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domingo, 22 de mayo de 2011

Oh, caramba, ganó el PP

Sí, amigos. La derecha es disciplinada. Es como los partidos comunistas de siempre, se encuadran claramente en el voto del partido, da igual quién esté en él. Importa poco si es un imputado (había unos cuantos en estas elecciones) o un tipo desagradable que dice cosas inquietantes. Da igual que desprecie, ningunee o haga cosas que darían vergüenza a una doncella renacentista. Lo cierto es que el PP ha logrado lo que logra siempre en elecciones cuando las izquierdas no tienen el recurso del miedo o están, como ahora, desubicadas, desorientadas, asqueadas con el falso paladín que es el PSOE o escépticas con las capacidades del vacío IU (sin Anguita, no es ya vacío, es patético). La derecha es, siempre, disciplinada.

Más o menos, una buena mayoría de españoles, ahora van por unos 8 millones, son esa mayoría "silenciosa" (en absoluto, hay que escucharles en bares, tertulias, oficinas de trabajo, taxis y otros "foros") que es conservadora-tipo y posee su lugar dentro de la pirámide poblacional y generacional. El resto que están votando, sienten como un pollo descabezado todo lo que está sucediendo, y unos cuantos se aferran a la disciplina menos cohesionada o a cierto idealismo. Y mientras, yo me pregunto... ¿y ahora qué?

Porque lo de Sol y otras ciudades (no ha sido solamente en Sol, colegas, ha pasado en muchas otras ciudades y, cosa inédita, en multitud de embajadas y consulados en el extranjero... curiosa manifestación nacionalista...) es algo diferente, nuevo, y es un problema que se ve de BASE. Las reformas, nos guste o no, nunca funcionan cuando las hacen desde dentro los que forman parte del sistema que les funciona, porque son retoques cosméticos y parches temporales (los peores, suelen acabar siendo estructurales...) que un día sueltan de nuevo pus y mugre. Y la base sigue siendo el habitante, el ciudadano, el miembro de la polis, el político en su primer estadio... tú y yo, nosotros, todos.

Yo a esto no lo llamaría revolución. Una revolución cambia todo de manera bastante más radical y rápida. Tampoco lo llamaría "indignación" momentanea que se acabará. Eso tampoco es, ha sido un grito dado con mucha organización. Así que toca pensar y ver qué llega ahora. Quizá las revoluciones, como dice Michel Onfray, tengan éxito al hacerlas en nuestro entorno, a nuestro alrededor, haciendo política en pequeñas dosis en nuestro ambiente más próximo. Y eso es posible, a tenor de pequeños ejemplos que puedo haber visto a mi alrededor.

Así que, repuestos de la "sorpresa" de que haya ganado el PP, yo veo cambio. Ligero, pero hay algo. Y la cuestión es... ¿esperamos varios años o comenzamos ahora con ello? Porque los cambios empiezan en uno mismo y alrededor de uno mismo.

Un saludo,

martes, 17 de mayo de 2011

El Manifiesto

Hay un montón de gente que de pronto une sus voces de protesta en la calle contra el sistema político, y de la plataforma convocante, aparece un manifiesto:

http://democraciarealya.es/?page_id=88

Leyéndolo, uno quiere creer que saben dónde van, que tienen claras las ideas, que van a aglutinar al pueblo (¡pueblo! el demos es daimon, ...) y que lograrán un cambio donde todos estemos de acuerdo. Pero entonces choca la realidad con la velocidad de un tren de mercancías y todo se acaba.

No es que la poli les aporree por pensar y usar los derechos que se supone tienen; no es que salga un cura y diga que le parece bien si vuelven a misa los chavales; no es que un par de partidos de izquierda cuelguen y descuelguen su manifiesto rápidamente tratando de arrimar agua a su molino; no es ni siquiera que sean bienintencionados y al tiempo incapaces. Es que las cosas no van así, y la Historia (la que va con mayúsculas) lo ha enseñado.

