Buscar dentro de este batiburrillo

martes, 7 de junio de 2011

“¿Ese es el único problema que tienes en la vida? ¿Ese?”

Esa frase, de alto contenido chulesco y presuntamente pragmática, fue la que le espetaron a la mujer que entabló una charla con el heredero del Reino de España. Una charla breve que ella no esperaba, que fue atendida por el susodicho con respeto y capeando con formalidad el debate, hasta que algunas apreciaciones chuscas como la del presidente navarro (“la Primera y la Segunda República acabaron como el rosario de la aurora”) y el comentario que da lugar al título, empezó a revelar el nerviosismo que el debate suscitaba.

Es un debate que siempre se busca cerrar desde el inicio, y que se cerró en falso con la llamada transición española. Los partidos de izquierdas, especialmente el comunista, decidieron no aplicar su fuerza en la calle para reclamar una verdadera transición a un modelo democrático aceptado por todos, y prefirieron en cambio aceptar un modelo que, suponían, les podía beneficiar a ellos, pero no a todos los españoles. Una traición de las izquierdas (una más) que ahora pagamos.

Después, si alguien suscita el debate, ha sido tachado convenientemente de “utópico” o “revolucionario” o peor aun, de “imbécil”. Los adjetivos se han usado en más de una ocasión para aquellos que lo han traído a colación, especialmente el último político que tuvo el atrevimiento de promoverlo, Julio Anguita. A día de hoy, el debate es algo para lo que están muy bien vacunados los españolitos de a pié; la República es algo malo que destruiría España. Y nos va bien con la Monarquía. Gastan poco, son majos, profesionales y buenos representantes de la marca en el extranjero. Pero el debate, me temo, va más allá.

Porque no se trata de tener una República sin más. Se trata de un completo proyecto de regeneración, de cambio, de modificación de mentalidades, instituciones y reglas del juego. Se trata de lograr lo que en España ha sido un sueño durante los últimos 200 años, una DEMOCRACIA.

Las democracias son algo que pueden existir con o sin monarquía, pero normalmente son más fáciles de tener y hacer funcionar con una república. ¿Por qué? Por que la ciudadanía, si está preparada, comprende más su papel de actor y no deja en otras manos lo que es suyo, la gestión de su mundo. Es la lección a aprender y que voces como las de los últimos meses aventan; si dejamos que otros gestionen nuestros asuntos, acabarán siendo SUS asuntos y SUS intereses, y entonces lograremos el fin de aquel “yo no me meto en política”; la política estará en otras manos diferentes a las nuestras.

Ya nos ha pasado con los que gestionan los mercados y bancos, las agencias de calificación y las grandes empresas. Les dimos el poder efectivo, el que no tiene control por parte de nadie, y estamos observando los resultados. Y no hemos refundado el capitalismo ni tampoco regenerado la democracia. Estamos jugando al mismo juego de siempre, el que solamente se corta de una manera. Ese es el verdadero minuto de gloria de una ciudadanía, de un pueblo, de un conjunto de personas concienciadas.

Claro que, como dijo el heredero del Reino de España, “(…) esto no llega a ningún lado.” Al menos, si seguimos tomando a risa estos temas.

Un saludo,

viernes, 3 de junio de 2011

Un día soñé...

Un día soñé que me despertaba y salía a pasear.

Había más autobuses que pasabas más a menudo, y el metro abría hasta tarde. En la calle, veía más bicicletas que coches, y los pocos que había, apenas contaminaban o hacían ruído. Sentía que el barrio estaba mejor, porque las casas se hacían con calidad, y no se pagaba por ellas más de lo que realmente valían, dado que los constructores e intermediarios ganaban para vivir, no vivían para ganar más.

Al llegar al trabajo, reflexionaba; trabajaba por un sueldo, dando un servicio público que se valoraba con aceptación por todos. Eso hacía que usara productivamente mis horas, porque eso me llevaba a ganar un poco más. No había tanto deseo de refugiarse en lo público como antes, porque los empresarios habían aceptado el principio de que un trabajador no es un gasto, si no una inversión a cuidar, y preferían reinvertir su dinero en su empresa y lograr que todos tuvieran un poco más, en lugar que unos pocos tuvieran todo.

