lo es cuando alguien está interesado en leer o escuchar lo que desea y no lo que se le dice o escribe?) pero que, sin lugar a dudas, tiene un valor fundamental.

Porque todo investigador, científico, estudioso, a fin de cuentas, tiene que luego divulgar, y no tiene que ser un Perelman, pero sí lograr cierta difusión.

Se pueden encontrar los libros de Stephen Jay Gould en la Ed. Drakontos

Un saludo,

Cerdos ignorantes, sois unos hijos de puta...

"...que si todas las personas buenas que me rodeaban...
eran la peor basura que puedas tirar..
."

Me he enganchado a Iván Ferreiro. Cris se dejó el último disco suyo, "Picnic extraterrestre" en la radio de mi coche. Y lo he escuchado varias veces. La que más, el tercer corte, la canción de "Farenheit 451". El título y las dos primeras líneas son parte de la letra.

Una declaración de sentimientos, de intenciones, de sinceridad.

"Lo siento no puedo evitarlo,
de verdad que no puedo evitarlo...
"

Inevitable... una letra sencilla, cantada además con una voz que me está gustando cuanto más la escucho.

"Algunos me aconsejaban que me rindiera o que me callara...
yo era el dedo en el culo de todo aquel que me cruzaba..
."

Algunos lo piden. Algunos sugieren con su silencio o su distracción que uno se calle. Con palabras, también. Con hechos. Que uno se rinda. Y las críticas no valen. Son molestas. Sacan la mierda a la luz. La mierda que nadie quiere oler, pero alguien tiene que limpiar. Y los baños ahora son automáticos... pero eso no quita que todos al final miremos. Y miramos. Y está ahí. Y huele.

"Pero ahora, para ellos no está tan bien,
tambien podríamos decir que es una pena..
."

Ayer lo claro se hizo oscuro hoy. Ayer lo que gustaba con sonrisa falsaria o mueca mal disimulada se rechaza ahora, y en el circo o teatro del mundo, en el cortijo de cada cual, en los tristes vertederos que antaño albergaban edificaciones bellas, se aceptan nuevas sonrisas falsas, nuevas palabras mentirosas, nuevas falacias, nuevas deshonestidades. Miénteme, dime que me quieres... miénteme, dime que quieres hacer cosas conmigo... miénteme, dime que soy valioso... miénteme, dime que sin mí no podrías... miénteme, dime que sin mí puedes hacerlo...

"Si alguno que escucho esto, le sentó mal, o le quemaba,
que sepa que yo no opino, que solo cuento lo que pasaba...
"

No, es una opinión cuando no se quiere escuchar la crítica, es una idea de uno cuando se quiere escuchar la mentira menos honesta... el narrador de la vida, de la verdad, de lo que pasó, aunque lo adorne, es eso, un descarnado periodista de lo cierto. No, no valores... valorar disfraza, miente, miente, miente... ¿acaso no vemos la verdad todos los días y nos mentimos tantas veces como la contemplamos? quizá por supervivencia, quizá por no aceptar algo real y vivir más felices en la falsedad del mito, del invento, de lo que queremos ver y escuchar y no de lo que vemos y escuchamos. Y quema... la vida quema...

"Y si no puede aguantarlo, que piense un poco, que esto se aclara..."

Pensar, la infelicidad del ser inteligente. El raciocinio, una de las dotes más racionadas entre los humanos... pensar, quedarse a oscuras en un cuarto y dar luz con los pensamientos a lo poco iluminado. Iluminar, desde un ángulo, pero al menos lograr que una faceta de la dimensión se vea... y a veces, todo. Mal día para pensar, todos y cada uno de nuestra vida.

"y que si no te gustó esta letra,
tendremos guerra declarada...
"

No se puede decir más con menos. Como él. Un poeta. Me gusta. Sí, me he enganchado a él. Javier Krahe, Sabina, Alberto Pérez, Hilario Camacho... y he pegado un salto de no sé cuántos años hasta Iván Ferreiro. Como cuando cambié mi Renault Clío de 1991 por un Seat León de 2007.

Y solamente me queda decir algo, para acabar. Yo tampoco dedico esta canción a nadie. A nadie que no la merezca...

Perdón, no puedo acabar esta entrada... ni él su canción. Pero hay algo que no puedo dejar de decir.

Gracias, Cris. Gracias, mi amor. Sí, te quiero. Cada día, desde hace ya mucho tiempo. Si de las entrañas puede salir un grito como el de la canción de Iván Ferreiro, que escucho al ir y volver del trabajo y cuando hablo o leo a ciertas personas, también puede salir un temblor y un estremecimiento de amor, producto de una noche oscura, con pocas estrellas, callada, solitaria y sin tí. Y ese temblor aun no lo he sabido musicalizar ni he encontrado una letra que pueda definirlo...

Llámalo amor. Y te regalo un barquito de papel con un motor de cristal...

Un saludo,

domingo, 6 de junio de 2010

Inevitable...

