Ayer tuve tertulia, de esas que empiezan sin buscarse y terminan a las tantas de la madrugada. Estuvo muy bien. La disfruté, por la cantidad y la calidad de quienes participaban, incluso con sus silencios.
En ella, aparte de practicar el exquisito y relajado deporte de criticar, proponer soluciones imaginativas y despacharnos a gusto con todo tipo de frases y palabras, me dí cuenta de que realmente hay una sensación de fin de algo. Un miedo, inconsciente o no, a que todo el mundo conocido se esté acabando.
Somos treintañeros. Ya más hacia los cuarenta que treinta. Generacionalmente, somos raros. Universitarios mayormente, con educación, instruídos, formados... preferimos la Administración Pública a la empresa privada. Creemos más en el ambiente, la estabilidad, los derechos, que en el salario más alto posible obtenido de cualquier manera. Somos inquietos. Curiosos. Tenemos sentido del humor. Incluso alguno diría que eso es un signo de inteligencia. Somos, en todo caso, una minoría. Una minoría cada vez más aislada entre los que gobiernan, de cincuenta para arriba, y los que vienen, de veinte para abajo.
En toda la conversación me dí cuenta de detalles. ¿Cambiará todo? Si es así, ¿hacia dónde y cómo?
La gran pregunta, el miedo al futuro, como siempre. Creemos en el espejismo de la estabilidad actual. Hemos llegado a ella de mil maneras. Cambiando de trabajos, buscándonos la vida, siempre con el soporte de la familia, imprescindible para prosperar como base afectiva y económica... pero ahora tenemos miedo. Sabemos identificar los problemas que, en líneas generales, nos han llevado a la situación actual. Y, sin embargo, estamos inquietos porque no sabemos la respuesta exacta, o más conretamente, no sabemos quién tiene la capacidad de dar esa respuesta exacta.
No somos apolíticos. Unos prefieren al PSOE, otros al PP, algunos a IU o a UPyD. Tenemos republicanos, monárquicos y hasta un fascista. Teórico, porque dudo que supiera aplicar el sistema. No somos tontos; vemos la mierda que echan unos y otros, pero al menos sí calibramos que algunos palean menos toneladas que los contrarios. De hecho, somos muy políticos, en el sentido de que ésta debe ser acción para mejorar la sociedad, para hacernos convivir de la mejor manera posible.
Y, sin embargo, inteligentes, guapos, hermosos... ¿qué hacemos con todo esto? no lo sabemos.
Estamos, en definitiva, perdidos. Y no queremos un Caudillo o un Duce. Tampoco un Mesías. No creemos en liderazgos y estadistas (en España, además, esos suelen acabar mal salvo que sean mediocres, violentos, despiadados y tengan apoyo violento) y estamos bastante ajenos a los sistemas del bipartidismo actual (corregido con nacionalismos de los llamados "periféricos", que son la misma expresión a nivel más local).
La violencia, expresada retóricamente ("¡Guillotina!", pude haber exclamado ayer casi 10 veces) parece una solución inmediata, pero... ¿con qué consecuencias? y el cambio de partidos, eligiendo los minoritarios para echar a los mayoritarios, se antoja por un lado ideal y por otro algo peligrosa, por el efecto de la inestabilidad en uno de esos iluminados que pretenden imponer su orden.
¿Qué nos queda? ¿Qué hacemos con todo lo que sabemos? Con la corrupción, con la mala gestión, con la difamación de lo público, con la depauperización de la vida económica, con el empobrecimiento general en todos los sentidos, con el pesimismo, malestar y negatividad que hoy campan a sus anchas por todas partes...
¿Qué hacemos con todo esto?
domingo, 6 de mayo de 2012
jueves, 19 de abril de 2012
El debate de la Monarquía o la República.
Decía Stefan Zweig que entre la Monarquía absoluta y la Asamblea en Francia transcurrieron siglos; entre esa y la Constitución, un par de años; entre la Constitución y las Tullerías y la prisión del rey, meses; y luego, en días, la República. Naturalmente, hablamos del siglo XVIII y un momento histórico concreto. Pero hoy, en nuestros días, que todo se mueve con gran velocidad, en todas direcciones (adelante, detrás, a los lados, arriba, abajo...) no sé si se puede llegar a la fase de la República quemando otras etapas.
Oh, sí, no tenemos una Monarquía absoluta. Tenemos una Monarquía parlamentaria, que es constitucional en cuanto en tanto está así reflejada en una Constitución, y que funciona a modo de preservación de una institución históricamente ligada a un lugar o a un pueblo, esto es, mantiene una tradición. Las monarquías, en realidad, son eso, tradiciones. No realidades políticas. O al menos, no de manera efectiva, como antaño.
En el mundo, los reyes no son ya aquellos que ostentan una corona. Tampoco es que lo fueran mucho antes (Cancilleres, Chambelanes, Primeros Ministros, Banqueros...) pero es cierto que son símbolos. Símbolos de un pasado que, algunos, idealizan, y otros, demonizan. En su justa medida, son tan solo fantasías e invenciones que siguen usando fórmulas huecas como "Por la Gracia de Dios". Sea éste el que sea.
Un monarca juega un papel, en el sentido estricto; el papel de un símbolo. En algún caso, como España, se le quería dar función de la clave de todo el arco, sujección necesaria. Y suele tener sus defensores, que lo admiran, jalean y dan vivas para él (normalmente, sí, un hombre) como si con ello la euforia lograra generar mejoras en su vida. Que es posible que lo haga. También ocurre con los dioses, seres mitológicos y fantásticos varios. La dopamina segregada por quien cree en ellos es similar a la que un hincha de un equipo hace fluir cuando éste juega un gran partido.
Juan Carlos, rey de España, ha cometido una imprudencia pública. Irse de cacería de elefantes (a un coste de unos 40.000 euros) con su presunta amante y además haciendo que se conociera gracias a una operación de cadera en una clínica privada. Un jefe de Estado que pedía austeridad y sacrificios en su discurso de Navidad y que afirmaba no dormir por el paro juvenil. Pero no es el único; su nieto se ha disparado en un pie manejando un arma, algo prohibido para alguien de su edad (no para un Borbón, claro) y su yerno está implicado en una trama de corrupción en Baleares y Valencia que le ligan a políticos como Matas o Camps, entre otros. Y parece que, además, los negocios de Juan Carlos salen a la luz, también. Negocios poco claros. Se une además la visión ya no idílica de la familia, con todos llevándose mal y todo eso. Vaya. Como muchas familias.
A mí me daría igual todo eso. Que tenga chanchullos, pues como muchos políticos. Se le juzga y... ah, pero no. El rey tiene inviolabilidad. En jerga, que no es responsable de sus actos. Algo que parece más cierto tras la disculpa que dió, propia de su nieto Froilán. "No lo volveré a hacer", oímos decir a los niños y los que se portan como tales. Y tampoco podemos no elegirlo en la próxima convocatoria de elecciones para monarca.
La cuestión es que la persona, como digo, me da igual. Pero la institución, no. Ampara y protege de manera descarada varios abusos. No es democrática, pues nadie elige en referendum al monarca. No es trasparente, pues recibe un dinero de los presupuestos, esto es, los impuestos de todos, pero no sabemos la forma de su gasto. No es punible, pues el monarca no está sujeto como todos los españoles al Código Penal y Civil. Eso la hace ser privilegiada y por encima de la presunta igualdad jurídica que proclama la propia Constitución. No es, en suma, moderna, a pesar de los cientos de veces que dicho calificativo se trata de aplicar como coletilla a la misma.
Desde luego, estos no son los Fernando VII, Felipe V o Alfonso XIII. Ni mucho menos un Luis XVI. No pido una ejecución, no. Pido una remoción. Pido un cambio. Pido la eliminación, que sería lo más moderno, de la monarquía, de la institución. Dar las gracias por los servicios prestados (alguno hay) y abrir camino a un nuevo modelo de organización del Estado. Un modelo que implique cambios, regeneración, democracia, esfuerzo, trabajo, valores, mejora. Y las Repúblicas, siempre, son un primer paso a ello. Después podemos discutir qué tipo, si federales, unitarias, confederadas, presidencialistas, con doble tirabuzón... pero eso será un debate democrático, permisible porque es posible. Ahora mismo, sin remoción de la monarquía, es un debate denostado y fantasioso.
Y el tema del dinero, como siempre, doy la misma respuesta. Reciben en torno a 8 o 9 millones de euros. Aparte que todo viaje y logística va a cargo del Ministerio de Exteriores e Interior. Es poco si se compara con un presidente alemán, que cuesta entero con su administración unos 20 millones de euros. Pero ese dinero se puede votar y eliminar. El de la monarquía no. Por el asunto de siempre; que algo sea democrático o no.
En fin. Los que defiendan la monarquía como algo histórico y tradicional, también, les diré que la esclavitud estaba bien arraigada en el mundo mediterráneo hasta el siglo XIX. Y se abolió con mucho consenso. También otras costumbres. Porque las costumbres, algunas inventadas en el siglo XVIII y XIX con presunción de solera, son usos que los ciudadanos, si lo son, y no simple plebe, súbditos, lumpen y servidumbre, hacen y deshacen como humanos que somos.
En cualquier caso, corifeos de ambos lados aparte, argumentos hay siempre. La cuestión es el valor que adjudiquemos a cada uno de ellos...
Un saludo,
Oh, sí, no tenemos una Monarquía absoluta. Tenemos una Monarquía parlamentaria, que es constitucional en cuanto en tanto está así reflejada en una Constitución, y que funciona a modo de preservación de una institución históricamente ligada a un lugar o a un pueblo, esto es, mantiene una tradición. Las monarquías, en realidad, son eso, tradiciones. No realidades políticas. O al menos, no de manera efectiva, como antaño.
En el mundo, los reyes no son ya aquellos que ostentan una corona. Tampoco es que lo fueran mucho antes (Cancilleres, Chambelanes, Primeros Ministros, Banqueros...) pero es cierto que son símbolos. Símbolos de un pasado que, algunos, idealizan, y otros, demonizan. En su justa medida, son tan solo fantasías e invenciones que siguen usando fórmulas huecas como "Por la Gracia de Dios". Sea éste el que sea.
Un monarca juega un papel, en el sentido estricto; el papel de un símbolo. En algún caso, como España, se le quería dar función de la clave de todo el arco, sujección necesaria. Y suele tener sus defensores, que lo admiran, jalean y dan vivas para él (normalmente, sí, un hombre) como si con ello la euforia lograra generar mejoras en su vida. Que es posible que lo haga. También ocurre con los dioses, seres mitológicos y fantásticos varios. La dopamina segregada por quien cree en ellos es similar a la que un hincha de un equipo hace fluir cuando éste juega un gran partido.
Juan Carlos, rey de España, ha cometido una imprudencia pública. Irse de cacería de elefantes (a un coste de unos 40.000 euros) con su presunta amante y además haciendo que se conociera gracias a una operación de cadera en una clínica privada. Un jefe de Estado que pedía austeridad y sacrificios en su discurso de Navidad y que afirmaba no dormir por el paro juvenil. Pero no es el único; su nieto se ha disparado en un pie manejando un arma, algo prohibido para alguien de su edad (no para un Borbón, claro) y su yerno está implicado en una trama de corrupción en Baleares y Valencia que le ligan a políticos como Matas o Camps, entre otros. Y parece que, además, los negocios de Juan Carlos salen a la luz, también. Negocios poco claros. Se une además la visión ya no idílica de la familia, con todos llevándose mal y todo eso. Vaya. Como muchas familias.
