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viernes, 30 de diciembre de 2011

Malicia

Tiene nombre femenino y peligroso, como la prima de riesgo o la crisis. Ha sido una palabra apenas usada y olvidada este año 2011, y me sorprende, porque es como lo definiría en muchos aspectos.

Ha sido un año donde los mercados han actuado con argucia para defenestrar gobiernos (Grecia, Italia, Portugal, España...) o influirles en su soberanía (Alemania, Francia...) y lograr el ansiado recorte del estado del bienestar social que acolcha contra el capitalismo salvaje y depredador de esos mismos mercados (EE.UU, China...)

Un año en el que los políticos, independientemente de su presunta orientación o clara dirección, han obrado con la misma sagacidad para tapar sus propias vergüenzas y exponer a los ciudadanos una serie de medidas salvíficas nada positivas para los administrados.

El año, en suma, ha terminado con malicia. La de un gobierno que ya miente desde el inicio, jugando con palabras, la de especuladores improductivos esperando en sus guaridas (las llaman la "Bolsa") para seguir enriqueciéndose a costa de empobrecer al resto (ah, el capitalismo es eso...) y un peatón de la historia, tú, ellas, ellos, yo, todos los demás, haciéndonos la eterna pregunta; y ahora, ¿qué?

Un saludo,

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Algo huele a podrido

No es en mi nevera, ni tampoco en mi baño, aunque podría ser. No, es alrededor mío, en mi lugar de trabajo, en mi entorno, en mi país dicho con el tono de Stallone.

Algo huele a podrido cuando los de siempre se conciertan ya descaradamente para rebajar más y más nuestras condiciones laborales y nuestros derechos ciudadanos.

Algo huele a podrido cuando les apoyan esos secuaces y adeptos interesados, defendiendo lo que no deberían con doble pirueta.

Algo huele a podrido cuando el resto mira quieto y con estado de convalecencia todo lo que sucede a su alrededor sin reaccionar, sin siquiera dar un grito.

Quizá, solamente quizá, cuando queramos reaccionar será tarde, como siempre, y la pelea será con nudillos despellejados, rodillas ensangrentadas, voces quebradas y, como siempre, uno de los del tercer párrafo tomando de nuevo el control para los de siempre, con la apatía y la sorpresa atónita de los del cuarto párrafo.

Porque yo ya no quiero estar entre líneas, pero cuesta elegir bando, ¿saben? y eso es porque algo huele a podrido al sur de Dinamarca. Bueno, algo no, mucho.

Un saludo,

lunes, 5 de diciembre de 2011

Mierda de gato

Rebuscando en el arenero de mi gato para limpiarlo, reflexiono acerca de los que rebuscan entre las heces de la sociedad. Los que se pierden días enteros revisando contenedores donde lanzamos aquello que no consumimos del todo por exceso, hastío o simple desidia. En Madrid, cualquiera que pase por el centro comercial más grande de Sol (y no lo voy a publicitar) puede ver cómo hay una masa de indigentes y, quizá, no tanto, que esperan a que los empleados tiren a los contenedores los productos que han caducado o no se pueden vender ya. Caducidad. Esa es la clave.

Leyendo en las noticias se puede pensar que ya no hay tantas clases medias, o al menos, no lo declaran así. Que las personas que antes se iban a las playas caribeñas de vacaciones, ahora hacen cola en Cáritas para pedir algo. Parece que hayamos descendido a un mundo de necesidad y de falta de todo. Pero no tenemos más que pasear por el centro de una gran ciudad como Madrid. Escaparates llenos, todo tipo de productos, bares y restaurantes repletos, salas de cine y teatro con colas, comercios con muchas personas... ¿no falla algo en la ecuación?