Hay una canción de Iván Ferreiro, ex de Los Piratas, que le encanta a Cris, bueno, todo lo que escribe y canta éste tipo. Y de tanto escucharlo, algo se ha quedado colgando de mis oídos... he buscado la letra, que dice:

Inevitable significa que
"no se puede parar"
es imposible, dudoso, incomprensible,
ahora que lo iba a lograr...

Inevitable, parado en movimiento,
disparado pero lento.
Ahora que lo iba a lograr...

No hagas que me arrepienta,
traicionaría lo que llevo dentro
sin dudarlo.
Mira, yo no te miento,
es imposible parar algo inevitable.

No hagas que me arrepienta...

Inevitable, significa que
hay que dejarlo pasar.
Es importante, mal gusto, inevitable,
ahora que lo iba a lograr...

Insostenible, cerrado de momento,
disperso,pero atento,
ahora que lo iba a lograr...

No hagas que me arrepienta,
renunciaría si pudiera, ahora,
sin pensarlo...Quiero que te des cuenta:
Es imposible parar algo inevitable.

No hagas que me arrepienta,
no hagas que me arrepienta,
no hagas que me arrepienta,
traicionaría lo que llevo dentro,
sin dudarlo.Mira, yo no te miento:
es imposible parar algo inevitable...

Curiosamente, la puedo aplicar a muchas cosas. De mi relación con una de mis aficiones, la recreación histórica. "Ahora que lo iba a lograr..."

También a mi relación con muchas personas, "mira, yo no te miento: es imposible parar algo inevitable..."

O mi percepción de algunas cosas, "Insostenible, cerrado de momento, disperso, pero atento"

Es curioso. He vivido ignorando el pop español de los 80 y 90, aunque tarareara algunas de sus letras, y el de los años 00 del nuevo siglo, en cambio, me ha pillado. Por medio de Cris, no lo niego, que ha desembarcado otros gustos musicales en mi repertorio. Y no me disgusta, es... inevitable.

Hoy escribo con melancolía, no lo puedo negar. Pensando en muchos errores pasados, en cómo afectan a los momentos actuales, en qué situación estoy... y también en cómo los seres humanos somos... imposibles.

Me estoy planteando dejar algunas aficiones, como la reconstrucción. Mäs que nada, porque veo que hay personas que han logrado cabrearme y joderme más que ayudarme a que esa afición creciera. Mi visión de la misma ha ido cambiando y modificándose a lo largo del tiempo, integrando partes que antes rechazaba o rechazando postulados que antes abrazaba. Y ahora, de pronto, me siento... en otro ámbito.

Es inevitable. Al final, las personas, todas, decepcionan. Pero lo que en algunas es aceptable, comprensible, incluso necesario, en otras resulta doloroso, molesto. Y no pasa nada. Es normal.

El ser humano es así. Decepciona. Es inevitable. No se puede traicionar su ser. Todos, todos, somos indefendibles. Y eso molesta...

En fin. Qué buena es la letra de Iván Ferreiro. Me quedo con esa gente. La que vive y se equivoca, la que cambia y decide hacer luego al final lo que le place, para su placer personal, para su disfrute individual. Hedonismo... ético.

Un saludo,

miércoles, 26 de mayo de 2010

Mayo y los libros

Comienza en breve la Feria del Libro, en el parque del Retiro de Madrid. Y de pronto, todo cobra una nueva luz, el aire huele distinto y el ambiente posee una ligereza inigualable. El sol da un calor nada exasperante, y la brisa, suave, de la sierra, refresca al paseante. Pronto, todo será del color blanco de las casetas, y ríos de gente entorpecerán el paso entre ellas.

Mayo siempre ha sido para mí el mes de las novedades, de los libros especiales que llevo apuntados en diferentes notas, lugares, sitios. Un libro apuntado en una nota de papel, en un mensaje de móvil, en una carpeta de la academia, en un archivo del ordenador... mayo es el mes en que voy ordenando esas notas y esperando que mi presupuesto, siempre exigüo, me llegue para comprarlos todos y, sobre todo, las sorpresas que encontraré en las casetas.

Porque la Feria es pasearse, perderse y remolonear, dejándose atraer por las portadas, por los títulos, por los autores. Yo, personalmente, evito las casetas con autores firmando. ¡Lo lamento! nunca he visto valor alguno en una firma o frase atrapada al instante que nunca será tan ingeniosa como el texto que ya escribió su autor. Y me dan lástima, porque los buenos autores suelen estar casi solos, visitados por incondicionales, o por memos pesados, y los malos autores, o simplemente, los de la masa, tienen una cola larga y gente que espera una fracción del supuesto genio bendiciéndoles. Manos doloridas, masas lectoras paradójicamente analfabetas...

A mí me gusta perderme. Entre las sombras de algún pino o plátano luego corro a refugiarme y empezar la lectura de alguno de los libros, si voy solo. Allí he leído algunas veces un libro recien comprado, ora devorándolo, ora degustándolo... pero si voy acompañado, me dejo llevar y guiar. También es un placer. Aunque sé qué casetas me interesan más, a veces me llevo una sorpresa. Y de cuando en cuando, también puedo dar yo una.