Las elecciones se acercaban, también, y aunque fueran cada 4 años, los temas importantes se podían debatir y votar en referendums según tocara. Había muchos partidos donde elegir, cada cual con su tendencia y orientación, pero la mayoría de las voces estaban representadas fielmente en el Parlamento, donde una única cámara, el Congreso, trabajaba con buenos gestores políticos que habían desterrado los privilegios abusivos, servían a la comunidad con tesón e ilusión y no existía realmente corrupción, gracias a una eficaz justicia independiente y veloz.

Mientras hablaba con algunos compañeros del trabajo de esto, me llegó la hora de salir y fui a buscar a mi hijo, que salía del colegio. Le llevábamos a uno público que, como todos, daba una sólida educación gracias a programas educativos estables y de calidad, y permitían que los padres elegiéramos algunas de las asignaturas adicionales que pensábamos le podían ir bien en su educación. Había privados, también, pero sostenidos como empresas que, si les iba bien, pues genial, y si no, no recibían compensaciones, como los bancos antaño, por hacer mal su trabajo.

Además, venía la época de comuniones, pero ya no era como antes; unos las celebraban y otros, simplemente, no. Al llegar a casa, podíamos disfrutar de un rato en compañía, jugando, leyendo, dando un buen paseo, disfrutando de una casa donde nuestra deuda no era tan alta como para no permitirnos vivir con desahogo y de un barrio limpio, cuidado, con todo tipo de servicios y bien comunicado.

Iríamos a ver a mi padre, en metro o en bici, sin miedo a ser atropellados gracias a la mejor educación vial de todos. Y allí, una persona ya mayor y enferma estaría bien cuidada, gracias a la aplicación efectiva de la dependencia. Nos recibiría para disfrutar de una tarde agradable, de paseos, charlas y sonrisas. Y después, a casa...

Entonces me dormí, y me encontré encerrado en una pesadilla real.

lunes, 30 de mayo de 2011

Recuerdos

Hay sueños, o historias (a veces son lo mismo) que merecen la pena guardarse en el recuerdo. No convertirlas en secretas, pero sí en algo personal, un tesoro imposible de compartir con otros. Quizá tendamos a guardarlas bajo llave mucho tiempo hasta que, de pronto, un día deciden fluir y piden ser escuchadas. Normalmente, para ello hace falta que una persona quiera sentarse con la otra y oírlas.

Tendemos a ver nuestra vida con ojos de inmortalidad. Ni siquiera las enfermedades nos hacen temblar en esa convicción. Creemos que, por ser conscientes, por sentir el mundo a nuestro alrededor, todo eso perdurará siempre, no cambiará. Un banco en el parque, bajo la sombra de hojas verdes que se mueven, es intemporal. Pero la memoria entonces recuerda lo que hubo en ese lugar antes, y antes, y después. Recuerda momentos que sucedieron allí, una palabra, un gesto, un hecho. Y entonces el tiempo se difumina.

Creemos en nuestros recuerdos, en lo que percibimos entonces. Construimos nuestra realidad con ellos. Y cuando se nos presenta la perspectiva de perderlos, de que se queden encerrados con nosotros, en un momento en que sabemos que no nos queda mucho tiempo, sentimos miedo, sentimos la necesidad de contarlos. Pueden ser nuestro último regalo.

Aunque tengo 34 años, sigo sintiéndome muchas veces como un niño de 10 u 11 años en ciertos momentos. Hay recuerdos que no se van, difusos, alterados, pero su esencia permanece. Recuerdo muchas cosas, buenas y malas, y la memoria estará conmigo y con quienes los comparta. Un día, no estarán más en mi cabeza, y serán de otros, quienes harán con ellos lo que deseen. Guardarlos o contarlos de nuevo. Será mi regalo.

Mi padre tiene 81 años, y sus recuerdos empiezan a ser míos. Es su regalo.

Un saludo,

lunes, 23 de mayo de 2011

Una cuestión técnica

Con los últimos días, he recordado el rollo que resulta estudiar las leyes y demás de nuestro país. Pero un tema concreto con facil respuesta me asalta y querría analizarlo.

