En 1945, las ideas estaban claras. El enemigo era un grupo de dictadores que regían estados fascistas y corporativistas. Mussolini, en Italia, Hirohito y Tojo en Japón y Hitler en Alemania. Los tres, junto con otra pléyade de dictadores y gobernadores menores (pero no por ello menos convencidos de la justicia y necesidad de sus decisiones brutales) formaban el "trío maldito" al que se enfrentaban las democracias de Gran Bretaña y EE.UU. Churchill por su resistencia, y Roosevelt por su capacidad, crearon la alianza junto con el equívoco Stalin contra los anteriores. Todos tenían claros los objetivos; a Mussolini no pudieron juzgarlo porque fue asesinado con su amante. A Hitler no le juzgaron tampoco porque éste decidió suicidarse. Y a Hirohito no le tocaron un pelo, dejando que todo recayera en Tojo y unos pocos colaboradores. En Alemania fueron juzgados decenas de miembros del partido Nazi, y en Italia, la cosa fue más difuminada. En todo caso, hubo un trabajo serio de responsabilidad, de condena y de "limpieza" de los perdedores (poblaciones enteras) así como de "condena" de facto por parte de los pueblos ocupados por Stalin.
En 2011, las ideas no están nada claras. Un estado democrático, EE.UU., decide mandar un comando de élite a asesinar a Osama Bin Laden, y tras lograr su muerte, todo el mundo se felicita por ello. Con Saddam Hussein fue parecido, con una muerte sin problemas, hecha tras un juicio rapidísimo. En el caso de Karadzic es tan teatral todo, que apenas es creible. ¿Qué ha pasado en el camino?
Vivimos tiempos de confusión interesada. Antes, si un gobierno mandaba a un comando de organización institucional a matar a alguien, por lo que fuera, se le acusaba de "terrorismo de estado". Los GAL, sin ir más lejos. Me sorprenden esos del PP felicitándose por la muerte de Bin Laden de esta manera. ¿Acaso no estaban contra ese "terrorismo de estado" del GAL? No me sorprende tanto los del PSOE. A fin de cuentas, son herededos de los que heredaron el GAL de la UCD y antes del franquismo. La cuestión es que, al final, triunfa lo primigenio, la víscera irracional. Se creó un enemigo de iniquidad suprema, una némesis total, y ahora se le ha matado. Curiosamente, en medio de las revueltas árabes. No sé si tendrá que ver o no, pero...
En el siglo XX parecían estar claras las cosas. Democracia a toda costa, incluso con un Churchill que perdía las elecciones en 1945 a favor de un laborista, Atlee, o un Truman sucediendo sin tener mucha idea a un Roosevelt más que baqueteado. Una Francia donde De Gaulle sucedió a Petain en cuanto a orgullo, pero no tanto en el paternalismo casi dictatorial. Un mundo donde los ideales aun contaban. Donde el nuevo enemigo se había perfilado claramente (el régimen autoritario y dictatorial de Stalin en la Unión Soviética, tan comunista como la China de ahora...) y había un agotamiento humano y material. Pero había ideales... sin ir más lejos, el actual estado del bienestar que tratan de desmontar a base de crisis evitables y aprovechadas, fue un producto de aquella época. O los muchos derechos laborales y sociales consolidados contra aquellos que pretendían eliminarlos mediante el autoritarismo fascista o de otros estilos. Ahora en el siglo XXI, da la sensación de que, en la época de mayor comunicación e interrelación (o eso parece) estamos más incomunicados y dispersos que nunca, puesto que el exceso de información genera indiferencia o escepticismo. Las ideas parecen todas puestas en duda, ninguna genera confianza ni credibilidad. Así que, sin política clara, todo vale, pero no todo vale.
A mí me da igual que hayan matado a Bin Laden. Pueden haber creado un monstruo, y luego derribarlo, solamente para sustituirlo en el futuro por otro enemigo invisible o de mala cara. La enseñanza ya estaba en la "Utopía" de Tomás Moro. Cito de memoria, "¿Qué más hacéis? Primero creáis criminales y después les castigáis..."
Un saludo,
martes, 3 de mayo de 2011
miércoles, 20 de abril de 2011
Se acaban los cirios
La religión católica está presente, mucho, ya sea de manera folclórica o tocapelotas. Está siempre ahí, sin dejar de irse, pero yéndose a marchas forzadas.
Leo algunos medios absolutamente deplorables, incluso artículos de opinión donde califican de "goleada" la prohibición de la manifestación atea de Madrid, por haber ganado a un "demonio" atizado por el gobierno actual de España. Y siempre con la coletilla de "porque nosotros somos pobres cristianos que sufrimos multitud de ataques". Curiosamente, las acusaciones de "genocidio" e "incitación al terrorismo" vienen de agrupaciones "cívicas" como "Háztelo Mirar", pero no hay, a día de hoy, demandas contra la iglesia de los católicos romanos por esos mismos cargos. Sí hay demandas, como la de la maestra de religión despedida por vivir con un divorciado, que el Constitucional ha amparado. El mismo tribunal que negó que las fichas bautismales fueran eso, fichas de registro. Porque no están ordenadas por una clasificación alfabética.
España. La religión católica está presente, mucho. Socialmente decimos que somos católicos, más o menos 3/4 partes de la población lo dice. Pero a misa no va ni un 10%, y mayoritariamente por ese tema de las bodas y bautizos, y escasamente por los funerales. La iglesia católica romana sabe que si un 75% dice ser católico, realmente no lo es en serio ni un 5%. Y el resto vive en la apariencia social de serlo, por el "qué dirán". Claro que entre medias, decir que la "mayoría" es de esa religión reporta pingües beneficios a la iglesia de los católicos romanos, porque al final va de eso. Dinero.
