Un etarra detenido en bici, que tenía perfil en facebook, donde aparecía con una camiseta de la selección española de fútbol.
Un debate político donde nadie escucha a nadie, salvo para el "y tú más" y un "nosotros lo haremos mejor" y en el que se obvia a la única persona que ha dicho la verdad, la puta verdad. Una señora que viste mal.
Un sacerdote que afirma una sandez con tal suficiencia que hay que reír; la crisis es "espiritual" y los bancos, seguramente, den crédito si rezamos lo suficiente.
España es un esperpento. Antes, durante y después de Valle-Inclán. Si viviera, tendría aun más material que antes, porque el esperpento, la greguería y lo chabacano han tomado todo el mundo político, cultural y social. España sigue siendo un esperpento. Pero ésta vez es incluso la imagen distorsionada que ya tenía distorsionándose aun más en los espejos de internet y la virtualidad más fea, pues el callejón del Gato ya no tiene los mismos efectos...
Siempre he deseado que España fuera un país mejor. Que nuestros políticos buscaran soluciones y mejoras para la vida en sociedad. Que no hubiera expresiones violentas de ningún tipo. Que cada cual viviera la cultura, la vida, enriqueciéndose como personas individuales, sin olvidar el pacto social necesario para convivir. Que la privacidad de algunos no fuera expresión pública, ni proselitista. Que fuéramos una República. Que tuviéramos una visión de futuro. Pero es que no puede ser.
Esto es un Tercio español... ¿o debiera ser un terco?
Un saludo,
jueves, 18 de febrero de 2010
jueves, 11 de febrero de 2010
Acerca del "terror cósmico"
Lovecraft, sus inspiradores y sus seguidores. Todos ellos crearon y dieron forma, algunos con detalle, otros a pinceladas, a un mundo que es el nuestro, pero visto desde una perspectiva nueva. El terror material o "cósmico". Saber, de pronto, una verdad inasequible a la llamada cordura...
¿Por qué gusta? primero de todo, por el inigualable sabor de "años 20" que destilan muchas de las historias de Lovecraft. Parece una respuesta lúdica al "hard boiled" o historias negras que empiezan a surgir en la época. El detective no se enfrenta a un asesino o un chantajista, crudo y violento todo. Se enfrenta, normalmente como investigador culto, a un enigma peor aun; conocer nuestro lugar en el mundo...
Lugar que resulta ser increible. Ni somos los reyes de la Creación ni nuestro mundo es el único. Lo que a algunos parece magia, es una tecnología muy avanzada. Los seres humanos son, al final, fruto de un azar, un resultado nada halagüeño de experimentos que... no sigo. Terror materialista. Ateo. Llamar dioses a seres que, simplemente, son más poderosos, por sabios, pero también más crueles...
Lovecraft tuvo el acierto de sacar la religión, como tal, como lacra, de los relatos góticos, de misterio y "ghost stories". A cambio, introdujo una pesadilla mayor, la de no comprender, y, cuando se conoce, entender, de pronto, una verdad terrible, una verdad a la que es mejor haberse enfrentado ciego y sin entendederas... una de las claves es que, ser inteligente, suele ser una maldición, no algo positivo. Pero ahí radica la tragedia...
Doy gracias a mi hermano por haber tenido en casa, desde muy pequeño, esos libros que tradujo Llopis en Alianza. Junto con las fantasías de Ursula K. Leguin o Tolkien, modelaron mi mentalidad para saber que hay literatura que es, primero de todo, un entretenimiento, pero también, luego, algo más...
Gracias, señor H. P. Lovecraft. Sus indigestiones con helado por la noche han hecho que pudiera estremecerme tanto como gracias a los problemas alcohólicos de Poe...
Un saludo,
¿Por qué gusta? primero de todo, por el inigualable sabor de "años 20" que destilan muchas de las historias de Lovecraft. Parece una respuesta lúdica al "hard boiled" o historias negras que empiezan a surgir en la época. El detective no se enfrenta a un asesino o un chantajista, crudo y violento todo. Se enfrenta, normalmente como investigador culto, a un enigma peor aun; conocer nuestro lugar en el mundo...
Lugar que resulta ser increible. Ni somos los reyes de la Creación ni nuestro mundo es el único. Lo que a algunos parece magia, es una tecnología muy avanzada. Los seres humanos son, al final, fruto de un azar, un resultado nada halagüeño de experimentos que... no sigo. Terror materialista. Ateo. Llamar dioses a seres que, simplemente, son más poderosos, por sabios, pero también más crueles...
Lovecraft tuvo el acierto de sacar la religión, como tal, como lacra, de los relatos góticos, de misterio y "ghost stories". A cambio, introdujo una pesadilla mayor, la de no comprender, y, cuando se conoce, entender, de pronto, una verdad terrible, una verdad a la que es mejor haberse enfrentado ciego y sin entendederas... una de las claves es que, ser inteligente, suele ser una maldición, no algo positivo. Pero ahí radica la tragedia...
Doy gracias a mi hermano por haber tenido en casa, desde muy pequeño, esos libros que tradujo Llopis en Alianza. Junto con las fantasías de Ursula K. Leguin o Tolkien, modelaron mi mentalidad para saber que hay literatura que es, primero de todo, un entretenimiento, pero también, luego, algo más...
Gracias, señor H. P. Lovecraft. Sus indigestiones con helado por la noche han hecho que pudiera estremecerme tanto como gracias a los problemas alcohólicos de Poe...