A mí me daría igual todo eso. Que tenga chanchullos, pues como muchos políticos. Se le juzga y... ah, pero no. El rey tiene inviolabilidad. En jerga, que no es responsable de sus actos. Algo que parece más cierto tras la disculpa que dió, propia de su nieto Froilán. "No lo volveré a hacer", oímos decir a los niños y los que se portan como tales. Y tampoco podemos no elegirlo en la próxima convocatoria de elecciones para monarca.
La cuestión es que la persona, como digo, me da igual. Pero la institución, no. Ampara y protege de manera descarada varios abusos. No es democrática, pues nadie elige en referendum al monarca. No es trasparente, pues recibe un dinero de los presupuestos, esto es, los impuestos de todos, pero no sabemos la forma de su gasto. No es punible, pues el monarca no está sujeto como todos los españoles al Código Penal y Civil. Eso la hace ser privilegiada y por encima de la presunta igualdad jurídica que proclama la propia Constitución. No es, en suma, moderna, a pesar de los cientos de veces que dicho calificativo se trata de aplicar como coletilla a la misma.
Desde luego, estos no son los Fernando VII, Felipe V o Alfonso XIII. Ni mucho menos un Luis XVI. No pido una ejecución, no. Pido una remoción. Pido un cambio. Pido la eliminación, que sería lo más moderno, de la monarquía, de la institución. Dar las gracias por los servicios prestados (alguno hay) y abrir camino a un nuevo modelo de organización del Estado. Un modelo que implique cambios, regeneración, democracia, esfuerzo, trabajo, valores, mejora. Y las Repúblicas, siempre, son un primer paso a ello. Después podemos discutir qué tipo, si federales, unitarias, confederadas, presidencialistas, con doble tirabuzón... pero eso será un debate democrático, permisible porque es posible. Ahora mismo, sin remoción de la monarquía, es un debate denostado y fantasioso.
Y el tema del dinero, como siempre, doy la misma respuesta. Reciben en torno a 8 o 9 millones de euros. Aparte que todo viaje y logística va a cargo del Ministerio de Exteriores e Interior. Es poco si se compara con un presidente alemán, que cuesta entero con su administración unos 20 millones de euros. Pero ese dinero se puede votar y eliminar. El de la monarquía no. Por el asunto de siempre; que algo sea democrático o no.
En fin. Los que defiendan la monarquía como algo histórico y tradicional, también, les diré que la esclavitud estaba bien arraigada en el mundo mediterráneo hasta el siglo XIX. Y se abolió con mucho consenso. También otras costumbres. Porque las costumbres, algunas inventadas en el siglo XVIII y XIX con presunción de solera, son usos que los ciudadanos, si lo son, y no simple plebe, súbditos, lumpen y servidumbre, hacen y deshacen como humanos que somos.
En cualquier caso, corifeos de ambos lados aparte, argumentos hay siempre. La cuestión es el valor que adjudiquemos a cada uno de ellos...
Un saludo,
sábado, 14 de abril de 2012
Día lluvioso, homenaje luminoso
Por una República que no sea de izquierdas o de derechas, si no de todos los ciudadanos y, principalmente, para todos los ciudadanos.
Por una democracia y una regeneración de la vida pública, política, administrativa, bancaria y económica.
Por una sociedad donde todos convivamos en la mejor manera posible.
Por una República. Por un cambio. Por lo mejor.
http://www.youtube.com/watch?v=JELOzi_vz00
Un saludo,
Por una democracia y una regeneración de la vida pública, política, administrativa, bancaria y económica.
Por una sociedad donde todos convivamos en la mejor manera posible.
Por una República. Por un cambio. Por lo mejor.
http://www.youtube.com/watch?v=JELOzi_vz00
Un saludo,
jueves, 12 de abril de 2012
En madrid, abril de 2014
Hace un día seco, con sol, árido y caluroso. Lleva sin llover todo el invierno, aunque se prevén lluvias para mayo o junio. Los embalses están en reserva, restricción de agua desde hace semanas. La contaminación hace tiempo que no se mide, pero se puede observar desde cualquier punto a las afueras de la ciudad, como una gigantesca nave invasora cernida sobre los cielos. Da igual, el Ayuntamiento considera que es algo pasajero.
Camino por calles que llevan sin repararse varios años. El ayuntamiento dejó de hacerlo al no tener dinero, y la Comunidad, que tomó las competencias, las cedió inmediatamente al Estado sin hacer nada. Ahora mismo, el Estado tampoco está por la labor. Los sacrificios continúan.
Voy a un centro de salud. Llevo conmigo la Tarjeta Especial de Residente Permantente. La famosa TERP. Sin ella, no te atienden. Debes demostrar que eres trabajador, con al menos 3 años de antigüedad (los que lleven menos, tienen los centros de voluntarios, desabastecidos, masificados y con pocas ganas) y además haber pagado la Tasa trimestral de salud, consistente en un impuesto según tu renta. Iba a ser un "impuesto temporal" en 2012, cuando la gran reforma sanitaria (bueno, el derribo) pero se ha quedado ya permanentemente. Como tantos otros que serían "circunstanciales".
Es mi primera enfermedad del año. Bueno, realmente, no. Es la cuarta. Pero no puedo contar catarros, gripes ni tampoco alergias u otras dolencias "leves". A fin de cuentas, se cura con un poco de reposo al salir de trabajar. Sin embargo, tras la epidemia de gripe en el Gran Mercadona de Madrid, donde se contagiaron 45 empleados y casi 500 consumidores, están pensando en retomarla como dolencia incluída en las prestaciones sanitarias. No, voy porque me he roto un ligamento de la rodilla. ¡Otra vez! pero no ha sido jugando al baloncesto, no. Las tasas municipales para usar los pabellones hicieron que muchos equipos de barrio, de amigos y demás, dejaran de acudir y se montaran pequeñas canchas en las calles, incluso organizando torneos y liguillas entre ellos en zonas alejadas donde ellos mismos mantenían las pistas. A la fuerza, a ver quién paga tanto... como digo, me lo he roto corriendo en el trabajo. Sí, corriendo. Todo está lejos, y tras el despido de un 40% de la plantilla, todos ellos interinos, ahora mismo tenemos que cubrir los servicios de 42 horas semanales como podemos. Al menos, al haber menos médicos y consultas, y reducirse las prestaciones, hay algo de equilibrio. Un médico de mi hospital, de manera privada, me examinó en el cuarto de la limpieza, porque tratar dolencias en consulta sin pasar los trámites es motivo de multa. Al menos soy español. Si no lo fuera, la tasa que me aplicarían, según mi país de procedencia, podría ser privativa.
Naturalmente, no es ya un accidente de trabajo. Éstos desaparecieron con la antepenúltima reforma de la legislación laboral. El Gobierno, de acuerdo con la Cámara de Empresarios, decidió que había que volver a reformar el mercado de trabajo y aplicar, directamente, el llamado "Modelo sino-coreano". Esto es, jornadas de 50 horas semanales, reducción de salarios de hasta un 20% sin penalización, despido totalmente libre, prestación por desempleo temporal, de un máximo de 6 meses por 10 años trabajados... y las pensiones. Ahora mismo, las pensiones son algo irreal. Cotizar 50 años para poder jubilarse a los 70 como se pide es, como pronto, imposible. Es lo que tienen algunos sistemas, dijo el presidente De Guindos. Que no pueden afrontar la realidad de los mercados.
Aunque me duele un copón, la rodilla, he ido al consultorio varios días después. No podía permitirme incumplir la cuota mínima de jornada semanal. Si no la cumplo, me reducen el sueldo y pueden abrirme expediente. Pero es curioso, los expedientes se los abren a los que hacen todo lo posible por trabajar más, por hacerlo mejor y que, si caen enfermos o en lo que ahora llaman "nervios laborales", suelen cortocircuitarse. Una compañera se ahorcó con un cable de PC en el vestíbulo de entrada y nadie se lo impidió, pues todos iban demasiado rápidos para hacer nada.
Mientras camino cojeando, pues el precio de la gasolina es tan alto que ya no puedo permitirme cogerlo salvo para ir a trabajar, pienso en algunas de las últimas medidas. En Grecia y Portugal ya están hablando de recuperación. Por lo visto, aunque los niveles de vida no son muy altos, no pueden quejarse. De todos modos, no lo sabemos, pues después de suspender el tránsito libre por la UEM (Unión Europea de Mercados, tras la reforma constitucional del 2013) de ciudadanos, tampoco hay mucha capacidad de contrastar la información de los noticiarios. También hay rumores de que partes de población emigraron a sudamérica o África, pero suena a ciencia ficción... Las medidas más impopulares, al principio, pero más eficaces, fueron las de liberalizar del todo absolutamente todo. Ya no hay cortapisas ni controles, realmente. El dinero fluye en todas direcciones, sin trabas. Pero claro, eso puede hacerlo quien tiene dinero. Quien no tiene, debe conformarse con la supervivencia diaria. Tras los cortes de Internet que bloquearon ciertas páginas, con el permiso de Google y otros buscadores y gestores, apenas quedan ya rastros de las páginas "disidentes" y "reaccionarias" como las llamaba el Gobierno. La "manipulación informativa" ha sido eliminada, dicen, y ahora queda la pura y prístina verdad, repetida en decenas de medios diferentes que proclaman siempre el mismo mensaje, con ligeras variaciones, mostrando que la pluralidad informativa sigue existiendo. Bueno, eso es lo mejor que puede decirse, ya que tras la Ley de Prensa, Huelga y Manifestaciones del año pasado, apenas puede uno juntarse con más amigos y sacar una pancarta. Todavía recuerdo al señor aquel, jubilado, que se fue a la Puerta del Sol, un par de días después del gran despliegue de La Fiesta de la Familia Española (aun quedaban algunas cosas montadas, como la gran cruz o el puesto de polos Lacoste) y que se quitó primero la chaqueta, luego la camisa, finalmente la camiseta interior, y empezó a mostrar un terrible lema en su pecho y su espalda; simplemente, ponía "Hambre". Los antidisturbios le sacaron a rastras y, al resistirse, le dieron de golpes y falleció. Se declaró un caso de "resistencia a la autoridad".
Sin embargo, la mejor medida es la educativa. Cierto, ahora todos los colegios de prestigio son concertados y los públicos tienen una media de 90 alumnos. Seguimos teniendo las universidades en un puesto 100 o así del listado mundial, pero es que también tenemos menos en la cola, porque quedan la mitad, tras ser fusionadas la mayoría. Muchas carreras, consideradas improductivas, ya no se dan, y eso está bien, pues se logra mejorar la especialización. También es cierto que los médicos de ahora, los de prestigio, no ejercen en la pública, porque claro, tras los recortes, los aumentos de jornada y eliminación de derechos, la mayoría que puede emigra a Suecia o a Noruega. Dos filologías que han aumentado, curiosamente. Aparte, las tasas son tan altas, y las becas tan flacas, que muchas universidades ya recurren al sistema que inauguró el Metro de Madrid; la promoción especial. Hay aulas McDonalds, Campus patrocinados por el Gran Mercado Chino y carreras especializadas con Máster Coca-Cola y demás. Quizá tiemblo un poco, porque los niveles educativos de los médicos que quedaron en lo público son... escasos. Pero también puede ser mi cojera.