Los derechos no se ganan con una negociación donde las partes sonríen, si no con negociaciones donde las partes sonríen y apuntan con sus armas a la otra parte, esperando que eso les disuada. Somos primigeniamente violentos con un barniz fino de buena educación. Los reyes en Francia no se fueron por respetar la voluntad de los Estados Generales; los burgueses en el siglo XIX no lograron su acceso a la política contra la nobleza bajando el precio del pan; los Zares no se fueron de Rusia para dejar que los Kerenski y los Soviets se repartieran el poder. Al final, el poder, es violencia. Y si no, pregúnten a los -ismos idealistas del siglo XX; fascismo y nazismo, militarismo y autoritarismo.

Sinceramente, no sé cuán mal están las cosas en la calle. Dicen que hay 5 millones de parados, pero hablan de descubrir unos 4 millones de empleos en negro. Dicen que nuestra economía está fatal, pero salen 100.000 personas a celebrar el ascenso de un equipo de fúrgol, a beber, a comer, a los cines y teatros. Dicen que los políticos dan asco, pero luego siempre salen elegidos los mismos. Vale, en esto último tienen la culpa ellos mismos, por hacer un candado electoral de nuevo caciquismo que funciona. En esto estoy con el Manifiesto.

Pero las manifestaciones no son más que un paso. Y el siguiente, si de verdad quieren cambiar el sistema, es el de subvertir el mismo. Es atacar las raices de los problemas. Es poner a las fuerzas ejecutoras de la violencia estatal (los llamados "cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado") de su parte. Y ya se sabe, si ganas buen dinero, no cambias de amo...

Por eso espero a que venga la revolución. Con escepticismo, con cinismo en muchos casos, con comentarios irónicos. Quizá el sabotaje y el terrorismo serían las vías, pero nos han vacunado bien contra eso (ETA, AlQueda) para eliminar a los indecisos, a la burguesía que ejerce de buen colchón. Sobre él, las oligarquías, bajo él, las pelusas.

Así pues, indicad en un Manifiesto que habrá purgas, que se asaltarán los palacios del poder (sean los que sean) que se buscará la complicidad de la poli y el ejército, que se buscará un sistema nacido del fuego, con entrañas de lava y fuerza volcánica, y a lo mejor me lo creo. De momento, no. Y así pues, seré un contrarrevolucionario más al que odiar. O un idealista menos al que marginar.

Un saludo,

jueves, 12 de mayo de 2011

Reflexiones innecesarias

Me encuentro ahora escuchando un viejo programa de Trecet. Esos que hacía de buena música entremezclada con su sentenciosa forma de hablar. Me sorprendo escuchándole hablar de temas del año 2008. Casi como si hablara de la Babilonia de Hammurabi.

La cuestión es que escucho sus reflexiones, sus pareceres de la vida cotidiana, sobre la música, la política, la sociedad, la belleza, el arte, el cine... echo en falta una persona así, cargante, pero plena, que opina de todo, sí, con mayor o menor acierto, pero en general con bastante más aproximación a la otra belleza, la verdad, que otros muchos.

Ahora mismo, no logro hallar en la radio o en la televisión o en otros medios a persona alguna que logre erizarme el vello del brazo con una opinión o frase o reflexión como hacía este hombre. Ya comenté en otra entrada mis dos pérdidas en pocos días, Tony Soprano y Ramón Trecet. Sí, lo sé, es irónico que hable de dos mafiosos, uno que no lo quería ser y otro que no lo quería parecer. Pero a Tony le encontré sustituto, ¡y vaya sustituto!. McNulty y "The Wire" ocuparon, rellenaron y mejoraron el espacio de "Los Soprano". En cambio, con Trecet... el vacío sigue ahí.

Ahora mismo, el mundo sigue moviéndose con lenta y exasperante monotonía, alterada por ligerísimas erupciones de verdad en la superficie, pero sin mostrar de hecho la dura realidad bajo su manto. El mundo sigue siendo un lugar asqueroso, enfangado por culpa del hombre en una estúpida carrera a la muerte sin reflexión alguna. No hay nadie que levante su voz con la fuerza y alcance suficientes como para manejar con solidez los cientos de problemas que hemos creado o agravado. En su lugar, hemos dejado a los charlatanes, impostores, falsos líderes y demás calaña, ocupar el lugar preeminente en la gestión de lo importante en nuestra vida. Debemos la vida a los bancos, a las empresas, que nos esclavizan en un sistema del que ya no podemos ni queremos salir. Sabemos que matamos, que robamos, que usurpamos a otros, directa o indirectamente, con nuestra forma de vida. Pero en cambio, por muchas llamadas a la indignación que se hagan, de viejos sabios que fueron más jóvenes que nosotros, seguimos prefiriendo la anestesia y la venda en los ojos. Somos ciegos bailando la danza de la muerte.

