El gobierno saliente empezó hace unos 7 años una Comisión para ver qué pasaba con el Valle de los Caídos (por su España, por supuesto) y ayer o anteayer, finalmente, han dictaminado algunas cuestiones que, no sé cuánto cobran esos expertos por ellas, han resultado risibles.
Resulta que el Valle es de Patrimonio, esto es, del Estado español, esto es otra vez, de todos. Pero no se pueden tocar los restos de Franco, Franco, Franco, por un acuerdo preconstitucional (como lo fue Franco) con la iglesia católica romana. Y del resto de muertos enterrados con bulldozer o a pico y pala, pues un memorial con sus nombres (si no los sabemos, los inventamos) y a tirar millas. Y lo mejor, "señor Rajoy, no entierre éste informe en un cajón". Claro, como ellos lo han tenido moviéndose con la brevedad de esos 7 años...
Franco ganó la guerra. Y ganó su permanencia en la dirección del país. Y ganó una muerte sin problemas. Y tras ella, ganó la memoria de los días posteriores, pues fue enterrado donde quería, y recordado por quienes querían. Un general victorioso, Franco.
Si uno mira el panorama europeo, somos un país anómalo, extraño, diferente en lo que eso significa de negativo. En Alemania no hay calles dedicadas a Hitler, Goebbels o Himmler, por poner algunos ejemplos. Quisling no es un juego noruego, es un sinónimo de "traidor" en ese país. Mosley no es recordado con mucho agrado en Inglaterra. Mussolini tampoco tiene un templo o mausoleo dedicado a él. Son ejemplos de cómo en esos países no han querido recordar a dictadores propios o aspirantes a serlo. No tienen calles "Führer" o "Duce", por ejemplo. Ni tampoco a ninguna de "Caídos por Alemania" o "Heroicos combatientes de XXX". No existen restos físicos donde los nostálgicos puedan reunirse y dejar flores o hacer misas. En cambio, miremos a España.
Calles al Caudillo (traducción ibérica del "Führer" o el "Duce") a los caídos por la "Cruzada" (la lucha de exterminio contra los defensores de la II República y adjuntos) y, sobre todo, el colosal granito fascista del Valle de los Caídos (por una de las muchas Españas...) estos son ejemplos de cómo en nuestro querido país lo de la "Transición modélica" puede ponerse en duda, pues si consideramos modélica a la asistenta que barre en nuestra casa toda la porquería bajo la alfombra, pues así nos puede ir...
Franco ganó la guerra y ganó tras su muerte, porque algunos le siguen usando como símbolo callado o en sordina. Sigue siendo el aglutinador de muchas cuestiones de la derecha, y de la que no se llama así. Continúa instigando una forma de actuar presente en nuestra nación, en nuestras costumbres, tan indigesta como un cocido a las 4 de la tarde. Y le siguen riendo las gracias, mire usté.
La comisión no era necesaria. No lo habría sido en un país desnazificado o postfascista, como España, si hubiera habido un interés serio en ello. Pero ya que están, podrían hacer una consulta popular sobre los restos. Quizá salía que tendría que hacer compañía a Bin Laden...
Un saludo,
miércoles, 30 de noviembre de 2011
lunes, 21 de noviembre de 2011
Y después de todo, ¿qué?
Ayer arrasó el PP en las elecciones de 2011. Bueno, arrasó... le votaron más o menos 600.000 personas más que la última vez (10.200.000 en 2008, 10.800.000 en 2011) y con eso ha logrado unos 30 escaños más. Curioso, el avance. Porcentualmente, no es proporcional, y en realidad aumenta porque votaron menos al PSOE, que quedó así o así en la mitad de votos que en 2008 (unos 5.000.000 de votos menos) y perdió unos 50 escaños. Pero análisis de esos y estadísticas hay cientos y miles. Mi reflexión es otra.
Han entrado varios partidos que fueron antes minoritarios o casi anecdóticos. Crecen algunos, poco, realmente, pero crecen, y es por ese descontento. Pero el PP sigue rocoso, firme, en sus votantes. La marea del indeciso que no sabe ser progresista o no encuentra con quien suele dejar siempre más o menos terreno al PP y otros de derechas nacionalistas, que son más bien monolíticos. A día de hoy, da igual que haya UPyD's en el parlamento, o IU's más crecidas. Da igual, porque el sistema es el que es.
Si hubiera un sistema representativo no Canovista como el actual, donde hasta Rajoy hablaba de turnismo en la entrevista a El País del día 16 de noviembre sin despeinarse <<"(...) yo creo que en España, como todas las grandes democracias avanzadas, el que haya dos grandes partidos que se vayan alternando es lo que da estabilidad, seguridad y certidumbre. Dos grandes partidos.">>, pues puede que las cosas fueran diferentes. Circula ya un excel con el reparto proporcional directo, en bruto, sin refinados de ningún tipo. En él se vería un parlamento más real, más proporcional. Cabe pensar que incluso aumentaría la participación ciudadana (del 70% actual a, digamos, un 80-85%, al saber que las opciones son reales) y que eso beneficiaría a muchos partidos, grandes y pequeños.
Por ejemplo, Equo, que se ha quedado fuera, podría tener 3 representantes. Una voz interesante. IU, en realidad, podría tener 25, más del doble; UPyD, de los 5 escasos a 17, un cambio sustancial, y así con más... en este enlace viene una comparativa interesante:
http://noticias.lainformacion.com/politica/elecciones-locales/elecciones-20n-asi-quedaria-el-parlamento-si-todos-los-votos-valieran-lo-mismo_6mFClXJKXTTa2JZve5QLo1/
Naturalmente, el PP habría ganado, sí, pero... ¿con quién debería pactar? pues una reforma constitucional con UPyD podría, por ejemplo, teniendo mayoría de inicio; podría incluir a otros partidos, también. Y seguir una política de "centralización" de competencias. Y el PSOE podría también pactar con otros, si fuera el caso, tras, digamos, 3 años de crisis y el PP no logrando nada, haciendo una "gran coalición" con IU y otros progresistas, si quisiera... vamos, que el parlamento sería un reflejo REAL de lo que piensan los ciudadanos. Y habría una vida política más activa, más dinámica, más de discusión y debate, más rica. No como ahora...
Quizá el 15-M ha influido en algunos, porque el cabreo es contagioso. Pero no tanto como se esperaba. Han influido más otras cuestiones, me temo. El idealismo ingenuo sin una palanca de poder real es eso, humo.
En fin, después de esto... todos esperarán que las primas de riesgo bajen, que los mercados nos respeten, que se cree empleo, que siguamos en Europa superguay... veremos.
Un saludo,
Han entrado varios partidos que fueron antes minoritarios o casi anecdóticos. Crecen algunos, poco, realmente, pero crecen, y es por ese descontento. Pero el PP sigue rocoso, firme, en sus votantes. La marea del indeciso que no sabe ser progresista o no encuentra con quien suele dejar siempre más o menos terreno al PP y otros de derechas nacionalistas, que son más bien monolíticos. A día de hoy, da igual que haya UPyD's en el parlamento, o IU's más crecidas. Da igual, porque el sistema es el que es.
Si hubiera un sistema representativo no Canovista como el actual, donde hasta Rajoy hablaba de turnismo en la entrevista a El País del día 16 de noviembre sin despeinarse <<"(...) yo creo que en España, como todas las grandes democracias avanzadas, el que haya dos grandes partidos que se vayan alternando es lo que da estabilidad, seguridad y certidumbre. Dos grandes partidos.">>, pues puede que las cosas fueran diferentes. Circula ya un excel con el reparto proporcional directo, en bruto, sin refinados de ningún tipo. En él se vería un parlamento más real, más proporcional. Cabe pensar que incluso aumentaría la participación ciudadana (del 70% actual a, digamos, un 80-85%, al saber que las opciones son reales) y que eso beneficiaría a muchos partidos, grandes y pequeños.