En esta semana de pelis de romanos (¡qué hemos hecho, joder, para merecer esto!) hay multitud de procesiones paganas, remontadas a cientos de años donde era Isis la que iba sobre un armazón o las estatutas de otras diosas y algunos dioses. Donde se cantaba, comía y rezaba igual que ahora, por simple expresión social. La primavera, es lo que tiene... pero también hay muchas noticias de la religión católica. Las capillas universitarias (no hablan de las de los hospitales, otro ejemplo curioso...) las denuncias a Leo Bassi, a los de la manifestación atea, a la profe de religión con el divorciado, al recurso de Amparo denegado por el TC a la Agencia de Protección de Datos contra un apóstata... y siempre los agredidos son los católicos. Me dirán dónde y cómo. Ah, un momento, las ovejas balan contra la pérdida de dinero y comida de su pastor... los perros están bien enseñados, sí.
Por suerte, la religión católica romana es un cadáver exquisito al que no muchos hacen puñetero caso. Poco a poco irá cayendo. Aunque sigan buscando el monopolio educativo en lugares como Madrid (si gana la señora Esperanza Aguirre, será la culminación de dicho monopolio) existe por suerte un ciudadano medio, no apuntado a ninguna organización de "rebeldía cívica" ni similar que quiere para sus hijos educación laica, discretamente alejada de los misticismos y absurdos de lo católico. Gente que sabe lo mal que están sus impuestos, pero al menos aporta en donde quiere, no donde le obligan. Gente que se ríe de las tontunas de sotana y alzacuellos. Gente, como los padres de un amigo, que aun católicos, un día dejaron de ir a misa cuado el cura desde el púlpito les dijo a quién votar. Hay gente que está en ese 75% y que es muy perezosa para afirmar que no pertenece a ese ratio, pero es, y eso es más importante que aparentar ser.
Y los cirios se van consumiendo, gracias a la dejadez de esas personas. Un día, tranquilamente, sin aspavientos, apenas habrá noticias religiosas. De ningún tipo. Porque aquí es el catolicismo romano el que estamos todo el día tratando de apartar de nuestra vida, pero son los cristianismos con sus sectas de todo pelaje, los precursores judíos, los copiones musulmanes y todas las demas aberraciones de la razón las que queremos desterrar a los libros de sociología, misticismo, mitos y demás objetos de estudio, que no de culto. Porque de cultos, no tienen nada.
¡Hágase la luz! dicen en ese libro escrito con mil manos. Y hoy, por suerte, se logra apretando un botón. Pero eso es otra historia...
Un saludo,
Leo algunos medios absolutamente deplorables, incluso artículos de opinión donde califican de "goleada" la prohibición de la manifestación atea de Madrid, por haber ganado a un "demonio" atizado por el gobierno actual de España. Y siempre con la coletilla de "porque nosotros somos pobres cristianos que sufrimos multitud de ataques". Curiosamente, las acusaciones de "genocidio" e "incitación al terrorismo" vienen de agrupaciones "cívicas" como "Háztelo Mirar", pero no hay, a día de hoy, demandas contra la iglesia de los católicos romanos por esos mismos cargos. Sí hay demandas, como la de la maestra de religión despedida por vivir con un divorciado, que el Constitucional ha amparado. El mismo tribunal que negó que las fichas bautismales fueran eso, fichas de registro. Porque no están ordenadas por una clasificación alfabética.
España. La religión católica está presente, mucho. Socialmente decimos que somos católicos, más o menos 3/4 partes de la población lo dice. Pero a misa no va ni un 10%, y mayoritariamente por ese tema de las bodas y bautizos, y escasamente por los funerales. La iglesia católica romana sabe que si un 75% dice ser católico, realmente no lo es en serio ni un 5%. Y el resto vive en la apariencia social de serlo, por el "qué dirán". Claro que entre medias, decir que la "mayoría" es de esa religión reporta pingües beneficios a la iglesia de los católicos romanos, porque al final va de eso. Dinero.
En esta semana de pelis de romanos (¡qué hemos hecho, joder, para merecer esto!) hay multitud de procesiones paganas, remontadas a cientos de años donde era Isis la que iba sobre un armazón o las estatutas de otras diosas y algunos dioses. Donde se cantaba, comía y rezaba igual que ahora, por simple expresión social. La primavera, es lo que tiene... pero también hay muchas noticias de la religión católica. Las capillas universitarias (no hablan de las de los hospitales, otro ejemplo curioso...) las denuncias a Leo Bassi, a los de la manifestación atea, a la profe de religión con el divorciado, al recurso de Amparo denegado por el TC a la Agencia de Protección de Datos contra un apóstata... y siempre los agredidos son los católicos. Me dirán dónde y cómo. Ah, un momento, las ovejas balan contra la pérdida de dinero y comida de su pastor... los perros están bien enseñados, sí.
Por suerte, la religión católica romana es un cadáver exquisito al que no muchos hacen puñetero caso. Poco a poco irá cayendo. Aunque sigan buscando el monopolio educativo en lugares como Madrid (si gana la señora Esperanza Aguirre, será la culminación de dicho monopolio) existe por suerte un ciudadano medio, no apuntado a ninguna organización de "rebeldía cívica" ni similar que quiere para sus hijos educación laica, discretamente alejada de los misticismos y absurdos de lo católico. Gente que sabe lo mal que están sus impuestos, pero al menos aporta en donde quiere, no donde le obligan. Gente que se ríe de las tontunas de sotana y alzacuellos. Gente, como los padres de un amigo, que aun católicos, un día dejaron de ir a misa cuado el cura desde el púlpito les dijo a quién votar. Hay gente que está en ese 75% y que es muy perezosa para afirmar que no pertenece a ese ratio, pero es, y eso es más importante que aparentar ser.