El desempleo es alto, y muchos piensan ya en que lo peor está por venir. Llevan machaconamente preparándonos para asumir los recortes que vendrán en sanidad, educación, salarios, pensiones, ayudas varias y otros beneficios sociales que pudiéramos tener. ¿Es ud. un anciano que va demasiado al médico? tsk tsk tsk... pague 1 euro por consulta, una tasa de "corrección" y ya verá cómo abusa menos. ¿le encanta eso de tener libros de texto subvencionados? nada, mejor que pague por la cultura, como se ha hecho siempre. ¿Quiere ganar más dinero? monte una estafa piramidal, su sueldo es más que suficiente, y si no lo es, ahorre, pero sin dejar de consumir, que si no esto se para. ¿Logró cotizar para tener una pensión o llegó a ella por su situación social? gracias por sostener el país con su trabajo, pero ahora su país no puede sostenerle a ud. ¿Recibe una subvención o tiene un chollo en su ayuntamiento que le facilita algo la vida? eso es superfluo, y debemos quitarlo.

Me da igual que la ministra italiana anuncie sus recortes llorando, con una presunta empatía. Me inquieta que el próximo presidente no diga ni una palabra, y esté reuniéndose con quienes le darán instrucciones de trabajo (Merkel, el Secretario del Tesoro estadounidense...) y me repugna que todos asumamos con cara de oveja, no sé si churra o merina, que merecemos esto que tenemos, y que nos toquen lo justo que luego nos apañaremos. Pero resulta que si nos quedamos sin sanidad, sin educación, sin pensiones, sin salarios y sin otras muchas cosas, porque nos lo irán recortando poquito a poco hasta que sean irrisorios, ¿no resultará que la magnífica mano invisible del mercado capitalista nos habrá dado tal puñetazo que nos habrá dejado K.O. por, digamos, varias generaciones?

Y mientras arrojo las cacas de mi gato y limpio su arena, me planteo si no es momento de un estallido de rabia, de furia, de violencia, de esa purifcación del fuego que, solo quizá, podría volver a asustar a los de siempre y hacerles ver que de cuando en cuando, esa entelequia del "pueblo" puede levantarse y formar una nueva sociedad sin necesitar de ellos. Pero luego remuevo la arena y veo que, a pesar de la limpieza, queda exactamente igual que al principio.

Un saludo,

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Las muchas victorias de Franco

El gobierno saliente empezó hace unos 7 años una Comisión para ver qué pasaba con el Valle de los Caídos (por su España, por supuesto) y ayer o anteayer, finalmente, han dictaminado algunas cuestiones que, no sé cuánto cobran esos expertos por ellas, han resultado risibles.

Resulta que el Valle es de Patrimonio, esto es, del Estado español, esto es otra vez, de todos. Pero no se pueden tocar los restos de Franco, Franco, Franco, por un acuerdo preconstitucional (como lo fue Franco) con la iglesia católica romana. Y del resto de muertos enterrados con bulldozer o a pico y pala, pues un memorial con sus nombres (si no los sabemos, los inventamos) y a tirar millas. Y lo mejor, "señor Rajoy, no entierre éste informe en un cajón". Claro, como ellos lo han tenido moviéndose con la brevedad de esos 7 años...

Franco ganó la guerra. Y ganó su permanencia en la dirección del país. Y ganó una muerte sin problemas. Y tras ella, ganó la memoria de los días posteriores, pues fue enterrado donde quería, y recordado por quienes querían. Un general victorioso, Franco.

Si uno mira el panorama europeo, somos un país anómalo, extraño, diferente en lo que eso significa de negativo. En Alemania no hay calles dedicadas a Hitler, Goebbels o Himmler, por poner algunos ejemplos. Quisling no es un juego noruego, es un sinónimo de "traidor" en ese país. Mosley no es recordado con mucho agrado en Inglaterra. Mussolini tampoco tiene un templo o mausoleo dedicado a él. Son ejemplos de cómo en esos países no han querido recordar a dictadores propios o aspirantes a serlo. No tienen calles "Führer" o "Duce", por ejemplo. Ni tampoco a ninguna de "Caídos por Alemania" o "Heroicos combatientes de XXX". No existen restos físicos donde los nostálgicos puedan reunirse y dejar flores o hacer misas. En cambio, miremos a España.