Por ejemplo, Equo, que se ha quedado fuera, podría tener 3 representantes. Una voz interesante. IU, en realidad, podría tener 25, más del doble; UPyD, de los 5 escasos a 17, un cambio sustancial, y así con más... en este enlace viene una comparativa interesante:
http://noticias.lainformacion.com/politica/elecciones-locales/elecciones-20n-asi-quedaria-el-parlamento-si-todos-los-votos-valieran-lo-mismo_6mFClXJKXTTa2JZve5QLo1/
Naturalmente, el PP habría ganado, sí, pero... ¿con quién debería pactar? pues una reforma constitucional con UPyD podría, por ejemplo, teniendo mayoría de inicio; podría incluir a otros partidos, también. Y seguir una política de "centralización" de competencias. Y el PSOE podría también pactar con otros, si fuera el caso, tras, digamos, 3 años de crisis y el PP no logrando nada, haciendo una "gran coalición" con IU y otros progresistas, si quisiera... vamos, que el parlamento sería un reflejo REAL de lo que piensan los ciudadanos. Y habría una vida política más activa, más dinámica, más de discusión y debate, más rica. No como ahora...
Quizá el 15-M ha influido en algunos, porque el cabreo es contagioso. Pero no tanto como se esperaba. Han influido más otras cuestiones, me temo. El idealismo ingenuo sin una palanca de poder real es eso, humo.
En fin, después de esto... todos esperarán que las primas de riesgo bajen, que los mercados nos respeten, que se cree empleo, que siguamos en Europa superguay... veremos.
Un saludo,
miércoles, 2 de noviembre de 2011
"Grecia, cuna de la democracia"
¿Cuántas veces hemos leído o escuchado esto, en clase de filosofía, historia o literatura, en corrillos de política, tertulias, charlas informales y otros ámbitos? Miles de veces. Repetido como un mantra, nos gustaba recalcar el carácter occidental y europeo de la democracia, como valor positivo y futurista, repleto de un significado contrapuesto a otros más negativos (tiranía, sumisión, orientalismo fanático...) y, finalmente, referente cultural y cultureta sin parangón.
De pronto, ya no es la cuna de la democracia.
Porque un presidente heleno, Papandreu, acosado por los mercados, las especulaciones, los bancos alemanes y todos esos que ayudaron a montar la crisis y curiosamente ahora tienen su solución (será como las armas de destrucción masiva de Irak, sabían que estaban allí porque... se les habían vendido antes) ha decidido dar el paso más lógico y natural en una democracia, que todos sabemos es el gobierno del pueblo:
Convocar un referendum.
Los aullidos, gritos y espantos se escuchan desde muchos sitios. El fin del euro, de Europa, de la eurozona, el ahondamiento en la crisis, los Siete mil infiernos abiertos bajo nuestros pies... porque se haga una pregunta a los griegos, que son finalmente quienes sufrirán en sus carnes los ajustes de la "solución" imnpuesta por bancos que ellos no han votado ni elegido.
Me sorprende la airada protesta de los políticos como Sarkozy o Merkel, de Elena Salgado, de Cañete, de Obama, de los que hablan, porque otro político, para más desgracia, socialista, ha sido quien les ha robado protagonismo y firmeza.
¿Que está bien o está mal?
Es la democracia, la decisión del pueblo, sea ésta inteligente o estúpida. Y parece que, siempre que vaya en contra de "los mercados", esto es, el empobrecimiento del ciudadano de siempre, será, indefectiblemente, estúpida.
O quizá no.
Un saludo,
De pronto, ya no es la cuna de la democracia.
Porque un presidente heleno, Papandreu, acosado por los mercados, las especulaciones, los bancos alemanes y todos esos que ayudaron a montar la crisis y curiosamente ahora tienen su solución (será como las armas de destrucción masiva de Irak, sabían que estaban allí porque... se les habían vendido antes) ha decidido dar el paso más lógico y natural en una democracia, que todos sabemos es el gobierno del pueblo:
Convocar un referendum.
Los aullidos, gritos y espantos se escuchan desde muchos sitios. El fin del euro, de Europa, de la eurozona, el ahondamiento en la crisis, los Siete mil infiernos abiertos bajo nuestros pies... porque se haga una pregunta a los griegos, que son finalmente quienes sufrirán en sus carnes los ajustes de la "solución" imnpuesta por bancos que ellos no han votado ni elegido.
Me sorprende la airada protesta de los políticos como Sarkozy o Merkel, de Elena Salgado, de Cañete, de Obama, de los que hablan, porque otro político, para más desgracia, socialista, ha sido quien les ha robado protagonismo y firmeza.
¿Que está bien o está mal?
Es la democracia, la decisión del pueblo, sea ésta inteligente o estúpida. Y parece que, siempre que vaya en contra de "los mercados", esto es, el empobrecimiento del ciudadano de siempre, será, indefectiblemente, estúpida.
O quizá no.
Un saludo,
sábado, 29 de octubre de 2011
El estado del desempleo y el bienestar social
Me pregunto hoy cómo pueden estar 5.000.000 de personas sin empleo en un país de 47.000.000 de habitantes (más o menos, el 11% de su población total) y no vivir en un continuado estado policial, atracos, manifestaciones, asesinatos, apropiaciones de viviendas y revueltas sociales. En la República de Weimar, por ejemplo, el desempleo llegó a alcanzar a 8.000.000 de personas en un país de unos 67.000.000 de habitantes (más o menos, el 12% de su población total) y el resultado fue, además del dicho, un triunfo del partido nazi de Hitler.
Quizá lo que cambia son las circunstancias sociales. En aquellos momentos, el Estado no tenía casi para nada construido un tejido asistencial de hospitales y escuelas públicas. Los únicos que hacían algo así eran los grupos comunistas y los grupos de nacionalsocialistas, que creaban "comunas" de propiedades y dinero para mantener redes ideológicas. El resto de la población tenía que malvivir con lo que podía, incluyendo el Tratado de Versalles y diferentes problemas. Ahora quizá eso ha cambiado. Hay un Estado que, a pesar de constituirse en varios miniestados autonómicos, garantiza sanidad y educación públicos, aunque no por ello de calidad, y un sistema de protección a los trabajadores por el cual estos perciben algún tipo de prestación. No es una ayuda ideológica, si no global, dada por todos para todos, en la que todos contribuyen y se benefician. Y lo que es posible sea similar es, paradójicamente, la Europa unida de Hitler, hoy llamada "Unión Europea". Dejémoslo en un chiste.
Mi duda viene porque unos presentan las cifras como catastróficas. Otros, las marean y describen según su interés. Lo cierto es que, si en verdad el país tiene tanta gente en paro, ¿cómo se explica que el consumo creciera desde el año 2009 hasta ahora? ¿no hay ahorro? es cierto que los salarios han crecido desde el año 2001, concretamente, siguiendo estadísticas, de un salario medio en 2001 de 1384 € a un salario medio en 2010 de 1992 €. Esto es, unos 608 euros en ¡9 años! Si el ahorro sigue disminuyendo, y el consumo sigue creciendo, entonces... ¿qué crisis estamos teniendo con esos 5.000.000 de parados? algo no me cuadra.
Me explico. En la época de mis padres, y hablo de los años 50-60 del siglo pasado, ahorrar era lo más importante. Sin ahorro no te daban nada. De hecho, depositar dinero en un banco era más ¡un privilegio! que un interés. Valía el dinero contante y sonante, más que nada en el mundo. Y pensar en endeudarse era más de canallas, de gente de poca confianza, de impresentables que hacían turbios negocios especulativos que en ocasiones no salían bien y provocaban la ruina propia y de los que les rodeaban. Esto es, la misma descripción que se puede aplicar no a los ciudadanos de la primera década del siglo XXI, si no a... los bancos y cajas de ahorro.
Sí, amigos míos. Aun recuerdo cuando firmé mi hipoteca hace casi 4 años. En aquel momento, no existía crisis, pero sí se había alcanzado un pico estratosférico de precios de vivienda, de especulación y de concesión de créditos. Se daban créditos para comprar una vivienda tasándola al 120% de su valor, y hasta créditos personales para comprar coche, viajes y pagar otros créditos anteriores. Déjenme ser friki; quien haya jugado al juego de mesa "Machiavelli", de Avalon Hill, sabrá que la manera más rápida de perder es pedir un gran crédito a los venecianos cuando la cosa está jodida. No lo podrá devolver (el interés es del 25%, más o menos... la tasa usurera de la Biblia) y caerá en revueltas y crisis y en la derrota. Pues bien, nadie conocía esta simple y fácil regla. Nadie comprendía por qué nuestros padres no pedían miles de pesetas cuando compraban cosas, y ahorraban, ahorraban, ahorraban y gastaban lo justo y aprovechando todo. De pronto, eso ahora cobra sentido.