Un saludo,
miércoles, 10 de febrero de 2010
Lamentable confusión
Decía Fede, el alemán, aquello de que era imposible desprendernos de nuestra subjetividad a la hora de entender el mundo y que, por tanto, no hay objetividad. Qué cierto. Qué verdad. Objetiva.
Solemos dar por seguras muchas veces muchas cosas a lo largo de nuestra vida. Prejuicios y mitos que guían, si no marcan, nuestros actos y pensamientos. Nos conducimos, nunca mejor dicho, por enrevesados, a veces, caminos sin retorno o sin salida. Y creemos ir por la vereda correcta.
Lo lamentable de todo es que vivimos en un estado continuado de estupor, de confusión, de falsa seguridad, de risible creencia en lo inmutable y afianzado. Es difícil comunicarse con quien no entiende en las palabras los mismos significados del emisor. Y es que los significados son volubles, cambiantes. Quedan los sentimientos, tan borrosos como atenazados. No hay, entonces, forma de comunicarse fielmente con los demás.
¿O sí? quizá porque sellamos el pacto de sobreentender, de dar por seguras, algunas cuestiones, para no temer equivocarnos, mediante el error entonces podemos rellenar los huecos de esa imperfecta comunicación. Pero entonces...
En suma, creemos, pero no sabemos. Reflexionamos, pero no entendemos. Somos, pero apenas lo comprendemos. Quizá ni yo mismo pueda expresarme con claridad, por escéptico que sea, y al final, como siempre, recurra a la herramienta más especial de todas; la risa.
El amigo Fede era listo. Miró, comprendió y, simplemente, se carcajeó.
Un saludo,
Solemos dar por seguras muchas veces muchas cosas a lo largo de nuestra vida. Prejuicios y mitos que guían, si no marcan, nuestros actos y pensamientos. Nos conducimos, nunca mejor dicho, por enrevesados, a veces, caminos sin retorno o sin salida. Y creemos ir por la vereda correcta.
Lo lamentable de todo es que vivimos en un estado continuado de estupor, de confusión, de falsa seguridad, de risible creencia en lo inmutable y afianzado. Es difícil comunicarse con quien no entiende en las palabras los mismos significados del emisor. Y es que los significados son volubles, cambiantes. Quedan los sentimientos, tan borrosos como atenazados. No hay, entonces, forma de comunicarse fielmente con los demás.
¿O sí? quizá porque sellamos el pacto de sobreentender, de dar por seguras, algunas cuestiones, para no temer equivocarnos, mediante el error entonces podemos rellenar los huecos de esa imperfecta comunicación. Pero entonces...
En suma, creemos, pero no sabemos. Reflexionamos, pero no entendemos. Somos, pero apenas lo comprendemos. Quizá ni yo mismo pueda expresarme con claridad, por escéptico que sea, y al final, como siempre, recurra a la herramienta más especial de todas; la risa.
El amigo Fede era listo. Miró, comprendió y, simplemente, se carcajeó.
Un saludo,
lunes, 8 de febrero de 2010
Algunas cosas divertidas
Siento no ser muy claro, pero es lo que hay.
Hace poco en mi Asociación de recreación hubo una cuestión que produjo gran debate, mezclándose prejuicios por todos los participantes y dejando que la cuestión creciera hasta ser una bola que aplastó a todo el mundo. El motivo primigenio de dicho debate fue, sencillamente, la envidia. Porque unas personas hicieron algo en un par de años que otras personas no han hecho en varios años. Simplemente eso.
También descubrí, al hilo de dicho asunto, que hablar con todo el mundo convierte a uno en blanco de críticas; sí, yo he sido siempre muy "político", en el sentido de evitar confrontaciones directas, si podía. También es verdad que me gusta escuchar a todo el mundo, tratar de entender su postura, la apoye o no. Y parece ser que, por eso, si luego me manifiesto de otra manera o dejo que mis impulsos actúen en el momento que sea, me convierto en persona falaz o de doble rostro. Me da igual ya actualmente eso. Yo sé qué quiero, a quién apoyo y a quién no, y qué trato de hacer, con la mayor suavidad del mundo. Otros, en cambio...
Lo divertido del asunto es que todo debería ser divertido. Esto es, disfrutar de ello, a la par que hacemos un cierto trabajo de lustre. Pero lo primero lo he perdido con esa Asociación y lo segundo estoy tratando de levantarlo, sin muchas esperanzas, puesto que hay un inmovilismo pertinaz, un prejuicio amplio (ya se sabe, o estoy con o contra, no vale nada más...) y actitudes de agotamiento. Así que, ¿qué me divierte?
Eso, para otra reflexión...
Un saludo,
Hace poco en mi Asociación de recreación hubo una cuestión que produjo gran debate, mezclándose prejuicios por todos los participantes y dejando que la cuestión creciera hasta ser una bola que aplastó a todo el mundo. El motivo primigenio de dicho debate fue, sencillamente, la envidia. Porque unas personas hicieron algo en un par de años que otras personas no han hecho en varios años. Simplemente eso.
También descubrí, al hilo de dicho asunto, que hablar con todo el mundo convierte a uno en blanco de críticas; sí, yo he sido siempre muy "político", en el sentido de evitar confrontaciones directas, si podía. También es verdad que me gusta escuchar a todo el mundo, tratar de entender su postura, la apoye o no. Y parece ser que, por eso, si luego me manifiesto de otra manera o dejo que mis impulsos actúen en el momento que sea, me convierto en persona falaz o de doble rostro. Me da igual ya actualmente eso. Yo sé qué quiero, a quién apoyo y a quién no, y qué trato de hacer, con la mayor suavidad del mundo. Otros, en cambio...