Calles al Caudillo (traducción ibérica del "Führer" o el "Duce") a los caídos por la "Cruzada" (la lucha de exterminio contra los defensores de la II República y adjuntos) y, sobre todo, el colosal granito fascista del Valle de los Caídos (por una de las muchas Españas...) estos son ejemplos de cómo en nuestro querido país lo de la "Transición modélica" puede ponerse en duda, pues si consideramos modélica a la asistenta que barre en nuestra casa toda la porquería bajo la alfombra, pues así nos puede ir...

Franco ganó la guerra y ganó tras su muerte, porque algunos le siguen usando como símbolo callado o en sordina. Sigue siendo el aglutinador de muchas cuestiones de la derecha, y de la que no se llama así. Continúa instigando una forma de actuar presente en nuestra nación, en nuestras costumbres, tan indigesta como un cocido a las 4 de la tarde. Y le siguen riendo las gracias, mire usté.

La comisión no era necesaria. No lo habría sido en un país desnazificado o postfascista, como España, si hubiera habido un interés serio en ello. Pero ya que están, podrían hacer una consulta popular sobre los restos. Quizá salía que tendría que hacer compañía a Bin Laden...

Un saludo,

lunes, 21 de noviembre de 2011

Y después de todo, ¿qué?

Ayer arrasó el PP en las elecciones de 2011. Bueno, arrasó... le votaron más o menos 600.000 personas más que la última vez (10.200.000 en 2008, 10.800.000 en 2011) y con eso ha logrado unos 30 escaños más. Curioso, el avance. Porcentualmente, no es proporcional, y en realidad aumenta porque votaron menos al PSOE, que quedó así o así en la mitad de votos que en 2008 (unos 5.000.000 de votos menos) y perdió unos 50 escaños. Pero análisis de esos y estadísticas hay cientos y miles. Mi reflexión es otra.

Han entrado varios partidos que fueron antes minoritarios o casi anecdóticos. Crecen algunos, poco, realmente, pero crecen, y es por ese descontento. Pero el PP sigue rocoso, firme, en sus votantes. La marea del indeciso que no sabe ser progresista o no encuentra con quien suele dejar siempre más o menos terreno al PP y otros de derechas nacionalistas, que son más bien monolíticos. A día de hoy, da igual que haya UPyD's en el parlamento, o IU's más crecidas. Da igual, porque el sistema es el que es.

Si hubiera un sistema representativo no Canovista como el actual, donde hasta Rajoy hablaba de turnismo en la entrevista a El País del día 16 de noviembre sin despeinarse <<"(...) yo creo que en España, como todas las grandes democracias avanzadas, el que haya dos grandes partidos que se vayan alternando es lo que da estabilidad, seguridad y certidumbre. Dos grandes partidos.">>, pues puede que las cosas fueran diferentes. Circula ya un excel con el reparto proporcional directo, en bruto, sin refinados de ningún tipo. En él se vería un parlamento más real, más proporcional. Cabe pensar que incluso aumentaría la participación ciudadana (del 70% actual a, digamos, un 80-85%, al saber que las opciones son reales) y que eso beneficiaría a muchos partidos, grandes y pequeños.

Por ejemplo, Equo, que se ha quedado fuera, podría tener 3 representantes. Una voz interesante. IU, en realidad, podría tener 25, más del doble; UPyD, de los 5 escasos a 17, un cambio sustancial, y así con más... en este enlace viene una comparativa interesante:

http://noticias.lainformacion.com/politica/elecciones-locales/elecciones-20n-asi-quedaria-el-parlamento-si-todos-los-votos-valieran-lo-mismo_6mFClXJKXTTa2JZve5QLo1/

Naturalmente, el PP habría ganado, sí, pero... ¿con quién debería pactar? pues una reforma constitucional con UPyD podría, por ejemplo, teniendo mayoría de inicio; podría incluir a otros partidos, también. Y seguir una política de "centralización" de competencias. Y el PSOE podría también pactar con otros, si fuera el caso, tras, digamos, 3 años de crisis y el PP no logrando nada, haciendo una "gran coalición" con IU y otros progresistas, si quisiera... vamos, que el parlamento sería un reflejo REAL de lo que piensan los ciudadanos. Y habría una vida política más activa, más dinámica, más de discusión y debate, más rica. No como ahora...

