A día de hoy, la enésima ofensiva israelí sobre territorios palestinos provoca como siempre las diversas reacciones de muchos países y personas. Algunos aplauden, argumentando que es su derecho para defenderse de la continuada agresión de los palestinos y quienes les apoyan (Irán, principalmente) y que desean barrerlos de la zona. Otros lo rechazan, con la Kefia, reminiscencia hippie y símbolo de la resistencia a un pueblo opresor, diciendo que no es el camino. Entre medias, de todos los colores...
Yo no soy antisemita, pero sí tengo cosas en contra del Sionismo. La primera y fundamental, que pretender fundar un estado en el mismo territorio donde ya existía otro estado o algo similar es una barbaridad. Eso llevó a los judíos al terrorismo contra ingleses y franceses (algo que a día de hoy no se recuerda convenientemente...) y luego a los palestinos contra los judíos. Hay una película, "Hanna K", de Costa-Gavras, que lo refleja con especial crudeza. Un palestino que vuelve a su vieja casa, robada por una familia israelí. Algo similar de lo que ocurrió cuando los judíos de Europa volvían a sus hogares en Polonia o en otras zonas; sus casas las habían ocupado otros...
Digo que estoy en contra del sionismo también porque los movimientos nacionalistas me ponen enfermo, pero los nacionalistas con un fuerte componente religioso que buscan fundar estados casi teocráticos, aun más. Me temo que este es uno de los casos.
Pero claro, no todo es blanco y negro. Igual que me opongo como he dicho al sionismo por esos dos puntos, rechazo de plano las soluciones tomadas por los estados teocráticos y menos democráticos de los alrededores de Israel. Montar una guerra de "exterminio" contra los judíos echándoles de allí. Cierto que las razones existen, a fin de cuentas, ellos llevaban viviendo allí más o menos los últimos 2.000 años desde que Adriano decidió que ese pueblo ultrarreligioso era intratable y los expulsó. Pero en el debe de los países teocráticos musulmanes (otro nacionalismo religioso igual de peligroso, con el agravante de la menor democracia) está que no usen nunca términos negociadores de calado y, sobre todo, usen ayudas materiales para que los refugiados y demás se encuentren en mejores condiciones. Quizá lo hacen, pero como los misioneros, que antes de dar la cucharada de comida obligaban a recitar la Biblia en verso...
Así pues, enemigos irreconciliables... o no. En el primer punto, Israel usa diplomáticamente siempre que puede el antisemitismo para defender sus acciones. En el segundo punto, los palestinos, Hamás y otros, usan el "contubernio judío" internacional y otros males variados para justificar sus acciones, presentándose como víctimas. Tan víctimas son los miles de palestinos arrasados por tanques y excavadoras como los cientos o menos de israelís arrasados por cohetes, suicidas y otras cosas.
¿Qué queda? Negociar. Moshe Dayan, que luchó y ganó la famosa guerra de los 7 días, dejó claro que, tras la guerra, tocaba la negociación. Y mejor otra negociación y un pacto para la convivencia que la guerra de nuevo... pero eso no valida los "No a la guerra!" tan extemporáneos que se sueltan a veces. Más bien, refrenda que todo es negociable, pero si hay verdadera voluntad. Y quizá la misma venga por dejar aparcado el tema religioso y pensar en montar una comunidad multicultural con representatividad en el parlamento, más del tipo Un Estado, Dos pueblos. Ah, que Yugoslavia fue así y se fue al garete... ¿entonces, seguimos viviendo masacres?
Un saludo,
miércoles, 14 de enero de 2009
miércoles, 7 de enero de 2009
Dioses en el autobús, píldoras y contaminaciones varias...
Richard Dawkins apoyó una campaña en Londres para colocar publicidad en los buses de dos pisos que decía "There's probably no God. Now stop worrying and enjoy your life". Toda una declaración de principios, respetuosa y sensata.
Tal "atentado" a la libertad de fe de los ultras religiosos sentó muy mal, y en España, un miembro de la Iglesia Evanjélica (desde que lo leí así escrito, lo lamento, pero no puedo menos que reproducirlo... si es que creen, pero no en la gramática) ya ha puesto anuncios diciendo que sí existe un dios y que hay que vivir en Cristo. Como Dios manda.
Probablemente, los autobuses contaminan, y al poner publicidad en ellos, la Iglesia Evanjélica en España está contribuyendo con su publicidad pagada a la EMT y otros consorcios de transporte a dicha contaminación por gases del tubo de escape, pero claro, L'Osservatore Romano ha dejado bien asentado que la contaminación y cambio climático no es culpa de éstas prácticas, si no de... las mujeres.
Sí, los autobuses son medios de locomoción, pero las mujeres son medios de contaminación. Así queda establecido por un "científico" artículo por el que las hembras, por tomar la píldora, liberan en la orina cantidad de toneladas de hormonas maléficas que provocan infertilidad masculina y el susodicho cambio climático, puesto que sus pises van al amplio océano (suponemos) y de ahí al resto de la humanidad... ¡cuánto mal provocan éstos súcubos, hetairas sin alma que, no contentas con estar impuras cada período lunar con su aberrante sangramiento, ahora nos contaminan todo!
Así pues, otro año que pasamos viviendo el integrismo de la religión que tenemos más cerca, la basada en un rebelde judío que ni siquiera puede que existiera, hijo de una violación por parte de algún romano de guardia en aquella fanática provincia y que ahora sigue en guerra, y sobre todo, de aquellos estultos próceres de las instituciones religiosas basadas en sus mentiras que, no contentos con dejar de aplicar las leyes de una República teóricamente laica como la italiana en el Vaticano (por supuesto, es mejor sodomizar monaguillos y pagar por ello con varios padrenuestros que con la cárcel...) pues ahora se lanzan, por medio de los mil y un agentes que nunca les faltarán a contaminar las cabecitas de muchos con el estiércol de la mentira, del sexismo y de la manipulación clerical...
Cambia el año, pero todo sigue igual, ¿no?
Un saludo,
Tal "atentado" a la libertad de fe de los ultras religiosos sentó muy mal, y en España, un miembro de la Iglesia Evanjélica (desde que lo leí así escrito, lo lamento, pero no puedo menos que reproducirlo... si es que creen, pero no en la gramática) ya ha puesto anuncios diciendo que sí existe un dios y que hay que vivir en Cristo. Como Dios manda.