Lo divertido del asunto es que todo debería ser divertido. Esto es, disfrutar de ello, a la par que hacemos un cierto trabajo de lustre. Pero lo primero lo he perdido con esa Asociación y lo segundo estoy tratando de levantarlo, sin muchas esperanzas, puesto que hay un inmovilismo pertinaz, un prejuicio amplio (ya se sabe, o estoy con o contra, no vale nada más...) y actitudes de agotamiento. Así que, ¿qué me divierte?
Eso, para otra reflexión...
Un saludo,
viernes, 5 de febrero de 2010
La ciencia en España
Todo un tópico, lo sé. Lo primero que salta a la cabeza es "que inventen ellos", "aquí no se investiga", "la ciencia no es productiva" y otras zarandajas por el estilo.
Pues no, señores. Hay buenos investigadores en España. Yo conozco a algunos, gente que, a pesar de todo, investiga y lo hace bien. Paleontólogos, químicos, informáticos, del mundo del cine, historiadores, médicos... y todos tienen los mismos problemas. Perdón, el mismo problema; España.
A mí no me duele España, me duelen los españoles y sus necedades. Un país se mide culturalmente (así me dijo ayer un amigo, paleontólogo, precisamente) por lo que respeta a sus científicos, sean de la rama que sea. Así pues, aquí, en España, somos unos verdaderos incultos, bestias sin raciocinio. ¿El pago de un investigador? déjenme hablarles de ello; un profesor universitario, interino, puede ganar unos 2.000 euros. Un químico o un paleontólogo, con becas, unos 1.300 euros. Un cineasta, lo que le den anualmente, si sale algo, que no será nunca más de 14.000 euros. Un historiador, si tiene plaza, lo que un profesor universitario, pero si no, puede que menos de 900 euros. Un médico, si le dejan investigar aparte de tratar pacientes, quizá alcance los 3.000 euros. ¿El pago de un político? ¿de un funcionario? ¿de un especialista en fontanería, electricidad o similar? piensen en ello...
Si valoramos tan poco la investigación, ¿qué producimos? Nada. Copiamos, traemos de fuera, mezclamos, pero no hacemos nada nuestro. Decía jocosamente uno una vez que en España somos expertos en inventar "poniendo palitos a las cosas"; el mocho con palito, fregona, el caramelo con palito, chupa-chups, y así con todo... y lo cierto es que nos reímos, desde tiempos del Quijote, del que pierde su tiempo leyendo libros, del que pierde su tiempo formándose, del que pierde su tiempo tratando de conocer más de la naturaleza y el mundo que le rodea, en lugar de hacer algo provechoso como dedicarse a la política, a la construcción, a la banca o a negocios varios de dudosa legalidad.
No quisiera despacharme contra los especialistas de fontanería, electricidad o similar. Pero ellos viven gracias a que unos tipos, aquí o allí, investigaron formas de hacer llegar la luz, el agua, hacer la vida más cómoda a las personas. Unos lo pensaron, otros lo desarrollaron y los últimos lo instalaron. Si los primeros y los segundos tienen peor considaración que los últimos, por culpa de la inmediatez de nuestro pensamiento en el que lo último es lo mejor, el resultado (la mandarina no está bien por el agricultor, si no por el mercado donde la compramos...) final es el que se valora, sin más. Lamentable...
Un político no produce nada, al revés, su función, hoy día, debería ser la de encontrar fórmulas para que todos viviéramos en un mundo mejor. Y cobra con creces más que un investigador por dejar las cosas peor de como están ahora...
Porque el resultado es que, si antes la ciencia iba mal, ahora irá peor. Gracias a que el gobierno actual, inteligente él, no reduce presupuestos, si no que deriva la responsabilidad de financiar la investigación a empresas que pidan créditos a los bancos... ¡los mismos que provocaron, según el gobierno actual, la crisis! impresionante...
Así que ya saben; su hijo mejor folclórica, puta, tertuliano, futbolista, político, ladrón, chanchullero o similares, pero si le ven jugar con un quimicefa o un libro, se lo quitan. Que con eso no llegamos a nada... ¡Vivaspaña, cojones!
Hoy ni saludo para despedirme, vaya puta mierda de país...
Pues no, señores. Hay buenos investigadores en España. Yo conozco a algunos, gente que, a pesar de todo, investiga y lo hace bien. Paleontólogos, químicos, informáticos, del mundo del cine, historiadores, médicos... y todos tienen los mismos problemas. Perdón, el mismo problema; España.
A mí no me duele España, me duelen los españoles y sus necedades. Un país se mide culturalmente (así me dijo ayer un amigo, paleontólogo, precisamente) por lo que respeta a sus científicos, sean de la rama que sea. Así pues, aquí, en España, somos unos verdaderos incultos, bestias sin raciocinio. ¿El pago de un investigador? déjenme hablarles de ello; un profesor universitario, interino, puede ganar unos 2.000 euros. Un químico o un paleontólogo, con becas, unos 1.300 euros. Un cineasta, lo que le den anualmente, si sale algo, que no será nunca más de 14.000 euros. Un historiador, si tiene plaza, lo que un profesor universitario, pero si no, puede que menos de 900 euros. Un médico, si le dejan investigar aparte de tratar pacientes, quizá alcance los 3.000 euros. ¿El pago de un político? ¿de un funcionario? ¿de un especialista en fontanería, electricidad o similar? piensen en ello...