Quizá el 15-M ha influido en algunos, porque el cabreo es contagioso. Pero no tanto como se esperaba. Han influido más otras cuestiones, me temo. El idealismo ingenuo sin una palanca de poder real es eso, humo.

En fin, después de esto... todos esperarán que las primas de riesgo bajen, que los mercados nos respeten, que se cree empleo, que siguamos en Europa superguay... veremos.

Un saludo,

miércoles, 2 de noviembre de 2011

"Grecia, cuna de la democracia"

¿Cuántas veces hemos leído o escuchado esto, en clase de filosofía, historia o literatura, en corrillos de política, tertulias, charlas informales y otros ámbitos? Miles de veces. Repetido como un mantra, nos gustaba recalcar el carácter occidental y europeo de la democracia, como valor positivo y futurista, repleto de un significado contrapuesto a otros más negativos (tiranía, sumisión, orientalismo fanático...) y, finalmente, referente cultural y cultureta sin parangón.

De pronto, ya no es la cuna de la democracia.

Porque un presidente heleno, Papandreu, acosado por los mercados, las especulaciones, los bancos alemanes y todos esos que ayudaron a montar la crisis y curiosamente ahora tienen su solución (será como las armas de destrucción masiva de Irak, sabían que estaban allí porque... se les habían vendido antes) ha decidido dar el paso más lógico y natural en una democracia, que todos sabemos es el gobierno del pueblo:

Convocar un referendum.

Los aullidos, gritos y espantos se escuchan desde muchos sitios. El fin del euro, de Europa, de la eurozona, el ahondamiento en la crisis, los Siete mil infiernos abiertos bajo nuestros pies... porque se haga una pregunta a los griegos, que son finalmente quienes sufrirán en sus carnes los ajustes de la "solución" imnpuesta por bancos que ellos no han votado ni elegido.

Me sorprende la airada protesta de los políticos como Sarkozy o Merkel, de Elena Salgado, de Cañete, de Obama, de los que hablan, porque otro político, para más desgracia, socialista, ha sido quien les ha robado protagonismo y firmeza.

¿Que está bien o está mal?

Es la democracia, la decisión del pueblo, sea ésta inteligente o estúpida. Y parece que, siempre que vaya en contra de "los mercados", esto es, el empobrecimiento del ciudadano de siempre, será, indefectiblemente, estúpida.

O quizá no.

Un saludo,

sábado, 29 de octubre de 2011

El estado del desempleo y el bienestar social

Me pregunto hoy cómo pueden estar 5.000.000 de personas sin empleo en un país de 47.000.000 de habitantes (más o menos, el 11% de su población total) y no vivir en un continuado estado policial, atracos, manifestaciones, asesinatos, apropiaciones de viviendas y revueltas sociales. En la República de Weimar, por ejemplo, el desempleo llegó a alcanzar a 8.000.000 de personas en un país de unos 67.000.000 de habitantes (más o menos, el 12% de su población total) y el resultado fue, además del dicho, un triunfo del partido nazi de Hitler.