Probablemente, los autobuses contaminan, y al poner publicidad en ellos, la Iglesia Evanjélica en España está contribuyendo con su publicidad pagada a la EMT y otros consorcios de transporte a dicha contaminación por gases del tubo de escape, pero claro, L'Osservatore Romano ha dejado bien asentado que la contaminación y cambio climático no es culpa de éstas prácticas, si no de... las mujeres.
Sí, los autobuses son medios de locomoción, pero las mujeres son medios de contaminación. Así queda establecido por un "científico" artículo por el que las hembras, por tomar la píldora, liberan en la orina cantidad de toneladas de hormonas maléficas que provocan infertilidad masculina y el susodicho cambio climático, puesto que sus pises van al amplio océano (suponemos) y de ahí al resto de la humanidad... ¡cuánto mal provocan éstos súcubos, hetairas sin alma que, no contentas con estar impuras cada período lunar con su aberrante sangramiento, ahora nos contaminan todo!
Así pues, otro año que pasamos viviendo el integrismo de la religión que tenemos más cerca, la basada en un rebelde judío que ni siquiera puede que existiera, hijo de una violación por parte de algún romano de guardia en aquella fanática provincia y que ahora sigue en guerra, y sobre todo, de aquellos estultos próceres de las instituciones religiosas basadas en sus mentiras que, no contentos con dejar de aplicar las leyes de una República teóricamente laica como la italiana en el Vaticano (por supuesto, es mejor sodomizar monaguillos y pagar por ello con varios padrenuestros que con la cárcel...) pues ahora se lanzan, por medio de los mil y un agentes que nunca les faltarán a contaminar las cabecitas de muchos con el estiércol de la mentira, del sexismo y de la manipulación clerical...
Cambia el año, pero todo sigue igual, ¿no?
Un saludo,
viernes, 12 de diciembre de 2008
De la amistad superficial y la verdadera...
Normalmente, uno trata de categorizar siempre las cosas. Herencia intelectual de Aristóteles, me temo. Tiene su lado positivo (la simplificación) y el negativo (la pérdida del detalle) pero es un método por todos usados. En éste caso, yo también haré la distinción de dos tipos de amistad que conozco.
La primera, la superficial, es muy sencilla. Las personas implicadas participan de una cierta formalidad, de unas maneras aparentes y expresivas de lo que suele contener los rasgos de la verdadera amistad. Pero es un decorado, una tramoya hueca por detrás, que suele darse para obtener ciertos beneficios de la otra persona, nada más. Que se relacione, que de algo a cambio, que obtenga algo para la otra persona... la superficialidad queda patente cuando, logrado el beneficio que sea, se resuelve mostrándose la misma distante, inicua e incluso muy dañina. En ésta, además, la hipocresía es la normalidad, la falsedad y modales, el medio, y la doble faz, la regla principal.
La segunda, la verdadera, es más difícil de etiquetar. Primero, por la multiplicidad de caracteres. Dos personas muy distintas pueden ser amigas (de hecho, es más bien lo usual) porque complementan con sus caracteres aquello de lo que carecen los otros. La afinidad puede venir de muchas maneras; gustos, aficiones, ideas de la vida... pero lo principal, quizá, es el respeto al otro. Se puede ser totalmente diferente, incluso opuesto, y ser un gran amigo. De hecho, de los mejores. Claro que, si es muy opuesto, se puede llegar al odio, o incluso quedarse en la insulsa, insípida y poco profunda amistad de tipo superficial. Además, la amistad verdadera enriquece a las partes. No en dinero ni materialmente. Tampoco lo que un cristiano ñoño llamaría "espiritualmente" (otra herencia maléfica, en este caso, más de Tertuliano...) pero sí en cuanto a lo que es la intangible vida. La amistad verdadera, además, no requiere de excusas ante lo que uno es. Se es como es, se acepta por el otro, y se disfruta.
Hay un tercer tipo de relación cercana a la amistad, pero que no llega a serlo. El colegeo, el amiguismo, el conocido simpático o útil, el de ciento en viento... son relaciones que pueden derivar un día en amistad, por las circunstancias que sean (un viaje, un evento, un hecho acaecido a ambos...) pero pueden ser superficiales o profundas. En todo caso, algo es cierto; una amistad de verdad no dicta obligaciones. El tiempo se relativiza. El respeto es mutuo. El placer de la compañía, la relajación y bienestar que produce, es de ambos. Y quedan más cosas con las que se puede categorizar, pero entonces, quizá, sería más bien superficial...
Como colofón, diré que prefiero, pasados los años, un hijo de puta, un soberbio, un bastardo, un tramposo, una mala persona, siempre que sean honestos, francos y verdaderos. Los prefiero mil veces a una persona bien educada, de buenas maneras, que aparente ser lo que no es y que, finalmente, decepcione al mostrar su verdadera faz.
Un saludo,
La primera, la superficial, es muy sencilla. Las personas implicadas participan de una cierta formalidad, de unas maneras aparentes y expresivas de lo que suele contener los rasgos de la verdadera amistad. Pero es un decorado, una tramoya hueca por detrás, que suele darse para obtener ciertos beneficios de la otra persona, nada más. Que se relacione, que de algo a cambio, que obtenga algo para la otra persona... la superficialidad queda patente cuando, logrado el beneficio que sea, se resuelve mostrándose la misma distante, inicua e incluso muy dañina. En ésta, además, la hipocresía es la normalidad, la falsedad y modales, el medio, y la doble faz, la regla principal.
La segunda, la verdadera, es más difícil de etiquetar. Primero, por la multiplicidad de caracteres. Dos personas muy distintas pueden ser amigas (de hecho, es más bien lo usual) porque complementan con sus caracteres aquello de lo que carecen los otros. La afinidad puede venir de muchas maneras; gustos, aficiones, ideas de la vida... pero lo principal, quizá, es el respeto al otro. Se puede ser totalmente diferente, incluso opuesto, y ser un gran amigo. De hecho, de los mejores. Claro que, si es muy opuesto, se puede llegar al odio, o incluso quedarse en la insulsa, insípida y poco profunda amistad de tipo superficial. Además, la amistad verdadera enriquece a las partes. No en dinero ni materialmente. Tampoco lo que un cristiano ñoño llamaría "espiritualmente" (otra herencia maléfica, en este caso, más de Tertuliano...) pero sí en cuanto a lo que es la intangible vida. La amistad verdadera, además, no requiere de excusas ante lo que uno es. Se es como es, se acepta por el otro, y se disfruta.