Es el tema del sistema electoral.

Según nuestra CE, es una materia de Ley Orgánica (art. 81) Este tipo de leyes es de las que necesita mayoría absoluta y ser aprobada en el Congreso (actualmente, 176 votos) y luego en el Senado (actualmente, 133 votos) donde si no pasa, puede ser de nuevo devuelta al Congreso y pasar allí por mayoría simple (la mitad más uno de los votos emitidos, sean los que sean)

Actualmente está en vigor la LOREG, del año 1985, que derogó lo anterior, significativamente un Decreto-Ley de 1977, que decía literalmente en su articulado que "EL SISTEMA ELECTORAL PARA EL CONGRESO SE INSPIRA EN CRITERIOS DE REPRESENTACION PROPORCIONAL CON CANDIDATURAS COMPLETAS, BLOQUEADAS Y CERRADAS, CUYA PRESENTACION SE RESERVA A LOS PARTIDOS Y FEDERACIONES (...) LA DISTRIBUCION DE ESCAÑOS SE REALIZARA DE ACUERDO CON LA REGLA D'HONDT, (...) SUPONE UN PODEROSO CORRECTOR DEL EXCESIVO FRACCIONAMIENTO DE LAS REPRESENTACIONES PARLAMENTARIAS" (mayúsculas en el original)

Es decir, desde el mismo inicio del actual sistema de representación, se dejó clara la fórmula de voto indirecto, ponderado, que fuera sobre todo para PARTIDOS POLÍTICOS y similares, pero no tanto para que los ciudadanos encauzaran su participación de otra manera. En resumen, se buscaba una PARTITOCRACIA.

Así, ¿algún partido tendría el coraje y valor suficientes para cometer un suicidio del sistema cambiando la representación indirecta por la directa? Un cambio así sería atacado siempre; si lo hiciera el PSOE, buscando como cálculo político el atraerse descontentos para ampliar la base, seguramente olvidaría lo prometido o buscaría soluciones cercanas pero falsas. Si lo intentara el PP, socavaría, no mucho, la base que tiene y que depende mucho de la abstención. Al PSOE no le interesa mucho, pero en plena crisis, puede intentar hacerse con este tema. Al PP no le interesa tampoco, pero puede bloquear y buscar la manera de que quede en nada o en un tema vigilado...

Quedan IU y los minoritarios nacionalistas (CIU, PNV...) que están en el Congreso. Se unirían según pactos e intereses, pero no por verdadero interés salvo IU, a quien sí le interesa (son entre 1 y 2 millones de votos) y por supuesto, UPyD, que ha entrado ahora en las instituciones autonómicas y locales. Los dos últimos apenas reunen los 2 millones de votos, y eso es mucho en términos directos, pero apenas una migaja en el sistema proporcional...

En resumen, dudo que en 2012 nadie tenga el coraje de proponer un cambio real en el sistema electoral. Porque esto no es una democracia, es una partitocracia. Y las oligarquías siempre quieren seguir siendo eso, oligarquías... el vulgo es plebe, y la plebe es sangre, mierda y dinero.

Un saludo,

domingo, 22 de mayo de 2011

Oh, caramba, ganó el PP

Sí, amigos. La derecha es disciplinada. Es como los partidos comunistas de siempre, se encuadran claramente en el voto del partido, da igual quién esté en él. Importa poco si es un imputado (había unos cuantos en estas elecciones) o un tipo desagradable que dice cosas inquietantes. Da igual que desprecie, ningunee o haga cosas que darían vergüenza a una doncella renacentista. Lo cierto es que el PP ha logrado lo que logra siempre en elecciones cuando las izquierdas no tienen el recurso del miedo o están, como ahora, desubicadas, desorientadas, asqueadas con el falso paladín que es el PSOE o escépticas con las capacidades del vacío IU (sin Anguita, no es ya vacío, es patético). La derecha es, siempre, disciplinada.