Quizá lo que cambia son las circunstancias sociales. En aquellos momentos, el Estado no tenía casi para nada construido un tejido asistencial de hospitales y escuelas públicas. Los únicos que hacían algo así eran los grupos comunistas y los grupos de nacionalsocialistas, que creaban "comunas" de propiedades y dinero para mantener redes ideológicas. El resto de la población tenía que malvivir con lo que podía, incluyendo el Tratado de Versalles y diferentes problemas. Ahora quizá eso ha cambiado. Hay un Estado que, a pesar de constituirse en varios miniestados autonómicos, garantiza sanidad y educación públicos, aunque no por ello de calidad, y un sistema de protección a los trabajadores por el cual estos perciben algún tipo de prestación. No es una ayuda ideológica, si no global, dada por todos para todos, en la que todos contribuyen y se benefician. Y lo que es posible sea similar es, paradójicamente, la Europa unida de Hitler, hoy llamada "Unión Europea". Dejémoslo en un chiste.

Mi duda viene porque unos presentan las cifras como catastróficas. Otros, las marean y describen según su interés. Lo cierto es que, si en verdad el país tiene tanta gente en paro, ¿cómo se explica que el consumo creciera desde el año 2009 hasta ahora? ¿no hay ahorro? es cierto que los salarios han crecido desde el año 2001, concretamente, siguiendo estadísticas, de un salario medio en 2001 de 1384 € a un salario medio en 2010 de 1992 €. Esto es, unos 608 euros en ¡9 años! Si el ahorro sigue disminuyendo, y el consumo sigue creciendo, entonces... ¿qué crisis estamos teniendo con esos 5.000.000 de parados? algo no me cuadra.

Me explico. En la época de mis padres, y hablo de los años 50-60 del siglo pasado, ahorrar era lo más importante. Sin ahorro no te daban nada. De hecho, depositar dinero en un banco era más ¡un privilegio! que un interés. Valía el dinero contante y sonante, más que nada en el mundo. Y pensar en endeudarse era más de canallas, de gente de poca confianza, de impresentables que hacían turbios negocios especulativos que en ocasiones no salían bien y provocaban la ruina propia y de los que les rodeaban. Esto es, la misma descripción que se puede aplicar no a los ciudadanos de la primera década del siglo XXI, si no a... los bancos y cajas de ahorro.

Sí, amigos míos. Aun recuerdo cuando firmé mi hipoteca hace casi 4 años. En aquel momento, no existía crisis, pero sí se había alcanzado un pico estratosférico de precios de vivienda, de especulación y de concesión de créditos. Se daban créditos para comprar una vivienda tasándola al 120% de su valor, y hasta créditos personales para comprar coche, viajes y pagar otros créditos anteriores. Déjenme ser friki; quien haya jugado al juego de mesa "Machiavelli", de Avalon Hill, sabrá que la manera más rápida de perder es pedir un gran crédito a los venecianos cuando la cosa está jodida. No lo podrá devolver (el interés es del 25%, más o menos... la tasa usurera de la Biblia) y caerá en revueltas y crisis y en la derrota. Pues bien, nadie conocía esta simple y fácil regla. Nadie comprendía por qué nuestros padres no pedían miles de pesetas cuando compraban cosas, y ahorraban, ahorraban, ahorraban y gastaban lo justo y aprovechando todo. De pronto, eso ahora cobra sentido.

Vivimos en un estado del bienestar social. Sufragado por impuestos. Por dinero público, aportado por todos (ciudadanos, trabajadores, empresas...) y gestionado por unos pocos (políticos) en los fundamentos de ese estado del bienestar social que ya en Gran Bretaña asentaron los laboristas de Clement Attlee, concretamente Bevan, ministro de Sanidad, o en el continente los franceses con las pensiones. Y lamentablemente es el sistema menos equitativo y menos eficaz, porque fue tardío, no se creía en él, se ha hecho con más excepciones que reglas y, para finalizar, siempre está en cuestión. Pero respondiendo a la primera pregunta de cómo no estamos en situaciones de policía en las calles, manifestaciones, robos continuados, asesinatos y demás, diré que es gracias a éste precario, depauperado, raquítico y mal gestionado estado del bienestar que tenemos.