Llego al ambulatorio, y el panorama no ha cambiado desde la última vez. Vallado, con alambre de espino, los de seguridad que son policías alquilados por horas... aunque algo me llama la atención, y es que hoy no hay dispensador de medicamentos. Tras las últimas reformas donde sacaron todos los medicamentos que se consideraban innecesarios, ahora la forma de obtenerlo era mediante el chip implantado en el antebrazo, donde se registra DNI, datos fiscales, empleo actual y demás. Yo tenía un gato con uno chip también, hasta que tuve que abandonarlo porque su comida era demasiado cara...
Entro, de todos modos, con mi Tarjeta. ¡Suerte que no hago cola! al menos, no en la calle. Luego, dentro, me toca esperar. Cada hora que pase ahí, no trabajo, y es un tiempo a recuperar. No sé por qué recuerdo alguna película como "In Time", pero también llevo tanto sin ir al Cine... el único que queda en Madrid, claro. El MegaCinerama que ocupa el viejo Parque del Oeste. Tras nivelarlo y demolerlo todo, búnqueres incluidos y zonas de observación de pájaros, instalaron este complejo de 100 salas donde, curiosamente, no hay más que una película española al año, la que financia el Ministerio de Cultura. En los últimos años, siempre ha sido de temática taurina y algo erótico-festiva... es lo que tiene. De todos modos, después de tener que entregar todas las películas que tenía, tras el enésimo cambio de formato, y de malvender los libros a un trapero que eliminaba aquellos considerados "insidiosos" y dentro del catálogo de libros que actúan como "resistencia pasiva", ya no veo películas. Ni series. Hoy día, hay quien paga en el mercado negro por un episodio de "Águila Roja" o "Amar en tiempos revueltos". Lógico, tras la venta de RTVE a un conglomerado franco-alemán, ya no hay series que no sean extrañamente ajenas a toda realidad... en fin, espero.
No saco un libro, por si alguien me mira mal. Tampoco un móvil, por si me lo roban. Menos aun algo para escuchar música, por si la SGAE me controla con las cámaras. Me dedico a poner cara bobalicona, sonriendo tímidamente y mirando al suelo. No me atrevo tampoco a pensar más. El ejercicio estimula, pero no es bueno abusar.
Siempre que alguien pensó mucho, algo salió mal. ¿O será ésta también una reflexión peligrosa?
Ups. Mejor, me callo.
FIN?
Un saludo,
Camino por calles que llevan sin repararse varios años. El ayuntamiento dejó de hacerlo al no tener dinero, y la Comunidad, que tomó las competencias, las cedió inmediatamente al Estado sin hacer nada. Ahora mismo, el Estado tampoco está por la labor. Los sacrificios continúan.
Voy a un centro de salud. Llevo conmigo la Tarjeta Especial de Residente Permantente. La famosa TERP. Sin ella, no te atienden. Debes demostrar que eres trabajador, con al menos 3 años de antigüedad (los que lleven menos, tienen los centros de voluntarios, desabastecidos, masificados y con pocas ganas) y además haber pagado la Tasa trimestral de salud, consistente en un impuesto según tu renta. Iba a ser un "impuesto temporal" en 2012, cuando la gran reforma sanitaria (bueno, el derribo) pero se ha quedado ya permanentemente. Como tantos otros que serían "circunstanciales".
Es mi primera enfermedad del año. Bueno, realmente, no. Es la cuarta. Pero no puedo contar catarros, gripes ni tampoco alergias u otras dolencias "leves". A fin de cuentas, se cura con un poco de reposo al salir de trabajar. Sin embargo, tras la epidemia de gripe en el Gran Mercadona de Madrid, donde se contagiaron 45 empleados y casi 500 consumidores, están pensando en retomarla como dolencia incluída en las prestaciones sanitarias. No, voy porque me he roto un ligamento de la rodilla. ¡Otra vez! pero no ha sido jugando al baloncesto, no. Las tasas municipales para usar los pabellones hicieron que muchos equipos de barrio, de amigos y demás, dejaran de acudir y se montaran pequeñas canchas en las calles, incluso organizando torneos y liguillas entre ellos en zonas alejadas donde ellos mismos mantenían las pistas. A la fuerza, a ver quién paga tanto... como digo, me lo he roto corriendo en el trabajo. Sí, corriendo. Todo está lejos, y tras el despido de un 40% de la plantilla, todos ellos interinos, ahora mismo tenemos que cubrir los servicios de 42 horas semanales como podemos. Al menos, al haber menos médicos y consultas, y reducirse las prestaciones, hay algo de equilibrio. Un médico de mi hospital, de manera privada, me examinó en el cuarto de la limpieza, porque tratar dolencias en consulta sin pasar los trámites es motivo de multa. Al menos soy español. Si no lo fuera, la tasa que me aplicarían, según mi país de procedencia, podría ser privativa.
Naturalmente, no es ya un accidente de trabajo. Éstos desaparecieron con la antepenúltima reforma de la legislación laboral. El Gobierno, de acuerdo con la Cámara de Empresarios, decidió que había que volver a reformar el mercado de trabajo y aplicar, directamente, el llamado "Modelo sino-coreano". Esto es, jornadas de 50 horas semanales, reducción de salarios de hasta un 20% sin penalización, despido totalmente libre, prestación por desempleo temporal, de un máximo de 6 meses por 10 años trabajados... y las pensiones. Ahora mismo, las pensiones son algo irreal. Cotizar 50 años para poder jubilarse a los 70 como se pide es, como pronto, imposible. Es lo que tienen algunos sistemas, dijo el presidente De Guindos. Que no pueden afrontar la realidad de los mercados.
Aunque me duele un copón, la rodilla, he ido al consultorio varios días después. No podía permitirme incumplir la cuota mínima de jornada semanal. Si no la cumplo, me reducen el sueldo y pueden abrirme expediente. Pero es curioso, los expedientes se los abren a los que hacen todo lo posible por trabajar más, por hacerlo mejor y que, si caen enfermos o en lo que ahora llaman "nervios laborales", suelen cortocircuitarse. Una compañera se ahorcó con un cable de PC en el vestíbulo de entrada y nadie se lo impidió, pues todos iban demasiado rápidos para hacer nada.
Mientras camino cojeando, pues el precio de la gasolina es tan alto que ya no puedo permitirme cogerlo salvo para ir a trabajar, pienso en algunas de las últimas medidas. En Grecia y Portugal ya están hablando de recuperación. Por lo visto, aunque los niveles de vida no son muy altos, no pueden quejarse. De todos modos, no lo sabemos, pues después de suspender el tránsito libre por la UEM (Unión Europea de Mercados, tras la reforma constitucional del 2013) de ciudadanos, tampoco hay mucha capacidad de contrastar la información de los noticiarios. También hay rumores de que partes de población emigraron a sudamérica o África, pero suena a ciencia ficción... Las medidas más impopulares, al principio, pero más eficaces, fueron las de liberalizar del todo absolutamente todo. Ya no hay cortapisas ni controles, realmente. El dinero fluye en todas direcciones, sin trabas. Pero claro, eso puede hacerlo quien tiene dinero. Quien no tiene, debe conformarse con la supervivencia diaria. Tras los cortes de Internet que bloquearon ciertas páginas, con el permiso de Google y otros buscadores y gestores, apenas quedan ya rastros de las páginas "disidentes" y "reaccionarias" como las llamaba el Gobierno. La "manipulación informativa" ha sido eliminada, dicen, y ahora queda la pura y prístina verdad, repetida en decenas de medios diferentes que proclaman siempre el mismo mensaje, con ligeras variaciones, mostrando que la pluralidad informativa sigue existiendo. Bueno, eso es lo mejor que puede decirse, ya que tras la Ley de Prensa, Huelga y Manifestaciones del año pasado, apenas puede uno juntarse con más amigos y sacar una pancarta. Todavía recuerdo al señor aquel, jubilado, que se fue a la Puerta del Sol, un par de días después del gran despliegue de La Fiesta de la Familia Española (aun quedaban algunas cosas montadas, como la gran cruz o el puesto de polos Lacoste) y que se quitó primero la chaqueta, luego la camisa, finalmente la camiseta interior, y empezó a mostrar un terrible lema en su pecho y su espalda; simplemente, ponía "Hambre". Los antidisturbios le sacaron a rastras y, al resistirse, le dieron de golpes y falleció. Se declaró un caso de "resistencia a la autoridad".
Sin embargo, la mejor medida es la educativa. Cierto, ahora todos los colegios de prestigio son concertados y los públicos tienen una media de 90 alumnos. Seguimos teniendo las universidades en un puesto 100 o así del listado mundial, pero es que también tenemos menos en la cola, porque quedan la mitad, tras ser fusionadas la mayoría. Muchas carreras, consideradas improductivas, ya no se dan, y eso está bien, pues se logra mejorar la especialización. También es cierto que los médicos de ahora, los de prestigio, no ejercen en la pública, porque claro, tras los recortes, los aumentos de jornada y eliminación de derechos, la mayoría que puede emigra a Suecia o a Noruega. Dos filologías que han aumentado, curiosamente. Aparte, las tasas son tan altas, y las becas tan flacas, que muchas universidades ya recurren al sistema que inauguró el Metro de Madrid; la promoción especial. Hay aulas McDonalds, Campus patrocinados por el Gran Mercado Chino y carreras especializadas con Máster Coca-Cola y demás. Quizá tiemblo un poco, porque los niveles educativos de los médicos que quedaron en lo público son... escasos. Pero también puede ser mi cojera.
Llego al ambulatorio, y el panorama no ha cambiado desde la última vez. Vallado, con alambre de espino, los de seguridad que son policías alquilados por horas... aunque algo me llama la atención, y es que hoy no hay dispensador de medicamentos. Tras las últimas reformas donde sacaron todos los medicamentos que se consideraban innecesarios, ahora la forma de obtenerlo era mediante el chip implantado en el antebrazo, donde se registra DNI, datos fiscales, empleo actual y demás. Yo tenía un gato con uno chip también, hasta que tuve que abandonarlo porque su comida era demasiado cara...
Entro, de todos modos, con mi Tarjeta. ¡Suerte que no hago cola! al menos, no en la calle. Luego, dentro, me toca esperar. Cada hora que pase ahí, no trabajo, y es un tiempo a recuperar. No sé por qué recuerdo alguna película como "In Time", pero también llevo tanto sin ir al Cine... el único que queda en Madrid, claro. El MegaCinerama que ocupa el viejo Parque del Oeste. Tras nivelarlo y demolerlo todo, búnqueres incluidos y zonas de observación de pájaros, instalaron este complejo de 100 salas donde, curiosamente, no hay más que una película española al año, la que financia el Ministerio de Cultura. En los últimos años, siempre ha sido de temática taurina y algo erótico-festiva... es lo que tiene. De todos modos, después de tener que entregar todas las películas que tenía, tras el enésimo cambio de formato, y de malvender los libros a un trapero que eliminaba aquellos considerados "insidiosos" y dentro del catálogo de libros que actúan como "resistencia pasiva", ya no veo películas. Ni series. Hoy día, hay quien paga en el mercado negro por un episodio de "Águila Roja" o "Amar en tiempos revueltos". Lógico, tras la venta de RTVE a un conglomerado franco-alemán, ya no hay series que no sean extrañamente ajenas a toda realidad... en fin, espero.
No saco un libro, por si alguien me mira mal. Tampoco un móvil, por si me lo roban. Menos aun algo para escuchar música, por si la SGAE me controla con las cámaras. Me dedico a poner cara bobalicona, sonriendo tímidamente y mirando al suelo. No me atrevo tampoco a pensar más. El ejercicio estimula, pero no es bueno abusar.