Hay un tercer tipo de relación cercana a la amistad, pero que no llega a serlo. El colegeo, el amiguismo, el conocido simpático o útil, el de ciento en viento... son relaciones que pueden derivar un día en amistad, por las circunstancias que sean (un viaje, un evento, un hecho acaecido a ambos...) pero pueden ser superficiales o profundas. En todo caso, algo es cierto; una amistad de verdad no dicta obligaciones. El tiempo se relativiza. El respeto es mutuo. El placer de la compañía, la relajación y bienestar que produce, es de ambos. Y quedan más cosas con las que se puede categorizar, pero entonces, quizá, sería más bien superficial...
Como colofón, diré que prefiero, pasados los años, un hijo de puta, un soberbio, un bastardo, un tramposo, una mala persona, siempre que sean honestos, francos y verdaderos. Los prefiero mil veces a una persona bien educada, de buenas maneras, que aparente ser lo que no es y que, finalmente, decepcione al mostrar su verdadera faz.
Un saludo,
domingo, 7 de diciembre de 2008
El dolor
Ya casi tenía olvidado ese sentimiento. Físico y emocional. El dolor es una manera de avisarnos, de recordarnos la brevedad de la vida y sus riesgos. Dolor físico por golpes, traumas, pinchazos, musculares, óseos, intestinales... y dolores también emocionales. Duele cuando no te quieren, duele cuando te rechazan o te repudian. Duele cuando alguien te defrauda o te miente.
El dolor es catártico. Como la risa, es una liberación. Sentir dolor hace que perdamos el miedo a tener dolor; lo estamos ya experimentando. Porque es cierto que peor que el dolor, es la ansiedad por no tenerlo, por temerlo, por esperar que ocurra. Consume energías, aplana voluntades, atrofia ilusiones. Por eso, cuando algo nos duele, sentimos siempre una mezcla de alivio y de infelicidad; alivio, porque sabemos que vivimos.
Quizá el dolor no haya sido tan explorado como pensamos. Confundimos muchos tipos de dolor. El físico y el emocional se pueden mezclar, y pensar que uno produce el otro o que uno es otro. Yo sé de primera mano que puede pasar eso, y sé que también el alivio del dolor es muchas veces una cuestión de voluntad del que lo sufre. Si lo aguantamos, porque tenemos esperanzas, duele menos, e incluso se va. Si lo rechazamos, si luchamos contra él, puede aumentar, pero la pelea valdrá la pena. Si lo asumimos como crónico, sin más posibilidad, potenciará la depresión...
La vida está llena de dolor, el dolor nos recuerda nuestra mortalidad y brevedad en el tiempo, y no por ello nos debe causar la infelicidad. Pero no hay que ser masoquista; no, más bien, un hedonista, que rechaza el dolor porque sabe lo que significa, lo ha experimentado y, por ello, no quiere repetirlo. Pero no quiere decir que lo quiera abolir...
Mis dolencias son físicas (es mi rodilla...) y emocionales. Por eso, mal que bien, escribo, como ejemplo de catarsis, de liberación. Indiferente a si está bien o mal...
Un saludo,
El dolor es catártico. Como la risa, es una liberación. Sentir dolor hace que perdamos el miedo a tener dolor; lo estamos ya experimentando. Porque es cierto que peor que el dolor, es la ansiedad por no tenerlo, por temerlo, por esperar que ocurra. Consume energías, aplana voluntades, atrofia ilusiones. Por eso, cuando algo nos duele, sentimos siempre una mezcla de alivio y de infelicidad; alivio, porque sabemos que vivimos.
Quizá el dolor no haya sido tan explorado como pensamos. Confundimos muchos tipos de dolor. El físico y el emocional se pueden mezclar, y pensar que uno produce el otro o que uno es otro. Yo sé de primera mano que puede pasar eso, y sé que también el alivio del dolor es muchas veces una cuestión de voluntad del que lo sufre. Si lo aguantamos, porque tenemos esperanzas, duele menos, e incluso se va. Si lo rechazamos, si luchamos contra él, puede aumentar, pero la pelea valdrá la pena. Si lo asumimos como crónico, sin más posibilidad, potenciará la depresión...
La vida está llena de dolor, el dolor nos recuerda nuestra mortalidad y brevedad en el tiempo, y no por ello nos debe causar la infelicidad. Pero no hay que ser masoquista; no, más bien, un hedonista, que rechaza el dolor porque sabe lo que significa, lo ha experimentado y, por ello, no quiere repetirlo. Pero no quiere decir que lo quiera abolir...
Mis dolencias son físicas (es mi rodilla...) y emocionales. Por eso, mal que bien, escribo, como ejemplo de catarsis, de liberación. Indiferente a si está bien o mal...
Un saludo,
jueves, 4 de diciembre de 2008
Snake Plissken
Kurt Russell. Dirigido por John Carpenter. Cine de acción, bajo presupuesto, tipo Roger Corman. Un personaje de esos que vienen del Oeste, solitario, con sus pistolas enfundadas, chupa de cuero, botas de militar, vaqueros sucios y rotos, barba, greña.
Un personaje que encarna el héroe anarquista, solitario, brutal. El Hombre.
Me encanta Snake Plissken por muchos motivos. Y especialmente en la historia de "Rescate en L.A". ¿Por qué? Para salvarse de uno de los malos, imagen sarcástica del Che (un idealista, un asesino... como tantos otros) tiene que jugar un partido de baloncesto en una cancha, con reglas casi europeas. No valen los triples, son 2 puntos por canasta, todo el campo, 10 segundos entre canasta y canasta. Si no tira en 10 segundos, muere. Si falla, muere. Si no logra 10 puntos, muere. Por supuesto, Snake lo consigue. Todo entre combates de Gladiadores del siglo XX, con un César (o más bien, Augusto) latino en el palco.