Vivimos en un estado del bienestar social. Sufragado por impuestos. Por dinero público, aportado por todos (ciudadanos, trabajadores, empresas...) y gestionado por unos pocos (políticos) en los fundamentos de ese estado del bienestar social que ya en Gran Bretaña asentaron los laboristas de Clement Attlee, concretamente Bevan, ministro de Sanidad, o en el continente los franceses con las pensiones. Y lamentablemente es el sistema menos equitativo y menos eficaz, porque fue tardío, no se creía en él, se ha hecho con más excepciones que reglas y, para finalizar, siempre está en cuestión. Pero respondiendo a la primera pregunta de cómo no estamos en situaciones de policía en las calles, manifestaciones, robos continuados, asesinatos y demás, diré que es gracias a éste precario, depauperado, raquítico y mal gestionado estado del bienestar que tenemos.
Si es así ahora, ¿cómo sería si fuera más fuerte, se creyera más en él, se gestionara mejor y esas cosas? quizá, como está pasando en los países nórdicos o en modelos continentales, la crisis sería de menor afectación... porque si a algunos está afectando más la crisis, es a aquellos que viven en estados con menos o ningún estado del bienestar. Curiosamente, lo que algunos piden adelgazar o destruir, directamente.
Puede que algunos añoren los tiempos de los camisas pardas tarareando la canción del putero Horst Wessel por las calles acompañados de antorchas y buscando enemigos a los que culpar de todo (inmigrantes, izquierdistas, homosexuales... la lista del odio puede ser muy larga) pero no se atrevan a decirlo así, condenando el sistema nazi y tal. Pero es curioso, es curioso... la historia, parece ser, se repite. Quizá, alterando lo que decía Jefferson, realmente cada generación tiene el derecho y el deber de hacer exactamente las mismas gilipolleces que sus predecesoras, aumento el nivel de fiasco y mediocridad hasta cotas nunca jamás alcanzadas.
O puede que sea demasiado pesimista, yo.
Un saludo,
Quizá lo que cambia son las circunstancias sociales. En aquellos momentos, el Estado no tenía casi para nada construido un tejido asistencial de hospitales y escuelas públicas. Los únicos que hacían algo así eran los grupos comunistas y los grupos de nacionalsocialistas, que creaban "comunas" de propiedades y dinero para mantener redes ideológicas. El resto de la población tenía que malvivir con lo que podía, incluyendo el Tratado de Versalles y diferentes problemas. Ahora quizá eso ha cambiado. Hay un Estado que, a pesar de constituirse en varios miniestados autonómicos, garantiza sanidad y educación públicos, aunque no por ello de calidad, y un sistema de protección a los trabajadores por el cual estos perciben algún tipo de prestación. No es una ayuda ideológica, si no global, dada por todos para todos, en la que todos contribuyen y se benefician. Y lo que es posible sea similar es, paradójicamente, la Europa unida de Hitler, hoy llamada "Unión Europea". Dejémoslo en un chiste.
Mi duda viene porque unos presentan las cifras como catastróficas. Otros, las marean y describen según su interés. Lo cierto es que, si en verdad el país tiene tanta gente en paro, ¿cómo se explica que el consumo creciera desde el año 2009 hasta ahora? ¿no hay ahorro? es cierto que los salarios han crecido desde el año 2001, concretamente, siguiendo estadísticas, de un salario medio en 2001 de 1384 € a un salario medio en 2010 de 1992 €. Esto es, unos 608 euros en ¡9 años! Si el ahorro sigue disminuyendo, y el consumo sigue creciendo, entonces... ¿qué crisis estamos teniendo con esos 5.000.000 de parados? algo no me cuadra.
Me explico. En la época de mis padres, y hablo de los años 50-60 del siglo pasado, ahorrar era lo más importante. Sin ahorro no te daban nada. De hecho, depositar dinero en un banco era más ¡un privilegio! que un interés. Valía el dinero contante y sonante, más que nada en el mundo. Y pensar en endeudarse era más de canallas, de gente de poca confianza, de impresentables que hacían turbios negocios especulativos que en ocasiones no salían bien y provocaban la ruina propia y de los que les rodeaban. Esto es, la misma descripción que se puede aplicar no a los ciudadanos de la primera década del siglo XXI, si no a... los bancos y cajas de ahorro.
Sí, amigos míos. Aun recuerdo cuando firmé mi hipoteca hace casi 4 años. En aquel momento, no existía crisis, pero sí se había alcanzado un pico estratosférico de precios de vivienda, de especulación y de concesión de créditos. Se daban créditos para comprar una vivienda tasándola al 120% de su valor, y hasta créditos personales para comprar coche, viajes y pagar otros créditos anteriores. Déjenme ser friki; quien haya jugado al juego de mesa "Machiavelli", de Avalon Hill, sabrá que la manera más rápida de perder es pedir un gran crédito a los venecianos cuando la cosa está jodida. No lo podrá devolver (el interés es del 25%, más o menos... la tasa usurera de la Biblia) y caerá en revueltas y crisis y en la derrota. Pues bien, nadie conocía esta simple y fácil regla. Nadie comprendía por qué nuestros padres no pedían miles de pesetas cuando compraban cosas, y ahorraban, ahorraban, ahorraban y gastaban lo justo y aprovechando todo. De pronto, eso ahora cobra sentido.
Vivimos en un estado del bienestar social. Sufragado por impuestos. Por dinero público, aportado por todos (ciudadanos, trabajadores, empresas...) y gestionado por unos pocos (políticos) en los fundamentos de ese estado del bienestar social que ya en Gran Bretaña asentaron los laboristas de Clement Attlee, concretamente Bevan, ministro de Sanidad, o en el continente los franceses con las pensiones. Y lamentablemente es el sistema menos equitativo y menos eficaz, porque fue tardío, no se creía en él, se ha hecho con más excepciones que reglas y, para finalizar, siempre está en cuestión. Pero respondiendo a la primera pregunta de cómo no estamos en situaciones de policía en las calles, manifestaciones, robos continuados, asesinatos y demás, diré que es gracias a éste precario, depauperado, raquítico y mal gestionado estado del bienestar que tenemos.
Si es así ahora, ¿cómo sería si fuera más fuerte, se creyera más en él, se gestionara mejor y esas cosas? quizá, como está pasando en los países nórdicos o en modelos continentales, la crisis sería de menor afectación... porque si a algunos está afectando más la crisis, es a aquellos que viven en estados con menos o ningún estado del bienestar. Curiosamente, lo que algunos piden adelgazar o destruir, directamente.
Puede que algunos añoren los tiempos de los camisas pardas tarareando la canción del putero Horst Wessel por las calles acompañados de antorchas y buscando enemigos a los que culpar de todo (inmigrantes, izquierdistas, homosexuales... la lista del odio puede ser muy larga) pero no se atrevan a decirlo así, condenando el sistema nazi y tal. Pero es curioso, es curioso... la historia, parece ser, se repite. Quizá, alterando lo que decía Jefferson, realmente cada generación tiene el derecho y el deber de hacer exactamente las mismas gilipolleces que sus predecesoras, aumento el nivel de fiasco y mediocridad hasta cotas nunca jamás alcanzadas.
O puede que sea demasiado pesimista, yo.
Un saludo,
viernes, 21 de octubre de 2011
Cifras e intangibles
"ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada"
Es la gran frase. En castellano de calle, que dejan de matar.
Han matado a más de 800 personas.
Están encarcelados más de 700 miembros.
Han actuado durante más de 50 años.
Han generado millones en pérdidas por destrozos materiales e indemnizaciones.
Vivieron una amnistía en 1977. Muchos se dedicaron a la política. Otros a seguir matando. Hoy se habla de qué hacer.
Un intangible es el miedo. Ha desaparecido hace muchos años, desde que la policía, dirigida por los políticos, empezó a actuar eficientemente sin trabas, apoyados por la ilegalización de sus partidos, que les restó dinero y escaparates públicos. Hace años que muchos militares y policías no miran debajo de su coche antes de salir, ni a ambos lados de la calle desde el portal. Los políticos ya no tienen tantas escoltas, en su mayor parte. La crisis y el paro, amén de esos políticos, son preocupaciones más graves.