Si valoramos tan poco la investigación, ¿qué producimos? Nada. Copiamos, traemos de fuera, mezclamos, pero no hacemos nada nuestro. Decía jocosamente uno una vez que en España somos expertos en inventar "poniendo palitos a las cosas"; el mocho con palito, fregona, el caramelo con palito, chupa-chups, y así con todo... y lo cierto es que nos reímos, desde tiempos del Quijote, del que pierde su tiempo leyendo libros, del que pierde su tiempo formándose, del que pierde su tiempo tratando de conocer más de la naturaleza y el mundo que le rodea, en lugar de hacer algo provechoso como dedicarse a la política, a la construcción, a la banca o a negocios varios de dudosa legalidad.
No quisiera despacharme contra los especialistas de fontanería, electricidad o similar. Pero ellos viven gracias a que unos tipos, aquí o allí, investigaron formas de hacer llegar la luz, el agua, hacer la vida más cómoda a las personas. Unos lo pensaron, otros lo desarrollaron y los últimos lo instalaron. Si los primeros y los segundos tienen peor considaración que los últimos, por culpa de la inmediatez de nuestro pensamiento en el que lo último es lo mejor, el resultado (la mandarina no está bien por el agricultor, si no por el mercado donde la compramos...) final es el que se valora, sin más. Lamentable...
Un político no produce nada, al revés, su función, hoy día, debería ser la de encontrar fórmulas para que todos viviéramos en un mundo mejor. Y cobra con creces más que un investigador por dejar las cosas peor de como están ahora...
Porque el resultado es que, si antes la ciencia iba mal, ahora irá peor. Gracias a que el gobierno actual, inteligente él, no reduce presupuestos, si no que deriva la responsabilidad de financiar la investigación a empresas que pidan créditos a los bancos... ¡los mismos que provocaron, según el gobierno actual, la crisis! impresionante...
Así que ya saben; su hijo mejor folclórica, puta, tertuliano, futbolista, político, ladrón, chanchullero o similares, pero si le ven jugar con un quimicefa o un libro, se lo quitan. Que con eso no llegamos a nada... ¡Vivaspaña, cojones!
Hoy ni saludo para despedirme, vaya puta mierda de país...
martes, 2 de febrero de 2010
Las clases de un mundo sin igual
Leí hace tiempo una buena reflexión de León Arsenal, en su facebook. "Esbirros y tiranos", tituló la nota. Ayer, con motivo de la visita de la presidenta de la Comunidad de Madrid a mi hospital, tuve ocasión de revivir las experiencias de León Arsenal, aunque de otra manera.
Aguirre, la cólera de todo Dios, llegó, se aposentó y repartió sonrisas desde sus alturas. Fuera, estábamos algunos que habíamos salido, unos a fumar, otros a tomar el aire de un día claro de la sierra. Vimos cómo un coche oficial, de esos negros con lunas tintadas, relucientes y metálicos, expresiones del poder, llegó hasta la entrada, donde está prohibido aparcar, y dejó el coche sobre parte de la acera con despreocupación, saliendo del mismo mientras se ajustaba el traje y las gafas de sol. Al mismo tiempo, a ambos lados, coches que estaban mal aparcados, incluyendo uno de minusválidos que no encontró plaza, eran multados por unos cuantos policías municipales, quienes, libreta en mano, tomaban cumplica cuenta de cada infractor, dejándole la nota en el parabrisas. Lo chocante fue que pasaron ante el flagrante vehículo oficial, mal aparcado, molestando el tráfico, dejado como cuando un chulo de polígono lo deja frente al bar donde su chorba y los colegas miran. Y no existía para ellos, aquel coche... era un coche que destilaba señorío y grandeza. Y por eso no tuvo su multa.
El poder de ser de otra clase. Así de sencillo. En un mundo que dice haber "superado" el "sarampión" del comunismo y del marxismo, nos encontramos con curiosidades como ésta. Sí, es un privilegio político, como el de ejercer un cargo 7 años y lograr con ello un retiro más que digno. Sí, como el poder ejercer el poder, sin cargo de conciencia. Sí, en suma, como una clase especial.
Las clases son una realidad. Si no fuera por las convenciones sociales, impuestas por gente a la que interesa mantenerlas, no existirían diferencias. Pero la igualdad jurídica, concepto que viene de antiguo, aunque se haya aplicado poco, es lo que nos ayuda a nivelar ese despropósito de privilegiados y siervos. Igualdad que siempre se conculca y sustrae a la realidad del día a día en éste mundo sin igual. Porque siempre habrá una oligarquía donde hablamos de democracia, siempre una jerarquía donde queremos igualdad, y siempre explotadores y explotados donde hablamos de de patronos, ricos, poderosos y trabajadores, pobres y asalariados.
Siempre me hago la misma pregunta, ¿no podemos volver a leer a Marx o a Engels? ¿tenemos que desterrarlos al baúl de "cosas inútiles"?
La igualdad, la libertad... la fraternidad.
Un saludo,
Aguirre, la cólera de todo Dios, llegó, se aposentó y repartió sonrisas desde sus alturas. Fuera, estábamos algunos que habíamos salido, unos a fumar, otros a tomar el aire de un día claro de la sierra. Vimos cómo un coche oficial, de esos negros con lunas tintadas, relucientes y metálicos, expresiones del poder, llegó hasta la entrada, donde está prohibido aparcar, y dejó el coche sobre parte de la acera con despreocupación, saliendo del mismo mientras se ajustaba el traje y las gafas de sol. Al mismo tiempo, a ambos lados, coches que estaban mal aparcados, incluyendo uno de minusválidos que no encontró plaza, eran multados por unos cuantos policías municipales, quienes, libreta en mano, tomaban cumplica cuenta de cada infractor, dejándole la nota en el parabrisas. Lo chocante fue que pasaron ante el flagrante vehículo oficial, mal aparcado, molestando el tráfico, dejado como cuando un chulo de polígono lo deja frente al bar donde su chorba y los colegas miran. Y no existía para ellos, aquel coche... era un coche que destilaba señorío y grandeza. Y por eso no tuvo su multa.