Me gusta también por su mala hostia. El juego que hace a lo pistolero, siguiendo las "reglas de Bangkok", es divertido. Su persecución con las motos contra el imitador del Che es acción. Su forma de acabar con un Bruce Campbell irreconocible como El Cirujano Jefe de Beverly Hills (donde cruza una horrible vieja años 20 tipo Gloria Swanson en "Sunset Boulevard", o al menos eso me recuerda...) es de risa, y la crítica entera del mundo decadente de L.A. es de parodia. Hay mala hostia, sí, porque el letrero de Hollywood consumido por las llamas, y visto desde atrás, es una parte de esa inquina. O las risas a costa de la gestión del espectáculo en la ciudad.
Pero sobre todo, Snake es cínico, lacónico y superviviente. Encarna las virtudes precisamente del héroe, del país en que está, de aquella casta de hombres que el Western, género de géneros, retrató de forma tan acertada. Es un John Wayne, un Gary Cooper, un Lee Marvin. Es el tipo duro, el Hombre, repito.
Quería darle un homenaje. Dicen que Carpenter está pensando en la siguiente película, "Escape de la Tierra", que es muy apropiado. Si N.Y. y L.A. están arrasados, y el mundo convertido en un estercolero, ¿dónde ir?
Ah, y se fuma un cigarro tranquilamente, un "Espíritu de América", sin cortarse un pelo. ¿No es genial este tipejo miserable?
Un saludo,
Un personaje que encarna el héroe anarquista, solitario, brutal. El Hombre.
Me encanta Snake Plissken por muchos motivos. Y especialmente en la historia de "Rescate en L.A". ¿Por qué? Para salvarse de uno de los malos, imagen sarcástica del Che (un idealista, un asesino... como tantos otros) tiene que jugar un partido de baloncesto en una cancha, con reglas casi europeas. No valen los triples, son 2 puntos por canasta, todo el campo, 10 segundos entre canasta y canasta. Si no tira en 10 segundos, muere. Si falla, muere. Si no logra 10 puntos, muere. Por supuesto, Snake lo consigue. Todo entre combates de Gladiadores del siglo XX, con un César (o más bien, Augusto) latino en el palco.
Me gusta también por su mala hostia. El juego que hace a lo pistolero, siguiendo las "reglas de Bangkok", es divertido. Su persecución con las motos contra el imitador del Che es acción. Su forma de acabar con un Bruce Campbell irreconocible como El Cirujano Jefe de Beverly Hills (donde cruza una horrible vieja años 20 tipo Gloria Swanson en "Sunset Boulevard", o al menos eso me recuerda...) es de risa, y la crítica entera del mundo decadente de L.A. es de parodia. Hay mala hostia, sí, porque el letrero de Hollywood consumido por las llamas, y visto desde atrás, es una parte de esa inquina. O las risas a costa de la gestión del espectáculo en la ciudad.
Pero sobre todo, Snake es cínico, lacónico y superviviente. Encarna las virtudes precisamente del héroe, del país en que está, de aquella casta de hombres que el Western, género de géneros, retrató de forma tan acertada. Es un John Wayne, un Gary Cooper, un Lee Marvin. Es el tipo duro, el Hombre, repito.
Quería darle un homenaje. Dicen que Carpenter está pensando en la siguiente película, "Escape de la Tierra", que es muy apropiado. Si N.Y. y L.A. están arrasados, y el mundo convertido en un estercolero, ¿dónde ir?
Ah, y se fuma un cigarro tranquilamente, un "Espíritu de América", sin cortarse un pelo. ¿No es genial este tipejo miserable?
Un saludo,
sábado, 29 de noviembre de 2008
Nothing to live for, nothing to die for...
Hay un disco de Alan Parson's Project que se contiene una canción, "Children of the Moon", donde la letra dice en un momento dado:
We let the blind man lead the Way too long
Easy to see where we went wrong
Nothing to live for
Nothing to die for
We're Lost in the middle of a hopeless world
Lost in the Middle of a hopeless world
Me parece brutal, clara e incisiva. Y viendo ayer la última de Bond, James Bond, caí en la cuenta de que vivimos otros tiempos. Nada por lo que morir, nada por lo que vivir... antes, la gente se mataba por ideales, aunque los guiara otros sentimientos o hechos más prosaicos. Antes, se sentía el patriotismo, la ideología, el porvenir, siempre pensando en un mundo mejor... aunque fuera mediante pesadillas. En el documental de "The Power of Nightmares", de la BBC, se comienza con una coletilla también brutal; "Antes, los políticos nos prometían sueños de un mundo mejor. Ahora, simplemente prometen protegernos de las pesadillas"
Un mundo áspero, bronco, sin ninguna ideología válida, sin premisas morales, sin éticas aceptadas, sin ilusión ni futuro. Quizá siempre fue así, y ahora estemos viendo la desnudez más claramente, pero lo cierto es que la realidad va en pelota picada y no es muy agradable...
Ahora veo que la ilusión, el motor de los cambios, de las mejoras, y también de lo más horroroso (la ilusión puede fácilmente convertirse en otras cosas peores, como decía Marías en su "Breve tratado de la Ilusión") está perdida. Atontada. Anestesiada con el miedo a perder un empleo, a perder esos bienes que nos parecen tan importantes. Perdida en obtener otras cosas más pueriles... sin ilusión, no hay ideas, y sin ideas, no hay cambio. Sin cambio, permanecemos y, poco a poco, la decadencia hace mella en nosotros. La herrumbre del tiempo nos atrapa y morimos convertidos en una pieza de rastrillo sin valor alguno...
Antes era de otra manera. Ahora, también. Lo que cambia, siempre, es el tipo de visión que ponemos... pero la realidad, por desgracia, es terca. Y ser sarcástico, cínico o, simplemente, burlón, parece la única manera de encarar esa vida. ¿O no? Ya he hablado de ello... sin solución.