Si es así ahora, ¿cómo sería si fuera más fuerte, se creyera más en él, se gestionara mejor y esas cosas? quizá, como está pasando en los países nórdicos o en modelos continentales, la crisis sería de menor afectación... porque si a algunos está afectando más la crisis, es a aquellos que viven en estados con menos o ningún estado del bienestar. Curiosamente, lo que algunos piden adelgazar o destruir, directamente.

Puede que algunos añoren los tiempos de los camisas pardas tarareando la canción del putero Horst Wessel por las calles acompañados de antorchas y buscando enemigos a los que culpar de todo (inmigrantes, izquierdistas, homosexuales... la lista del odio puede ser muy larga) pero no se atrevan a decirlo así, condenando el sistema nazi y tal. Pero es curioso, es curioso... la historia, parece ser, se repite. Quizá, alterando lo que decía Jefferson, realmente cada generación tiene el derecho y el deber de hacer exactamente las mismas gilipolleces que sus predecesoras, aumento el nivel de fiasco y mediocridad hasta cotas nunca jamás alcanzadas.

O puede que sea demasiado pesimista, yo.

Un saludo,

viernes, 21 de octubre de 2011

Cifras e intangibles

"ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada"

Es la gran frase. En castellano de calle, que dejan de matar.

Han matado a más de 800 personas.

Están encarcelados más de 700 miembros.

Han actuado durante más de 50 años.

Han generado millones en pérdidas por destrozos materiales e indemnizaciones.

Vivieron una amnistía en 1977. Muchos se dedicaron a la política. Otros a seguir matando. Hoy se habla de qué hacer.

Un intangible es el miedo. Ha desaparecido hace muchos años, desde que la policía, dirigida por los políticos, empezó a actuar eficientemente sin trabas, apoyados por la ilegalización de sus partidos, que les restó dinero y escaparates públicos. Hace años que muchos militares y policías no miran debajo de su coche antes de salir, ni a ambos lados de la calle desde el portal. Los políticos ya no tienen tantas escoltas, en su mayor parte. La crisis y el paro, amén de esos políticos, son preocupaciones más graves.

Otro intangible es que no son el IRA. El País Vasco o Navarra nunca fueron "colonizados" o "explotados" por nacionalistas españoles malvados. Sí fueron regidos, como todo el país, por déspotas, malos politicos, aprovechados, corruptos y gentuza variada. No hubo una represión mayor que, por ejemplo, en Madrid o León. Y parece que ya muchos se han dado cuenta de eso. De que es legítimo buscar la independencia, por los motivos que sean, pero siempre por caminos que no signifiquen sacar las armas. Salvo que sea en defensa propia, cosa que no me parece sea el caso.

El último intangible es que esto se sabía, pero nadie parece saber cómo afrontarlo ahora. ¿Disolución, entrega de armas, petición pública de perdón por las víctimas y daños, encarcelamiento de todos, y ya está? parecen unos máximos algo excesivos.

Deben pedir perdón. Deben entregar las armas. Y deben cumplir algún tipo de condena. Pero en este proceso, que ningún político se adelante al resto, que ninguna asociación de víctimas imponga su criterio (lo siento, pero no tienen legitimidad más allá de que se les deba compensar y pedir perdón) y que entre todos se pueda acabar con un problema que va más allá de una mafia de pistoleros asesinos, ya que, guste o no guste, hay personas que tienen objetivos similares.

Me llama la atención un escenario sin ETA. Sin amenazas ni coacciones. Un escenario donde se pueda hablar, sin miedo a morir. ¿Aflorarán ahora las verdaderas intenciones de los ciudadanos que residen allí? ¿veremos un futuro en España nuevo, diferente, donde no se use el miedo al terrorismo como arma política? ¿se logrará poner de acuerdo a miles de personas en lo básico que es, ahora y siempre, buscar vías para vivir todos mejor?

Quizá sea una nueva era sin terrorismos. Quizá sea un nuevo estado de civismo. Quizá, solamente quizá, los que pilotan arriba, aunque no les pilote lo de arriba, puedan lograr, quizá, que las cosas mejoren. Para todos.