Y los cirios se van consumiendo, gracias a la dejadez de esas personas. Un día, tranquilamente, sin aspavientos, apenas habrá noticias religiosas. De ningún tipo. Porque aquí es el catolicismo romano el que estamos todo el día tratando de apartar de nuestra vida, pero son los cristianismos con sus sectas de todo pelaje, los precursores judíos, los copiones musulmanes y todas las demas aberraciones de la razón las que queremos desterrar a los libros de sociología, misticismo, mitos y demás objetos de estudio, que no de culto. Porque de cultos, no tienen nada.
¡Hágase la luz! dicen en ese libro escrito con mil manos. Y hoy, por suerte, se logra apretando un botón. Pero eso es otra historia...
Un saludo,
jueves, 14 de abril de 2011
14 de abril, 80 años más tarde...
Hoy es el día, ya sabéis; himno de Riego, bandera tricolor, recuerdos nostálgicos de aquella primavera radiante... y como siempre, unos saltan enseguida a hablar de lo grande y paradisíaca que fue la II República española, mientras otros dicen que aquí poco menos que comenzó la guerra civil española (aun no lo han hecho, pero pronto...) pero en general, al común de los españoles, que son casi todos, eso de la II República ni les cayó en temario ni les importa un carajo. ¿Qué es una República? incluso preguntan algunos...
La cosa es que todos los años yo recibo este día, desde que tengo conciencia política o algo así (más o menos ya va un cuarto de siglo) como un día festivo, alegre, luminoso. Es porque cae en primavera, hay sol, hay luz, calorcito, verde, colores, plantas, agua, no mucho calor y las niñas llevan más corta la falda. Vamos, que predispone a la alegría. Y me sonrío bobaliconamente pensando en lo guay del Paraguay que sería tener una República, la III o la IV, me da igual. Imagino que el día 22 de mayo iría a votar a unas cuantas personas en unas autonómicas según su capacidad y mérito (pienso yo) igual que voto al alcalde que me interesa. Imagino que tengo una democracia donde el señor Presidente de la República suele ser una figura distinguida (un, no sé, médico de reputado nombre, un ingeniero esforzado, un viejo rector universitario, un juez del Constitucional...) que elijo cada 4 o 5 años, que hace algunas tareas institucionales necesarias, que arbitra en la siempre delicada situación social y política, que ejerce un poder en momentos críticos, que tiene opinión clara y no mera respuesta enlatada... y que hay partidos donde se toman en serio eso de las elecciones, pues como no pueden usar listas para meter con calzador a los amigos, a los mediocres, a los inútiles, fían sus resultados a que lleven a los mejores, no a los más dogmáticos, pesebristas de partido ni sectarios rancios.
Me imagino muchas más cosas, para qué contar. Algunas son sueños hechos realidad, otras, en cambio, son pesadillas bien certeras. La religión católica no tiene el lugar que merece, porque está demasiado por encima de la sociedad y la política. El poder económico sigue sin estar regulado, y campa libre, provocando las crisis que desea para que los ciudadanos-trabajadores no exigan demasiado. Y los servicios públicos siguen siempre en el filo de la navaja, falsamente asentados en una cimentación con cargas explosivas que, de cuando en cuando, nos recuerdan que funcionan.
No es solamente una República lo que deseo (las monarquías son vetustas, irracionales, nunca modernas, aunque nos las vendan así, y tienen un gasto oculto que no suele salir a la luz pero que lastra a todos... esos negocios reales... en fin) si no el contenido que debe rellenar su estructura. Y eso se consigue con ciudadanos precupados. Igual que la religión se arrincona por indiferencia y queda aislada en sus parques temáticos (aunque sus lamentables pasos de la semana que viene vuelvan a cortar calles, desviar trasporte público y molestar a los ciudadanos que no la profesan) un sistema político se resquebraja cuando se trata con similar pasotismo. O exceso de celo.
Y aquí lo digo en alto, hubiera preferido una República española (la III o la IV, o incluso la V, oye) con Aznar como presidente que esta monarquía constitucional y confesional, de partitocracia corrupta y nula en valores reales, heredera de esa falsa transición y demasiado cierta dictadura que amilanó y asustó a los destacados, asentando el gobierno, triste, real y cierto, de los mediocres. El nuevo fascismo, señores, del que todos participan. Porque interesa tener esclavos, con ese nombre u otro...
No puedo evitarlo:
¡Viva la República!
Un saludo,
La cosa es que todos los años yo recibo este día, desde que tengo conciencia política o algo así (más o menos ya va un cuarto de siglo) como un día festivo, alegre, luminoso. Es porque cae en primavera, hay sol, hay luz, calorcito, verde, colores, plantas, agua, no mucho calor y las niñas llevan más corta la falda. Vamos, que predispone a la alegría. Y me sonrío bobaliconamente pensando en lo guay del Paraguay que sería tener una República, la III o la IV, me da igual. Imagino que el día 22 de mayo iría a votar a unas cuantas personas en unas autonómicas según su capacidad y mérito (pienso yo) igual que voto al alcalde que me interesa. Imagino que tengo una democracia donde el señor Presidente de la República suele ser una figura distinguida (un, no sé, médico de reputado nombre, un ingeniero esforzado, un viejo rector universitario, un juez del Constitucional...) que elijo cada 4 o 5 años, que hace algunas tareas institucionales necesarias, que arbitra en la siempre delicada situación social y política, que ejerce un poder en momentos críticos, que tiene opinión clara y no mera respuesta enlatada... y que hay partidos donde se toman en serio eso de las elecciones, pues como no pueden usar listas para meter con calzador a los amigos, a los mediocres, a los inútiles, fían sus resultados a que lleven a los mejores, no a los más dogmáticos, pesebristas de partido ni sectarios rancios.