Un saludo,
We let the blind man lead the Way too long
Easy to see where we went wrong
Nothing to live for
Nothing to die for
We're Lost in the middle of a hopeless world
Lost in the Middle of a hopeless world
Me parece brutal, clara e incisiva. Y viendo ayer la última de Bond, James Bond, caí en la cuenta de que vivimos otros tiempos. Nada por lo que morir, nada por lo que vivir... antes, la gente se mataba por ideales, aunque los guiara otros sentimientos o hechos más prosaicos. Antes, se sentía el patriotismo, la ideología, el porvenir, siempre pensando en un mundo mejor... aunque fuera mediante pesadillas. En el documental de "The Power of Nightmares", de la BBC, se comienza con una coletilla también brutal; "Antes, los políticos nos prometían sueños de un mundo mejor. Ahora, simplemente prometen protegernos de las pesadillas"
Un mundo áspero, bronco, sin ninguna ideología válida, sin premisas morales, sin éticas aceptadas, sin ilusión ni futuro. Quizá siempre fue así, y ahora estemos viendo la desnudez más claramente, pero lo cierto es que la realidad va en pelota picada y no es muy agradable...
Ahora veo que la ilusión, el motor de los cambios, de las mejoras, y también de lo más horroroso (la ilusión puede fácilmente convertirse en otras cosas peores, como decía Marías en su "Breve tratado de la Ilusión") está perdida. Atontada. Anestesiada con el miedo a perder un empleo, a perder esos bienes que nos parecen tan importantes. Perdida en obtener otras cosas más pueriles... sin ilusión, no hay ideas, y sin ideas, no hay cambio. Sin cambio, permanecemos y, poco a poco, la decadencia hace mella en nosotros. La herrumbre del tiempo nos atrapa y morimos convertidos en una pieza de rastrillo sin valor alguno...
Antes era de otra manera. Ahora, también. Lo que cambia, siempre, es el tipo de visión que ponemos... pero la realidad, por desgracia, es terca. Y ser sarcástico, cínico o, simplemente, burlón, parece la única manera de encarar esa vida. ¿O no? Ya he hablado de ello... sin solución.
Un saludo,
viernes, 21 de noviembre de 2008
Nueva York
Es curioso cómo en toda tienda de decoración o con cuadros y fotos, tengan siempre alguna de Nueva York; el Empire State, el Flatiron, Central Park, el puente de Brooklyn... Además, láminas grandes, amplias. Suelo ver siempre a alguien que se lleva una bajo el brazo, y son de toda edad y condición. En las exposiciones de muebles, siempre hay una foto de las mencionadas, y suele coincidir con ambientes del tipo llamado moderno, de aspecto cosmopolita. Una pieza más del decorado...
Imagino que hay de todo. Desde el que desearía ir, y no puede, y se consuela así, hasta el hortera que se las da de viajado, "comospolita" e incluso internacional. También habrá el que simplemente vea un gusto estético. Además, Nueva York permite que se admiren los E.E.U.U. de América pero sin que se pierda el recelo por el nuevo Imperio. En todo caso, se tienen fotos de Nueva York, se sabe mucho de la ciudad por el cine (es donde se dan la mitad de invasiones alienígenas, asesinatos truculentos, catástrofes varias y por supuesto, donde todo ocurre, sea lo que sea, como metáfora de cualquier núcleo urbano) y se siente uno como si la conociera, pero lo cierto es que, Nueva York, con todo, no es más que eso; una ciudad.
Cada día me sorprenden menos las ciudades. Volví a Londres hace poco, rememorando mi vida allí hace muchos años. Cambiaron muchas cosas; primero de todo, que tenía dinero y me portaba como un turista. Y no me sentí apabullado, en ningún caso. Sí me sorprendí de una parte de la ciudad que no tenía tan vista; Regent's Park. Allí, un amigo de la Asociación, Israel, junto con su novia, Sole, me dieron una clase magistral de flora y fauna. Reconozco mi analfabetismo absoluto para éste tipo de cosas. Y por eso, disfruté, en plena ciudad, del campo. Eso sí me sorprendió.
También me sorprendí redescubriendo los almacenes de cultura que son los Museos hoy día. Almacenes de rebajas, muchas veces, porque allí van manadas de personas incapaces de saber a qué van. Un Museo es para ellos como el intermedio entre las compras en la misma tienda de ropa que tendrían en su casa (pero allí es que es otra ciudad, Londres, Nueva York, París...) y el restaurante donde no entienden ni la carta. A mí me encanta el British. Es un santuario del expolio mundial (como otros muchos museos, aunque he de decir que en España siempre decimos en bajo que la mayor parte de nuestras colecciones tienen factura, e incluso, supongo, con IVA) pero está muy bien organizado y orientado a la visita. También me sentí en el cielo, extasiado casi, con el MET de Nueva York. Incluso el Rijksmuseum de Ámsterdam me encantó, a pesar de que está pagado casi todo con plata y oro españoles... y en medio de aquellos lugares, democratizando la cultura, pagando a las agencias y sintiendo vergüenza ajena, siempre está el mismo turista impenitente de siempre, venga de donde venga.
Las ciudades son pocas para vivir, si no se tiene dinero. Si se tiene, hay que tener tiempo. El mismo equilibrio difícil de siempre. Yo no estoy hecho para el campo, porque soy demasiado vago. Salvo necesidad, no suelo hacer nada. Pero tampoco para la ciudad, porque incluso en los parques, ese remedio infantil de los humanos que intenta solventar la asfixia del asfalto, hormigón y hierro, acabo aburrido. Pero he de reconocer algo; no quiero colgar ninguna foto de N.Y. en mi casa, al menos no en sitios muy visibles, ni nada parecido. Atesoro momentos y sensaciones que una foto no recoge, y por eso, cuando veo en las tiendas donde últimamente paso muchas horas a gente comprándolas o admirándolas, siento nostalgia, siento soledad, y siento mucho no vivir en aquella ciudad, en aquellos lugares donde mi ensueño me llevaría... pero que no quiero colgar en las paredes de mi casa, pues ahí, aunque sorprenda, vivo.
Un saludo,
Imagino que hay de todo. Desde el que desearía ir, y no puede, y se consuela así, hasta el hortera que se las da de viajado, "comospolita" e incluso internacional. También habrá el que simplemente vea un gusto estético. Además, Nueva York permite que se admiren los E.E.U.U. de América pero sin que se pierda el recelo por el nuevo Imperio. En todo caso, se tienen fotos de Nueva York, se sabe mucho de la ciudad por el cine (es donde se dan la mitad de invasiones alienígenas, asesinatos truculentos, catástrofes varias y por supuesto, donde todo ocurre, sea lo que sea, como metáfora de cualquier núcleo urbano) y se siente uno como si la conociera, pero lo cierto es que, Nueva York, con todo, no es más que eso; una ciudad.