Quizá reflexionar se haga innecesario. No nos gusta mirarnos al espejo y ver algo que no debería estar ahí. Queremos ser jóvenes, atléticos, atractivos, inteligentes, actuales, modernos, ricos, estupendos. Peor aun, queremos creer en la falsa imagen que nos venden de nosotros, distorsión digna de los espejos del callejón del Gato, donde ya nadie mira. Somos esperpento, somos absurdo, pero vivimos como si nuestras vidas fueran un bello diseño matemático. Entonces, ¿para qué pensar, para qué dudar?

Innecesario reflexionar. Solo sirve para rompernos la ilusión.

Un saludo,

martes, 3 de mayo de 2011

Comparaciones XX-XXI

En 1945, las ideas estaban claras. El enemigo era un grupo de dictadores que regían estados fascistas y corporativistas. Mussolini, en Italia, Hirohito y Tojo en Japón y Hitler en Alemania. Los tres, junto con otra pléyade de dictadores y gobernadores menores (pero no por ello menos convencidos de la justicia y necesidad de sus decisiones brutales) formaban el "trío maldito" al que se enfrentaban las democracias de Gran Bretaña y EE.UU. Churchill por su resistencia, y Roosevelt por su capacidad, crearon la alianza junto con el equívoco Stalin contra los anteriores. Todos tenían claros los objetivos; a Mussolini no pudieron juzgarlo porque fue asesinado con su amante. A Hitler no le juzgaron tampoco porque éste decidió suicidarse. Y a Hirohito no le tocaron un pelo, dejando que todo recayera en Tojo y unos pocos colaboradores. En Alemania fueron juzgados decenas de miembros del partido Nazi, y en Italia, la cosa fue más difuminada. En todo caso, hubo un trabajo serio de responsabilidad, de condena y de "limpieza" de los perdedores (poblaciones enteras) así como de "condena" de facto por parte de los pueblos ocupados por Stalin.

En 2011, las ideas no están nada claras. Un estado democrático, EE.UU., decide mandar un comando de élite a asesinar a Osama Bin Laden, y tras lograr su muerte, todo el mundo se felicita por ello. Con Saddam Hussein fue parecido, con una muerte sin problemas, hecha tras un juicio rapidísimo. En el caso de Karadzic es tan teatral todo, que apenas es creible. ¿Qué ha pasado en el camino?

Vivimos tiempos de confusión interesada. Antes, si un gobierno mandaba a un comando de organización institucional a matar a alguien, por lo que fuera, se le acusaba de "terrorismo de estado". Los GAL, sin ir más lejos. Me sorprenden esos del PP felicitándose por la muerte de Bin Laden de esta manera. ¿Acaso no estaban contra ese "terrorismo de estado" del GAL? No me sorprende tanto los del PSOE. A fin de cuentas, son herededos de los que heredaron el GAL de la UCD y antes del franquismo. La cuestión es que, al final, triunfa lo primigenio, la víscera irracional. Se creó un enemigo de iniquidad suprema, una némesis total, y ahora se le ha matado. Curiosamente, en medio de las revueltas árabes. No sé si tendrá que ver o no, pero...

En el siglo XX parecían estar claras las cosas. Democracia a toda costa, incluso con un Churchill que perdía las elecciones en 1945 a favor de un laborista, Atlee, o un Truman sucediendo sin tener mucha idea a un Roosevelt más que baqueteado. Una Francia donde De Gaulle sucedió a Petain en cuanto a orgullo, pero no tanto en el paternalismo casi dictatorial. Un mundo donde los ideales aun contaban. Donde el nuevo enemigo se había perfilado claramente (el régimen autoritario y dictatorial de Stalin en la Unión Soviética, tan comunista como la China de ahora...) y había un agotamiento humano y material. Pero había ideales... sin ir más lejos, el actual estado del bienestar que tratan de desmontar a base de crisis evitables y aprovechadas, fue un producto de aquella época. O los muchos derechos laborales y sociales consolidados contra aquellos que pretendían eliminarlos mediante el autoritarismo fascista o de otros estilos. Ahora en el siglo XXI, da la sensación de que, en la época de mayor comunicación e interrelación (o eso parece) estamos más incomunicados y dispersos que nunca, puesto que el exceso de información genera indiferencia o escepticismo. Las ideas parecen todas puestas en duda, ninguna genera confianza ni credibilidad. Así que, sin política clara, todo vale, pero no todo vale.