El poder de ser de otra clase. Así de sencillo. En un mundo que dice haber "superado" el "sarampión" del comunismo y del marxismo, nos encontramos con curiosidades como ésta. Sí, es un privilegio político, como el de ejercer un cargo 7 años y lograr con ello un retiro más que digno. Sí, como el poder ejercer el poder, sin cargo de conciencia. Sí, en suma, como una clase especial.
Las clases son una realidad. Si no fuera por las convenciones sociales, impuestas por gente a la que interesa mantenerlas, no existirían diferencias. Pero la igualdad jurídica, concepto que viene de antiguo, aunque se haya aplicado poco, es lo que nos ayuda a nivelar ese despropósito de privilegiados y siervos. Igualdad que siempre se conculca y sustrae a la realidad del día a día en éste mundo sin igual. Porque siempre habrá una oligarquía donde hablamos de democracia, siempre una jerarquía donde queremos igualdad, y siempre explotadores y explotados donde hablamos de de patronos, ricos, poderosos y trabajadores, pobres y asalariados.
Siempre me hago la misma pregunta, ¿no podemos volver a leer a Marx o a Engels? ¿tenemos que desterrarlos al baúl de "cosas inútiles"?
La igualdad, la libertad... la fraternidad.
Un saludo,
viernes, 29 de enero de 2010
Apuntes sobre el cine español y los españoles...
Sí sí, lo reconozco con valor. Me ha gustado "La herencia Valdemar". ¿Por qué? Tengo muchas razones. Primero de todo, eso sí, decir que no me parece una obra maestra, que no la veo como una pieza referencial del séptimo arte, pero, desde luego, sí la entiendo por encima de muchas producciones de cine actual, españolas y no españolas.
El principal defecto que hoy existe es el del prejuicio y la minusvaloración ante el cine que hacemos en España. Al tiempo, estamos llenos del mismo prejuicio, positivo, y sobrevaloración ante el cine que se hace fuera de España. Politización, quizá. Una película "de fuera" suele ser vista como algo fresco, nuevo o diferente, aunque cuente la misma rancia historia de siempre con los mismos medios y recetas de siempre. Pero lo hecho en España es subvencionado, pagado a unos "parásitos" que roban del abrevadero de los impuestos... al menos, es la imagen general que tenemos.
Como siempre, hay cierta verdad en cada cosa, pero en su justa medida. Y cuando algo se sale de las normas y no podemos juzgarlo de acuerdo a los parámetros usuales, podemos tomar dos vías; el absoluto desprecio o la completa adoración. Somos así de estúpidos, los humanos, no sabemos tener medida...
"La herencia Valdemar", como digo, es una obrita menor, pero interesante, divertida, y para mí, un soplo especial y fresco en el cine español. Recupera el aire y sabor de las producciones "B" de la Hammer, de la Universal, tiene aromas de Roger Corman, tiene claramente afición de entretener, gustar... los actores están en la película así, naturales, como debe ser. Y el halo intemporal y de ilocalización que consigue en más de un momento (¿dónde transcurre la historia? ¿qué año del siglo XIX en la parte relatada o del XX o XXI en las partes modernas?) logra generar esa sensación previa de Lovecraft para sentir lo que llamaba "Terror cósmico", un tipo de terror basado no en golpes de efecto, si no en construir una historia poco a poco, escalonada, para llegar a un clímax o anticlímax que nos deje boquiabiertos, ojos grandes como platos, pensando, reflexionando, acerca de esa verdad que nos conduce a la locura... no es la ambientación gótica, no es solamente los estereotipos de fantasmas o embrujos... es la sensación de ínfima capacidad de reacción ante cosas que no comprendemos de verdad. Y "La herencia Valdemar" lo logra en más de un momento, dejando, eso sí, la segunda parte para alimentar nuestra ansiedad y expectativas...
Los que se quejan de las "dos partes" o "incompleta película", decirles que ya con el mudo se hacían seriales así, en el cine, y la gente iba y pagaba gustosamente porque quería quedarse con las ganas de volver y seguir disfrutando. Lo que no acaba, a veces, es tan gratificante como lo que concluye, porque abre la imaginación a muchas posibilidades. Y aquellos espectadores que la han visto y la han despachado con "la peor película del cine español" creo, me temo, que no han sabido ver más allá del cine actual, dominado por un "gore" sangriento, un efectismo rabioso (odio la música que sube de tono o da un golpe de efecto para recalcar una imagen, escena o momento concreto...) y tramas sencillas y básicas.
No, "La herencia Valdemar" no es una obra maestra. Pero hacerla con una coproducción de Canadá, sin subvenciones (nada de los títulos iniciales con "subvencionada con fondos..." que suelen quitar algo de lustre a la película) y además tratando de llevar a imágenes las ideas inquietantes de Lovecraft... ya merece, por el intento, un aplauso. Y el resultado, cuando menos, una sonrisa complaciente y una expectación de que, a lo mejor, es un camino para el cine, español, que habríamos de recorrer con otros ojos...