Siempre que alguien pensó mucho, algo salió mal. ¿O será ésta también una reflexión peligrosa?
Ups. Mejor, me callo.
FIN?
Un saludo,
viernes, 6 de abril de 2012
De Jesús, un Cristo y los Mesías
En esta época no puede uno menos que ver entre media docena y medio centenar de películas "de romanos" que incluyen desde el Egipto de hace 4000 años a los romanos de hace 2000 o los apóstoles de un poco menos y sus perseguidores. Vamos, que es época de "cine bíblico". Y de todas, las que más llaman la atención son las centradas en la figura de Jesus. O Jesucristo. O el Mesías. Y es curioso. Son tres cosas y personas muy diferentes.
Yo para esta semana recomiendo algunos documentales. Los de Dawkins suelen ser muy atractivos. El titulado como "The God who wasn't there" de Brian Flemming contiene muy buenas entrevistas y un cierto sentido del espectáculo. Las famosas "Atheist tapes", con entrevistas de la BBC a personalidades de la cultura o la ciencia, también se hacen necesarias, complementadas con otros documentales de la misma cadena, "A rough history of disbelief". Se pueden combinar con otros documentales de la BBC como "The power of Nightmares", para saber cómo jugar con la esperanza y el miedo...
También se puede uno dar a la lectura. Gonzalo Puente Ojea, ex-embajador en el Vaticano, tiene algunos libros como "Elogio del ateísmo" que pueden ser interesantes. Michel Onfray y su famoso "Tratado de ateología" y casi cualquiera de sus libros ayudan a reflexionar. O "El espejismo de Dios", de Dawkins. También los textos de Bertrand Russell, un escritor monumental. Y por supuesto, al gran Marvin Harris, cuyos excepcionales argumentos con la base del materialismo cultural dan lugar al título de esta entrada.
¿Por qué he separado tres cosas que muchos, sobre todo creyentes, identifican como una sola? Jesús, como figura histórica; el "Cristo" y el "Mesías". Tres cosas diferentes, y no iguales.
Jesús como figura histórica ha sido abordada en muchas ocasiones. Me gusta la de mi amigo Cavernarius, cuyo blog, aunque cerrado, dedicó varias entradas al tema (aquí copio enlace a la primera: http://nacionalcatolicismo.blogspot.com.es/2006/02/la-familia-de-yeshu-ben-pantera.html) y que, en todo caso y por resumir, para mí queda así. Me imagino a Jesús, cuya existencia es más que dudosa (un párrafo falseado en el medievo por un monje dentro del texto de Flavio Josefo, que escribió de la gran revuelta judía del 66 d.n.e.; los "evangelios" escritos más de 40 años después de la supuesta muerte de Jesús con numerosas incongruencias e invenciones... y ningún otro texto, nada de restos arqueológicos, ninguno epigráfico o artístico y ninguno más literario... una falta de pruebas muy inquietante) como un guerrillero zelote opuesto a la dominación romana por medio de las facciones religiosas y étnicas judías, un hombre de celo fanático atemperado quizá por algunos actos o, incluso, por los que después reelaborarán sus "apóstoles". Jesús, por tanto, no es ese ídolo hippie o señor de túnica blanca sin cinturón (incómoda para andar por Galilea) con grandes barbas y pelos largos. Sería un judío más, enfadado por ver que nunca se cumpliría lo proclamado por los gobernantes religiosos y políticos de su época. Mala tierra, Palestina, rodeada siempre de tantos imperios, reinos y potencias superiores.
Pero está eso de "Cristo" y de "Mesías". Son dos términos para lo mismo. El Ungido. ¿A quién se ungía en aceites y perfumes sagrados, caros de obtener? A los reyes y gobernantes. La primera es una palabra griega, mientras la segunda es hebrea. Y entonces, ¿cómo es que permaneció la primera quedando relegada la segunda? Sencillo. El cristianismo es una religión greco-oriental, nacida y desarrollada por gentes de pensamiento griego y oriental de la koiné y en la oikoumené greco-romana. Una religión que se nutrió de todas las anteriormente existentes, incorporando y alterando algunos puntos. Del judaísmo pasó al cristianismo. Y entre medias, se necesitaba una figura. El tal Jesús, ejemplo de lucha contra Roma, era una buena opción en las provincias orientales de un Imperio Romano que allí no estaba tan asentado a causa de los partos y sus políticas de desestabilización. De pronto tenían ya una figura de carne para esos ropajes recosidos...
"Mesías" hay muchos en el mundo judío. Antes y después del que asignan a Jesús. No es una novedad, por tanto. De hecho, tenemos a David, a Saúl, a Salomón, como esos "Mesías". Posteriormente, Josefo menciona a algunos como ¡Vespasiano!, primer emperador Flavio, tras Nerón. Pero también otros como un tal Teudas, Atrongeo, Manahem e incluso algunos otros que ni menciona por hartazgo. Posteriormente, en otra de las muchas revueltas, la del año 132 d.n.e., con Bar Kochva a la cabeza, que sería de las últimas, tuvo en este individuo a otro mesías, encima victorioso durante unos años. La idea que cuenta Marvin Harris es la de una estrategia adaptativa mediante un "Mesías vengativo" que, a la postre, no dará resultado. Pero quizá es mejor leerlo directamente. Está en "Vacas, cerdos, guerras y brujas".
De ahí que luego surgiera como único el Cristo. Y los problemas de traducción. Del hebreo "muchacha joven" se pasará al griego "partenos", joven doncella, y de ésta, al latín, como "virgos", chica joven. Y de pronto, por el teléfono escacharrado, tenemos que María... ¡era vírgen!. Un sinsentido aceptado sin crítica por muchos entonces y, desgraciadamente, hoy.
En fin, que tenemos una semana que se celebra según un calendario lunar típico de muchas culturas mediterráneas y que se suele usar para marcar, en algunas, el inicio del año con la primavera y las primeras cosechas y "resurrecciones" de la tierra en sociedades agrarias. Y también unos días de asueto. Lo mejor, en esta semana, sin duda... la lluvia.
Un saludo,
Yo para esta semana recomiendo algunos documentales. Los de Dawkins suelen ser muy atractivos. El titulado como "The God who wasn't there" de Brian Flemming contiene muy buenas entrevistas y un cierto sentido del espectáculo. Las famosas "Atheist tapes", con entrevistas de la BBC a personalidades de la cultura o la ciencia, también se hacen necesarias, complementadas con otros documentales de la misma cadena, "A rough history of disbelief". Se pueden combinar con otros documentales de la BBC como "The power of Nightmares", para saber cómo jugar con la esperanza y el miedo...
También se puede uno dar a la lectura. Gonzalo Puente Ojea, ex-embajador en el Vaticano, tiene algunos libros como "Elogio del ateísmo" que pueden ser interesantes. Michel Onfray y su famoso "Tratado de ateología" y casi cualquiera de sus libros ayudan a reflexionar. O "El espejismo de Dios", de Dawkins. También los textos de Bertrand Russell, un escritor monumental. Y por supuesto, al gran Marvin Harris, cuyos excepcionales argumentos con la base del materialismo cultural dan lugar al título de esta entrada.
¿Por qué he separado tres cosas que muchos, sobre todo creyentes, identifican como una sola? Jesús, como figura histórica; el "Cristo" y el "Mesías". Tres cosas diferentes, y no iguales.
Jesús como figura histórica ha sido abordada en muchas ocasiones. Me gusta la de mi amigo Cavernarius, cuyo blog, aunque cerrado, dedicó varias entradas al tema (aquí copio enlace a la primera: http://nacionalcatolicismo.blogspot.com.es/2006/02/la-familia-de-yeshu-ben-pantera.html) y que, en todo caso y por resumir, para mí queda así. Me imagino a Jesús, cuya existencia es más que dudosa (un párrafo falseado en el medievo por un monje dentro del texto de Flavio Josefo, que escribió de la gran revuelta judía del 66 d.n.e.; los "evangelios" escritos más de 40 años después de la supuesta muerte de Jesús con numerosas incongruencias e invenciones... y ningún otro texto, nada de restos arqueológicos, ninguno epigráfico o artístico y ninguno más literario... una falta de pruebas muy inquietante) como un guerrillero zelote opuesto a la dominación romana por medio de las facciones religiosas y étnicas judías, un hombre de celo fanático atemperado quizá por algunos actos o, incluso, por los que después reelaborarán sus "apóstoles". Jesús, por tanto, no es ese ídolo hippie o señor de túnica blanca sin cinturón (incómoda para andar por Galilea) con grandes barbas y pelos largos. Sería un judío más, enfadado por ver que nunca se cumpliría lo proclamado por los gobernantes religiosos y políticos de su época. Mala tierra, Palestina, rodeada siempre de tantos imperios, reinos y potencias superiores.
Pero está eso de "Cristo" y de "Mesías". Son dos términos para lo mismo. El Ungido. ¿A quién se ungía en aceites y perfumes sagrados, caros de obtener? A los reyes y gobernantes. La primera es una palabra griega, mientras la segunda es hebrea. Y entonces, ¿cómo es que permaneció la primera quedando relegada la segunda? Sencillo. El cristianismo es una religión greco-oriental, nacida y desarrollada por gentes de pensamiento griego y oriental de la koiné y en la oikoumené greco-romana. Una religión que se nutrió de todas las anteriormente existentes, incorporando y alterando algunos puntos. Del judaísmo pasó al cristianismo. Y entre medias, se necesitaba una figura. El tal Jesús, ejemplo de lucha contra Roma, era una buena opción en las provincias orientales de un Imperio Romano que allí no estaba tan asentado a causa de los partos y sus políticas de desestabilización. De pronto tenían ya una figura de carne para esos ropajes recosidos...
"Mesías" hay muchos en el mundo judío. Antes y después del que asignan a Jesús. No es una novedad, por tanto. De hecho, tenemos a David, a Saúl, a Salomón, como esos "Mesías". Posteriormente, Josefo menciona a algunos como ¡Vespasiano!, primer emperador Flavio, tras Nerón. Pero también otros como un tal Teudas, Atrongeo, Manahem e incluso algunos otros que ni menciona por hartazgo. Posteriormente, en otra de las muchas revueltas, la del año 132 d.n.e., con Bar Kochva a la cabeza, que sería de las últimas, tuvo en este individuo a otro mesías, encima victorioso durante unos años. La idea que cuenta Marvin Harris es la de una estrategia adaptativa mediante un "Mesías vengativo" que, a la postre, no dará resultado. Pero quizá es mejor leerlo directamente. Está en "Vacas, cerdos, guerras y brujas".
De ahí que luego surgiera como único el Cristo. Y los problemas de traducción. Del hebreo "muchacha joven" se pasará al griego "partenos", joven doncella, y de ésta, al latín, como "virgos", chica joven. Y de pronto, por el teléfono escacharrado, tenemos que María... ¡era vírgen!. Un sinsentido aceptado sin crítica por muchos entonces y, desgraciadamente, hoy.
En fin, que tenemos una semana que se celebra según un calendario lunar típico de muchas culturas mediterráneas y que se suele usar para marcar, en algunas, el inicio del año con la primavera y las primeras cosechas y "resurrecciones" de la tierra en sociedades agrarias. Y también unos días de asueto. Lo mejor, en esta semana, sin duda... la lluvia.