A mí me da igual que hayan matado a Bin Laden. Pueden haber creado un monstruo, y luego derribarlo, solamente para sustituirlo en el futuro por otro enemigo invisible o de mala cara. La enseñanza ya estaba en la "Utopía" de Tomás Moro. Cito de memoria, "¿Qué más hacéis? Primero creáis criminales y después les castigáis..."

Un saludo,

miércoles, 20 de abril de 2011

Se acaban los cirios

La religión católica está presente, mucho, ya sea de manera folclórica o tocapelotas. Está siempre ahí, sin dejar de irse, pero yéndose a marchas forzadas.

Leo algunos medios absolutamente deplorables, incluso artículos de opinión donde califican de "goleada" la prohibición de la manifestación atea de Madrid, por haber ganado a un "demonio" atizado por el gobierno actual de España. Y siempre con la coletilla de "porque nosotros somos pobres cristianos que sufrimos multitud de ataques". Curiosamente, las acusaciones de "genocidio" e "incitación al terrorismo" vienen de agrupaciones "cívicas" como "Háztelo Mirar", pero no hay, a día de hoy, demandas contra la iglesia de los católicos romanos por esos mismos cargos. Sí hay demandas, como la de la maestra de religión despedida por vivir con un divorciado, que el Constitucional ha amparado. El mismo tribunal que negó que las fichas bautismales fueran eso, fichas de registro. Porque no están ordenadas por una clasificación alfabética.

España. La religión católica está presente, mucho. Socialmente decimos que somos católicos, más o menos 3/4 partes de la población lo dice. Pero a misa no va ni un 10%, y mayoritariamente por ese tema de las bodas y bautizos, y escasamente por los funerales. La iglesia católica romana sabe que si un 75% dice ser católico, realmente no lo es en serio ni un 5%. Y el resto vive en la apariencia social de serlo, por el "qué dirán". Claro que entre medias, decir que la "mayoría" es de esa religión reporta pingües beneficios a la iglesia de los católicos romanos, porque al final va de eso. Dinero.

En esta semana de pelis de romanos (¡qué hemos hecho, joder, para merecer esto!) hay multitud de procesiones paganas, remontadas a cientos de años donde era Isis la que iba sobre un armazón o las estatutas de otras diosas y algunos dioses. Donde se cantaba, comía y rezaba igual que ahora, por simple expresión social. La primavera, es lo que tiene... pero también hay muchas noticias de la religión católica. Las capillas universitarias (no hablan de las de los hospitales, otro ejemplo curioso...) las denuncias a Leo Bassi, a los de la manifestación atea, a la profe de religión con el divorciado, al recurso de Amparo denegado por el TC a la Agencia de Protección de Datos contra un apóstata... y siempre los agredidos son los católicos. Me dirán dónde y cómo. Ah, un momento, las ovejas balan contra la pérdida de dinero y comida de su pastor... los perros están bien enseñados, sí.

Por suerte, la religión católica romana es un cadáver exquisito al que no muchos hacen puñetero caso. Poco a poco irá cayendo. Aunque sigan buscando el monopolio educativo en lugares como Madrid (si gana la señora Esperanza Aguirre, será la culminación de dicho monopolio) existe por suerte un ciudadano medio, no apuntado a ninguna organización de "rebeldía cívica" ni similar que quiere para sus hijos educación laica, discretamente alejada de los misticismos y absurdos de lo católico. Gente que sabe lo mal que están sus impuestos, pero al menos aporta en donde quiere, no donde le obligan. Gente que se ríe de las tontunas de sotana y alzacuellos. Gente, como los padres de un amigo, que aun católicos, un día dejaron de ir a misa cuado el cura desde el púlpito les dijo a quién votar. Hay gente que está en ese 75% y que es muy perezosa para afirmar que no pertenece a ese ratio, pero es, y eso es más importante que aparentar ser.