Me imagino muchas más cosas, para qué contar. Algunas son sueños hechos realidad, otras, en cambio, son pesadillas bien certeras. La religión católica no tiene el lugar que merece, porque está demasiado por encima de la sociedad y la política. El poder económico sigue sin estar regulado, y campa libre, provocando las crisis que desea para que los ciudadanos-trabajadores no exigan demasiado. Y los servicios públicos siguen siempre en el filo de la navaja, falsamente asentados en una cimentación con cargas explosivas que, de cuando en cuando, nos recuerdan que funcionan.
No es solamente una República lo que deseo (las monarquías son vetustas, irracionales, nunca modernas, aunque nos las vendan así, y tienen un gasto oculto que no suele salir a la luz pero que lastra a todos... esos negocios reales... en fin) si no el contenido que debe rellenar su estructura. Y eso se consigue con ciudadanos precupados. Igual que la religión se arrincona por indiferencia y queda aislada en sus parques temáticos (aunque sus lamentables pasos de la semana que viene vuelvan a cortar calles, desviar trasporte público y molestar a los ciudadanos que no la profesan) un sistema político se resquebraja cuando se trata con similar pasotismo. O exceso de celo.
Y aquí lo digo en alto, hubiera preferido una República española (la III o la IV, o incluso la V, oye) con Aznar como presidente que esta monarquía constitucional y confesional, de partitocracia corrupta y nula en valores reales, heredera de esa falsa transición y demasiado cierta dictadura que amilanó y asustó a los destacados, asentando el gobierno, triste, real y cierto, de los mediocres. El nuevo fascismo, señores, del que todos participan. Porque interesa tener esclavos, con ese nombre u otro...
No puedo evitarlo:
¡Viva la República!
Un saludo,
martes, 22 de marzo de 2011
Un poco de dispersión, colegas
Bueno, el mundo no se ha ido al carajo, y no por falta de ganas. Me fui con protestas más o menos tensas en el norte de África y ahora estamos con una guerra civil en Libia, una posible en Yemen, tensiones y búsqueda de cambio en muchos países, un terremoto con maremoto en Japón, problemas radioactivos y lo peor de todo, el puto debate de si Zapatero sigue o lo deja.
Cada vez más me refugio en el humor y el juego. El primero es la forma más inteligente de analizar nuestra sórdida condición humana (y de convivir con ella) sin terminar pegándote un tiro, que es lo más racional. Lo segundo, la mejor manera de pasar el tiempo mientras la parca termina de tejerte la rebeca con la que amortajarte. Y encima he llegado al punto ese en el que dan igual ocho que ochenta, donde uno se siente un poco resabiado, de vuelta de, aunque siga siendo un puñetero idiota, ingenuo, afecto a los cambios de la vida y del cuerpo. Vamos, que nada cambia tanto.
En las últimas semanas, casi meses, desde que escribí, han pasado muchas cosas, pero ninguna tan relevante como para calificarla de... no sé, sustancial, enorme, importantísima, determinante, esas cosas. Me he reído con ciertas revelaciones, con decepciones ajenas (¿¡A quién no le gusta sonreir con suficiencia y decir aquello de "ya te lo decía yo"!?) y con hechos palmariamente estrafalarios. También me he apenado por otras cosas. Me he sorprendido con la carrera (sí, aprobé, una con nota discreta y la otra con sobresaliente... a mis años...) y con las oposiciones. Con el mundo laboral, nada, todo igual. Si acaso, más lamentable. Y no ha cambiado todo tanto como para decir eso de "¡eh! ya nada será lo mismo".
Venga, que me disperso. Sigo siendo un homo ludens, sigo disfrutando de series de TV, en ésta época dorada. De cine, cuando lo hay. De cómics. De música. De lectura. Disfruto estando con mis amigos. y pienso que la vida es buena... me trata bien.
Claro que, eso, es hoy, ahora. Mañana... ni puta idea.
Un saludo,
Cada vez más me refugio en el humor y el juego. El primero es la forma más inteligente de analizar nuestra sórdida condición humana (y de convivir con ella) sin terminar pegándote un tiro, que es lo más racional. Lo segundo, la mejor manera de pasar el tiempo mientras la parca termina de tejerte la rebeca con la que amortajarte. Y encima he llegado al punto ese en el que dan igual ocho que ochenta, donde uno se siente un poco resabiado, de vuelta de, aunque siga siendo un puñetero idiota, ingenuo, afecto a los cambios de la vida y del cuerpo. Vamos, que nada cambia tanto.
En las últimas semanas, casi meses, desde que escribí, han pasado muchas cosas, pero ninguna tan relevante como para calificarla de... no sé, sustancial, enorme, importantísima, determinante, esas cosas. Me he reído con ciertas revelaciones, con decepciones ajenas (¿¡A quién no le gusta sonreir con suficiencia y decir aquello de "ya te lo decía yo"!?) y con hechos palmariamente estrafalarios. También me he apenado por otras cosas. Me he sorprendido con la carrera (sí, aprobé, una con nota discreta y la otra con sobresaliente... a mis años...) y con las oposiciones. Con el mundo laboral, nada, todo igual. Si acaso, más lamentable. Y no ha cambiado todo tanto como para decir eso de "¡eh! ya nada será lo mismo".
Venga, que me disperso. Sigo siendo un homo ludens, sigo disfrutando de series de TV, en ésta época dorada. De cine, cuando lo hay. De cómics. De música. De lectura. Disfruto estando con mis amigos. y pienso que la vida es buena... me trata bien.