Más o menos, una buena mayoría de españoles, ahora van por unos 8 millones, son esa mayoría "silenciosa" (en absoluto, hay que escucharles en bares, tertulias, oficinas de trabajo, taxis y otros "foros") que es conservadora-tipo y posee su lugar dentro de la pirámide poblacional y generacional. El resto que están votando, sienten como un pollo descabezado todo lo que está sucediendo, y unos cuantos se aferran a la disciplina menos cohesionada o a cierto idealismo. Y mientras, yo me pregunto... ¿y ahora qué?

Porque lo de Sol y otras ciudades (no ha sido solamente en Sol, colegas, ha pasado en muchas otras ciudades y, cosa inédita, en multitud de embajadas y consulados en el extranjero... curiosa manifestación nacionalista...) es algo diferente, nuevo, y es un problema que se ve de BASE. Las reformas, nos guste o no, nunca funcionan cuando las hacen desde dentro los que forman parte del sistema que les funciona, porque son retoques cosméticos y parches temporales (los peores, suelen acabar siendo estructurales...) que un día sueltan de nuevo pus y mugre. Y la base sigue siendo el habitante, el ciudadano, el miembro de la polis, el político en su primer estadio... tú y yo, nosotros, todos.

Yo a esto no lo llamaría revolución. Una revolución cambia todo de manera bastante más radical y rápida. Tampoco lo llamaría "indignación" momentanea que se acabará. Eso tampoco es, ha sido un grito dado con mucha organización. Así que toca pensar y ver qué llega ahora. Quizá las revoluciones, como dice Michel Onfray, tengan éxito al hacerlas en nuestro entorno, a nuestro alrededor, haciendo política en pequeñas dosis en nuestro ambiente más próximo. Y eso es posible, a tenor de pequeños ejemplos que puedo haber visto a mi alrededor.

Así que, repuestos de la "sorpresa" de que haya ganado el PP, yo veo cambio. Ligero, pero hay algo. Y la cuestión es... ¿esperamos varios años o comenzamos ahora con ello? Porque los cambios empiezan en uno mismo y alrededor de uno mismo.

Un saludo,

martes, 17 de mayo de 2011

El Manifiesto

Hay un montón de gente que de pronto une sus voces de protesta en la calle contra el sistema político, y de la plataforma convocante, aparece un manifiesto:

http://democraciarealya.es/?page_id=88

Leyéndolo, uno quiere creer que saben dónde van, que tienen claras las ideas, que van a aglutinar al pueblo (¡pueblo! el demos es daimon, ...) y que lograrán un cambio donde todos estemos de acuerdo. Pero entonces choca la realidad con la velocidad de un tren de mercancías y todo se acaba.

No es que la poli les aporree por pensar y usar los derechos que se supone tienen; no es que salga un cura y diga que le parece bien si vuelven a misa los chavales; no es que un par de partidos de izquierda cuelguen y descuelguen su manifiesto rápidamente tratando de arrimar agua a su molino; no es ni siquiera que sean bienintencionados y al tiempo incapaces. Es que las cosas no van así, y la Historia (la que va con mayúsculas) lo ha enseñado.

Los derechos no se ganan con una negociación donde las partes sonríen, si no con negociaciones donde las partes sonríen y apuntan con sus armas a la otra parte, esperando que eso les disuada. Somos primigeniamente violentos con un barniz fino de buena educación. Los reyes en Francia no se fueron por respetar la voluntad de los Estados Generales; los burgueses en el siglo XIX no lograron su acceso a la política contra la nobleza bajando el precio del pan; los Zares no se fueron de Rusia para dejar que los Kerenski y los Soviets se repartieran el poder. Al final, el poder, es violencia. Y si no, pregúnten a los -ismos idealistas del siglo XX; fascismo y nazismo, militarismo y autoritarismo.

Sinceramente, no sé cuán mal están las cosas en la calle. Dicen que hay 5 millones de parados, pero hablan de descubrir unos 4 millones de empleos en negro. Dicen que nuestra economía está fatal, pero salen 100.000 personas a celebrar el ascenso de un equipo de fúrgol, a beber, a comer, a los cines y teatros. Dicen que los políticos dan asco, pero luego siempre salen elegidos los mismos. Vale, en esto último tienen la culpa ellos mismos, por hacer un candado electoral de nuevo caciquismo que funciona. En esto estoy con el Manifiesto.