Otro intangible es que no son el IRA. El País Vasco o Navarra nunca fueron "colonizados" o "explotados" por nacionalistas españoles malvados. Sí fueron regidos, como todo el país, por déspotas, malos politicos, aprovechados, corruptos y gentuza variada. No hubo una represión mayor que, por ejemplo, en Madrid o León. Y parece que ya muchos se han dado cuenta de eso. De que es legítimo buscar la independencia, por los motivos que sean, pero siempre por caminos que no signifiquen sacar las armas. Salvo que sea en defensa propia, cosa que no me parece sea el caso.
El último intangible es que esto se sabía, pero nadie parece saber cómo afrontarlo ahora. ¿Disolución, entrega de armas, petición pública de perdón por las víctimas y daños, encarcelamiento de todos, y ya está? parecen unos máximos algo excesivos.
Deben pedir perdón. Deben entregar las armas. Y deben cumplir algún tipo de condena. Pero en este proceso, que ningún político se adelante al resto, que ninguna asociación de víctimas imponga su criterio (lo siento, pero no tienen legitimidad más allá de que se les deba compensar y pedir perdón) y que entre todos se pueda acabar con un problema que va más allá de una mafia de pistoleros asesinos, ya que, guste o no guste, hay personas que tienen objetivos similares.
Me llama la atención un escenario sin ETA. Sin amenazas ni coacciones. Un escenario donde se pueda hablar, sin miedo a morir. ¿Aflorarán ahora las verdaderas intenciones de los ciudadanos que residen allí? ¿veremos un futuro en España nuevo, diferente, donde no se use el miedo al terrorismo como arma política? ¿se logrará poner de acuerdo a miles de personas en lo básico que es, ahora y siempre, buscar vías para vivir todos mejor?
Quizá sea una nueva era sin terrorismos. Quizá sea un nuevo estado de civismo. Quizá, solamente quizá, los que pilotan arriba, aunque no les pilote lo de arriba, puedan lograr, quizá, que las cosas mejoren. Para todos.
En todo caso, sea esto el principio del fin o el fin del principio, es mejor que nada. Así que me alegro.
Un saludo,
Es la gran frase. En castellano de calle, que dejan de matar.
Han matado a más de 800 personas.
Están encarcelados más de 700 miembros.
Han actuado durante más de 50 años.
Han generado millones en pérdidas por destrozos materiales e indemnizaciones.
Vivieron una amnistía en 1977. Muchos se dedicaron a la política. Otros a seguir matando. Hoy se habla de qué hacer.
Un intangible es el miedo. Ha desaparecido hace muchos años, desde que la policía, dirigida por los políticos, empezó a actuar eficientemente sin trabas, apoyados por la ilegalización de sus partidos, que les restó dinero y escaparates públicos. Hace años que muchos militares y policías no miran debajo de su coche antes de salir, ni a ambos lados de la calle desde el portal. Los políticos ya no tienen tantas escoltas, en su mayor parte. La crisis y el paro, amén de esos políticos, son preocupaciones más graves.
Otro intangible es que no son el IRA. El País Vasco o Navarra nunca fueron "colonizados" o "explotados" por nacionalistas españoles malvados. Sí fueron regidos, como todo el país, por déspotas, malos politicos, aprovechados, corruptos y gentuza variada. No hubo una represión mayor que, por ejemplo, en Madrid o León. Y parece que ya muchos se han dado cuenta de eso. De que es legítimo buscar la independencia, por los motivos que sean, pero siempre por caminos que no signifiquen sacar las armas. Salvo que sea en defensa propia, cosa que no me parece sea el caso.
El último intangible es que esto se sabía, pero nadie parece saber cómo afrontarlo ahora. ¿Disolución, entrega de armas, petición pública de perdón por las víctimas y daños, encarcelamiento de todos, y ya está? parecen unos máximos algo excesivos.
Deben pedir perdón. Deben entregar las armas. Y deben cumplir algún tipo de condena. Pero en este proceso, que ningún político se adelante al resto, que ninguna asociación de víctimas imponga su criterio (lo siento, pero no tienen legitimidad más allá de que se les deba compensar y pedir perdón) y que entre todos se pueda acabar con un problema que va más allá de una mafia de pistoleros asesinos, ya que, guste o no guste, hay personas que tienen objetivos similares.
Me llama la atención un escenario sin ETA. Sin amenazas ni coacciones. Un escenario donde se pueda hablar, sin miedo a morir. ¿Aflorarán ahora las verdaderas intenciones de los ciudadanos que residen allí? ¿veremos un futuro en España nuevo, diferente, donde no se use el miedo al terrorismo como arma política? ¿se logrará poner de acuerdo a miles de personas en lo básico que es, ahora y siempre, buscar vías para vivir todos mejor?
Quizá sea una nueva era sin terrorismos. Quizá sea un nuevo estado de civismo. Quizá, solamente quizá, los que pilotan arriba, aunque no les pilote lo de arriba, puedan lograr, quizá, que las cosas mejoren. Para todos.
En todo caso, sea esto el principio del fin o el fin del principio, es mejor que nada. Así que me alegro.
Un saludo,
martes, 18 de octubre de 2011
Una nueva emigración.
Es inquietante cómo crece el número de personas que conozco en diversos ámbitos que me transmiten, con un punto de tristeza, mucha rabia y bastante amargura, su pensamiento cada vez más decidido a emigrar y buscarse la vida en otro país. Un sitio donde reconozcan sus habilidades, sus aptitudes profesionales, sus conocimientos, su capacidad, su ánimo de trabajo, su inquietud por hacer bien las tareas y mejorar a su alrededor. Es inquietante pensar que, si se van, se estará yendo lo mejor de España.
Españistán. Puta república bananera. País de mierda. País de chiste, de pacotilla, de broma y asquerosa resignación. Los calificativos son gruesos, ingeniosos, ácidos, pero todos ellos destilan un licor deleznable. Parece que, cuando en este país, históricamente, se alcanza un volumen considerable de profesionales, de personas preparadas, capaces y de valía, no somos capaces de integrarlo adecuadamente. Los maltratamos, no les escuchamos, y, finalmente, caemos en la idiosincrasia española; la venganza de los mediocres.
La mediocridad es una seña de identidad de los totalitarismos, y en España hemos andado sobrados de ellos, los recientes y los previos. Hemos perdido el tiempo en inútiles disputas, en machacarnos, en mirar con ojo avieso al vecino y buscar siempre el punto de fricción, no de unión. Hemos logrado hacer un deporte nacional del puteo al otro. Pero claro, eso tiene un pase si sobreponemos conceptos más altos y logramos enterrar esas cainitas jaimitadas. Lo que pasa es que eso nunca pasa. Aquí nunca hemos alcanzado ese momento feliz, esa "finest hour" de la que presumía en su discurso Churchill.
Hace tiempo que este país es un vertedero. Un amigo mío es químico, con patente de una molécula. Oposita para la administración. Otro es periodista. Trabaja en la administración. Aquel es investigador. Precario, claro. Uno más es ingeniero. Hubo un tiempo que vendía libros a domicilio. Otro conocido estudió físicas y se piró entre Argentina y Alemania a investigar. Uno hace tiempo que trabaja en los ferrocarriles británicos. Una física hizo la tésis y hace la vida en París. Y la lista sigue... sigue y sigue.
Al final, nos quedaremos aquí los que no nos vamos por diferentes motivos; por tener un empleo estable, una hipoteca y un piso invendible, familia, amigos, esposa, hijos... diversas razones. Quizá, si levantáramos todos la voz un poco en contra de esta sangría inútil, las cosas cambiarían. Pero... ¿sabemos dónde elevar la voz, qué hacer realmente?
2012 puede que sí sea el año del apocalipsis, pero no como lo pensaron los mayas o quienes fueran. Puede serlo por muchos y diferentes motivos.
Un saludo,
Españistán. Puta república bananera. País de mierda. País de chiste, de pacotilla, de broma y asquerosa resignación. Los calificativos son gruesos, ingeniosos, ácidos, pero todos ellos destilan un licor deleznable. Parece que, cuando en este país, históricamente, se alcanza un volumen considerable de profesionales, de personas preparadas, capaces y de valía, no somos capaces de integrarlo adecuadamente. Los maltratamos, no les escuchamos, y, finalmente, caemos en la idiosincrasia española; la venganza de los mediocres.