Y los cirios se van consumiendo, gracias a la dejadez de esas personas. Un día, tranquilamente, sin aspavientos, apenas habrá noticias religiosas. De ningún tipo. Porque aquí es el catolicismo romano el que estamos todo el día tratando de apartar de nuestra vida, pero son los cristianismos con sus sectas de todo pelaje, los precursores judíos, los copiones musulmanes y todas las demas aberraciones de la razón las que queremos desterrar a los libros de sociología, misticismo, mitos y demás objetos de estudio, que no de culto. Porque de cultos, no tienen nada.

¡Hágase la luz! dicen en ese libro escrito con mil manos. Y hoy, por suerte, se logra apretando un botón. Pero eso es otra historia...

Un saludo,

jueves, 14 de abril de 2011

14 de abril, 80 años más tarde...

Hoy es el día, ya sabéis; himno de Riego, bandera tricolor, recuerdos nostálgicos de aquella primavera radiante... y como siempre, unos saltan enseguida a hablar de lo grande y paradisíaca que fue la II República española, mientras otros dicen que aquí poco menos que comenzó la guerra civil española (aun no lo han hecho, pero pronto...) pero en general, al común de los españoles, que son casi todos, eso de la II República ni les cayó en temario ni les importa un carajo. ¿Qué es una República? incluso preguntan algunos...

La cosa es que todos los años yo recibo este día, desde que tengo conciencia política o algo así (más o menos ya va un cuarto de siglo) como un día festivo, alegre, luminoso. Es porque cae en primavera, hay sol, hay luz, calorcito, verde, colores, plantas, agua, no mucho calor y las niñas llevan más corta la falda. Vamos, que predispone a la alegría. Y me sonrío bobaliconamente pensando en lo guay del Paraguay que sería tener una República, la III o la IV, me da igual. Imagino que el día 22 de mayo iría a votar a unas cuantas personas en unas autonómicas según su capacidad y mérito (pienso yo) igual que voto al alcalde que me interesa. Imagino que tengo una democracia donde el señor Presidente de la República suele ser una figura distinguida (un, no sé, médico de reputado nombre, un ingeniero esforzado, un viejo rector universitario, un juez del Constitucional...) que elijo cada 4 o 5 años, que hace algunas tareas institucionales necesarias, que arbitra en la siempre delicada situación social y política, que ejerce un poder en momentos críticos, que tiene opinión clara y no mera respuesta enlatada... y que hay partidos donde se toman en serio eso de las elecciones, pues como no pueden usar listas para meter con calzador a los amigos, a los mediocres, a los inútiles, fían sus resultados a que lleven a los mejores, no a los más dogmáticos, pesebristas de partido ni sectarios rancios.

Me imagino muchas más cosas, para qué contar. Algunas son sueños hechos realidad, otras, en cambio, son pesadillas bien certeras. La religión católica no tiene el lugar que merece, porque está demasiado por encima de la sociedad y la política. El poder económico sigue sin estar regulado, y campa libre, provocando las crisis que desea para que los ciudadanos-trabajadores no exigan demasiado. Y los servicios públicos siguen siempre en el filo de la navaja, falsamente asentados en una cimentación con cargas explosivas que, de cuando en cuando, nos recuerdan que funcionan.

No es solamente una República lo que deseo (las monarquías son vetustas, irracionales, nunca modernas, aunque nos las vendan así, y tienen un gasto oculto que no suele salir a la luz pero que lastra a todos... esos negocios reales... en fin) si no el contenido que debe rellenar su estructura. Y eso se consigue con ciudadanos precupados. Igual que la religión se arrincona por indiferencia y queda aislada en sus parques temáticos (aunque sus lamentables pasos de la semana que viene vuelvan a cortar calles, desviar trasporte público y molestar a los ciudadanos que no la profesan) un sistema político se resquebraja cuando se trata con similar pasotismo. O exceso de celo.

Y aquí lo digo en alto, hubiera preferido una República española (la III o la IV, o incluso la V, oye) con Aznar como presidente que esta monarquía constitucional y confesional, de partitocracia corrupta y nula en valores reales, heredera de esa falsa transición y demasiado cierta dictadura que amilanó y asustó a los destacados, asentando el gobierno, triste, real y cierto, de los mediocres. El nuevo fascismo, señores, del que todos participan. Porque interesa tener esclavos, con ese nombre u otro...