Cada día me sorprenden menos las ciudades. Volví a Londres hace poco, rememorando mi vida allí hace muchos años. Cambiaron muchas cosas; primero de todo, que tenía dinero y me portaba como un turista. Y no me sentí apabullado, en ningún caso. Sí me sorprendí de una parte de la ciudad que no tenía tan vista; Regent's Park. Allí, un amigo de la Asociación, Israel, junto con su novia, Sole, me dieron una clase magistral de flora y fauna. Reconozco mi analfabetismo absoluto para éste tipo de cosas. Y por eso, disfruté, en plena ciudad, del campo. Eso sí me sorprendió.
También me sorprendí redescubriendo los almacenes de cultura que son los Museos hoy día. Almacenes de rebajas, muchas veces, porque allí van manadas de personas incapaces de saber a qué van. Un Museo es para ellos como el intermedio entre las compras en la misma tienda de ropa que tendrían en su casa (pero allí es que es otra ciudad, Londres, Nueva York, París...) y el restaurante donde no entienden ni la carta. A mí me encanta el British. Es un santuario del expolio mundial (como otros muchos museos, aunque he de decir que en España siempre decimos en bajo que la mayor parte de nuestras colecciones tienen factura, e incluso, supongo, con IVA) pero está muy bien organizado y orientado a la visita. También me sentí en el cielo, extasiado casi, con el MET de Nueva York. Incluso el Rijksmuseum de Ámsterdam me encantó, a pesar de que está pagado casi todo con plata y oro españoles... y en medio de aquellos lugares, democratizando la cultura, pagando a las agencias y sintiendo vergüenza ajena, siempre está el mismo turista impenitente de siempre, venga de donde venga.
Las ciudades son pocas para vivir, si no se tiene dinero. Si se tiene, hay que tener tiempo. El mismo equilibrio difícil de siempre. Yo no estoy hecho para el campo, porque soy demasiado vago. Salvo necesidad, no suelo hacer nada. Pero tampoco para la ciudad, porque incluso en los parques, ese remedio infantil de los humanos que intenta solventar la asfixia del asfalto, hormigón y hierro, acabo aburrido. Pero he de reconocer algo; no quiero colgar ninguna foto de N.Y. en mi casa, al menos no en sitios muy visibles, ni nada parecido. Atesoro momentos y sensaciones que una foto no recoge, y por eso, cuando veo en las tiendas donde últimamente paso muchas horas a gente comprándolas o admirándolas, siento nostalgia, siento soledad, y siento mucho no vivir en aquella ciudad, en aquellos lugares donde mi ensueño me llevaría... pero que no quiero colgar en las paredes de mi casa, pues ahí, aunque sorprenda, vivo.
Un saludo,
lunes, 10 de noviembre de 2008
Hasta luego, Trecet. Adios, Tony...
Acabo de descubrir ahora mismo que Trecet ha terminado en RNE3. Su programa, "Diálogos 3", llevaba muchos años. Yo, que recuerde, llevaba más de 15 años oyéndolo. Ha tenido mejores y peores programas, ha demostrado ser muchas veces un maleducado con los que entrevistaba, cortándolos, haciendo comentarios peregrinos, incluso siendo realmente molesto para el oyente que quería escuchar la música que él había encontrado, no a él.
Trecet también es para mí un recuerdo de la NBA, de los partidos de basket comentados por un tipo que inventó el "Catacrock!" o "Ding-Dong!" muchísimo antes de que el tipo ese de la Sexta jugara a ser un Speaker de primera. También había partidos que animaba igual que los destrozaba con eternas digresiones que no venían a cuento, aunque no mucho más que Barthe.
Para mí, éste tipo combinaba tres cualidades; encontraba muy buena música, le gustaba mucho y bien el baloncesto y, para finalizar, a veces hacía comentarios muy inteligentes, agudos, certeros, apropiados. No todo iba a ser un coñazo...
"Diálogos 3" era para mí una cita a la que llevaba siendo infiel casi más de un año. Pero recuerdo mis primeros programas, flipando con la música que ponía, mientras escribía cartas a un amigo que estudiaba entonces en Alba de Tormes. Puso también banda sonora a los tebeos y libros que leía, y también marco sonoro a mis siestas donde no dormía tanto como reflexionaba, o no reflexionaba tanto como dormía. Cuando comencé a trabajar, las tres era la hora en que había que sintonizar el 93.2 de la radio. Y cuando salía un poco antes de esa hora, tenía una radio portátil, que primero fue un walkman, luego una radio pequeña, después un mp3 con radio, donde sintonizaba a Trecet y escuchaba la ración diaria de buena música que ponía. Hubo un tiempo en el que estaba tan bien que los sábados y domingos hacía el programa (de nombre, por desgracia) Lara López, buena voz y mediocre selección.
Y así pasaron los años. Yo escuchaba cada vez menos fiel a Trecet, menos tiempo la radio y "Diálogos 3", y había cosas que se rumoreaban siempre de cómo hacía su selección de música (la mujer y su discográfica, entre otras) que no era siempre por puro buen gusto. Pero lo cierto es que era un oasis... que ya en 2007 avisaba sobre la futura sequía, puesto que la Radio pública, la de "todos", quería cercenar a los veteranos, por el coste y tal, y renovar de cabo a rabo todo. Y él lo decía, que no llegaba a diciembre de 2008... así que me encuentro hoy, 10 de noviembre de 2008, que el programa no se emite desde el 1. Ya veis, muchos días de infidelidad por mi parte. Pero ahora mismo estoy escuchando el podcast del último programa, del 31 de octubre. Sigue siendo él. Aunque sea grabación antigua. Es el programa que me gustaba, incluso teniendo una cierta menor calidad. Ahora ya no estará más...
A ésto se junta algo totalmente banal para algunos, pero curiosamente algo traumático para mí. He terminado de ver "Los Soprano". Y no digo más. Mi amigo Rafita, junto a su novia Tuul, y mi querida Cris, entenderán el porqué del trauma.