Un saludo,
viernes, 30 de marzo de 2012
Huelgas y sindicatos.
El día de la huelga, 29 de marzo, como siempre, ha habido de todo. Pero es llamativa la falta de participación de gente que considera la última reforma laboral como algo nefasto y que da razones para ir a trabajar.
Si uno cree que la reforma es adecuada y ha decidido trabajar, perfecto. Yo no les llamaré esquiroles. Son personas que, aunque mi percepción del asunto no coincide con la suya, tienen la libertad de decidir lo que han decidido. A ellos no les dirijo éstas palabras.
Lo hago a quienes consideran que la reforma no es adecuada pero no han secundado la jornada de huelga general, siquiera han ido a las manifestaciones.
Hay una razón primera, poderosa; porque no quieren perder el dinero del día. Bien, el dinero del día depende del salario, pero supongo que la media estará entre 60 y 300 euros, según lo que se gane. Me parece un precio bajo si tenemos en cuenta las posibles implicaciones de la reforma, como rebajas de salario unilateral por parte del empresario, despidos que dejan nuestro salario en 0 euros y otras implicaciones que no se cuantifican monetariamente, como los derechos.
También está quien no lo ha secundado por miedo al despido; más poderosa que la anterior. Gente que se reconcome interiormente pero no se atreve a dar el paso porque, con la crisis, esa excusa fenomenal, no se arriesgan a perder lo que tienen, ese modelo de propiedades de nuestra sociedad. Bueno, ahora no serán despedidos, pero pueden serlo, a pesar de que se aferren al pesimismo optimista de "a mí no me pasará, aunque vea que les pasa a otros".
Y están quienes secundan la huelga con medios ilícitos, como ir a trabajar para no perder su puesto o salario del día pero sin realizar sus labores normales y diarias, o, incluso, ausentándose del puesto sin control. A ellos... mejor no digo lo que opino.
Los "idiotas" que hemos secundado la huelga perdiendo nuestro salario del día somos de dos categorías; los trabajadores públicos que no tememos perder el puesto (por el momento) y los trabajadores del sector privado que tienen valentía y coraje suficiente para seguir creyendo en lo que hacen, pues consideran que es para todos. Esa dimensión moral...
Y luego están los sindicatos. Más de uno me ha escuchado hablar de ellos, y nunca en términos encomiásticos. No, porque son instituciones subvencionadas, como los partidos y las organizaciones empresariales. Son ramas estatales anómalas. Un sindicato así no es un sindicato. Es una sección corporativista del Estado. Y no estoy diciendo que no deben existir, si no todo lo contrario; deben existir pero con las formas y fines para los que nacieron.
¿Qué debería cambiar? La estructura de partidos políticos, la sindical y la empresarial. Fin de toda subvención. Financiación EXCLUSIVA por sus propias cuotas y por las donaciones, tasadas y limitadas, de quienes comulguen con las ideas que propugnan.
En el caso sindical, regresar al concepto de "Caja de resistencia". Esto es, cuotas sindicales para alimentar esa caja en caso de actos de protesta como las Huelgas. ¿Qué significa? Una forma de financiar a los que tienen miedo de perder su salario en caso de hacer huelga (la frase que he escuchado más es "¿me vas a pagar tú el día, listo?") y así minimizar sus pérdidas. En los sindicatos, quienes reciben esa paga son los que participan en piquetes, un número reducido, que realmente muestra la "institucionalización de la huelga" y lo que ello conlleva.
Si todo esto, reformas simples, sencillas, se hace, seguramente los partidos mirarán más por sus votantes, como debe ser en una democracia. Los sindicatos defenderán más a todos los trabajadores, afiliados o no, puesto que dependerán de su simpatía y apoyo y no del de los impuestos del Estado. Y las organizaciones empresariales tendrán de veras los ingresos que merecen. No incluyo a las religiones organizadas en esto, porque son ámbitos diferentes, pero también abogo por su estricta financiación propia, sin intervención del Estado.
Pido mucho, pido una España moderna y diferente a la Españistán que tenemos. Pero lo pido porque creo que es lo mejor para todos. A pesar de muchos, o algunos. O incluso la mayoría.
Un saludo,
Si uno cree que la reforma es adecuada y ha decidido trabajar, perfecto. Yo no les llamaré esquiroles. Son personas que, aunque mi percepción del asunto no coincide con la suya, tienen la libertad de decidir lo que han decidido. A ellos no les dirijo éstas palabras.
Lo hago a quienes consideran que la reforma no es adecuada pero no han secundado la jornada de huelga general, siquiera han ido a las manifestaciones.
Hay una razón primera, poderosa; porque no quieren perder el dinero del día. Bien, el dinero del día depende del salario, pero supongo que la media estará entre 60 y 300 euros, según lo que se gane. Me parece un precio bajo si tenemos en cuenta las posibles implicaciones de la reforma, como rebajas de salario unilateral por parte del empresario, despidos que dejan nuestro salario en 0 euros y otras implicaciones que no se cuantifican monetariamente, como los derechos.
También está quien no lo ha secundado por miedo al despido; más poderosa que la anterior. Gente que se reconcome interiormente pero no se atreve a dar el paso porque, con la crisis, esa excusa fenomenal, no se arriesgan a perder lo que tienen, ese modelo de propiedades de nuestra sociedad. Bueno, ahora no serán despedidos, pero pueden serlo, a pesar de que se aferren al pesimismo optimista de "a mí no me pasará, aunque vea que les pasa a otros".
Y están quienes secundan la huelga con medios ilícitos, como ir a trabajar para no perder su puesto o salario del día pero sin realizar sus labores normales y diarias, o, incluso, ausentándose del puesto sin control. A ellos... mejor no digo lo que opino.
Los "idiotas" que hemos secundado la huelga perdiendo nuestro salario del día somos de dos categorías; los trabajadores públicos que no tememos perder el puesto (por el momento) y los trabajadores del sector privado que tienen valentía y coraje suficiente para seguir creyendo en lo que hacen, pues consideran que es para todos. Esa dimensión moral...
Y luego están los sindicatos. Más de uno me ha escuchado hablar de ellos, y nunca en términos encomiásticos. No, porque son instituciones subvencionadas, como los partidos y las organizaciones empresariales. Son ramas estatales anómalas. Un sindicato así no es un sindicato. Es una sección corporativista del Estado. Y no estoy diciendo que no deben existir, si no todo lo contrario; deben existir pero con las formas y fines para los que nacieron.
¿Qué debería cambiar? La estructura de partidos políticos, la sindical y la empresarial. Fin de toda subvención. Financiación EXCLUSIVA por sus propias cuotas y por las donaciones, tasadas y limitadas, de quienes comulguen con las ideas que propugnan.
En el caso sindical, regresar al concepto de "Caja de resistencia". Esto es, cuotas sindicales para alimentar esa caja en caso de actos de protesta como las Huelgas. ¿Qué significa? Una forma de financiar a los que tienen miedo de perder su salario en caso de hacer huelga (la frase que he escuchado más es "¿me vas a pagar tú el día, listo?") y así minimizar sus pérdidas. En los sindicatos, quienes reciben esa paga son los que participan en piquetes, un número reducido, que realmente muestra la "institucionalización de la huelga" y lo que ello conlleva.
Si todo esto, reformas simples, sencillas, se hace, seguramente los partidos mirarán más por sus votantes, como debe ser en una democracia. Los sindicatos defenderán más a todos los trabajadores, afiliados o no, puesto que dependerán de su simpatía y apoyo y no del de los impuestos del Estado. Y las organizaciones empresariales tendrán de veras los ingresos que merecen. No incluyo a las religiones organizadas en esto, porque son ámbitos diferentes, pero también abogo por su estricta financiación propia, sin intervención del Estado.
Pido mucho, pido una España moderna y diferente a la Españistán que tenemos. Pero lo pido porque creo que es lo mejor para todos. A pesar de muchos, o algunos. O incluso la mayoría.
Un saludo,
miércoles, 28 de marzo de 2012
Yo mañana día 29 de marzo, haré huelga.
Porque es la peor reforma laboral que he visto en mi vida.
No estoy de acuerdo con los Sindicatos ni con su situación corporativista y subvencionada.
No estoy de acuerdo con el Gobierno en su reforma que nos equipara a China, rebajando el mercado laboral a niveles similares al siglo XIX.
No estoy de acuerdo con las asociaciones de Empresarios que se oponen a ésto pero quieren seguir con sus privilegios corporativistas y subvencionados.
Yo mañana haré la Huelga. Y si de mí dependiera, la haría de una semana. Porque es mucho lo que hay que cambiar...
No estoy de acuerdo con los Sindicatos ni con su situación corporativista y subvencionada.
No estoy de acuerdo con el Gobierno en su reforma que nos equipara a China, rebajando el mercado laboral a niveles similares al siglo XIX.
No estoy de acuerdo con las asociaciones de Empresarios que se oponen a ésto pero quieren seguir con sus privilegios corporativistas y subvencionados.
Yo mañana haré la Huelga. Y si de mí dependiera, la haría de una semana. Porque es mucho lo que hay que cambiar...
viernes, 23 de marzo de 2012
Semillero para un programa político
Ya hace tiempo que me planteo la política activa, en lugar de tanto hablar... no me apetece, no me gusta, me repele, pero siento la necesidad de ordenar algunas ideas. Ideas para el conjunto de un país que no sé si es un país, pues poner en duda la idea de "Nación" provoca exaltadas respuestas... pero dejemos de momento eso y vayamos al grano.
España. ¿Qué ideas programáticas podría pensar?
La primera de toda, respecto del manido Mercado Laboral. Un lugar donde hay tres agentes y muchos afectados. Gobierno, Sindicatos y Asociaciones Empresariales. Bien, yo tengo una formación laboralista. Me gradué en su día y luego hice un Máster. ¿Buen comienzo? Depende... mis ideas, esquematizadas, serían:
Creación de 2 tipos de contrato; indefinido y temporal. Las políticas activas de fomento del empleo, se harían según estudios poblacionales y sectoriales. Los contratos tendrían facilidades tanto para la contratación (controles administrativos y demás) como para la suspensión y el despido. En todo caso, el contrato entendido como el acuerdo entre empresarios y trabajadores que se nivelaría por el Estado, para evitar abusos de poder. Revisión de derechos, para adecuarlos a las peculiaridades de cada sector. Potenciación del convenio colectivo sectorial en detrimento de los territoriales. Creación de plazas de Inspección de Trabajo para adecuar las plantillas de manera que existan suficientes para el control. Creación de plazas de Inspección Laboral en la Administración para el control específico de los empleados públicos y las prácticas laborales y de gestión. Anulación de las subvenciones a los Sindicatos y Asociaciones Empresariales, que se sostendrán con sus propios fondos. Revisión de los derechos laborales para poder aplicar una correcta conciliación de la vida laboral y familiar. Reducción de la jornada laboral en España a 35 horas. Fijación de la Seguridad Social con las prestaciones tanto contributivas como no contributivas, aumentando la cuota de trabajadores y empresarios. Reducción de casos de "excepción", unificando criterios en base a la riqueza de unidad familiar y escalando los tramos de prestaciones.