No puedo evitarlo:

¡Viva la República!

Un saludo,

martes, 22 de marzo de 2011

Un poco de dispersión, colegas

Bueno, el mundo no se ha ido al carajo, y no por falta de ganas. Me fui con protestas más o menos tensas en el norte de África y ahora estamos con una guerra civil en Libia, una posible en Yemen, tensiones y búsqueda de cambio en muchos países, un terremoto con maremoto en Japón, problemas radioactivos y lo peor de todo, el puto debate de si Zapatero sigue o lo deja.

Cada vez más me refugio en el humor y el juego. El primero es la forma más inteligente de analizar nuestra sórdida condición humana (y de convivir con ella) sin terminar pegándote un tiro, que es lo más racional. Lo segundo, la mejor manera de pasar el tiempo mientras la parca termina de tejerte la rebeca con la que amortajarte. Y encima he llegado al punto ese en el que dan igual ocho que ochenta, donde uno se siente un poco resabiado, de vuelta de, aunque siga siendo un puñetero idiota, ingenuo, afecto a los cambios de la vida y del cuerpo. Vamos, que nada cambia tanto.

En las últimas semanas, casi meses, desde que escribí, han pasado muchas cosas, pero ninguna tan relevante como para calificarla de... no sé, sustancial, enorme, importantísima, determinante, esas cosas. Me he reído con ciertas revelaciones, con decepciones ajenas (¿¡A quién no le gusta sonreir con suficiencia y decir aquello de "ya te lo decía yo"!?) y con hechos palmariamente estrafalarios. También me he apenado por otras cosas. Me he sorprendido con la carrera (sí, aprobé, una con nota discreta y la otra con sobresaliente... a mis años...) y con las oposiciones. Con el mundo laboral, nada, todo igual. Si acaso, más lamentable. Y no ha cambiado todo tanto como para decir eso de "¡eh! ya nada será lo mismo".

Venga, que me disperso. Sigo siendo un homo ludens, sigo disfrutando de series de TV, en ésta época dorada. De cine, cuando lo hay. De cómics. De música. De lectura. Disfruto estando con mis amigos. y pienso que la vida es buena... me trata bien.

Claro que, eso, es hoy, ahora. Mañana... ni puta idea.

Un saludo,

jueves, 10 de febrero de 2011

Cerrado por vacaciones

Bueno, no-lectores y no-interesados en el blooooog o bitácora de coñas marineras.

Cierro el chiringuito durante un tiempo, de momento indefinido.

Disfrutad de los mensajes antiguos, si queréis, marcad opciones de esas que he puesto, comentarios, etc.

Yo me tomo unas laaaaaargas vacaciones de esto. Ya decidiré cuándo vuelvo.

Un saludo,

viernes, 4 de febrero de 2011

Desencanto y asco en la Uned

Soy un tonto idealista, uno de esos imbéciles que se creen que a cierta edad pueden hacer lo que no hicieron en su día. Pero sin arrepentimiento, oigan.

Va por mi matriculación en algunas asignaturas de la Uned en el nuevo Grado de Geo e Historia. Feliz yo, me dije, "mientras no convoquen mi oposición A2, mientras siga todo así, al menos hago algo que me apetece desde siempre". Así que me matriculé a última hora en octubre de 5 asignaturas, 3 el primer semestre. Geografía física y humana, Prehistoria, Hª Antigüa, Cultura material del mundo clásico. No me apetecía, del programa, la filosofía (un tema que me encanta) ni el mundo medieval. Y carajo, quería probar.

Empezó la cosa floja. En las tutorías a las que fuí, me encontré más bien pseudo-clases presenciales mal dadas, por lo apretado y comprimido del programa. Con pocas ganas, con demasiadas. Me centré en leer, leer y leer. Y con eso, ir haciendo las prácticas que mandan. Lo mejor, sin duda, pues obligan a buscar, a localizar datos, a completarlos, a realizar un ejercicio crítico de fuentes. Soy idiota, de nuevo lo reconozco. En algunas me indicaron que "no hace falta tanto..." con otras palabras. Buenas notas, sí. Y un cierto mosqueo.