Pero hoy lunes, me entenderán que me sienta algo perdido. Trecet y "Diálogos 3", después de casi 20 años, ya no sé dónde estarán. Tony, Carm, Chrissy, Meadow, Sil, Junior, Paulie... esos llevaban también unos años. Puede que me reencuentre con Trecet en alguna otra radio, si eso es posible. Y puede que vuelva a ver la serie algún día (de momento, Metadona televisiva en forma de "Mad Men" o "Californication") pero no puede uno dejar de pensar en los amigos que se van. Como cuando cierras un libro y te despides de un personaje, o de varios, o de un lugar, o de unas situaciones y sentimientos. El mismo sentimiento de pérdida y de estar perdido. O, más bien, en el mismo sitio pero con menos luces a tu alrededor...
En fin. No siempre se van los mejores, pero no es mejor lo que se queda... a veces, solo es... diferente.
Un saludo,
Trecet también es para mí un recuerdo de la NBA, de los partidos de basket comentados por un tipo que inventó el "Catacrock!" o "Ding-Dong!" muchísimo antes de que el tipo ese de la Sexta jugara a ser un Speaker de primera. También había partidos que animaba igual que los destrozaba con eternas digresiones que no venían a cuento, aunque no mucho más que Barthe.
Para mí, éste tipo combinaba tres cualidades; encontraba muy buena música, le gustaba mucho y bien el baloncesto y, para finalizar, a veces hacía comentarios muy inteligentes, agudos, certeros, apropiados. No todo iba a ser un coñazo...
"Diálogos 3" era para mí una cita a la que llevaba siendo infiel casi más de un año. Pero recuerdo mis primeros programas, flipando con la música que ponía, mientras escribía cartas a un amigo que estudiaba entonces en Alba de Tormes. Puso también banda sonora a los tebeos y libros que leía, y también marco sonoro a mis siestas donde no dormía tanto como reflexionaba, o no reflexionaba tanto como dormía. Cuando comencé a trabajar, las tres era la hora en que había que sintonizar el 93.2 de la radio. Y cuando salía un poco antes de esa hora, tenía una radio portátil, que primero fue un walkman, luego una radio pequeña, después un mp3 con radio, donde sintonizaba a Trecet y escuchaba la ración diaria de buena música que ponía. Hubo un tiempo en el que estaba tan bien que los sábados y domingos hacía el programa (de nombre, por desgracia) Lara López, buena voz y mediocre selección.
Y así pasaron los años. Yo escuchaba cada vez menos fiel a Trecet, menos tiempo la radio y "Diálogos 3", y había cosas que se rumoreaban siempre de cómo hacía su selección de música (la mujer y su discográfica, entre otras) que no era siempre por puro buen gusto. Pero lo cierto es que era un oasis... que ya en 2007 avisaba sobre la futura sequía, puesto que la Radio pública, la de "todos", quería cercenar a los veteranos, por el coste y tal, y renovar de cabo a rabo todo. Y él lo decía, que no llegaba a diciembre de 2008... así que me encuentro hoy, 10 de noviembre de 2008, que el programa no se emite desde el 1. Ya veis, muchos días de infidelidad por mi parte. Pero ahora mismo estoy escuchando el podcast del último programa, del 31 de octubre. Sigue siendo él. Aunque sea grabación antigua. Es el programa que me gustaba, incluso teniendo una cierta menor calidad. Ahora ya no estará más...
A ésto se junta algo totalmente banal para algunos, pero curiosamente algo traumático para mí. He terminado de ver "Los Soprano". Y no digo más. Mi amigo Rafita, junto a su novia Tuul, y mi querida Cris, entenderán el porqué del trauma.
Pero hoy lunes, me entenderán que me sienta algo perdido. Trecet y "Diálogos 3", después de casi 20 años, ya no sé dónde estarán. Tony, Carm, Chrissy, Meadow, Sil, Junior, Paulie... esos llevaban también unos años. Puede que me reencuentre con Trecet en alguna otra radio, si eso es posible. Y puede que vuelva a ver la serie algún día (de momento, Metadona televisiva en forma de "Mad Men" o "Californication") pero no puede uno dejar de pensar en los amigos que se van. Como cuando cierras un libro y te despides de un personaje, o de varios, o de un lugar, o de unas situaciones y sentimientos. El mismo sentimiento de pérdida y de estar perdido. O, más bien, en el mismo sitio pero con menos luces a tu alrededor...
En fin. No siempre se van los mejores, pero no es mejor lo que se queda... a veces, solo es... diferente.
Un saludo,
sábado, 8 de noviembre de 2008
Los días del pasado
Tenemos una rara costumbre los seres humanos que consiste en idealizar el pasado y hablar de él como si fueran tiempos de oro y los actuales, de hierro. En los días pasados, todo era una Arcadia feliz, un mundo de jardines, frutas a rebosar, comida en abundancia, sol radiante, buena temperatura, placeres, agrados, buenos gustos y felicidad, en suma.
Todo eso tiene una explicación, por supuesto, pero es lo de menos. Lo importante es que los recuerdos, en un 90% de las ocasiones, son falsedades que nos inventamos para sobrevivir al presente o encarar el futuro, o manipulaciones para lograr objetivos. La Historia, así, no es más que un campo de batalla donde se libran sucias escaramuzas.
Normalmente, arrastramos un pasado con nosotros. No somos inmaculadas presencias en la Tierra, no. Pero dicho pasado lo cambiamos, modificamos y alteramos a nuestro gusto o disgusto ajeno. Si hacemos algo así con nuestras propias vidas, ¿qué no hacer con las extrañas?
Veo en amigos que hay tendencia a idealizar, hacer romántica su pasada vida. Da la sensación de que siempre "aquellos eran los buenos tiempos" y los actuales son inevitables males a sufrir con un extraño masoquismo o placer nada estoico. En vez de tomar del cuello el presente y hacer lo que deben, lo que quieren, lo que sueñan, se refugian en pasados falsos, en mitos, en leyendas urbanas. Da miedo esa falta de responsabilidad, esa comodidad ante la vida, la nula disposición a la lucha. Si no luchamos por nuestra vida presente, ¿qué importa todo?
El pasado es peligroso. Mal recordado, es un arma dolorosa. Inventado, una herramienta de manipulación del futuro. Hay que ser conscientes de la realidad, afrontarla y vivir con ella. Solamente así nuestro presente tendrá el valor, efímero, pero cierto, de la vida.