Pero las manifestaciones no son más que un paso. Y el siguiente, si de verdad quieren cambiar el sistema, es el de subvertir el mismo. Es atacar las raices de los problemas. Es poner a las fuerzas ejecutoras de la violencia estatal (los llamados "cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado") de su parte. Y ya se sabe, si ganas buen dinero, no cambias de amo...

Por eso espero a que venga la revolución. Con escepticismo, con cinismo en muchos casos, con comentarios irónicos. Quizá el sabotaje y el terrorismo serían las vías, pero nos han vacunado bien contra eso (ETA, AlQueda) para eliminar a los indecisos, a la burguesía que ejerce de buen colchón. Sobre él, las oligarquías, bajo él, las pelusas.

Así pues, indicad en un Manifiesto que habrá purgas, que se asaltarán los palacios del poder (sean los que sean) que se buscará la complicidad de la poli y el ejército, que se buscará un sistema nacido del fuego, con entrañas de lava y fuerza volcánica, y a lo mejor me lo creo. De momento, no. Y así pues, seré un contrarrevolucionario más al que odiar. O un idealista menos al que marginar.

Un saludo,

jueves, 12 de mayo de 2011

Reflexiones innecesarias

Me encuentro ahora escuchando un viejo programa de Trecet. Esos que hacía de buena música entremezclada con su sentenciosa forma de hablar. Me sorprendo escuchándole hablar de temas del año 2008. Casi como si hablara de la Babilonia de Hammurabi.

La cuestión es que escucho sus reflexiones, sus pareceres de la vida cotidiana, sobre la música, la política, la sociedad, la belleza, el arte, el cine... echo en falta una persona así, cargante, pero plena, que opina de todo, sí, con mayor o menor acierto, pero en general con bastante más aproximación a la otra belleza, la verdad, que otros muchos.

Ahora mismo, no logro hallar en la radio o en la televisión o en otros medios a persona alguna que logre erizarme el vello del brazo con una opinión o frase o reflexión como hacía este hombre. Ya comenté en otra entrada mis dos pérdidas en pocos días, Tony Soprano y Ramón Trecet. Sí, lo sé, es irónico que hable de dos mafiosos, uno que no lo quería ser y otro que no lo quería parecer. Pero a Tony le encontré sustituto, ¡y vaya sustituto!. McNulty y "The Wire" ocuparon, rellenaron y mejoraron el espacio de "Los Soprano". En cambio, con Trecet... el vacío sigue ahí.

Ahora mismo, el mundo sigue moviéndose con lenta y exasperante monotonía, alterada por ligerísimas erupciones de verdad en la superficie, pero sin mostrar de hecho la dura realidad bajo su manto. El mundo sigue siendo un lugar asqueroso, enfangado por culpa del hombre en una estúpida carrera a la muerte sin reflexión alguna. No hay nadie que levante su voz con la fuerza y alcance suficientes como para manejar con solidez los cientos de problemas que hemos creado o agravado. En su lugar, hemos dejado a los charlatanes, impostores, falsos líderes y demás calaña, ocupar el lugar preeminente en la gestión de lo importante en nuestra vida. Debemos la vida a los bancos, a las empresas, que nos esclavizan en un sistema del que ya no podemos ni queremos salir. Sabemos que matamos, que robamos, que usurpamos a otros, directa o indirectamente, con nuestra forma de vida. Pero en cambio, por muchas llamadas a la indignación que se hagan, de viejos sabios que fueron más jóvenes que nosotros, seguimos prefiriendo la anestesia y la venda en los ojos. Somos ciegos bailando la danza de la muerte.

Quizá reflexionar se haga innecesario. No nos gusta mirarnos al espejo y ver algo que no debería estar ahí. Queremos ser jóvenes, atléticos, atractivos, inteligentes, actuales, modernos, ricos, estupendos. Peor aun, queremos creer en la falsa imagen que nos venden de nosotros, distorsión digna de los espejos del callejón del Gato, donde ya nadie mira. Somos esperpento, somos absurdo, pero vivimos como si nuestras vidas fueran un bello diseño matemático. Entonces, ¿para qué pensar, para qué dudar?