Claro que, eso, es hoy, ahora. Mañana... ni puta idea.
Un saludo,
jueves, 10 de febrero de 2011
Cerrado por vacaciones
Bueno, no-lectores y no-interesados en el blooooog o bitácora de coñas marineras.
Cierro el chiringuito durante un tiempo, de momento indefinido.
Disfrutad de los mensajes antiguos, si queréis, marcad opciones de esas que he puesto, comentarios, etc.
Yo me tomo unas laaaaaargas vacaciones de esto. Ya decidiré cuándo vuelvo.
Un saludo,
Cierro el chiringuito durante un tiempo, de momento indefinido.
Disfrutad de los mensajes antiguos, si queréis, marcad opciones de esas que he puesto, comentarios, etc.
Yo me tomo unas laaaaaargas vacaciones de esto. Ya decidiré cuándo vuelvo.
Un saludo,
viernes, 4 de febrero de 2011
Desencanto y asco en la Uned
Soy un tonto idealista, uno de esos imbéciles que se creen que a cierta edad pueden hacer lo que no hicieron en su día. Pero sin arrepentimiento, oigan.
Va por mi matriculación en algunas asignaturas de la Uned en el nuevo Grado de Geo e Historia. Feliz yo, me dije, "mientras no convoquen mi oposición A2, mientras siga todo así, al menos hago algo que me apetece desde siempre". Así que me matriculé a última hora en octubre de 5 asignaturas, 3 el primer semestre. Geografía física y humana, Prehistoria, Hª Antigüa, Cultura material del mundo clásico. No me apetecía, del programa, la filosofía (un tema que me encanta) ni el mundo medieval. Y carajo, quería probar.
Empezó la cosa floja. En las tutorías a las que fuí, me encontré más bien pseudo-clases presenciales mal dadas, por lo apretado y comprimido del programa. Con pocas ganas, con demasiadas. Me centré en leer, leer y leer. Y con eso, ir haciendo las prácticas que mandan. Lo mejor, sin duda, pues obligan a buscar, a localizar datos, a completarlos, a realizar un ejercicio crítico de fuentes. Soy idiota, de nuevo lo reconozco. En algunas me indicaron que "no hace falta tanto..." con otras palabras. Buenas notas, sí. Y un cierto mosqueo.
El mosqueo se acrecentó esta misma mañana, tras mi último exámen. Me he presentado a 2, dejando Geo porque no llegaba, sinceramente. Y no las he preparado con el libro del profesor. <¡Meec!> primer gran error. De las preguntas, alguna calcada de la nueva edición del profe que, ¡casualidad! salió en este curso y no en otro, no está en bibliotecas y ¡más casualidad! dichas preguntas son diferentes de otros libros pero en lo esencial y sustancial, éstos son idénticos... sospechoso sospechoso. Ya había leído en foros algo, pero algunos profesores lo silenciaban tachándolo de obsceno libelo de algunos impresentables. ¡El honor! entre tanto, un compañero que trabaja en la Uned me lo confirmó claramente. Viven de sus libros (que no de sus publicaciones...) y por eso cobran, como en algún caso, 100 eurazos por un tocho de colorines que actualizan mínimamente. Citando a autores que yo he decidido leer por mi cuenta, en algunos casos. Mi cabreo crece y crece... y entonces me digo, ¿para qué?
El sistema universitario español sigue siendo el mismo. Idéntico desde los 3 añitos. Apréndete literalmente las respuestas y aprobarás. El resto, ¡chu chu chu!, no mires, que puedes aprender algo diferente y cuestionar el dogma. Pero, oiga, si yo... ¡calla, calla! los programas son, en muchos casos de Historia y otras materias de humanidades, obsoletos, caducos, desfasados, mal enfocados, dogmáticos... hay pocos profesores que se rebelan contra esa idolatría mal entendida y deciden enseñar. Pocos, pero conozco algunos. Pero en general, mi sueño de aprender, de pronto, cae hecho trizas por una verdad que tenía en mis tripas desde antes.
Y que compartió mi hermano conmigo. Mi hermano es licenciado, de hace muchos años. Especializado en prehistoria. "La verdadera historia, la escrita es periodismo...", me dice. Y sabe. ¿Para qué matricularme en una universidad donde los listados bibliográficos son limitados (en alguna asignatura, me sonrojo cuando veo que se cita siempre... el libro del profe...) las tutorías enfocadas a pasar el examen y éstos a comprobar si has comprado el libro, nada más, sin apartarte del recto y luminoso camino? mi hermano tiene una buena lista bibliográfica de prehistoria. Yo tengo una buena lista de los temas que más me interesan, Grecia y Roma, así como en un salto amplio, la II República española. Entonces, ¿para qué matricularme? ¿un título? ya tengo uno, y un Máster. ¿Un respaldo? poco me han dado. ¿Ayudas? escasas. ¿Bibliografía? poca. Me ha servido de ejercicio mental, de disciplina, de limpiar el óxido acumulado en las pocas neuronas ágiles que me quedan.
Pero no es problema de la Uned. Es del sistema en conjunto, del sistema hecho para estabularnos a todos, académicos incluidos. El país de "muévete y no sales en la foto" donde la foto lo es todo, no cabe pensar que Bolonia, en cuyo nombre se están haciendo muchas memeces (como siempre, es tener algo a qué agarrarse) pueda arreglar nada. El exámen es lo importante, no el trabajo. ¿No cabría mejor el obligar a hacer, de verdad, esa evaluación contínua, de mandar trabajos, bibliografías, orientar, ayudar, guiar pero no catequizar o raquitizar el pensamiento? prefiero mil veces un trabajo mensual sobre partes esenciales del temario y sobre aspectos que estimulen mi curiosidad que un exámen que no dice nada. Prefiero una pelea con el profesor, cara a cara, que anónimamente en un mundo hueco. Prefiero equivocarme y ver en ello mis aciertos que asumir los errores ajenos con voz sumisa y mirada gacha. Preferiría no haber nacido español, pues parece una enfermedad congénita que afecta a todos los aspectos de nuestra vida...