Un saludo,
Todo eso tiene una explicación, por supuesto, pero es lo de menos. Lo importante es que los recuerdos, en un 90% de las ocasiones, son falsedades que nos inventamos para sobrevivir al presente o encarar el futuro, o manipulaciones para lograr objetivos. La Historia, así, no es más que un campo de batalla donde se libran sucias escaramuzas.
Normalmente, arrastramos un pasado con nosotros. No somos inmaculadas presencias en la Tierra, no. Pero dicho pasado lo cambiamos, modificamos y alteramos a nuestro gusto o disgusto ajeno. Si hacemos algo así con nuestras propias vidas, ¿qué no hacer con las extrañas?
Veo en amigos que hay tendencia a idealizar, hacer romántica su pasada vida. Da la sensación de que siempre "aquellos eran los buenos tiempos" y los actuales son inevitables males a sufrir con un extraño masoquismo o placer nada estoico. En vez de tomar del cuello el presente y hacer lo que deben, lo que quieren, lo que sueñan, se refugian en pasados falsos, en mitos, en leyendas urbanas. Da miedo esa falta de responsabilidad, esa comodidad ante la vida, la nula disposición a la lucha. Si no luchamos por nuestra vida presente, ¿qué importa todo?
El pasado es peligroso. Mal recordado, es un arma dolorosa. Inventado, una herramienta de manipulación del futuro. Hay que ser conscientes de la realidad, afrontarla y vivir con ella. Solamente así nuestro presente tendrá el valor, efímero, pero cierto, de la vida.
Un saludo,
jueves, 30 de octubre de 2008
Monarquías de anteayer
Es interesante observar, escuchar y leer las reacciones que provocan hoy el libro sobre Sofía, titulada Reina de España. En El País, cómo no, se filtran algunas de las opiniones de ésta mujer dichas en conversaciones con Pilar Urbano, de quien no tengo muy buena opinión, todo sea dicho. Creo que muchos las conocen, así que no me extenderé en ellas.
Lo interesante es ver cómo están los roles tan bien repartidos. Colectivos homosexuales se lanzan a degüello para defender su sacrosantísima homosexualidad ganada a pulso y peleada con rabia muchos años. Histriónicamente, incluso. Políticos de izquierda como Llamazares plantean un tibio, por no decir frío, republicanismo tímido y casi infantil, que entra en su esquema cerrado de tópicos. Otros de derecha, como Pujalte, pues defienden castiza, chulesca y desacomplejadamente lo dicho por Sofía, puesto que entra en consonancia con sus planteamientos tradicionalistas y conservadores, incluso reaccionarios. Y políticos de no se sabe qué signo, el PSOE, ni comentan. El resto, pues al ciudadano de a pie ni le va ni le viene, y al que va en Audi, pues le servirá para hablar de algo en la sobremesa.
Me choca que los colectivos republicanos de éste país, que son más bien un conjunto de pintorescos románticos, pueriles, incapaces de análisis crítico y sereno, juguetones con la memoria selectiva pero no con la constructiva y, sobre todo, impedidos de armar una buena y robusta oposición que pueda lograr una República en España, no hagan sangre más allá del tópico y del dogma. Hemos tenido muchas formas de denunciar ésta monarquía, de anteayer, de antes de anteayer, señalada por Franco y apuntalada por la ley de la Omertá política donde se repartió el botín (bueno, lo llamamos "Transición", elevada a los altares de la nula crítica) y sin embargo, desde aquel día que Carrillo decidió posar con la bandera de la Marina, usada por los gobiernos de todo signo pero especialmente y en los últimos 40 años por una Dictadura autoritaria, represiva, sectaria y criminal, repito, desde que posó con ella y no la tricolor, la opción republicana ha sido siempre de vino aguado, de leche con miel y de cuento del coco para muchos. No existe, no parece que pueda existir, una opción clara.
Así que tendremos un país de anteayer, con muebles de mañana, incluyendo huecos donde, como en el cuento del Rey Desnudo, vemos piezas de mobiliario que no están pero nos hacen creer que sí. ¿Siquiera tenemos un niño que lo grite bien alto?
Será que no...
Un saludo,
Lo interesante es ver cómo están los roles tan bien repartidos. Colectivos homosexuales se lanzan a degüello para defender su sacrosantísima homosexualidad ganada a pulso y peleada con rabia muchos años. Histriónicamente, incluso. Políticos de izquierda como Llamazares plantean un tibio, por no decir frío, republicanismo tímido y casi infantil, que entra en su esquema cerrado de tópicos. Otros de derecha, como Pujalte, pues defienden castiza, chulesca y desacomplejadamente lo dicho por Sofía, puesto que entra en consonancia con sus planteamientos tradicionalistas y conservadores, incluso reaccionarios. Y políticos de no se sabe qué signo, el PSOE, ni comentan. El resto, pues al ciudadano de a pie ni le va ni le viene, y al que va en Audi, pues le servirá para hablar de algo en la sobremesa.
Me choca que los colectivos republicanos de éste país, que son más bien un conjunto de pintorescos románticos, pueriles, incapaces de análisis crítico y sereno, juguetones con la memoria selectiva pero no con la constructiva y, sobre todo, impedidos de armar una buena y robusta oposición que pueda lograr una República en España, no hagan sangre más allá del tópico y del dogma. Hemos tenido muchas formas de denunciar ésta monarquía, de anteayer, de antes de anteayer, señalada por Franco y apuntalada por la ley de la Omertá política donde se repartió el botín (bueno, lo llamamos "Transición", elevada a los altares de la nula crítica) y sin embargo, desde aquel día que Carrillo decidió posar con la bandera de la Marina, usada por los gobiernos de todo signo pero especialmente y en los últimos 40 años por una Dictadura autoritaria, represiva, sectaria y criminal, repito, desde que posó con ella y no la tricolor, la opción republicana ha sido siempre de vino aguado, de leche con miel y de cuento del coco para muchos. No existe, no parece que pueda existir, una opción clara.
Así que tendremos un país de anteayer, con muebles de mañana, incluyendo huecos donde, como en el cuento del Rey Desnudo, vemos piezas de mobiliario que no están pero nos hacen creer que sí. ¿Siquiera tenemos un niño que lo grite bien alto?
Será que no...
Un saludo,
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