En cuanto a la parte recaudatoria, que tanto amamos, revisaría los tipos del IRPF y los impuestos indirectos, para analizar las previsiones trimestrales y anuales. Aparte, aumentaría la plantilla de Inspección hasta lograr una paridad similar a Alemania, de un inspector por cada 600 habitantes más o menos. Crearía una Agencia especial contra el Fraude, formada por técnicos, independientes del color político, esto es, formada por Inspectores que se rotaran en el cargo cada 6 años, fuera de toda posible interferencia política. Naturalmente, con una remuneración adecuada para sus labores y controles periódicos de instrumentos ya existentes como los Tribunales de Cuentas y otros. Sobre la recaudación, sería piramidal, ejerciéndose de ésta manera:
- Estado, el 60% de la recaudación.
- CC.AA's, el 20% de la recaudación.
- Ayuntamientos, el 10% de la recaudación.
El 10% restante serviría para Fondos de Reserva administrados por el Estado, pero siempre para cualquier contingencia del ámbito territorial que fuera.
Naturalmente, modificaría la CE, pero eso es un tema aparte...
Sobre la política general, establecería una separación total de poderes; el Judicial no tendría ningún tipo de vínculo con el Legislativo ni el Ejecutivo. Jueces y Magistrados elegidos dentro de la Carrera Judicial por órganos que, si bien con supervisión política, no sufrirían intervención alguna, con rangos de tiempo similares a los de las Inspecciones, 5-6 años. Reducción de los parlamentos autonómicos y de los ayuntamientos, generando corporaciones y parlamentos de menos participantes. Además, cogestión de todos los asuntos administrativos y cotidianos, de las competencias, pero no con titularidad de las CCAA ni los Ayuntamientos, si no del Estado, que podría retirar la gestión y los fondos anejos en todo momento. Sí, un estado jacobino pero descentralizado de verdad en lo administrativo.
Educación como eje de cambio fundamental, con acuerdos para no modificar las estructuras educativas en planes deceniales. Cambio de los contenidos, pero no de las estructuras para los mismos. La inversión en I+D, duplicada, por parte pública, con generosas exenciones para la financiación privada con contratos para las patentes de explotación y cesión ventajosas. Cambio de la estructura universitaria, reduciendo el número de centros y agrupando carreras, sometiendo a las universidades a controles de excelencia cada legislatura, con parámetros como doctorandos, patentes, artículos de impacto... revisión de las plazas con criterios de estabilidad e incompatibilidades de docencia e investigación con política. Fin de la concertación con escuelas, fin de la subvención a la iglesia católica, fin de reparto de fondos y de gestión comunitaria, con planes unificados para todo el territorio. Opción de segundo idioma y de lengua territorial siempre a elección de los padres, y creación de sistema de optativas desde la escuela también a elección de los padres. Imposibilidad de pasar de curso con suspensas, y aumento de los efectivos de Inspección.
En el estado del Bienestar, Sanidad. Sanidad de titularidad Estatal. Revisión de todos los convenios con empresas privadas para la gestión de hospitales y centros de salud construidos con sistema de pago de cánon. Creación de un sistema de dispensación de medicamentos único para todo el país, con gestión en cada territorio, de compras al por mayor y de dispensación regulada y controlada. Pago de recetas según tres tramos; exentos (jubilados, enfermos crónicos, desempleados de larga duración...) pago del 65% de la receta (empleados y rentas superiores a una cantidad determinada) y pago del 40% al resto (empleados y rentas inferiores a esa cantidad, así como otros colectivos). Generación de una cartera de servicios hospitalarios revisable cada año.
Las Administraciones Públicas. Actualmente, hay unos 2 millones de empleados públicos para un país de casi 45 millones de habitantes. Un porcentaje de menos del 10% de su población para gestionar al 90% restante. Modificación estructural del servicio público. Acceso por oposición o concurso-oposición, y por méritos dentro de la carrera pero en casos muy concretos. Fijación de las tareas y división de las escalas según funcionalidad, compartimentando menos la Administración. Creación, ya dicha, de un cuerpo específico de Inspección que pueda abrir expedientes sancionadores, gestionar también conflictos entre empleados públicos y realizar propuestas de funcionamiento o hacerlas viables. Reducción drástica de Jefaturas, aplicando el principio de funcionalidad y complementos anejos. Movilidad interna, horizontal y vertical, tanto funcional como territorial, en todos los cuerpos y escalas generales, e indemnizaciones en aquellos cuerpos y escalas donde no sea posible. Estudio de las cargas de trabajo de manera que pueda realizarse movimiento de empleados públicos dentro del mismo centro de trabajo o incluso área funcional en un territorio. Ajuestes presupuestarios para, igual que existan castigos y reducciones de empleo y sueldo por sanción, existan premios y mejoras de sueldo y empleo por objetivos realizados, medibles y comparables.
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Soñar no cuesta... es ingente la tarea de cualquier político. Me lo planteo, y lloro. Nadie va a querer tocar nada. Es como la casa que se cae a trozos, pero que sabemos que, si no tocas tal o cual viga, ese cable, aquel marco de cuadro, ese rodapié, y así y así, no se caerá, se supone...
¿Habrá que echar abajo la casa entera y cimentar de nuevo para hacer otra, vete a saber, cuánto de mala? Pero al menos será nueva... lo que no quiere decir que sea mejor.
Un saludo iluso,
España. ¿Qué ideas programáticas podría pensar?
La primera de toda, respecto del manido Mercado Laboral. Un lugar donde hay tres agentes y muchos afectados. Gobierno, Sindicatos y Asociaciones Empresariales. Bien, yo tengo una formación laboralista. Me gradué en su día y luego hice un Máster. ¿Buen comienzo? Depende... mis ideas, esquematizadas, serían:
Creación de 2 tipos de contrato; indefinido y temporal. Las políticas activas de fomento del empleo, se harían según estudios poblacionales y sectoriales. Los contratos tendrían facilidades tanto para la contratación (controles administrativos y demás) como para la suspensión y el despido. En todo caso, el contrato entendido como el acuerdo entre empresarios y trabajadores que se nivelaría por el Estado, para evitar abusos de poder. Revisión de derechos, para adecuarlos a las peculiaridades de cada sector. Potenciación del convenio colectivo sectorial en detrimento de los territoriales. Creación de plazas de Inspección de Trabajo para adecuar las plantillas de manera que existan suficientes para el control. Creación de plazas de Inspección Laboral en la Administración para el control específico de los empleados públicos y las prácticas laborales y de gestión. Anulación de las subvenciones a los Sindicatos y Asociaciones Empresariales, que se sostendrán con sus propios fondos. Revisión de los derechos laborales para poder aplicar una correcta conciliación de la vida laboral y familiar. Reducción de la jornada laboral en España a 35 horas. Fijación de la Seguridad Social con las prestaciones tanto contributivas como no contributivas, aumentando la cuota de trabajadores y empresarios. Reducción de casos de "excepción", unificando criterios en base a la riqueza de unidad familiar y escalando los tramos de prestaciones.
En cuanto a la parte recaudatoria, que tanto amamos, revisaría los tipos del IRPF y los impuestos indirectos, para analizar las previsiones trimestrales y anuales. Aparte, aumentaría la plantilla de Inspección hasta lograr una paridad similar a Alemania, de un inspector por cada 600 habitantes más o menos. Crearía una Agencia especial contra el Fraude, formada por técnicos, independientes del color político, esto es, formada por Inspectores que se rotaran en el cargo cada 6 años, fuera de toda posible interferencia política. Naturalmente, con una remuneración adecuada para sus labores y controles periódicos de instrumentos ya existentes como los Tribunales de Cuentas y otros. Sobre la recaudación, sería piramidal, ejerciéndose de ésta manera:
- Estado, el 60% de la recaudación.
- CC.AA's, el 20% de la recaudación.
- Ayuntamientos, el 10% de la recaudación.
El 10% restante serviría para Fondos de Reserva administrados por el Estado, pero siempre para cualquier contingencia del ámbito territorial que fuera.
Naturalmente, modificaría la CE, pero eso es un tema aparte...
Sobre la política general, establecería una separación total de poderes; el Judicial no tendría ningún tipo de vínculo con el Legislativo ni el Ejecutivo. Jueces y Magistrados elegidos dentro de la Carrera Judicial por órganos que, si bien con supervisión política, no sufrirían intervención alguna, con rangos de tiempo similares a los de las Inspecciones, 5-6 años. Reducción de los parlamentos autonómicos y de los ayuntamientos, generando corporaciones y parlamentos de menos participantes. Además, cogestión de todos los asuntos administrativos y cotidianos, de las competencias, pero no con titularidad de las CCAA ni los Ayuntamientos, si no del Estado, que podría retirar la gestión y los fondos anejos en todo momento. Sí, un estado jacobino pero descentralizado de verdad en lo administrativo.
Educación como eje de cambio fundamental, con acuerdos para no modificar las estructuras educativas en planes deceniales. Cambio de los contenidos, pero no de las estructuras para los mismos. La inversión en I+D, duplicada, por parte pública, con generosas exenciones para la financiación privada con contratos para las patentes de explotación y cesión ventajosas. Cambio de la estructura universitaria, reduciendo el número de centros y agrupando carreras, sometiendo a las universidades a controles de excelencia cada legislatura, con parámetros como doctorandos, patentes, artículos de impacto... revisión de las plazas con criterios de estabilidad e incompatibilidades de docencia e investigación con política. Fin de la concertación con escuelas, fin de la subvención a la iglesia católica, fin de reparto de fondos y de gestión comunitaria, con planes unificados para todo el territorio. Opción de segundo idioma y de lengua territorial siempre a elección de los padres, y creación de sistema de optativas desde la escuela también a elección de los padres. Imposibilidad de pasar de curso con suspensas, y aumento de los efectivos de Inspección.
En el estado del Bienestar, Sanidad. Sanidad de titularidad Estatal. Revisión de todos los convenios con empresas privadas para la gestión de hospitales y centros de salud construidos con sistema de pago de cánon. Creación de un sistema de dispensación de medicamentos único para todo el país, con gestión en cada territorio, de compras al por mayor y de dispensación regulada y controlada. Pago de recetas según tres tramos; exentos (jubilados, enfermos crónicos, desempleados de larga duración...) pago del 65% de la receta (empleados y rentas superiores a una cantidad determinada) y pago del 40% al resto (empleados y rentas inferiores a esa cantidad, así como otros colectivos). Generación de una cartera de servicios hospitalarios revisable cada año.
Las Administraciones Públicas. Actualmente, hay unos 2 millones de empleados públicos para un país de casi 45 millones de habitantes. Un porcentaje de menos del 10% de su población para gestionar al 90% restante. Modificación estructural del servicio público. Acceso por oposición o concurso-oposición, y por méritos dentro de la carrera pero en casos muy concretos. Fijación de las tareas y división de las escalas según funcionalidad, compartimentando menos la Administración. Creación, ya dicha, de un cuerpo específico de Inspección que pueda abrir expedientes sancionadores, gestionar también conflictos entre empleados públicos y realizar propuestas de funcionamiento o hacerlas viables. Reducción drástica de Jefaturas, aplicando el principio de funcionalidad y complementos anejos. Movilidad interna, horizontal y vertical, tanto funcional como territorial, en todos los cuerpos y escalas generales, e indemnizaciones en aquellos cuerpos y escalas donde no sea posible. Estudio de las cargas de trabajo de manera que pueda realizarse movimiento de empleados públicos dentro del mismo centro de trabajo o incluso área funcional en un territorio. Ajuestes presupuestarios para, igual que existan castigos y reducciones de empleo y sueldo por sanción, existan premios y mejoras de sueldo y empleo por objetivos realizados, medibles y comparables.