La mediocridad es una seña de identidad de los totalitarismos, y en España hemos andado sobrados de ellos, los recientes y los previos. Hemos perdido el tiempo en inútiles disputas, en machacarnos, en mirar con ojo avieso al vecino y buscar siempre el punto de fricción, no de unión. Hemos logrado hacer un deporte nacional del puteo al otro. Pero claro, eso tiene un pase si sobreponemos conceptos más altos y logramos enterrar esas cainitas jaimitadas. Lo que pasa es que eso nunca pasa. Aquí nunca hemos alcanzado ese momento feliz, esa "finest hour" de la que presumía en su discurso Churchill.
Hace tiempo que este país es un vertedero. Un amigo mío es químico, con patente de una molécula. Oposita para la administración. Otro es periodista. Trabaja en la administración. Aquel es investigador. Precario, claro. Uno más es ingeniero. Hubo un tiempo que vendía libros a domicilio. Otro conocido estudió físicas y se piró entre Argentina y Alemania a investigar. Uno hace tiempo que trabaja en los ferrocarriles británicos. Una física hizo la tésis y hace la vida en París. Y la lista sigue... sigue y sigue.
Al final, nos quedaremos aquí los que no nos vamos por diferentes motivos; por tener un empleo estable, una hipoteca y un piso invendible, familia, amigos, esposa, hijos... diversas razones. Quizá, si levantáramos todos la voz un poco en contra de esta sangría inútil, las cosas cambiarían. Pero... ¿sabemos dónde elevar la voz, qué hacer realmente?
2012 puede que sí sea el año del apocalipsis, pero no como lo pensaron los mayas o quienes fueran. Puede serlo por muchos y diferentes motivos.
Un saludo,
miércoles, 12 de octubre de 2011
12 de octubre. Accidentes y nacionalismo
Que hoy se celebre el día Nacional, de la Hispanidad o de la Raza, tanto me da. Si se quiere homenajear a una nación entendida como una comunidad que comparte y tiene en común ciertas cuestiones, lo cierto es que lleva años haciéndose con el culo.
Está bien que esté el Jefe del Estado. Que es un rey, Borbón para más señas, y el Gobierno o su mayoría, así como personalidades y miembros de las AA.PP., aunque no todos. Está bien que se hagan en la capital del Reino, (España es eso, un reino...) y está bien que se haga un desfile patriótico con las armas de los tres ejércitos más la Guardia Civil. Y eso es todo lo que está bien, que por ello no es suficientemente bueno.
Una nación es algo más que sus gobernantes, en número de 40 o 50, y más que sus ejércitos, unos 3.000 representantes. Suena antitradicionalista, pero es que, admirando el trabajo de los soldados que hoy día viven de hacer misiones en el extranjero y de participar cuando algo catastrófico pasa en el país, así como de la Guardia Civil que ha logrado cambiar y ser un cuerpo realmente admirable, el resto de los políticos que había en la tribuna me parecen sobrantes, ni qué decir de la familia gobernante que se perpetúa en buen número (y gasto) sin que lo hayamos podido decidir así. Esto es, hay una limitación muy grave en los que, en representación mía, y digo mía porque soy un ciudadano de este país, España, nacido por accidente en Madrid, como podría haberlo sido en Bilbao, Lugo, Toledo o Sabadell, incluso en Bruselas o en Pekín. Y como ciudadano, desde hace ya dos décadas, al menos, no me veo representado.
El desfile está bien. Estimula a los chalados del patrioterismo, esos que se ponen palotes con banderas y uniformes, que sueñan con glorias y efervescencias del combate, de chicas y botín, de aventuras y violencia, y les hace pronunciar palabras grandilocuentes y exaltadas, huecas, al final, porque realmente no saben qué es la violencia organizada ni su ejercicio. Son Rambos de salón o de playa, exhibicionistas y huecos parlanchines. Pero no sigo con ellos. Porque me faltan los que construyen una sociedad, una comunidad, una Nación (en términos decimonónicos o más modernos, tanto da...)
Me faltan los policías, bomberos y otros que velan por la seguridad y tratan de hacerlo cumpliendo con límites de derecho que sirven para todos. Me faltan los maestros, profesores y educadores, en general, que enseñan a los niños y les convierten en futuros adultos capaces de mantener esa comunidad. Me faltan los médicos y personal sanitario, que cuidan de todos ellos y proporcionan salud y bienestar a todos. Me faltan los que gestionan en silencio, día a día, la realidad del país, sea un oscuro funcionario no reconocido o un empresario que lucha por mantener todo a flote, y en general todos los profesionales y gente preparada que acaba huyendo de aquí. Me faltan, finalmente, los hombres y mujeres que dejamos fuera de ese sistema, cada vez más, y los que quieren hacer más por su país, pero su país no les deja. Aquellos a quienes no se les puede aplicar esa frase grandilocuente pero falsa de "No te preguntes qué puede hacer tu país por tí, si no tú por tu país". Un país somos todos. Y sin todos, en el día de hoy no he visto más que una fracción con regusto caduco y absolutamente incompleto.
No digo que se les debiera ver en el desfile, como si ésto fuera una república socialista soviética o de los aledaños, agitando banderolas y pancartas. Pero sí que se les reconociera. No sé, un camión de bomberos me arrancaría tantos aplausos como un vehículo blindado. O una ambulancia. Cierto que el ejército en España se ha hecho muy civil, tanto que realmente dudo que tengamos un ejército real (no sé si es bueno, o si es malo, pero espero no comprobarlo en mi vida...) pero no es finalmente la representación total de esa sociedad. Y lo digo reiterando que les admiro. En mi corta vida no puedo decir lo contrario.
En fin. Fue un accidente que Colón desembarcara en aquella isla en un día como hoy hace más de 500 años. Y es un accidente que los nacionalismos, deudores de esa combinación fatal de "lengua-territorio-etnia/raza", lo tomen como un punto fundacional. Tanto daría ese como el primer desembarco de los moros, si fuéramos islámicos, o la llegada de los pueblos germánicos, o el pisar tierra por los romanos, o la explotación fenicia, o el primer intercambio griego, o... tanto da. El nacionalismo es un proyecto ideológico de las postrimerías del siglo XVIII e inicios del siglo XIX, reinventado en negativo en el siglo XX y dudosamente necesario en el siglo XXI. Y hoy, por accidente, hemos celebrado, mal, a mi juicio, como siempre, uno de esos nacionalismos. El español. Otros se hacen en otros días, y lo dicho lo aplico para ellos.
Un saludo,
Está bien que esté el Jefe del Estado. Que es un rey, Borbón para más señas, y el Gobierno o su mayoría, así como personalidades y miembros de las AA.PP., aunque no todos. Está bien que se hagan en la capital del Reino, (España es eso, un reino...) y está bien que se haga un desfile patriótico con las armas de los tres ejércitos más la Guardia Civil. Y eso es todo lo que está bien, que por ello no es suficientemente bueno.
Una nación es algo más que sus gobernantes, en número de 40 o 50, y más que sus ejércitos, unos 3.000 representantes. Suena antitradicionalista, pero es que, admirando el trabajo de los soldados que hoy día viven de hacer misiones en el extranjero y de participar cuando algo catastrófico pasa en el país, así como de la Guardia Civil que ha logrado cambiar y ser un cuerpo realmente admirable, el resto de los políticos que había en la tribuna me parecen sobrantes, ni qué decir de la familia gobernante que se perpetúa en buen número (y gasto) sin que lo hayamos podido decidir así. Esto es, hay una limitación muy grave en los que, en representación mía, y digo mía porque soy un ciudadano de este país, España, nacido por accidente en Madrid, como podría haberlo sido en Bilbao, Lugo, Toledo o Sabadell, incluso en Bruselas o en Pekín. Y como ciudadano, desde hace ya dos décadas, al menos, no me veo representado.
El desfile está bien. Estimula a los chalados del patrioterismo, esos que se ponen palotes con banderas y uniformes, que sueñan con glorias y efervescencias del combate, de chicas y botín, de aventuras y violencia, y les hace pronunciar palabras grandilocuentes y exaltadas, huecas, al final, porque realmente no saben qué es la violencia organizada ni su ejercicio. Son Rambos de salón o de playa, exhibicionistas y huecos parlanchines. Pero no sigo con ellos. Porque me faltan los que construyen una sociedad, una comunidad, una Nación (en términos decimonónicos o más modernos, tanto da...)