En fin. La verdad que me he desfogado. No me importan las calificaciones. He aprendido bastante de procesos históricos de los que ignoraba bastante, pero leyendo lo que recomendaban aquí y allí unos y otros, no un mísero papel. He comprendido muchas cuestiones y atisbado otras muchas más, y reafirmado mi ignorancia, vasta y gratificante, pues en un cuenco lleno no cabe nada... y nada alimenta. De algo pues me ha servido esto, y aun me quedan 2 asignaturas. Eso sí, que continúe o no no dependerá de mis notas, que me la pelan totalmente, si no de mis intereses. Como se suele decir, tengo pelos en los huevos, y algo resabiado sí que estoy, para bien y para mal. Así que...
Un saludo,
Va por mi matriculación en algunas asignaturas de la Uned en el nuevo Grado de Geo e Historia. Feliz yo, me dije, "mientras no convoquen mi oposición A2, mientras siga todo así, al menos hago algo que me apetece desde siempre". Así que me matriculé a última hora en octubre de 5 asignaturas, 3 el primer semestre. Geografía física y humana, Prehistoria, Hª Antigüa, Cultura material del mundo clásico. No me apetecía, del programa, la filosofía (un tema que me encanta) ni el mundo medieval. Y carajo, quería probar.
Empezó la cosa floja. En las tutorías a las que fuí, me encontré más bien pseudo-clases presenciales mal dadas, por lo apretado y comprimido del programa. Con pocas ganas, con demasiadas. Me centré en leer, leer y leer. Y con eso, ir haciendo las prácticas que mandan. Lo mejor, sin duda, pues obligan a buscar, a localizar datos, a completarlos, a realizar un ejercicio crítico de fuentes. Soy idiota, de nuevo lo reconozco. En algunas me indicaron que "no hace falta tanto..." con otras palabras. Buenas notas, sí. Y un cierto mosqueo.
El mosqueo se acrecentó esta misma mañana, tras mi último exámen. Me he presentado a 2, dejando Geo porque no llegaba, sinceramente. Y no las he preparado con el libro del profesor. <¡Meec!> primer gran error. De las preguntas, alguna calcada de la nueva edición del profe que, ¡casualidad! salió en este curso y no en otro, no está en bibliotecas y ¡más casualidad! dichas preguntas son diferentes de otros libros pero en lo esencial y sustancial, éstos son idénticos... sospechoso sospechoso. Ya había leído en foros algo, pero algunos profesores lo silenciaban tachándolo de obsceno libelo de algunos impresentables. ¡El honor! entre tanto, un compañero que trabaja en la Uned me lo confirmó claramente. Viven de sus libros (que no de sus publicaciones...) y por eso cobran, como en algún caso, 100 eurazos por un tocho de colorines que actualizan mínimamente. Citando a autores que yo he decidido leer por mi cuenta, en algunos casos. Mi cabreo crece y crece... y entonces me digo, ¿para qué?
El sistema universitario español sigue siendo el mismo. Idéntico desde los 3 añitos. Apréndete literalmente las respuestas y aprobarás. El resto, ¡chu chu chu!, no mires, que puedes aprender algo diferente y cuestionar el dogma. Pero, oiga, si yo... ¡calla, calla! los programas son, en muchos casos de Historia y otras materias de humanidades, obsoletos, caducos, desfasados, mal enfocados, dogmáticos... hay pocos profesores que se rebelan contra esa idolatría mal entendida y deciden enseñar. Pocos, pero conozco algunos. Pero en general, mi sueño de aprender, de pronto, cae hecho trizas por una verdad que tenía en mis tripas desde antes.
Y que compartió mi hermano conmigo. Mi hermano es licenciado, de hace muchos años. Especializado en prehistoria. "La verdadera historia, la escrita es periodismo...", me dice. Y sabe. ¿Para qué matricularme en una universidad donde los listados bibliográficos son limitados (en alguna asignatura, me sonrojo cuando veo que se cita siempre... el libro del profe...) las tutorías enfocadas a pasar el examen y éstos a comprobar si has comprado el libro, nada más, sin apartarte del recto y luminoso camino? mi hermano tiene una buena lista bibliográfica de prehistoria. Yo tengo una buena lista de los temas que más me interesan, Grecia y Roma, así como en un salto amplio, la II República española. Entonces, ¿para qué matricularme? ¿un título? ya tengo uno, y un Máster. ¿Un respaldo? poco me han dado. ¿Ayudas? escasas. ¿Bibliografía? poca. Me ha servido de ejercicio mental, de disciplina, de limpiar el óxido acumulado en las pocas neuronas ágiles que me quedan.
Pero no es problema de la Uned. Es del sistema en conjunto, del sistema hecho para estabularnos a todos, académicos incluidos. El país de "muévete y no sales en la foto" donde la foto lo es todo, no cabe pensar que Bolonia, en cuyo nombre se están haciendo muchas memeces (como siempre, es tener algo a qué agarrarse) pueda arreglar nada. El exámen es lo importante, no el trabajo. ¿No cabría mejor el obligar a hacer, de verdad, esa evaluación contínua, de mandar trabajos, bibliografías, orientar, ayudar, guiar pero no catequizar o raquitizar el pensamiento? prefiero mil veces un trabajo mensual sobre partes esenciales del temario y sobre aspectos que estimulen mi curiosidad que un exámen que no dice nada. Prefiero una pelea con el profesor, cara a cara, que anónimamente en un mundo hueco. Prefiero equivocarme y ver en ello mis aciertos que asumir los errores ajenos con voz sumisa y mirada gacha. Preferiría no haber nacido español, pues parece una enfermedad congénita que afecta a todos los aspectos de nuestra vida...