Innecesario reflexionar. Solo sirve para rompernos la ilusión.

Un saludo,

martes, 3 de mayo de 2011

Comparaciones XX-XXI

En 1945, las ideas estaban claras. El enemigo era un grupo de dictadores que regían estados fascistas y corporativistas. Mussolini, en Italia, Hirohito y Tojo en Japón y Hitler en Alemania. Los tres, junto con otra pléyade de dictadores y gobernadores menores (pero no por ello menos convencidos de la justicia y necesidad de sus decisiones brutales) formaban el "trío maldito" al que se enfrentaban las democracias de Gran Bretaña y EE.UU. Churchill por su resistencia, y Roosevelt por su capacidad, crearon la alianza junto con el equívoco Stalin contra los anteriores. Todos tenían claros los objetivos; a Mussolini no pudieron juzgarlo porque fue asesinado con su amante. A Hitler no le juzgaron tampoco porque éste decidió suicidarse. Y a Hirohito no le tocaron un pelo, dejando que todo recayera en Tojo y unos pocos colaboradores. En Alemania fueron juzgados decenas de miembros del partido Nazi, y en Italia, la cosa fue más difuminada. En todo caso, hubo un trabajo serio de responsabilidad, de condena y de "limpieza" de los perdedores (poblaciones enteras) así como de "condena" de facto por parte de los pueblos ocupados por Stalin.

En 2011, las ideas no están nada claras. Un estado democrático, EE.UU., decide mandar un comando de élite a asesinar a Osama Bin Laden, y tras lograr su muerte, todo el mundo se felicita por ello. Con Saddam Hussein fue parecido, con una muerte sin problemas, hecha tras un juicio rapidísimo. En el caso de Karadzic es tan teatral todo, que apenas es creible. ¿Qué ha pasado en el camino?

Vivimos tiempos de confusión interesada. Antes, si un gobierno mandaba a un comando de organización institucional a matar a alguien, por lo que fuera, se le acusaba de "terrorismo de estado". Los GAL, sin ir más lejos. Me sorprenden esos del PP felicitándose por la muerte de Bin Laden de esta manera. ¿Acaso no estaban contra ese "terrorismo de estado" del GAL? No me sorprende tanto los del PSOE. A fin de cuentas, son herededos de los que heredaron el GAL de la UCD y antes del franquismo. La cuestión es que, al final, triunfa lo primigenio, la víscera irracional. Se creó un enemigo de iniquidad suprema, una némesis total, y ahora se le ha matado. Curiosamente, en medio de las revueltas árabes. No sé si tendrá que ver o no, pero...

En el siglo XX parecían estar claras las cosas. Democracia a toda costa, incluso con un Churchill que perdía las elecciones en 1945 a favor de un laborista, Atlee, o un Truman sucediendo sin tener mucha idea a un Roosevelt más que baqueteado. Una Francia donde De Gaulle sucedió a Petain en cuanto a orgullo, pero no tanto en el paternalismo casi dictatorial. Un mundo donde los ideales aun contaban. Donde el nuevo enemigo se había perfilado claramente (el régimen autoritario y dictatorial de Stalin en la Unión Soviética, tan comunista como la China de ahora...) y había un agotamiento humano y material. Pero había ideales... sin ir más lejos, el actual estado del bienestar que tratan de desmontar a base de crisis evitables y aprovechadas, fue un producto de aquella época. O los muchos derechos laborales y sociales consolidados contra aquellos que pretendían eliminarlos mediante el autoritarismo fascista o de otros estilos. Ahora en el siglo XXI, da la sensación de que, en la época de mayor comunicación e interrelación (o eso parece) estamos más incomunicados y dispersos que nunca, puesto que el exceso de información genera indiferencia o escepticismo. Las ideas parecen todas puestas en duda, ninguna genera confianza ni credibilidad. Así que, sin política clara, todo vale, pero no todo vale.