Me faltan los policías, bomberos y otros que velan por la seguridad y tratan de hacerlo cumpliendo con límites de derecho que sirven para todos. Me faltan los maestros, profesores y educadores, en general, que enseñan a los niños y les convierten en futuros adultos capaces de mantener esa comunidad. Me faltan los médicos y personal sanitario, que cuidan de todos ellos y proporcionan salud y bienestar a todos. Me faltan los que gestionan en silencio, día a día, la realidad del país, sea un oscuro funcionario no reconocido o un empresario que lucha por mantener todo a flote, y en general todos los profesionales y gente preparada que acaba huyendo de aquí. Me faltan, finalmente, los hombres y mujeres que dejamos fuera de ese sistema, cada vez más, y los que quieren hacer más por su país, pero su país no les deja. Aquellos a quienes no se les puede aplicar esa frase grandilocuente pero falsa de "No te preguntes qué puede hacer tu país por tí, si no tú por tu país". Un país somos todos. Y sin todos, en el día de hoy no he visto más que una fracción con regusto caduco y absolutamente incompleto.
No digo que se les debiera ver en el desfile, como si ésto fuera una república socialista soviética o de los aledaños, agitando banderolas y pancartas. Pero sí que se les reconociera. No sé, un camión de bomberos me arrancaría tantos aplausos como un vehículo blindado. O una ambulancia. Cierto que el ejército en España se ha hecho muy civil, tanto que realmente dudo que tengamos un ejército real (no sé si es bueno, o si es malo, pero espero no comprobarlo en mi vida...) pero no es finalmente la representación total de esa sociedad. Y lo digo reiterando que les admiro. En mi corta vida no puedo decir lo contrario.
En fin. Fue un accidente que Colón desembarcara en aquella isla en un día como hoy hace más de 500 años. Y es un accidente que los nacionalismos, deudores de esa combinación fatal de "lengua-territorio-etnia/raza", lo tomen como un punto fundacional. Tanto daría ese como el primer desembarco de los moros, si fuéramos islámicos, o la llegada de los pueblos germánicos, o el pisar tierra por los romanos, o la explotación fenicia, o el primer intercambio griego, o... tanto da. El nacionalismo es un proyecto ideológico de las postrimerías del siglo XVIII e inicios del siglo XIX, reinventado en negativo en el siglo XX y dudosamente necesario en el siglo XXI. Y hoy, por accidente, hemos celebrado, mal, a mi juicio, como siempre, uno de esos nacionalismos. El español. Otros se hacen en otros días, y lo dicho lo aplico para ellos.
Un saludo,
lunes, 10 de octubre de 2011
Cinco cosas que me harían querer más a España
Como dentro de dos días va a ser el de la "Fiesta Nacional" (con mayúsculas) pues como que me he preguntado qué querría yo celebrar en tan magno día deudor de la denostada ahora Revolución Francesa por algunos copiotas de la historiografía de los 80 liberal y anticomunista (su nombre, Pedro J.) y que se ha llamado de todas las formas, "Día de la Raza", "Día de la Hispanidad" y, no sé si lo escuché bien, ahora será "Fiesta de las nacionalidades". O algo así.
En realidad son 5 cuestiones derivadas de una sola; cultura, educación, valores. Pero me apetece listarlas. Tengo un día "Alta fidelidad".
1. Conciencia de lo público. Si entendiéramos que una comunidad es una sociedad de personas unidas para lograr un fin mejor que el obtenible por separado; si comprendiéramos que el dinero y los recursos se han de disponer de manera equitativa y proporcional a lo que cada uno posee; si supiéramos que la gestión de eso llamado "público" es lo más importante, el tesoro mayor de una sociedad que quiere bienestar, tendríamos conciencia de qué es lo público. Pero en España no tenemos claro eso de "lo público" y lo confundimos con un funcionario de ventanilla malhumorado y adscrito al tópico de "vuelva ud. mañana". Una razón por la que podría apreciar más a España.
2. Respeto al tiempo ajeno. La puntualidad es un valor que no tiene excusa en su aplicación desde que existen los relojes y los calendarios, desde que todo el mundo puede conocer en qué momento vive y planificar sus movimientos, viajes y encuentros. Vale que si hubiera más transportes colectivos, baratos y regulares, sería mejor. Vale que si existieran horarios racionales, en las empresas, sería mucho mejor. Vale que si se planearan con lógica y coherencia las cosas, todo iría mejor. Pero es algo que todos pueden hacer.
3. Premiar el esfuerzo. Todos creemos saber de todo. Pero realmente los que saben de algo lo hacen como deben, bien, o al menos, ponen su empeño en hacerlo de la mejor manera posible. Curiosamente, los que mejor lo intentan y logran, son los que peor se lo llevan. No son los promovidos, no son los ascendidos ni los más respetados. Mi país no ama a los científicos, salvo cuando hacen comentarios ingeniosos o chistosos. Y si un divulgador hace un anuncio de pan de molde, tiene más visitas por ello que por su programa. Mi país no entiende lo que hay detrás de un éxito deportivo. Si fallan luego, les crucifica. Mi país, España, no sabe lo que es el esfuerzo, no conoce el premio que hay que darle. Por eso están arriba los trileros, no los esforzados.
4. Ser críticos. Si algo define España, es la adscripción de sus ciudadanos a una de las facetas de la dicotomía reductora, sea la que sea. Si eres amante del fútbol, no te gusta el baloncesto. Y al revés. Si eres del Atlético de Madrid, odias al Real Madrid. Y al revés. Si votas al PP, odias al PSOE, y viceversa. Si te gustan los gatos, no puedes tener perros. Y así con todo. Somos hinchas, fanáticos, sectarios, programáticos y cortados por el patrón... del Patrón. No hay crítica. Si alguien dice un "pero..." es para ganar la discusión, con un contraargumento, pero no para añadir un dato de interés que la enriquezca. El Circo romano tenía sus colores, y hasta hoy con ellos. Ah, los que no encajan en nada, son raros, frikis, gentuza a la que es mejor no acercarse.
5. Dejar de lado ciertas costumbres. Sí, yo también hablo alto y grito. Un grave error. Mi tono de voz está entrenado, que no educado, para destacar entre el marasmo cacofónico de la sociedad española. Gritamos, mucho. En la calle, en las escuelas, en los trabajos, en el metro, en la televisión, en la radio... somos chillones. Agradezco tener amigos que no lo son. Lentísimamente, intento aprender de ellos. Y luego hay otras muchas costumbres que aborrezco... pero esas son tan largas que no tengo ganas de listarlas. Y no, una de ellas no es la pereza. Que también, la mal entendida.
Vaya, un listado regeneracionista. Dudo que pasara los filtros de un Costa o un Ortega. Pero quería escribirlo. Por estas cosas, quizá, solamente quizá, querría más a ese constructo llamado España. Pero uno no es de donde nace, si no de donde desea ser. Y en cuanto a nacionalidades, con lo recientes y absurdas que son, pues me toca más de cerca esta... como el tema religioso, que ni toco porque, ¿para qué? en este blog hay suficientes reflexiones al respecto.
Un saludo,
En realidad son 5 cuestiones derivadas de una sola; cultura, educación, valores. Pero me apetece listarlas. Tengo un día "Alta fidelidad".
1. Conciencia de lo público. Si entendiéramos que una comunidad es una sociedad de personas unidas para lograr un fin mejor que el obtenible por separado; si comprendiéramos que el dinero y los recursos se han de disponer de manera equitativa y proporcional a lo que cada uno posee; si supiéramos que la gestión de eso llamado "público" es lo más importante, el tesoro mayor de una sociedad que quiere bienestar, tendríamos conciencia de qué es lo público. Pero en España no tenemos claro eso de "lo público" y lo confundimos con un funcionario de ventanilla malhumorado y adscrito al tópico de "vuelva ud. mañana". Una razón por la que podría apreciar más a España.
2. Respeto al tiempo ajeno. La puntualidad es un valor que no tiene excusa en su aplicación desde que existen los relojes y los calendarios, desde que todo el mundo puede conocer en qué momento vive y planificar sus movimientos, viajes y encuentros. Vale que si hubiera más transportes colectivos, baratos y regulares, sería mejor. Vale que si existieran horarios racionales, en las empresas, sería mucho mejor. Vale que si se planearan con lógica y coherencia las cosas, todo iría mejor. Pero es algo que todos pueden hacer.