El mosqueo se acrecentó esta misma mañana, tras mi último exámen. Me he presentado a 2, dejando Geo porque no llegaba, sinceramente. Y no las he preparado con el libro del profesor. <¡Meec!> primer gran error. De las preguntas, alguna calcada de la nueva edición del profe que, ¡casualidad! salió en este curso y no en otro, no está en bibliotecas y ¡más casualidad! dichas preguntas son diferentes de otros libros pero en lo esencial y sustancial, éstos son idénticos... sospechoso sospechoso. Ya había leído en foros algo, pero algunos profesores lo silenciaban tachándolo de obsceno libelo de algunos impresentables. ¡El honor! entre tanto, un compañero que trabaja en la Uned me lo confirmó claramente. Viven de sus libros (que no de sus publicaciones...) y por eso cobran, como en algún caso, 100 eurazos por un tocho de colorines que actualizan mínimamente. Citando a autores que yo he decidido leer por mi cuenta, en algunos casos. Mi cabreo crece y crece... y entonces me digo, ¿para qué?

El sistema universitario español sigue siendo el mismo. Idéntico desde los 3 añitos. Apréndete literalmente las respuestas y aprobarás. El resto, ¡chu chu chu!, no mires, que puedes aprender algo diferente y cuestionar el dogma. Pero, oiga, si yo... ¡calla, calla! los programas son, en muchos casos de Historia y otras materias de humanidades, obsoletos, caducos, desfasados, mal enfocados, dogmáticos... hay pocos profesores que se rebelan contra esa idolatría mal entendida y deciden enseñar. Pocos, pero conozco algunos. Pero en general, mi sueño de aprender, de pronto, cae hecho trizas por una verdad que tenía en mis tripas desde antes.

Y que compartió mi hermano conmigo. Mi hermano es licenciado, de hace muchos años. Especializado en prehistoria. "La verdadera historia, la escrita es periodismo...", me dice. Y sabe. ¿Para qué matricularme en una universidad donde los listados bibliográficos son limitados (en alguna asignatura, me sonrojo cuando veo que se cita siempre... el libro del profe...) las tutorías enfocadas a pasar el examen y éstos a comprobar si has comprado el libro, nada más, sin apartarte del recto y luminoso camino? mi hermano tiene una buena lista bibliográfica de prehistoria. Yo tengo una buena lista de los temas que más me interesan, Grecia y Roma, así como en un salto amplio, la II República española. Entonces, ¿para qué matricularme? ¿un título? ya tengo uno, y un Máster. ¿Un respaldo? poco me han dado. ¿Ayudas? escasas. ¿Bibliografía? poca. Me ha servido de ejercicio mental, de disciplina, de limpiar el óxido acumulado en las pocas neuronas ágiles que me quedan.

Pero no es problema de la Uned. Es del sistema en conjunto, del sistema hecho para estabularnos a todos, académicos incluidos. El país de "muévete y no sales en la foto" donde la foto lo es todo, no cabe pensar que Bolonia, en cuyo nombre se están haciendo muchas memeces (como siempre, es tener algo a qué agarrarse) pueda arreglar nada. El exámen es lo importante, no el trabajo. ¿No cabría mejor el obligar a hacer, de verdad, esa evaluación contínua, de mandar trabajos, bibliografías, orientar, ayudar, guiar pero no catequizar o raquitizar el pensamiento? prefiero mil veces un trabajo mensual sobre partes esenciales del temario y sobre aspectos que estimulen mi curiosidad que un exámen que no dice nada. Prefiero una pelea con el profesor, cara a cara, que anónimamente en un mundo hueco. Prefiero equivocarme y ver en ello mis aciertos que asumir los errores ajenos con voz sumisa y mirada gacha. Preferiría no haber nacido español, pues parece una enfermedad congénita que afecta a todos los aspectos de nuestra vida...

En fin. La verdad que me he desfogado. No me importan las calificaciones. He aprendido bastante de procesos históricos de los que ignoraba bastante, pero leyendo lo que recomendaban aquí y allí unos y otros, no un mísero papel. He comprendido muchas cuestiones y atisbado otras muchas más, y reafirmado mi ignorancia, vasta y gratificante, pues en un cuenco lleno no cabe nada... y nada alimenta. De algo pues me ha servido esto, y aun me quedan 2 asignaturas. Eso sí, que continúe o no no dependerá de mis notas, que me la pelan totalmente, si no de mis intereses. Como se suele decir, tengo pelos en los huevos, y algo resabiado sí que estoy, para bien y para mal. Así que...