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Soñar no cuesta... es ingente la tarea de cualquier político. Me lo planteo, y lloro. Nadie va a querer tocar nada. Es como la casa que se cae a trozos, pero que sabemos que, si no tocas tal o cual viga, ese cable, aquel marco de cuadro, ese rodapié, y así y así, no se caerá, se supone...
¿Habrá que echar abajo la casa entera y cimentar de nuevo para hacer otra, vete a saber, cuánto de mala? Pero al menos será nueva... lo que no quiere decir que sea mejor.
Un saludo iluso,
miércoles, 21 de marzo de 2012
La brecha
Desde hace tiempo, no es necesario ser un sociólogo reputado para observar una mayor distancia entre generaciones, tanto en valores como en conocimientos. Sí, suena a tópico, eso de "las generaciones que van tras nosotros son peores". Pero es cierto que, en ocasiones, se da. Las dificultades cambian y, con ellas, las respuestas.
A día de hoy hay una brecha clara, la tecnológica. Hay niños que nacen con la última virguería táctil electrónica bajo el brazo, antes que el pan. Que saben lo que es el wifi y el bluetooth antes que un sustantivo. Que tienen como referentes a ídolos juveniles presuntamente rebeldes pero que les instalan cómodamente en el sistema al que pertenecen.
Pero existe otra, la de cultura general. El nivel educativo ha perdido calidad con los años, y no es la misma enseñanza la que se recibía en los años setenta y ochenta que la actual. La continuada degradación del sistema público educativo es producto de reformas y más reformas que no tienen como fin mejorar la educación, si no formar de manera limitada y dentro de ciertos parámetros a ciudadanos sin inquietud, sin necesidad de preguntarse por su mundo ni, mucho menos, cuestionarse su posición en él. Actualmente, la calidad crítica de los estudiantes es, cuando menos, cuestionable.
Esa cultura general además es curiosa. La segmentación entre "de letras" y "de ciencias", algo vigente desde hace décadas, ha creado un falso abismo en el que conocer, por ejemplo, la fecha canónica del descubrimiento europeo del continente americano por Colón, es cultura, pero desconocer la resolución de una raíz cuadrada, no se considera inculto. Resultado de ello es la proliferación de novelas "históricas", pseudoensayos "cultos" de todo pelaje, referidos a la historia, la literatura y la sociedad, y las superventas de esos temas, despreciando a divulgadores que, como los documentales de la 2, todo el mundo conoce, pero nadie lee.
La brecha es amplia. No estoy diciendo que cada ciudadano debería ser un físico teórico o un químico en potencia, pero sí que el desconocimiento básico de fundamentos de la naturaleza nos hace más incultos de lo que creemos. Yo carezco de conocimientos de botánica, de química, de física, de geología, que me hacen un auténtico analfabeto. Puedo diferenciar un árbol de un arbusto, una flor de una mala hierba, e incluso reconocer algunas características como si es perenne o caduca la hoja, pero en muchas ocasiones veo árboles que no conozco. Un ignorante con una carencia muy importante, diría yo. Pero no, curiosamente, por conocer cuatro fechas y tres nombres en la historia, y algún proceso "periodístico", ya se me considera culto... es alucinante.
El ciudadano medio formado es más necesario de lo que parece. Produce un colchón que aisla la ignorancia total, esa del analfabetismo funcional, del posible futuro conocimiento. Y es algo a largo plazo, generacional y más allá. Si un padre tiene nociones de sucesos físicos o procesos químicos, es probable que despierte algún interés en sus vástagos. Si sabe algo sobre rocas, sobre ríos, sobre permeabilidad de suelos, sobre aspectos del medio físico, puede que inculque una pequeña semilla de interés. Pero si no sabe más que citar a personas muertas, que probablemente adornaron su visión de la sociedad en que vivían, cuando no mintieron, y el año de tal o cual suceso según el calendario que conoce, pues sí, se podrá considerar "culto", pero realmente será un analfabeto funcional. Como yo mismo.
La brecha es amplia. No renunciemos al conocimiento renacentista como algo imposible; una buena educación es capaz de proporcionarnos un panorama mucho más abierto que el actual, y no convertirnos, como aquella imágen que me atormenta desde que la visualicé, en aquel operario hiperespecializado perdido en el túnel sin conocer la entrada ni la salida, únicamente alumbrado por su minúscula lámpara frontal. Ortega lo definió bien.
Un saludo,
A día de hoy hay una brecha clara, la tecnológica. Hay niños que nacen con la última virguería táctil electrónica bajo el brazo, antes que el pan. Que saben lo que es el wifi y el bluetooth antes que un sustantivo. Que tienen como referentes a ídolos juveniles presuntamente rebeldes pero que les instalan cómodamente en el sistema al que pertenecen.
Pero existe otra, la de cultura general. El nivel educativo ha perdido calidad con los años, y no es la misma enseñanza la que se recibía en los años setenta y ochenta que la actual. La continuada degradación del sistema público educativo es producto de reformas y más reformas que no tienen como fin mejorar la educación, si no formar de manera limitada y dentro de ciertos parámetros a ciudadanos sin inquietud, sin necesidad de preguntarse por su mundo ni, mucho menos, cuestionarse su posición en él. Actualmente, la calidad crítica de los estudiantes es, cuando menos, cuestionable.
Esa cultura general además es curiosa. La segmentación entre "de letras" y "de ciencias", algo vigente desde hace décadas, ha creado un falso abismo en el que conocer, por ejemplo, la fecha canónica del descubrimiento europeo del continente americano por Colón, es cultura, pero desconocer la resolución de una raíz cuadrada, no se considera inculto. Resultado de ello es la proliferación de novelas "históricas", pseudoensayos "cultos" de todo pelaje, referidos a la historia, la literatura y la sociedad, y las superventas de esos temas, despreciando a divulgadores que, como los documentales de la 2, todo el mundo conoce, pero nadie lee.
La brecha es amplia. No estoy diciendo que cada ciudadano debería ser un físico teórico o un químico en potencia, pero sí que el desconocimiento básico de fundamentos de la naturaleza nos hace más incultos de lo que creemos. Yo carezco de conocimientos de botánica, de química, de física, de geología, que me hacen un auténtico analfabeto. Puedo diferenciar un árbol de un arbusto, una flor de una mala hierba, e incluso reconocer algunas características como si es perenne o caduca la hoja, pero en muchas ocasiones veo árboles que no conozco. Un ignorante con una carencia muy importante, diría yo. Pero no, curiosamente, por conocer cuatro fechas y tres nombres en la historia, y algún proceso "periodístico", ya se me considera culto... es alucinante.
El ciudadano medio formado es más necesario de lo que parece. Produce un colchón que aisla la ignorancia total, esa del analfabetismo funcional, del posible futuro conocimiento. Y es algo a largo plazo, generacional y más allá. Si un padre tiene nociones de sucesos físicos o procesos químicos, es probable que despierte algún interés en sus vástagos. Si sabe algo sobre rocas, sobre ríos, sobre permeabilidad de suelos, sobre aspectos del medio físico, puede que inculque una pequeña semilla de interés. Pero si no sabe más que citar a personas muertas, que probablemente adornaron su visión de la sociedad en que vivían, cuando no mintieron, y el año de tal o cual suceso según el calendario que conoce, pues sí, se podrá considerar "culto", pero realmente será un analfabeto funcional. Como yo mismo.
La brecha es amplia. No renunciemos al conocimiento renacentista como algo imposible; una buena educación es capaz de proporcionarnos un panorama mucho más abierto que el actual, y no convertirnos, como aquella imágen que me atormenta desde que la visualicé, en aquel operario hiperespecializado perdido en el túnel sin conocer la entrada ni la salida, únicamente alumbrado por su minúscula lámpara frontal. Ortega lo definió bien.
Un saludo,
lunes, 12 de marzo de 2012
Las mezcolanzas sinérgicas
Tenía ganas de un título así, de modo que ahí está.
No es gratuito. Hay veces que uno lee prensa, escucha radio, ve noticias en la tele y habla con personas también informadas o relativamente, y descubre un batiburrillo de datos, un caos de cifras y letras. Y entonces, hablando, comparando, empieza a obtener, con eso de la sinergia, es decir, el aumento de valor de lo que uno sabe y otro sabe gracias a lo que ambos saben y añaden con lo que todos saben, un crucigrama de esos donde de pronto encaja las letras.
Por poner un ejemplo. Con la I de Iglesia Católica, uno saca que recibe más de 250 millones de euros anuales de los impuestos de los españoles, de los que marcan la casilla, más otras cantidades por diferentes vías como los datos que suele dar Ignacio Escolar sobre impuestos de los que van exentos, donaciones no tributarias, inmuebles registrados a nombre de la Iglesia Católica... en fin, que según un cálculo torticero, pueden llegar a tener unos 300 millones de euros dados en parte por una parte de la sociedad (que no alcanza el 35% de los declarantes...) y luego evadirse unos 1000 millones de no pagar impuestos, más los 500 millones que se les dan para mantener su patrimonio (y el de todos que ellos gestionan como si fuera suyo...) y en torno a unos 8000 millones que reciben por gestiones de sanidad y educación como concertados, que no criticaré en cuanto a la labor, pero sí a la gestión y formas, cuando podría hacerse de otras maneras. Sin contar las múltiples ayudas autonómicas y locales que pueden darles hasta 500 millones en conjunto (la JMJ sin ir más lejos, costó en torno a 60 millones al ayuntamiento de Madrid y otras instituciones), con lo que tenemos una cantidad unida a esa "I" bastante elevada.
Está la F, de Fraude Fiscal. Según datos del a propia AEAT, es más o menos de un 25% del PIB. ¡Una cuarta parte! Estamos hablando de, para 2011, año de crisis, hubo en el cuarto trimestre un PIB de casi 270 mil millones de euros. Una cuarta parte de esa cantidad es de unos 68 mil millones de euros. España tiene menos agentes fiscales (inspectores, administrativos, etc) por habitante que países como Francia, Alemania o Reino Unido. Así, si por ejemplo en estos tres anteriores es de un inspector por cada 700-800 habitantes, en España es de un inspector por cada 1600 habitantes. El aumento de plantilla, que no sería necesariamente doblarla, si no como los propios inspectores pedían, de un 20%, ayudaría a recaudar una cantidad de más de la mitad de ese fraude (unos 35 mil millones de euros) por un coste irrisorio en comparación. Así pues, la "F" aumenta mucho más, sumando esos casi 70 mil millones de euros.
Existe también la C de la Corrupción generalizada entre partidos políticos, sindicatos, grupos empresariales y otras instituciones como la bien ponderada Monaquía de la que somos súbditos que, mirando las noticias, es imposible calcular sin leer los periódicos con la calculadora en la mano. Los casos de Andalucía, Valencia, Galicia, Cataluña, Baleares, etcétera etcétera, pueden acumular miles de millones en corrupciones variadas. Sobornos a políticos, de empresarios y grupos más o menos anejos a la mafia, a funcionarios, regalos ostentosos, pagos, enchufes en la administración pública, ERE's fraudulentos, cursos de formación, subvenciones de todo tipo, color y pelaje... siendo conservador, un día llegué a calcular, sumando chanchullos varios, unos 10 mil millones de euros. La "C" tiene un volumen también elevado de gasto...