En fin. La verdad que me he desfogado. No me importan las calificaciones. He aprendido bastante de procesos históricos de los que ignoraba bastante, pero leyendo lo que recomendaban aquí y allí unos y otros, no un mísero papel. He comprendido muchas cuestiones y atisbado otras muchas más, y reafirmado mi ignorancia, vasta y gratificante, pues en un cuenco lleno no cabe nada... y nada alimenta. De algo pues me ha servido esto, y aun me quedan 2 asignaturas. Eso sí, que continúe o no no dependerá de mis notas, que me la pelan totalmente, si no de mis intereses. Como se suele decir, tengo pelos en los huevos, y algo resabiado sí que estoy, para bien y para mal. Así que...
Un saludo,
jueves, 27 de enero de 2011
Himnos
Es curioso cómo cambian a veces las cosas un buen himno cantado a tiempo. Supongo que el bueno de Rouget de Lisle no esperaba tanto cuando compuso una cancion de guerra para el ejército del Rhin. Y tampoco cobraría derechos de autor, a lo sumo, una palmadita en la espalda. Pero su canción ha levantado pasiones, se le ha inmortalizado en cine cuando el Napoleón de Abel Gance proclama, plúmbeo, que "su himno salvará muchas vidas". Y un cínico Bogart no podía evitar cierto estremecimiento (en el milímetro izquierdo de su ceja) al escucharlo en su bar cuando contraatacaba a otro himno más bien necio y mediocre. Incluso Baroja se asombraba mediante su Aviraneta cuando los bellacos del cura Merino acorralan, superando en número ampliamente, a un grupo francés al que escuchan cantarlo en resistencia. Y es que "La Marsellesa", con película dedicada de Renoir, es un himno de los que te hacen levantar y subir el mentón, agitar los brazos y llorar unas lagrimitas.
Más que el infortunado himno de Riego, que es a "La Marsellesa" lo que la Zarzuela a la Ópera, una copia hispana chusca y de humor. Y sin embargo, en su ingenuidad hasta gusta un poco...
Los himnos van y vienen, algunos como el francés permanecen, pero lo cierto es que luego cada generación, más desde la "época de los nacionalismos" a esta parte, escoge su propio himno, sin más. Vietnam tiene banda sonora, igual que las pelis de nazis. Curiosamente, "La Internacional" tiene menos adeptos, quizá por lo que ha estado después y su demonización. Y mira que la letra también pone... como el de los anarquistas; "Negras tormentas agitan los aires, nubes oscuras nos impiden ver..." todos ellos himnos de levantar de la silla.
Ahora, curiosamente, un himno viene con video-clip, sea el de un muro y martillos y hoces caminando, o de un osito de peluche psicótico. Sí, hablo del de Muse, "Uprising".
La letra es un canto neo-post-ultra-mega-moderno. O un producto. O un trabajo inspirado. No lo sé. Pero la realidad es que me gusta. El nuevo himno de las clases urbanas, acomodadas, pero con un sueño revolucionario. Establecidas, pero creyéndose rompedoras. Sumisas, pero simulando rebeldía. "They will not force us", dicen, pero la verdad es que los políticos, marionetas de los banqueros y empresarios, nos violan cada día. "They will stop degrading us", sigue, aunque no hace falta, hemos tocado fondo ha mucho ya. "They will not control us", dice ingenuamente, aunque eso es verdad, puesto que ya estamos controlados. Y sin tomar el Soma. "We will be victorious", un deseo que, como mucho, se puede aplicar al mayestático "nos" de un seguidor de un equipo de... lo que sea.
No me engaño. Las canciones me gustan. Ópera-rock estilo Queen, un toque gótico, vibración. Mola, me gustan. Pero es un himno prefabricado, quizá no por ellos, si no por los que lo consumimos. Porque, al final, no hay bandera bajo la que unirnos, pues ya no creemos en ellas y tenemos un mástil vacío. No hay tampoco ganas ya de morir, pues los mártires de mañana no son más que pobres desesperados de ayer. No hay futuro, troncos. En eso, el punk nos cantó la lección hace tiempo.
O quizá, no sé, quizá... lo malo de las revoluciones es que, cuando ya parece que has derribado el muy elaborado sistema, de intrincadas redes de favores y necesidades, cuando en los escombros humeantes de la victoria ha de ser la imaginación la que construya una nueva sociedad, una nueva relación, una sociedad diferente, de pronto, agazapado, alguien se revela como lo que es; el mismo gato gordo con o sin collar.
Por eso, la única revolución, con el único himno agradable, es la que termina con todos y con todo. Y de las ruinas, sin contaminar, que aparezca la perfección.
Esto es, nada.
Un saludo,
Más que el infortunado himno de Riego, que es a "La Marsellesa" lo que la Zarzuela a la Ópera, una copia hispana chusca y de humor. Y sin embargo, en su ingenuidad hasta gusta un poco...
Los himnos van y vienen, algunos como el francés permanecen, pero lo cierto es que luego cada generación, más desde la "época de los nacionalismos" a esta parte, escoge su propio himno, sin más. Vietnam tiene banda sonora, igual que las pelis de nazis. Curiosamente, "La Internacional" tiene menos adeptos, quizá por lo que ha estado después y su demonización. Y mira que la letra también pone... como el de los anarquistas; "Negras tormentas agitan los aires, nubes oscuras nos impiden ver..." todos ellos himnos de levantar de la silla.