En todo caso, sea esto el principio del fin o el fin del principio, es mejor que nada. Así que me alegro.

Un saludo,

martes, 18 de octubre de 2011

Una nueva emigración.

Es inquietante cómo crece el número de personas que conozco en diversos ámbitos que me transmiten, con un punto de tristeza, mucha rabia y bastante amargura, su pensamiento cada vez más decidido a emigrar y buscarse la vida en otro país. Un sitio donde reconozcan sus habilidades, sus aptitudes profesionales, sus conocimientos, su capacidad, su ánimo de trabajo, su inquietud por hacer bien las tareas y mejorar a su alrededor. Es inquietante pensar que, si se van, se estará yendo lo mejor de España.

Españistán. Puta república bananera. País de mierda. País de chiste, de pacotilla, de broma y asquerosa resignación. Los calificativos son gruesos, ingeniosos, ácidos, pero todos ellos destilan un licor deleznable. Parece que, cuando en este país, históricamente, se alcanza un volumen considerable de profesionales, de personas preparadas, capaces y de valía, no somos capaces de integrarlo adecuadamente. Los maltratamos, no les escuchamos, y, finalmente, caemos en la idiosincrasia española; la venganza de los mediocres.

La mediocridad es una seña de identidad de los totalitarismos, y en España hemos andado sobrados de ellos, los recientes y los previos. Hemos perdido el tiempo en inútiles disputas, en machacarnos, en mirar con ojo avieso al vecino y buscar siempre el punto de fricción, no de unión. Hemos logrado hacer un deporte nacional del puteo al otro. Pero claro, eso tiene un pase si sobreponemos conceptos más altos y logramos enterrar esas cainitas jaimitadas. Lo que pasa es que eso nunca pasa. Aquí nunca hemos alcanzado ese momento feliz, esa "finest hour" de la que presumía en su discurso Churchill.

Hace tiempo que este país es un vertedero. Un amigo mío es químico, con patente de una molécula. Oposita para la administración. Otro es periodista. Trabaja en la administración. Aquel es investigador. Precario, claro. Uno más es ingeniero. Hubo un tiempo que vendía libros a domicilio. Otro conocido estudió físicas y se piró entre Argentina y Alemania a investigar. Uno hace tiempo que trabaja en los ferrocarriles británicos. Una física hizo la tésis y hace la vida en París. Y la lista sigue... sigue y sigue.

Al final, nos quedaremos aquí los que no nos vamos por diferentes motivos; por tener un empleo estable, una hipoteca y un piso invendible, familia, amigos, esposa, hijos... diversas razones. Quizá, si levantáramos todos la voz un poco en contra de esta sangría inútil, las cosas cambiarían. Pero... ¿sabemos dónde elevar la voz, qué hacer realmente?

2012 puede que sí sea el año del apocalipsis, pero no como lo pensaron los mayas o quienes fueran. Puede serlo por muchos y diferentes motivos.

Un saludo,

miércoles, 12 de octubre de 2011

12 de octubre. Accidentes y nacionalismo

Que hoy se celebre el día Nacional, de la Hispanidad o de la Raza, tanto me da. Si se quiere homenajear a una nación entendida como una comunidad que comparte y tiene en común ciertas cuestiones, lo cierto es que lleva años haciéndose con el culo.

Está bien que esté el Jefe del Estado. Que es un rey, Borbón para más señas, y el Gobierno o su mayoría, así como personalidades y miembros de las AA.PP., aunque no todos. Está bien que se hagan en la capital del Reino, (España es eso, un reino...) y está bien que se haga un desfile patriótico con las armas de los tres ejércitos más la Guardia Civil. Y eso es todo lo que está bien, que por ello no es suficientemente bueno.