Un saludo,

jueves, 27 de enero de 2011

Himnos

Es curioso cómo cambian a veces las cosas un buen himno cantado a tiempo. Supongo que el bueno de Rouget de Lisle no esperaba tanto cuando compuso una cancion de guerra para el ejército del Rhin. Y tampoco cobraría derechos de autor, a lo sumo, una palmadita en la espalda. Pero su canción ha levantado pasiones, se le ha inmortalizado en cine cuando el Napoleón de Abel Gance proclama, plúmbeo, que "su himno salvará muchas vidas". Y un cínico Bogart no podía evitar cierto estremecimiento (en el milímetro izquierdo de su ceja) al escucharlo en su bar cuando contraatacaba a otro himno más bien necio y mediocre. Incluso Baroja se asombraba mediante su Aviraneta cuando los bellacos del cura Merino acorralan, superando en número ampliamente, a un grupo francés al que escuchan cantarlo en resistencia. Y es que "La Marsellesa", con película dedicada de Renoir, es un himno de los que te hacen levantar y subir el mentón, agitar los brazos y llorar unas lagrimitas.

Más que el infortunado himno de Riego, que es a "La Marsellesa" lo que la Zarzuela a la Ópera, una copia hispana chusca y de humor. Y sin embargo, en su ingenuidad hasta gusta un poco...

Los himnos van y vienen, algunos como el francés permanecen, pero lo cierto es que luego cada generación, más desde la "época de los nacionalismos" a esta parte, escoge su propio himno, sin más. Vietnam tiene banda sonora, igual que las pelis de nazis. Curiosamente, "La Internacional" tiene menos adeptos, quizá por lo que ha estado después y su demonización. Y mira que la letra también pone... como el de los anarquistas; "Negras tormentas agitan los aires, nubes oscuras nos impiden ver..." todos ellos himnos de levantar de la silla.

Ahora, curiosamente, un himno viene con video-clip, sea el de un muro y martillos y hoces caminando, o de un osito de peluche psicótico. Sí, hablo del de Muse, "Uprising".

La letra es un canto neo-post-ultra-mega-moderno. O un producto. O un trabajo inspirado. No lo sé. Pero la realidad es que me gusta. El nuevo himno de las clases urbanas, acomodadas, pero con un sueño revolucionario. Establecidas, pero creyéndose rompedoras. Sumisas, pero simulando rebeldía. "They will not force us", dicen, pero la verdad es que los políticos, marionetas de los banqueros y empresarios, nos violan cada día. "They will stop degrading us", sigue, aunque no hace falta, hemos tocado fondo ha mucho ya. "They will not control us", dice ingenuamente, aunque eso es verdad, puesto que ya estamos controlados. Y sin tomar el Soma. "We will be victorious", un deseo que, como mucho, se puede aplicar al mayestático "nos" de un seguidor de un equipo de... lo que sea.

No me engaño. Las canciones me gustan. Ópera-rock estilo Queen, un toque gótico, vibración. Mola, me gustan. Pero es un himno prefabricado, quizá no por ellos, si no por los que lo consumimos. Porque, al final, no hay bandera bajo la que unirnos, pues ya no creemos en ellas y tenemos un mástil vacío. No hay tampoco ganas ya de morir, pues los mártires de mañana no son más que pobres desesperados de ayer. No hay futuro, troncos. En eso, el punk nos cantó la lección hace tiempo.

O quizá, no sé, quizá... lo malo de las revoluciones es que, cuando ya parece que has derribado el muy elaborado sistema, de intrincadas redes de favores y necesidades, cuando en los escombros humeantes de la victoria ha de ser la imaginación la que construya una nueva sociedad, una nueva relación, una sociedad diferente, de pronto, agazapado, alguien se revela como lo que es; el mismo gato gordo con o sin collar.

Por eso, la única revolución, con el único himno agradable, es la que termina con todos y con todo. Y de las ruinas, sin contaminar, que aparezca la perfección.

Esto es, nada.

Un saludo,