3. Premiar el esfuerzo. Todos creemos saber de todo. Pero realmente los que saben de algo lo hacen como deben, bien, o al menos, ponen su empeño en hacerlo de la mejor manera posible. Curiosamente, los que mejor lo intentan y logran, son los que peor se lo llevan. No son los promovidos, no son los ascendidos ni los más respetados. Mi país no ama a los científicos, salvo cuando hacen comentarios ingeniosos o chistosos. Y si un divulgador hace un anuncio de pan de molde, tiene más visitas por ello que por su programa. Mi país no entiende lo que hay detrás de un éxito deportivo. Si fallan luego, les crucifica. Mi país, España, no sabe lo que es el esfuerzo, no conoce el premio que hay que darle. Por eso están arriba los trileros, no los esforzados.
4. Ser críticos. Si algo define España, es la adscripción de sus ciudadanos a una de las facetas de la dicotomía reductora, sea la que sea. Si eres amante del fútbol, no te gusta el baloncesto. Y al revés. Si eres del Atlético de Madrid, odias al Real Madrid. Y al revés. Si votas al PP, odias al PSOE, y viceversa. Si te gustan los gatos, no puedes tener perros. Y así con todo. Somos hinchas, fanáticos, sectarios, programáticos y cortados por el patrón... del Patrón. No hay crítica. Si alguien dice un "pero..." es para ganar la discusión, con un contraargumento, pero no para añadir un dato de interés que la enriquezca. El Circo romano tenía sus colores, y hasta hoy con ellos. Ah, los que no encajan en nada, son raros, frikis, gentuza a la que es mejor no acercarse.
5. Dejar de lado ciertas costumbres. Sí, yo también hablo alto y grito. Un grave error. Mi tono de voz está entrenado, que no educado, para destacar entre el marasmo cacofónico de la sociedad española. Gritamos, mucho. En la calle, en las escuelas, en los trabajos, en el metro, en la televisión, en la radio... somos chillones. Agradezco tener amigos que no lo son. Lentísimamente, intento aprender de ellos. Y luego hay otras muchas costumbres que aborrezco... pero esas son tan largas que no tengo ganas de listarlas. Y no, una de ellas no es la pereza. Que también, la mal entendida.
Vaya, un listado regeneracionista. Dudo que pasara los filtros de un Costa o un Ortega. Pero quería escribirlo. Por estas cosas, quizá, solamente quizá, querría más a ese constructo llamado España. Pero uno no es de donde nace, si no de donde desea ser. Y en cuanto a nacionalidades, con lo recientes y absurdas que son, pues me toca más de cerca esta... como el tema religioso, que ni toco porque, ¿para qué? en este blog hay suficientes reflexiones al respecto.
Un saludo,
domingo, 9 de octubre de 2011
The chef's choice.
Cambiar el mundo, la revolución en directo, actúa, es el momento de salir a la calle, reclama tus derechos, lucha, resiste, por lo que es justo, bla bla bla bla...
...
La revolución de verdad es una puta con muchos pretendientes que la maquillan a su gusto, y cualquier actuación es otro eslabón en la cadena de acción-reacción. ¿Actúas por tí o por otros? No lo sabes. Pero crees que sí. Y si sales a la calle, ¿sabes de veras por lo que luchas, conoces tus derechos, sabes los medios? Y más aun... ¿entiendes qué es la justicia?
...
Hace tiempo que llevamos recibiendo mensajes de todo tipo. Recicla. Compra justo. Paga justo. Haz lo que debes. En el mundo del postfascismo, éste ha logrado refinar sus mensajes. Tanto, que ha calado hondo en el capitalismo, en el sistema sin gente, en los engranajes sin grasa. Logremos ciudadanos con buena conciencia que sigan haciendo lo que deben hacer por el sistema. Hoy puede ser consumir sin tasa. Mañana, consumir lo que les digan. Pero siempre, a ser posible, mantengamos la corriente de la masa circulando en la misma dirección. Y la novedad de nuestro tiempo es, ¡albricias! que si alguien va en dirección contraria, creará otra corriente circulatoria abriendo un nuevo paso al noroeste del comercio.
...
No te engañes. La primera revolución es no creer en ellas. La segunda, revolucionar tu mundo. La tercera... perderse en el infinito mar de posibilidades y de opciones que no existe. Cada día pierdes una opción de libertad. Cada día, sabes mejor que nunca has sido realmente libre. Y un día sabes que la libertad es una entelequia, una formalidad para hacernos sonreir. Siéntete bien creyendo que eres libre. Libre de escoger tu revolución. Lo cierto es que nunca lo serás. Y cuando lo seas, realmente, habrás muerto por una causa que seguramente esté prostituida hace tiempo. O mejor... engáñate.
...
Hace apenas 200 años que nacieron las democracias más titubeantes, y los derechos de los hombres, y la universalización de todo eso no ha comenzado ni hace 50 años. ¿Creemos tener algo consolidado, real, firme? Engáñate.
...
El futuro, que todos parecen conocer, realmente no importa. Porque nunca existirá. Es nuestro presente el que lo define. Y el presente acaba con las opciones disponibles. Quita esa falsa libertad. Por eso tantos viven en el pasado. Otro mito.
...
La perspectiva más sabia, más consecuente, más inteligente, no existe. Tú ves el mundo con unos ojos manchados. Yo también. Nadie sabe limpiarlos si no es un niño salvaje, y también él se contamina rápido. No hay, pues.
...
Y como toda reflexión de alpargata, termino con un consejo más falso que un billete de 1.000 euros; no te arrepientas de lo que vas a hacer, seguramente nunca lo harás como querías.
Un saludo,
...
La revolución de verdad es una puta con muchos pretendientes que la maquillan a su gusto, y cualquier actuación es otro eslabón en la cadena de acción-reacción. ¿Actúas por tí o por otros? No lo sabes. Pero crees que sí. Y si sales a la calle, ¿sabes de veras por lo que luchas, conoces tus derechos, sabes los medios? Y más aun... ¿entiendes qué es la justicia?
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Hace tiempo que llevamos recibiendo mensajes de todo tipo. Recicla. Compra justo. Paga justo. Haz lo que debes. En el mundo del postfascismo, éste ha logrado refinar sus mensajes. Tanto, que ha calado hondo en el capitalismo, en el sistema sin gente, en los engranajes sin grasa. Logremos ciudadanos con buena conciencia que sigan haciendo lo que deben hacer por el sistema. Hoy puede ser consumir sin tasa. Mañana, consumir lo que les digan. Pero siempre, a ser posible, mantengamos la corriente de la masa circulando en la misma dirección. Y la novedad de nuestro tiempo es, ¡albricias! que si alguien va en dirección contraria, creará otra corriente circulatoria abriendo un nuevo paso al noroeste del comercio.
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No te engañes. La primera revolución es no creer en ellas. La segunda, revolucionar tu mundo. La tercera... perderse en el infinito mar de posibilidades y de opciones que no existe. Cada día pierdes una opción de libertad. Cada día, sabes mejor que nunca has sido realmente libre. Y un día sabes que la libertad es una entelequia, una formalidad para hacernos sonreir. Siéntete bien creyendo que eres libre. Libre de escoger tu revolución. Lo cierto es que nunca lo serás. Y cuando lo seas, realmente, habrás muerto por una causa que seguramente esté prostituida hace tiempo. O mejor... engáñate.
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Hace apenas 200 años que nacieron las democracias más titubeantes, y los derechos de los hombres, y la universalización de todo eso no ha comenzado ni hace 50 años. ¿Creemos tener algo consolidado, real, firme? Engáñate.
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El futuro, que todos parecen conocer, realmente no importa. Porque nunca existirá. Es nuestro presente el que lo define. Y el presente acaba con las opciones disponibles. Quita esa falsa libertad. Por eso tantos viven en el pasado. Otro mito.
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La perspectiva más sabia, más consecuente, más inteligente, no existe. Tú ves el mundo con unos ojos manchados. Yo también. Nadie sabe limpiarlos si no es un niño salvaje, y también él se contamina rápido. No hay, pues.
...
Y como toda reflexión de alpargata, termino con un consejo más falso que un billete de 1.000 euros; no te arrepientas de lo que vas a hacer, seguramente nunca lo harás como querías.