Pero somos españoles. Lo que no nos gusta o nos da miedo no lo cambiamos, nos adaptamos... ésa sí es una buena historia de terror.
Un saludo,
El principal defecto que hoy existe es el del prejuicio y la minusvaloración ante el cine que hacemos en España. Al tiempo, estamos llenos del mismo prejuicio, positivo, y sobrevaloración ante el cine que se hace fuera de España. Politización, quizá. Una película "de fuera" suele ser vista como algo fresco, nuevo o diferente, aunque cuente la misma rancia historia de siempre con los mismos medios y recetas de siempre. Pero lo hecho en España es subvencionado, pagado a unos "parásitos" que roban del abrevadero de los impuestos... al menos, es la imagen general que tenemos.
Como siempre, hay cierta verdad en cada cosa, pero en su justa medida. Y cuando algo se sale de las normas y no podemos juzgarlo de acuerdo a los parámetros usuales, podemos tomar dos vías; el absoluto desprecio o la completa adoración. Somos así de estúpidos, los humanos, no sabemos tener medida...
"La herencia Valdemar", como digo, es una obrita menor, pero interesante, divertida, y para mí, un soplo especial y fresco en el cine español. Recupera el aire y sabor de las producciones "B" de la Hammer, de la Universal, tiene aromas de Roger Corman, tiene claramente afición de entretener, gustar... los actores están en la película así, naturales, como debe ser. Y el halo intemporal y de ilocalización que consigue en más de un momento (¿dónde transcurre la historia? ¿qué año del siglo XIX en la parte relatada o del XX o XXI en las partes modernas?) logra generar esa sensación previa de Lovecraft para sentir lo que llamaba "Terror cósmico", un tipo de terror basado no en golpes de efecto, si no en construir una historia poco a poco, escalonada, para llegar a un clímax o anticlímax que nos deje boquiabiertos, ojos grandes como platos, pensando, reflexionando, acerca de esa verdad que nos conduce a la locura... no es la ambientación gótica, no es solamente los estereotipos de fantasmas o embrujos... es la sensación de ínfima capacidad de reacción ante cosas que no comprendemos de verdad. Y "La herencia Valdemar" lo logra en más de un momento, dejando, eso sí, la segunda parte para alimentar nuestra ansiedad y expectativas...
Los que se quejan de las "dos partes" o "incompleta película", decirles que ya con el mudo se hacían seriales así, en el cine, y la gente iba y pagaba gustosamente porque quería quedarse con las ganas de volver y seguir disfrutando. Lo que no acaba, a veces, es tan gratificante como lo que concluye, porque abre la imaginación a muchas posibilidades. Y aquellos espectadores que la han visto y la han despachado con "la peor película del cine español" creo, me temo, que no han sabido ver más allá del cine actual, dominado por un "gore" sangriento, un efectismo rabioso (odio la música que sube de tono o da un golpe de efecto para recalcar una imagen, escena o momento concreto...) y tramas sencillas y básicas.
No, "La herencia Valdemar" no es una obra maestra. Pero hacerla con una coproducción de Canadá, sin subvenciones (nada de los títulos iniciales con "subvencionada con fondos..." que suelen quitar algo de lustre a la película) y además tratando de llevar a imágenes las ideas inquietantes de Lovecraft... ya merece, por el intento, un aplauso. Y el resultado, cuando menos, una sonrisa complaciente y una expectación de que, a lo mejor, es un camino para el cine, español, que habríamos de recorrer con otros ojos...
Pero somos españoles. Lo que no nos gusta o nos da miedo no lo cambiamos, nos adaptamos... ésa sí es una buena historia de terror.
Un saludo,
Diálogos interesantes
Hoy seré un mero escriba, dejando aquí un diálogo que me parece apropiado para alguna noticia moderna, como la de Haití... aunque se puede extrapolar...
-.-
"Hermes y Caronte"
HERMES: Si te parece, barquero, hagamos cuentas de lo que ya me debes, para que no discutamos por ello en otra ocasión.
CARONTE: Hagamos cuentas, Hermes. Será mejor que quede saldado y traerá menos problemas.
(Hacen cuentas, saliendo un saldo muy favorable a Hermes)
HERMES: Esto es lo que me debes, si no se me ha olvidado alguna cosa en la cuenta. ¿Cuándo crees que me lo vas a pagar?
CARONTE: Ahora imposible, Hermes. pero si una peste o una guerra me manda algún grupo, podré conseguir beneficios, sobrecargando los precios del pasaje.
HERMES: ¿Entonces yo tengo que sentarme y pedir que ocurran las peores calamidades para poder cobrar de ellas?
CARONTE: No es posible de otro modo, Hermes. Ahora, como ves, nos llegan pocos muertos, porque estamos en tiempos de paz.
-.-
Y es que, incluso muertos, somos riqueza... para unos pocos.
Un saludo,
-.-
"Hermes y Caronte"
HERMES: Si te parece, barquero, hagamos cuentas de lo que ya me debes, para que no discutamos por ello en otra ocasión.
CARONTE: Hagamos cuentas, Hermes. Será mejor que quede saldado y traerá menos problemas.
(Hacen cuentas, saliendo un saldo muy favorable a Hermes)
HERMES: Esto es lo que me debes, si no se me ha olvidado alguna cosa en la cuenta. ¿Cuándo crees que me lo vas a pagar?
CARONTE: Ahora imposible, Hermes. pero si una peste o una guerra me manda algún grupo, podré conseguir beneficios, sobrecargando los precios del pasaje.
HERMES: ¿Entonces yo tengo que sentarme y pedir que ocurran las peores calamidades para poder cobrar de ellas?