A mí me da igual que hayan matado a Bin Laden. Pueden haber creado un monstruo, y luego derribarlo, solamente para sustituirlo en el futuro por otro enemigo invisible o de mala cara. La enseñanza ya estaba en la "Utopía" de Tomás Moro. Cito de memoria, "¿Qué más hacéis? Primero creáis criminales y después les castigáis..."

Un saludo,

miércoles, 20 de abril de 2011

Se acaban los cirios

La religión católica está presente, mucho, ya sea de manera folclórica o tocapelotas. Está siempre ahí, sin dejar de irse, pero yéndose a marchas forzadas.

Leo algunos medios absolutamente deplorables, incluso artículos de opinión donde califican de "goleada" la prohibición de la manifestación atea de Madrid, por haber ganado a un "demonio" atizado por el gobierno actual de España. Y siempre con la coletilla de "porque nosotros somos pobres cristianos que sufrimos multitud de ataques". Curiosamente, las acusaciones de "genocidio" e "incitación al terrorismo" vienen de agrupaciones "cívicas" como "Háztelo Mirar", pero no hay, a día de hoy, demandas contra la iglesia de los católicos romanos por esos mismos cargos. Sí hay demandas, como la de la maestra de religión despedida por vivir con un divorciado, que el Constitucional ha amparado. El mismo tribunal que negó que las fichas bautismales fueran eso, fichas de registro. Porque no están ordenadas por una clasificación alfabética.

España. La religión católica está presente, mucho. Socialmente decimos que somos católicos, más o menos 3/4 partes de la población lo dice. Pero a misa no va ni un 10%, y mayoritariamente por ese tema de las bodas y bautizos, y escasamente por los funerales. La iglesia católica romana sabe que si un 75% dice ser católico, realmente no lo es en serio ni un 5%. Y el resto vive en la apariencia social de serlo, por el "qué dirán". Claro que entre medias, decir que la "mayoría" es de esa religión reporta pingües beneficios a la iglesia de los católicos romanos, porque al final va de eso. Dinero.

En esta semana de pelis de romanos (¡qué hemos hecho, joder, para merecer esto!) hay multitud de procesiones paganas, remontadas a cientos de años donde era Isis la que iba sobre un armazón o las estatutas de otras diosas y algunos dioses. Donde se cantaba, comía y rezaba igual que ahora, por simple expresión social. La primavera, es lo que tiene... pero también hay muchas noticias de la religión católica. Las capillas universitarias (no hablan de las de los hospitales, otro ejemplo curioso...) las denuncias a Leo Bassi, a los de la manifestación atea, a la profe de religión con el divorciado, al recurso de Amparo denegado por el TC a la Agencia de Protección de Datos contra un apóstata... y siempre los agredidos son los católicos. Me dirán dónde y cómo. Ah, un momento, las ovejas balan contra la pérdida de dinero y comida de su pastor... los perros están bien enseñados, sí.

Por suerte, la religión católica romana es un cadáver exquisito al que no muchos hacen puñetero caso. Poco a poco irá cayendo. Aunque sigan buscando el monopolio educativo en lugares como Madrid (si gana la señora Esperanza Aguirre, será la culminación de dicho monopolio) existe por suerte un ciudadano medio, no apuntado a ninguna organización de "rebeldía cívica" ni similar que quiere para sus hijos educación laica, discretamente alejada de los misticismos y absurdos de lo católico. Gente que sabe lo mal que están sus impuestos, pero al menos aporta en donde quiere, no donde le obligan. Gente que se ríe de las tontunas de sotana y alzacuellos. Gente, como los padres de un amigo, que aun católicos, un día dejaron de ir a misa cuado el cura desde el púlpito les dijo a quién votar. Hay gente que está en ese 75% y que es muy perezosa para afirmar que no pertenece a ese ratio, pero es, y eso es más importante que aparentar ser.

Y los cirios se van consumiendo, gracias a la dejadez de esas personas. Un día, tranquilamente, sin aspavientos, apenas habrá noticias religiosas. De ningún tipo. Porque aquí es el catolicismo romano el que estamos todo el día tratando de apartar de nuestra vida, pero son los cristianismos con sus sectas de todo pelaje, los precursores judíos, los copiones musulmanes y todas las demas aberraciones de la razón las que queremos desterrar a los libros de sociología, misticismo, mitos y demás objetos de estudio, que no de culto. Porque de cultos, no tienen nada.