Un saludo,
jueves, 6 de octubre de 2011
¿De dónde salen los dineros?
Normalmente nos hacemos esa pregunta cuando vemos una gran obra, una gran inversión o un gasto brutal del que tenemos constancia. Hay un sitio, de un tal DFC, que es muy interesante para conocerlo. Su dirección:
http://dfc-economiahistoria.blogspot.com
El resumen que yo iba a hacer lo expone él muy bien en su blog. Sintetizando aun más, yo diría que esto es un problema visto más veces en la historia. Incluso en ese período que algunos historiadores economistas dan en llamar "pre-industrial". Que es como si fuera anterior al capitalismo, pero o sea, no.
El capitalismo es algo que existía en lugares como Roma, ya hace más de 2.000 años. Empresarios que armaban barcos, que obtenían beneficios de la exportación de aceite de oliva, por ejemplo, acumulando un capital y usándolo para adquirir más bienes y riquezas. Y también existía el aspecto consustancial al capitalismo, casi diría yo que la base del mismo. La deuda.
El dinero, siempre, es limitado. Los estados o quienes tienen el poder para acuñar moneda (y defender su valor) no emiten un número infinito de la misma. Bien por escasez del material de contraprestación (oro, plata...) bien por no querer inundar el mercado y, por tanto, devaluar esa moneda. Entonces aparece la deuda. Es el sistema mágico. Imaginen que tenemos, por ejemplo, 1.000.000 de unidades monetarias. Y con ellas, pues no se cubren todos los precios, claro. Ni los salarios. Ni los pagos de rentas, de bienes, servicios... aparte que, si es limitado el dinero, es como en el Monopoly, nunca puedes ganar más dinero del que hay en la caja del juego y está en la misma. Lo que hay es lo que se ve. Entonces... ¿cómo ampliar de manera mágica, pero artificial, ese dinero?
Suponga que en ese mundo con 1.000.000 de unidades monetarias yo hago un proyecto en el que, gastando 100.000, logro un beneficio de 500.000. Pero no soy el único. Hay más gente que hace negocios similares. Al final, entre ellos y yo, los que disponemos de ese dinero físico, real, emitido, copamos el 1.000.000 de unidades. Bien, no hay beneficio posible para todos. O el Estado emite más moneda, o nos inventamos... la deuda y el futuro. El dinero "falso" o en forma de pagaré, de futurible, de "proyecto".
Y ese dinero falso entra en juego, de pronto, sin control de nadie, ni del Estado emisor de una moneda ni de nadie ni nada. De pronto, yo puedo endeudarme por una cantidad alta, prometiendo que devolveré, digamos, el 25% de esa misma cantidad si mi negocio va mal. Bueno, ya hay leyes contra la usura incluso en la Biblia... así que este tema viene de lejos. ¿Y si no pago? quiebro. ¿Y si son muchos los que no pueden pagar, digamos... casi toda una ciudad entera, como Roma? Pues... lo popular es quemar los registros de deudas y reiniciar el sistema. ¿Le debían dinero? ¡ah, se siente!...
La cuestión es que el dinero y su "fantasmal reflejo", la deuda, hace que ese 1.000.000 de unidades limitadas pueda ser un número ilimitado, pero tan algo que, al final, alguien quiebre, caiga, se rompa, fracase en su negocio, se equivoque en sus decisiones, y, finalmente, arrastre al resto por su mala cabeza. Y entonces tenemos una de esas crisis, que básicamente consiste en que el dinero real, el de verdad, no circula ya tanto y tan rápido... de pronto, la moneda que pasaba a tal velocidad que parecía ser 100 veces otra, es 1, la de verdad, y se queda quieta en las manos de quien sabe que, en ese momento, es la única que tiene valor.
¿Qué pasaría si, por ejemplo, todos decidiéramos sacar de nuestros bancos y cajas de ahorro TODO nuestro dinero? imaginen, abriendo el colchón o el baldosín de casa para guardarlo y esas cosas. Realmente... ¿tendríamos todas esas monedas y billetes?
Al final, el corolario, es que los dineros salen de... nuestra imaginación. El capitalismo es eso, una farsa, una ilusión, una mentira tan grande, gigantesca, universal y tentadora, que hace tiempo ya que no necesita de pensadores u operadores para funcionar. Va sola. Y como todas las cosas sin control, acaba pasando siempre lo mismo. Arrasa con todo.
Un saludo,
http://dfc-economiahistoria.blogspot.com
El resumen que yo iba a hacer lo expone él muy bien en su blog. Sintetizando aun más, yo diría que esto es un problema visto más veces en la historia. Incluso en ese período que algunos historiadores economistas dan en llamar "pre-industrial". Que es como si fuera anterior al capitalismo, pero o sea, no.
El capitalismo es algo que existía en lugares como Roma, ya hace más de 2.000 años. Empresarios que armaban barcos, que obtenían beneficios de la exportación de aceite de oliva, por ejemplo, acumulando un capital y usándolo para adquirir más bienes y riquezas. Y también existía el aspecto consustancial al capitalismo, casi diría yo que la base del mismo. La deuda.
El dinero, siempre, es limitado. Los estados o quienes tienen el poder para acuñar moneda (y defender su valor) no emiten un número infinito de la misma. Bien por escasez del material de contraprestación (oro, plata...) bien por no querer inundar el mercado y, por tanto, devaluar esa moneda. Entonces aparece la deuda. Es el sistema mágico. Imaginen que tenemos, por ejemplo, 1.000.000 de unidades monetarias. Y con ellas, pues no se cubren todos los precios, claro. Ni los salarios. Ni los pagos de rentas, de bienes, servicios... aparte que, si es limitado el dinero, es como en el Monopoly, nunca puedes ganar más dinero del que hay en la caja del juego y está en la misma. Lo que hay es lo que se ve. Entonces... ¿cómo ampliar de manera mágica, pero artificial, ese dinero?
Suponga que en ese mundo con 1.000.000 de unidades monetarias yo hago un proyecto en el que, gastando 100.000, logro un beneficio de 500.000. Pero no soy el único. Hay más gente que hace negocios similares. Al final, entre ellos y yo, los que disponemos de ese dinero físico, real, emitido, copamos el 1.000.000 de unidades. Bien, no hay beneficio posible para todos. O el Estado emite más moneda, o nos inventamos... la deuda y el futuro. El dinero "falso" o en forma de pagaré, de futurible, de "proyecto".
Y ese dinero falso entra en juego, de pronto, sin control de nadie, ni del Estado emisor de una moneda ni de nadie ni nada. De pronto, yo puedo endeudarme por una cantidad alta, prometiendo que devolveré, digamos, el 25% de esa misma cantidad si mi negocio va mal. Bueno, ya hay leyes contra la usura incluso en la Biblia... así que este tema viene de lejos. ¿Y si no pago? quiebro. ¿Y si son muchos los que no pueden pagar, digamos... casi toda una ciudad entera, como Roma? Pues... lo popular es quemar los registros de deudas y reiniciar el sistema. ¿Le debían dinero? ¡ah, se siente!...
La cuestión es que el dinero y su "fantasmal reflejo", la deuda, hace que ese 1.000.000 de unidades limitadas pueda ser un número ilimitado, pero tan algo que, al final, alguien quiebre, caiga, se rompa, fracase en su negocio, se equivoque en sus decisiones, y, finalmente, arrastre al resto por su mala cabeza. Y entonces tenemos una de esas crisis, que básicamente consiste en que el dinero real, el de verdad, no circula ya tanto y tan rápido... de pronto, la moneda que pasaba a tal velocidad que parecía ser 100 veces otra, es 1, la de verdad, y se queda quieta en las manos de quien sabe que, en ese momento, es la única que tiene valor.
¿Qué pasaría si, por ejemplo, todos decidiéramos sacar de nuestros bancos y cajas de ahorro TODO nuestro dinero? imaginen, abriendo el colchón o el baldosín de casa para guardarlo y esas cosas. Realmente... ¿tendríamos todas esas monedas y billetes?
Al final, el corolario, es que los dineros salen de... nuestra imaginación. El capitalismo es eso, una farsa, una ilusión, una mentira tan grande, gigantesca, universal y tentadora, que hace tiempo ya que no necesita de pensadores u operadores para funcionar. Va sola. Y como todas las cosas sin control, acaba pasando siempre lo mismo. Arrasa con todo.
Un saludo,
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