CARONTE: No es posible de otro modo, Hermes. Ahora, como ves, nos llegan pocos muertos, porque estamos en tiempos de paz.
-.-
Y es que, incluso muertos, somos riqueza... para unos pocos.
Un saludo,
lunes, 25 de enero de 2010
Ir al cine
Pues sí, voy mucho al cine. Lo reconozco. Sea ésta entrada un pequeño resumen de algunas de las películas que he visto en las últimas semanas...
- Celda 211: Lo mejor del año en cine español del 2009. Bien hecha, con algunos pequeños fallos pero muy perdonables, interesante intriga y planteamiento, buena historia. La disfruté mucho...
- 2012: Aburrimiento soberano. Ni valía las palomitas que comí...
- In the loop: Interesante, divertida a ratos, una buena redacción de cómo funciona la chapuza humana, esto es, todo en general...
- Spanish movie: Quitarse complejos y uno puede reírse un poco. No es más que un entretenimiento pero bien hecho, y eso ya es bastante...
- Garbo, el espía: Interesantísimo documental, con buen ritmo, historia muy interesante, de un episodio (o varios) de la segunda guerra mundial que sorprende... y también otra vez, visión de la chapuza humana. Es para ver, sin duda.
- Avatar: La película que todo el mundo ha de ver en 3D. Y merece la pena. Historia sencilla, casi plana, pero con las emociones de antaño recuperadas. Saber qué va a pasar no impide sentir algunas de esas emociones infantiles, como cuando veíamos un western...
- Bienvenidos a Zombieland: Sí, soy palomitero. Y ésta películo lo es. Lo mejor, Bill Murray. Los zombis siempre de moda...
- Solomon Kane: Los relatos son fascinantes, puro pulp divertido. La película mantiene algo de la atmósfera, es inquietante, pero recae en la típica de aventuras sin más... eso sí, el personaje es bueno.
- Un tipo serio: Magnífica de los Coen. Comedia seria o película seria donde te ríes, pero por no llorar... opresiva, impresionante en muchos casos, un gran trabajo de los Coen.
- Teniente corrupto: Lo único interesante, ver a Cage tocándole el culo a una moza mientras se droga... el resto, pura chorrada que acaba... peor que empieza.
- Sherlock Holmes: Sorprende que hayan sido tan fieles al personaje, y no solamente eso, si no que reinventen las historias con bastante interés. A mí me gustó bastante el pastiche holmesiano, y eso, a día de hoy, es mucho...
- La herencia Valdemar: Está siendo vapuleada (un crítico de El País, que no sé si ha visto la misma película, dice unas muchas cuantas tonterías...) pero a mí me ha recuperado ese sentimiento de "terror cósmico" lovecraftiano, que ya es mucho. Sí, hay segunda parte, sí, queda un final interrumpido con ganas de más, pero... a los que nos gusta el mundo de Lovecraft, al menos, yo, nos ha dado una buena alegría. Y eso es mucho... no es perfecta, pero abre un camino.
De momento, ésto es todo, amigos... tengo más pendientes. De otras no hablo, por si acaso...
Un saludo,
- Celda 211: Lo mejor del año en cine español del 2009. Bien hecha, con algunos pequeños fallos pero muy perdonables, interesante intriga y planteamiento, buena historia. La disfruté mucho...
- 2012: Aburrimiento soberano. Ni valía las palomitas que comí...
- In the loop: Interesante, divertida a ratos, una buena redacción de cómo funciona la chapuza humana, esto es, todo en general...
- Spanish movie: Quitarse complejos y uno puede reírse un poco. No es más que un entretenimiento pero bien hecho, y eso ya es bastante...
- Garbo, el espía: Interesantísimo documental, con buen ritmo, historia muy interesante, de un episodio (o varios) de la segunda guerra mundial que sorprende... y también otra vez, visión de la chapuza humana. Es para ver, sin duda.
- Avatar: La película que todo el mundo ha de ver en 3D. Y merece la pena. Historia sencilla, casi plana, pero con las emociones de antaño recuperadas. Saber qué va a pasar no impide sentir algunas de esas emociones infantiles, como cuando veíamos un western...
- Bienvenidos a Zombieland: Sí, soy palomitero. Y ésta películo lo es. Lo mejor, Bill Murray. Los zombis siempre de moda...
- Solomon Kane: Los relatos son fascinantes, puro pulp divertido. La película mantiene algo de la atmósfera, es inquietante, pero recae en la típica de aventuras sin más... eso sí, el personaje es bueno.
- Un tipo serio: Magnífica de los Coen. Comedia seria o película seria donde te ríes, pero por no llorar... opresiva, impresionante en muchos casos, un gran trabajo de los Coen.
- Teniente corrupto: Lo único interesante, ver a Cage tocándole el culo a una moza mientras se droga... el resto, pura chorrada que acaba... peor que empieza.
- Sherlock Holmes: Sorprende que hayan sido tan fieles al personaje, y no solamente eso, si no que reinventen las historias con bastante interés. A mí me gustó bastante el pastiche holmesiano, y eso, a día de hoy, es mucho...
- La herencia Valdemar: Está siendo vapuleada (un crítico de El País, que no sé si ha visto la misma película, dice unas muchas cuantas tonterías...) pero a mí me ha recuperado ese sentimiento de "terror cósmico" lovecraftiano, que ya es mucho. Sí, hay segunda parte, sí, queda un final interrumpido con ganas de más, pero... a los que nos gusta el mundo de Lovecraft, al menos, yo, nos ha dado una buena alegría. Y eso es mucho... no es perfecta, pero abre un camino.