¡Hágase la luz! dicen en ese libro escrito con mil manos. Y hoy, por suerte, se logra apretando un botón. Pero eso es otra historia...

Un saludo,

jueves, 14 de abril de 2011

14 de abril, 80 años más tarde...

Hoy es el día, ya sabéis; himno de Riego, bandera tricolor, recuerdos nostálgicos de aquella primavera radiante... y como siempre, unos saltan enseguida a hablar de lo grande y paradisíaca que fue la II República española, mientras otros dicen que aquí poco menos que comenzó la guerra civil española (aun no lo han hecho, pero pronto...) pero en general, al común de los españoles, que son casi todos, eso de la II República ni les cayó en temario ni les importa un carajo. ¿Qué es una República? incluso preguntan algunos...

La cosa es que todos los años yo recibo este día, desde que tengo conciencia política o algo así (más o menos ya va un cuarto de siglo) como un día festivo, alegre, luminoso. Es porque cae en primavera, hay sol, hay luz, calorcito, verde, colores, plantas, agua, no mucho calor y las niñas llevan más corta la falda. Vamos, que predispone a la alegría. Y me sonrío bobaliconamente pensando en lo guay del Paraguay que sería tener una República, la III o la IV, me da igual. Imagino que el día 22 de mayo iría a votar a unas cuantas personas en unas autonómicas según su capacidad y mérito (pienso yo) igual que voto al alcalde que me interesa. Imagino que tengo una democracia donde el señor Presidente de la República suele ser una figura distinguida (un, no sé, médico de reputado nombre, un ingeniero esforzado, un viejo rector universitario, un juez del Constitucional...) que elijo cada 4 o 5 años, que hace algunas tareas institucionales necesarias, que arbitra en la siempre delicada situación social y política, que ejerce un poder en momentos críticos, que tiene opinión clara y no mera respuesta enlatada... y que hay partidos donde se toman en serio eso de las elecciones, pues como no pueden usar listas para meter con calzador a los amigos, a los mediocres, a los inútiles, fían sus resultados a que lleven a los mejores, no a los más dogmáticos, pesebristas de partido ni sectarios rancios.

Me imagino muchas más cosas, para qué contar. Algunas son sueños hechos realidad, otras, en cambio, son pesadillas bien certeras. La religión católica no tiene el lugar que merece, porque está demasiado por encima de la sociedad y la política. El poder económico sigue sin estar regulado, y campa libre, provocando las crisis que desea para que los ciudadanos-trabajadores no exigan demasiado. Y los servicios públicos siguen siempre en el filo de la navaja, falsamente asentados en una cimentación con cargas explosivas que, de cuando en cuando, nos recuerdan que funcionan.

No es solamente una República lo que deseo (las monarquías son vetustas, irracionales, nunca modernas, aunque nos las vendan así, y tienen un gasto oculto que no suele salir a la luz pero que lastra a todos... esos negocios reales... en fin) si no el contenido que debe rellenar su estructura. Y eso se consigue con ciudadanos precupados. Igual que la religión se arrincona por indiferencia y queda aislada en sus parques temáticos (aunque sus lamentables pasos de la semana que viene vuelvan a cortar calles, desviar trasporte público y molestar a los ciudadanos que no la profesan) un sistema político se resquebraja cuando se trata con similar pasotismo. O exceso de celo.

Y aquí lo digo en alto, hubiera preferido una República española (la III o la IV, o incluso la V, oye) con Aznar como presidente que esta monarquía constitucional y confesional, de partitocracia corrupta y nula en valores reales, heredera de esa falsa transición y demasiado cierta dictadura que amilanó y asustó a los destacados, asentando el gobierno, triste, real y cierto, de los mediocres. El nuevo fascismo, señores, del que todos participan. Porque interesa tener esclavos, con ese nombre u otro...

No puedo evitarlo:

¡Viva la República!

Un saludo,