Una nación es algo más que sus gobernantes, en número de 40 o 50, y más que sus ejércitos, unos 3.000 representantes. Suena antitradicionalista, pero es que, admirando el trabajo de los soldados que hoy día viven de hacer misiones en el extranjero y de participar cuando algo catastrófico pasa en el país, así como de la Guardia Civil que ha logrado cambiar y ser un cuerpo realmente admirable, el resto de los políticos que había en la tribuna me parecen sobrantes, ni qué decir de la familia gobernante que se perpetúa en buen número (y gasto) sin que lo hayamos podido decidir así. Esto es, hay una limitación muy grave en los que, en representación mía, y digo mía porque soy un ciudadano de este país, España, nacido por accidente en Madrid, como podría haberlo sido en Bilbao, Lugo, Toledo o Sabadell, incluso en Bruselas o en Pekín. Y como ciudadano, desde hace ya dos décadas, al menos, no me veo representado.

El desfile está bien. Estimula a los chalados del patrioterismo, esos que se ponen palotes con banderas y uniformes, que sueñan con glorias y efervescencias del combate, de chicas y botín, de aventuras y violencia, y les hace pronunciar palabras grandilocuentes y exaltadas, huecas, al final, porque realmente no saben qué es la violencia organizada ni su ejercicio. Son Rambos de salón o de playa, exhibicionistas y huecos parlanchines. Pero no sigo con ellos. Porque me faltan los que construyen una sociedad, una comunidad, una Nación (en términos decimonónicos o más modernos, tanto da...)

Me faltan los policías, bomberos y otros que velan por la seguridad y tratan de hacerlo cumpliendo con límites de derecho que sirven para todos. Me faltan los maestros, profesores y educadores, en general, que enseñan a los niños y les convierten en futuros adultos capaces de mantener esa comunidad. Me faltan los médicos y personal sanitario, que cuidan de todos ellos y proporcionan salud y bienestar a todos. Me faltan los que gestionan en silencio, día a día, la realidad del país, sea un oscuro funcionario no reconocido o un empresario que lucha por mantener todo a flote, y en general todos los profesionales y gente preparada que acaba huyendo de aquí. Me faltan, finalmente, los hombres y mujeres que dejamos fuera de ese sistema, cada vez más, y los que quieren hacer más por su país, pero su país no les deja. Aquellos a quienes no se les puede aplicar esa frase grandilocuente pero falsa de "No te preguntes qué puede hacer tu país por tí, si no tú por tu país". Un país somos todos. Y sin todos, en el día de hoy no he visto más que una fracción con regusto caduco y absolutamente incompleto.

No digo que se les debiera ver en el desfile, como si ésto fuera una república socialista soviética o de los aledaños, agitando banderolas y pancartas. Pero sí que se les reconociera. No sé, un camión de bomberos me arrancaría tantos aplausos como un vehículo blindado. O una ambulancia. Cierto que el ejército en España se ha hecho muy civil, tanto que realmente dudo que tengamos un ejército real (no sé si es bueno, o si es malo, pero espero no comprobarlo en mi vida...) pero no es finalmente la representación total de esa sociedad. Y lo digo reiterando que les admiro. En mi corta vida no puedo decir lo contrario.

En fin. Fue un accidente que Colón desembarcara en aquella isla en un día como hoy hace más de 500 años. Y es un accidente que los nacionalismos, deudores de esa combinación fatal de "lengua-territorio-etnia/raza", lo tomen como un punto fundacional. Tanto daría ese como el primer desembarco de los moros, si fuéramos islámicos, o la llegada de los pueblos germánicos, o el pisar tierra por los romanos, o la explotación fenicia, o el primer intercambio griego, o... tanto da. El nacionalismo es un proyecto ideológico de las postrimerías del siglo XVIII e inicios del siglo XIX, reinventado en negativo en el siglo XX y dudosamente necesario en el siglo XXI. Y hoy, por accidente, hemos celebrado, mal, a mi juicio, como siempre, uno de esos nacionalismos. El español. Otros se hacen en otros días, y lo dicho lo aplico para ellos.

Un saludo,