Está la L del Mercado Laboral. No usaré la M, de mierda, porque no lo veo apropiado, aunque todos lo estén pensando. En esa "L", impregnada de la cultura empresarial y laboral española, podemos meter el absentismo injustificado o el realizado con connivencia de otros actores, pero también los despidos improcedentes, los juicios de lo social, tantos, las horas extras impagadas, las ilegalidades manifiestas en muchas empresas sobre derechos, jornadas y salarios, y finalmente la (im)productividad que eso genera; largas jornadas horarias donde nuestro rendimiento es inferior a países con jornadas horarias mucho más reducidas. Algún político exige que "trabajemos más", pero sin darse cuenta de que no es en el número de horas donde hay que aumentar, si no en la calidad de trabajo de esas horas. Implica formación, dirección por objetivos de directivos capaces y competentes, gestionar de manera más eficaz las inspecciones y los controles... digamos, si uno atiende a los datos de coste por empleado en España (22.000 euros brutos al año) y los datos de PIB (270 mil millones en el último cuatrimestre de 2011) aprece que un 60% de actividad genera en España una cantidad muy elevada de PIB... dicen que nuestra productividad es de casi 100 puntos por hora trabajada (Luxemburgo tiene una productividad de 170 por hora, la más alta, y Bulgaria y Rumanía, de 35 puntos por hora, las más bajas) aunque también es cierto que somos de los que más horas dedicamos. Así pues, si queremos aumentar la productividad, teniendo uno de los salarios más bajos de Europa (22.000 euros brutos al año, unos 7.000 euros menos que la media UE y la mitad que los primeros países de Europa) no es lógico que se pueda reducir aun más la masa salarial como se pide con la reforma, ni que se permitan despidos y cambios de condiciones más flexibles, así como congelar o incluso reducir uno de los SMI más bajos de Europa... aquí estamos hablando de miles de millones perdidos por no gestionar bien los activos que son los Empleados, que no son un gasto, como aun parece pensar la clase empresarial, si no una inversión. Inversión que aun considera sus derechos y salarios como algo a estrujar en contra del empresario que no los ve más que como un gasto. Curiosa pescadilla que se muerde la cola y que con la última reforma laboral da más potencia a las mandíbulas...
Ya tenemos la sopa de letras. IFCL. Sumadas nos dan, por lo bajo, unos 100 mil millones de euros que podrían gestionarse adecuadamente generando más ingresos que gastos. Sin tocar impuestos. Sin tocar inversiones de Educación ni Sanidad. Gestionando ese dinero, que cubre con creces esa impía desviación que llaman "déficit" y que calculan en sus "recortes" en torno a los 35 mil millones de euros, aun quedarían casi 60 mil millones para gestionar adecuadamente todo lo dicho. Mejorar los esfuerzos de educación y bienestar social. Incentivar la economía con inversiones y subvenciones, recortando a los estamentos improductivos como el religoso o incluso el monárquico, cuyas cuentas demuestran que es otro chocolate del loro. Hace políticas, en suma, de un Estado INTERVENCIONISTA que busque manejar el dinero público, el de todos, como si fuera el propio, pero no para gastos y lujos, para desviarlo a temas suntuarios. Se necesita para ello gestores públicos que adquieran su plaza en libre oposición, funcionarios que tengan un sistema de evaluación, control, castigo y recompensas adecuados, y políticos que vean peligrar su existencia si ceden a la corrupción en demasía. Necesitamos otra mentalidad, otros valores, otra educación, otra forma de ver el mundo. Y no lo tenemos muy lejos, porque en España hay ciudadanos que ya no viven enclaustrados en un mito de España traumatizada por décadas de dictadura o siglos de atrasos. Tenemos capacidad, pero no tenemos quien la gestione políticamente de manera que cree un proyecto común, de verdad, para todos. Y por eso estamos como estamos.
¿Las siglas? Ordénenlas como quieran. FLIC, si apetece, que se refiere a una peli de cine negro donde la poli aparece retratada como algo brutal. Quizá inconsciente, quizá intencionado, ya saben... las sinergias. Cada uno puede interpretarlo a su modo. Pero son cifras y letras recogidas de aquí y allá. Y dan espanto.
Un saludo,
No es gratuito. Hay veces que uno lee prensa, escucha radio, ve noticias en la tele y habla con personas también informadas o relativamente, y descubre un batiburrillo de datos, un caos de cifras y letras. Y entonces, hablando, comparando, empieza a obtener, con eso de la sinergia, es decir, el aumento de valor de lo que uno sabe y otro sabe gracias a lo que ambos saben y añaden con lo que todos saben, un crucigrama de esos donde de pronto encaja las letras.
Por poner un ejemplo. Con la I de Iglesia Católica, uno saca que recibe más de 250 millones de euros anuales de los impuestos de los españoles, de los que marcan la casilla, más otras cantidades por diferentes vías como los datos que suele dar Ignacio Escolar sobre impuestos de los que van exentos, donaciones no tributarias, inmuebles registrados a nombre de la Iglesia Católica... en fin, que según un cálculo torticero, pueden llegar a tener unos 300 millones de euros dados en parte por una parte de la sociedad (que no alcanza el 35% de los declarantes...) y luego evadirse unos 1000 millones de no pagar impuestos, más los 500 millones que se les dan para mantener su patrimonio (y el de todos que ellos gestionan como si fuera suyo...) y en torno a unos 8000 millones que reciben por gestiones de sanidad y educación como concertados, que no criticaré en cuanto a la labor, pero sí a la gestión y formas, cuando podría hacerse de otras maneras. Sin contar las múltiples ayudas autonómicas y locales que pueden darles hasta 500 millones en conjunto (la JMJ sin ir más lejos, costó en torno a 60 millones al ayuntamiento de Madrid y otras instituciones), con lo que tenemos una cantidad unida a esa "I" bastante elevada.
Está la F, de Fraude Fiscal. Según datos del a propia AEAT, es más o menos de un 25% del PIB. ¡Una cuarta parte! Estamos hablando de, para 2011, año de crisis, hubo en el cuarto trimestre un PIB de casi 270 mil millones de euros. Una cuarta parte de esa cantidad es de unos 68 mil millones de euros. España tiene menos agentes fiscales (inspectores, administrativos, etc) por habitante que países como Francia, Alemania o Reino Unido. Así, si por ejemplo en estos tres anteriores es de un inspector por cada 700-800 habitantes, en España es de un inspector por cada 1600 habitantes. El aumento de plantilla, que no sería necesariamente doblarla, si no como los propios inspectores pedían, de un 20%, ayudaría a recaudar una cantidad de más de la mitad de ese fraude (unos 35 mil millones de euros) por un coste irrisorio en comparación. Así pues, la "F" aumenta mucho más, sumando esos casi 70 mil millones de euros.
Existe también la C de la Corrupción generalizada entre partidos políticos, sindicatos, grupos empresariales y otras instituciones como la bien ponderada Monaquía de la que somos súbditos que, mirando las noticias, es imposible calcular sin leer los periódicos con la calculadora en la mano. Los casos de Andalucía, Valencia, Galicia, Cataluña, Baleares, etcétera etcétera, pueden acumular miles de millones en corrupciones variadas. Sobornos a políticos, de empresarios y grupos más o menos anejos a la mafia, a funcionarios, regalos ostentosos, pagos, enchufes en la administración pública, ERE's fraudulentos, cursos de formación, subvenciones de todo tipo, color y pelaje... siendo conservador, un día llegué a calcular, sumando chanchullos varios, unos 10 mil millones de euros. La "C" tiene un volumen también elevado de gasto...
Está la L del Mercado Laboral. No usaré la M, de mierda, porque no lo veo apropiado, aunque todos lo estén pensando. En esa "L", impregnada de la cultura empresarial y laboral española, podemos meter el absentismo injustificado o el realizado con connivencia de otros actores, pero también los despidos improcedentes, los juicios de lo social, tantos, las horas extras impagadas, las ilegalidades manifiestas en muchas empresas sobre derechos, jornadas y salarios, y finalmente la (im)productividad que eso genera; largas jornadas horarias donde nuestro rendimiento es inferior a países con jornadas horarias mucho más reducidas. Algún político exige que "trabajemos más", pero sin darse cuenta de que no es en el número de horas donde hay que aumentar, si no en la calidad de trabajo de esas horas. Implica formación, dirección por objetivos de directivos capaces y competentes, gestionar de manera más eficaz las inspecciones y los controles... digamos, si uno atiende a los datos de coste por empleado en España (22.000 euros brutos al año) y los datos de PIB (270 mil millones en el último cuatrimestre de 2011) aprece que un 60% de actividad genera en España una cantidad muy elevada de PIB... dicen que nuestra productividad es de casi 100 puntos por hora trabajada (Luxemburgo tiene una productividad de 170 por hora, la más alta, y Bulgaria y Rumanía, de 35 puntos por hora, las más bajas) aunque también es cierto que somos de los que más horas dedicamos. Así pues, si queremos aumentar la productividad, teniendo uno de los salarios más bajos de Europa (22.000 euros brutos al año, unos 7.000 euros menos que la media UE y la mitad que los primeros países de Europa) no es lógico que se pueda reducir aun más la masa salarial como se pide con la reforma, ni que se permitan despidos y cambios de condiciones más flexibles, así como congelar o incluso reducir uno de los SMI más bajos de Europa... aquí estamos hablando de miles de millones perdidos por no gestionar bien los activos que son los Empleados, que no son un gasto, como aun parece pensar la clase empresarial, si no una inversión. Inversión que aun considera sus derechos y salarios como algo a estrujar en contra del empresario que no los ve más que como un gasto. Curiosa pescadilla que se muerde la cola y que con la última reforma laboral da más potencia a las mandíbulas...
Ya tenemos la sopa de letras. IFCL. Sumadas nos dan, por lo bajo, unos 100 mil millones de euros que podrían gestionarse adecuadamente generando más ingresos que gastos. Sin tocar impuestos. Sin tocar inversiones de Educación ni Sanidad. Gestionando ese dinero, que cubre con creces esa impía desviación que llaman "déficit" y que calculan en sus "recortes" en torno a los 35 mil millones de euros, aun quedarían casi 60 mil millones para gestionar adecuadamente todo lo dicho. Mejorar los esfuerzos de educación y bienestar social. Incentivar la economía con inversiones y subvenciones, recortando a los estamentos improductivos como el religoso o incluso el monárquico, cuyas cuentas demuestran que es otro chocolate del loro. Hace políticas, en suma, de un Estado INTERVENCIONISTA que busque manejar el dinero público, el de todos, como si fuera el propio, pero no para gastos y lujos, para desviarlo a temas suntuarios. Se necesita para ello gestores públicos que adquieran su plaza en libre oposición, funcionarios que tengan un sistema de evaluación, control, castigo y recompensas adecuados, y políticos que vean peligrar su existencia si ceden a la corrupción en demasía. Necesitamos otra mentalidad, otros valores, otra educación, otra forma de ver el mundo. Y no lo tenemos muy lejos, porque en España hay ciudadanos que ya no viven enclaustrados en un mito de España traumatizada por décadas de dictadura o siglos de atrasos. Tenemos capacidad, pero no tenemos quien la gestione políticamente de manera que cree un proyecto común, de verdad, para todos. Y por eso estamos como estamos.
¿Las siglas? Ordénenlas como quieran. FLIC, si apetece, que se refiere a una peli de cine negro donde la poli aparece retratada como algo brutal. Quizá inconsciente, quizá intencionado, ya saben... las sinergias. Cada uno puede interpretarlo a su modo. Pero son cifras y letras recogidas de aquí y allá. Y dan espanto.
Un saludo,
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