De momento, ésto es todo, amigos... tengo más pendientes. De otras no hablo, por si acaso...
Un saludo,
domingo, 24 de enero de 2010
Espectador privilegiado
Hoy tenía ganas de abandonar mi defecto principal de carácter, la vaguería, para escribir algo interesante. Pero me he dado cuenta de que nada es interesante, realmente. Simplemente, cosas que veo, como misántropo y mirón.
Leo y veo que en Haití algunos periolistos disfrutan de un veraneo caribeño buscando la mejor foto, algo que no debiera sorprender; ya el sobrevalorado Hemingway iba de estrella en Francia. Roban comida, entorpecen a los que han ido realmente a trabajar... una maravilla, esas personas. Leo que algunos aplauden a los marines, otros acusan a EEUU de provocar el terremoto, algunos se plantean qué carajo hacen o para qué sirven las Naciones Unides, muchos miran a otro lado y, simplemente, se plantean qué les va a costar el nuevo ipod nano...
Miro la tele y escucho noticias acompañadas de imágenes de multitud de temas, algunos nacionales, otros internacionales y todos nacionalistas. Parece que el virus o sarampión aquel, inoculado en el XVIII, pervive, para mal de las personas, de los ciudadanos, de los seres humanos. Algunos abusan de las diferencias, obviando las similitudes, pero todos, en tiempos de nerviosismo como el actual, donde parece que no poder comprar un coche nuevo o cambiar de móvil es un signo del fin de los tiempos, olvidan lo esencial. La vida es.
Escucho la radio y me sorprenden iniciativas de pocas personas en lugares perdidos o no tan conocidos, ajenos a los circuitos de moda. Iniciativas donde tratan de cambiar su entorno, o no dejar una huella tal que, futuros arqueólogos (si los hay) no digan que fuimos una sociedad o cultura material que acabo precisamente con todo.
Soy un espectador privilegiado. Ciertamente. Sí, puede que algo misántropo, pues odio a la Humanidad como concepto, pero adoro la vida y adoro compartirla con determinados seres humanos. Odio muchas cosas, pero al tiempo amo y anhelo vivir y disfrutar otras, compartirlas. Algo que me hace un ser privilegiado. Soy consciente de ello. Y no me siento como un burgués decadente sentado ante el abismo de tinieblas que bulle bajo mi trono en forma de sofá, en el reino de un salón amueblado y el país donde hay comida, bebida, luz, calor, comodidades...
En la próxima revolución, si la hay, y si mi defecto de carácter principal, la pereza, no lo impide, querría apuntarme para depurar a los que son como yo. No sé si por supervivencia o por idealismo. Aunque si es por lo último, debería dejarme ajusticiar de los primeros. Claro que, el escepticismo, otro de mis impulsos naturales, me impediría creer en un resultado beneficioso para los seres humanos, por lo que me haría contrarrevolucionario o, peor aun, líder de la subversión.
Somos una contradicción bípeda...
Un saludo,
Leo y veo que en Haití algunos periolistos disfrutan de un veraneo caribeño buscando la mejor foto, algo que no debiera sorprender; ya el sobrevalorado Hemingway iba de estrella en Francia. Roban comida, entorpecen a los que han ido realmente a trabajar... una maravilla, esas personas. Leo que algunos aplauden a los marines, otros acusan a EEUU de provocar el terremoto, algunos se plantean qué carajo hacen o para qué sirven las Naciones Unides, muchos miran a otro lado y, simplemente, se plantean qué les va a costar el nuevo ipod nano...
Miro la tele y escucho noticias acompañadas de imágenes de multitud de temas, algunos nacionales, otros internacionales y todos nacionalistas. Parece que el virus o sarampión aquel, inoculado en el XVIII, pervive, para mal de las personas, de los ciudadanos, de los seres humanos. Algunos abusan de las diferencias, obviando las similitudes, pero todos, en tiempos de nerviosismo como el actual, donde parece que no poder comprar un coche nuevo o cambiar de móvil es un signo del fin de los tiempos, olvidan lo esencial. La vida es.
Escucho la radio y me sorprenden iniciativas de pocas personas en lugares perdidos o no tan conocidos, ajenos a los circuitos de moda. Iniciativas donde tratan de cambiar su entorno, o no dejar una huella tal que, futuros arqueólogos (si los hay) no digan que fuimos una sociedad o cultura material que acabo precisamente con todo.
Soy un espectador privilegiado. Ciertamente. Sí, puede que algo misántropo, pues odio a la Humanidad como concepto, pero adoro la vida y adoro compartirla con determinados seres humanos. Odio muchas cosas, pero al tiempo amo y anhelo vivir y disfrutar otras, compartirlas. Algo que me hace un ser privilegiado. Soy consciente de ello. Y no me siento como un burgués decadente sentado ante el abismo de tinieblas que bulle bajo mi trono en forma de sofá, en el reino de un salón amueblado y el país donde hay comida, bebida, luz, calor, comodidades...
En la próxima revolución, si la hay, y si mi defecto de carácter principal, la pereza, no lo impide, querría apuntarme para depurar a los que son como yo. No sé si por supervivencia o por idealismo. Aunque si es por lo último, debería dejarme ajusticiar de los primeros. Claro que, el escepticismo, otro de mis impulsos naturales, me impediría creer en un resultado beneficioso para los seres humanos, por lo que me haría contrarrevolucionario o, peor aun, líder de la subversión.
Somos una contradicción bípeda...
Un saludo,
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