Todos tenemos una primera vez; la mía fue hace casi 20 años. Tenía un poco de dinero por haber ayudado a mi madre en su quiosco de helados, vendiendo, y entre eso y lo que mi hermano me prestó, subí con él, en el autobús 34, desde mi barrio, desde Marqués de Vadillo, hasta la Cuesta de Moyano. Después, arriba arriba hasta el Retiro y las casetas, y claro, en aquella época, lo primero que fui a mirar fue... un cómic. Un cómic de Bernet, "Torpedo". ¡Valía muy caro! pero me pude llevar unos pocos, y de regalo, algunos libritos que aun conservo. Volví contento, paladeando mis compras, hasta el quiosco con mi madre. Y allí los guardé cuidadosamente hasta la noche, que cerramos y nos fuimos a casa. ¡A estudiar, no a leer tebeos! me gritaron, pero yo, claro, no hice caso.

Desde entonces, he ido en muchas ocasiones. Solo, como un lobo hambriento que no se atrevía a llevar nada sin pagar, o acompañado, con mi hermano o algún amigo. Últimamente suelo visitar la Feria al menos una vez con Andrés, y es ocasión para regalarnos mutuamente un librito. Una buena tradición, aunque no tenga más de dos o tres años. Y también, cuando trabajaba en el Hospital Gregorio Marañón, mi rato del desayuno era una carrera a las casetas para encargar o llevarme algún libro...

Pero es la Feria del Libro. Y la Feria es en Mayo, aunque sea casi toda ella en Junio. La Feria, para mí, es la cura de los excesos de los dos primeros días del mes y, sobre todo, de San Isidro. El lunes, o el martes, estaré en ella... fiel, espero, a mis citas, siendo infiel al tiempo de ser fiel. Porque uno solamente puede ser eternamanete infiel a un libro, con otro, con otros libros... ¡viva la promiscuidad!

Un saludo,

domingo, 16 de mayo de 2010

"Olvídate, no hay esperanza"

Normalmente, en toda película aparece alguna de estas frases:

"Vamos, te pondrás bien".

"Saldremos de ésta".

Y la odiosa de "Todo va a salir bien".

Normalmente, cuando uno las escucha, siente una mezcla de rechazo y al tiempo un escalofrío, los pelos se erizan y una lejana, oculta sensación de esperanza, aflora... pero sabemos que es todo... falso.

Ya es hora de que en las películas la frase sea "olvídate, no hay esperanza", y que la pronuncie el protagonista, sin rubor, ni miedo. Que el cine también refleje la realidad, no juegue a pervertirla y cambiarla. Y que la esperanza, ese humano sentimiento, que siempre está latente, expectante, quede un tiempo callada.

La realidad lo manda. ¿Mejorará la economía para los que siempre están jodidos? ¿será España un mejor país? ¿es el mundo un lugar adecuado a día de hoy, que pueda ser mejor para todos? ¿la gente que es imbécil cambiará?

Olvidáos, no hay esperanza.

Un saludo,

jueves, 13 de mayo de 2010

Lecciones de la Historia

No, no voy a hablar de la actual situación... ¿o sí?

Hace miles de años, hubo en diversos momentos y lugares de Grecia e Italia, ciudades-estado o estados basados en ciudades como Roma, donde sucedió un hecho común a todos. En un momento dado, las deudas de muchos, así como la incapacidad de tener tierras, el motor productivo de la antigüedad, les llevó a pedir a los que eran los gobernantes, o querían serlo, cambios, modificaciones, cancelaciones. Y así surgieron los reformistas que, en Esparta, como Agis IV, o en Roma, con los Graco y algunos emperadores, siguieron un programa muy radical; anulación de todas las deudas, redistribución de las tierras, modificación por intervención en el sistema monetario...

Hay un ejemplo magnífico en la época de Adriano, emperador de origen hispano, donde se ve a un cortejo de pretorianos con cestas repletas de deudas llevándolas al Foro para ser quemadas en público... la felicidad de los ciudadanos es, a todas luces, inmensa.

Y es que, en la antigüedad, si algo iba mal, los gobernantes tenían que hacer algo, o sufrir la legítima ira de los que estaban por debajo, la inmensa mayoría de la población. Si no, podían terminar con puñaladas en la espalda y flotando en el Tíber o con los miembros separados en varios caminos de salida de la ciudad...

Siempre ha habido una oligarquía económica, claro que sí, pero, curiosamente, los gobernantes, los adictos al poder, han sabido hacerse con ella y hasta manejarla. En el primer triunvirato que acabó ya de facto con la República romana, Craso era el más rico, y Pompeyo tenía al ejército, pero el que mandaba era... César. Un tipo inteligente, con deudas y sin mandos militares entonces.

Quizá, solo quizá, hoy no sepamos que ya nuestros antepasados, generaciones antes, usaban un recurso de huelga que dejaría a los bolcheviques y sus tomas del Palacio de Invierno en reuniones de ancianitas tomando pastel y té...

Un saludo,