Ahora, curiosamente, un himno viene con video-clip, sea el de un muro y martillos y hoces caminando, o de un osito de peluche psicótico. Sí, hablo del de Muse, "Uprising".
La letra es un canto neo-post-ultra-mega-moderno. O un producto. O un trabajo inspirado. No lo sé. Pero la realidad es que me gusta. El nuevo himno de las clases urbanas, acomodadas, pero con un sueño revolucionario. Establecidas, pero creyéndose rompedoras. Sumisas, pero simulando rebeldía. "They will not force us", dicen, pero la verdad es que los políticos, marionetas de los banqueros y empresarios, nos violan cada día. "They will stop degrading us", sigue, aunque no hace falta, hemos tocado fondo ha mucho ya. "They will not control us", dice ingenuamente, aunque eso es verdad, puesto que ya estamos controlados. Y sin tomar el Soma. "We will be victorious", un deseo que, como mucho, se puede aplicar al mayestático "nos" de un seguidor de un equipo de... lo que sea.
No me engaño. Las canciones me gustan. Ópera-rock estilo Queen, un toque gótico, vibración. Mola, me gustan. Pero es un himno prefabricado, quizá no por ellos, si no por los que lo consumimos. Porque, al final, no hay bandera bajo la que unirnos, pues ya no creemos en ellas y tenemos un mástil vacío. No hay tampoco ganas ya de morir, pues los mártires de mañana no son más que pobres desesperados de ayer. No hay futuro, troncos. En eso, el punk nos cantó la lección hace tiempo.
O quizá, no sé, quizá... lo malo de las revoluciones es que, cuando ya parece que has derribado el muy elaborado sistema, de intrincadas redes de favores y necesidades, cuando en los escombros humeantes de la victoria ha de ser la imaginación la que construya una nueva sociedad, una nueva relación, una sociedad diferente, de pronto, agazapado, alguien se revela como lo que es; el mismo gato gordo con o sin collar.
Por eso, la única revolución, con el único himno agradable, es la que termina con todos y con todo. Y de las ruinas, sin contaminar, que aparezca la perfección.
Esto es, nada.
Un saludo,
domingo, 16 de enero de 2011
El Mundo es tu teatro
Ya, vale, Calderón hizo un auto sacramental con eso, obra que por cierto no veo últimamente en cartel. Y sí, miles lo dicen, o lo han dicho, desde que hay letras con las que plasmar la idea. "La obra ha terminado", dicen que dijo un tirano, añadiendo (como no podía ser de otro modo en un autócrata) "¡aplaudid!". Pero no es el único al que atribuyen esas palabras. El mundo como representación de nuestra voluntad, o nuestra voluntad tratando al mundo. Y el mundo fuera de nosotros. Chínchate, eres un solipsista. Lo cierto es que esta es una gran obra, y el demiurgo, el que hacía aquello de la "Deux ex machina" debe ser más bien un cojitranco barrigudo que siempre está en su hora del bocadillo. O del café.
El mundo es una actuación. De una sola representación, con duración limitada. Su vida, la mía. Luego hay reposiciones, pero suelen ser inexactas. Una biografía por aquí, un biopic por allá, una recopilación de aforismos, historias o anécdotas, todo siempre inexacto. El mundo al final solamente contempla un estreno, único, en exclusiva. Y los actores suelen ser aficionados, y el púlico, de todo menos profesional. Aunque algunos hacen de fisgón muy profesionalmente, todo sea dicho. Lo cierto, la verdad, la puta verdad que diría mi amigo Javi riéndose con malicia, es que esto es una chapuza. Colosal. Y con ese paradigma, todo se comprende mejor.
Ud. lee noticias como lo de Túnez y piensa, "buah, qué grande. La revolución. La organización de unos pocos y las masas cabreadas. ¡Viva wikileaks!". Un carajo. Los grandes movimientos, inventos, avances, logros, calamidades, tragedias y demás, salieron porque alguien fue chapucero. Cutre. Torpe. Vergonzosamente torpe. Y otros se dejaron llevar. Pura rabia. Mala hostia por miles de motivos condensada en un instante de furia o inspiración. Ya está. Fin.
El Mundo es tu teatro, amigo o enemigo lector. El Mundo, con mayúsculas (no confundas con el periódico, que como toda la puta prensa escrita no es más que un redil de torpes aduladores que rebuznan bufonadas) no es más que un tablado sin más paredes que nuestra limitación, sea esta la que sea. Porque somos limitados. En tiempo y en espacio. En capacidades. Y nos guste o no, así es. Redios que sí.
Y hay que jugar el papel, como diría el inglés. Jugar en sentido lúdico, si es posible, para evitar víctimas reales. Porque en los juegos el que pierde, pierde honrilla, unos céntimos si se los juega, un poco de orgullo. Pero no debería perder nada más. Porque este juego mayor, la vida, acaba un día. Punto.
Juega, disfruta. Un día pierdes, otro ganas. No siempre ganarás. Incluso si crees ganar, asústate, puedes estar perdiendo mucho más de lo que te juegas. Y si pierdes... en fin. Encógete de hombros, mira a otro lado y a caminar un rato.
Ah, que no se sabe el papel. Oiga, ni yo. Ni nadie. Al final, el Autor, si lo hubo, nos dejó tirados. Y ahí te las compongas. Los de la tramoya y el soplador, alias apuntador, es como tú, un perdido que juega a encontrarse. Algunos se obsesionan con el Autor, y no paran. Voto a tal, mierda. Qué pérdida de tiempo. Lo mejor es verse las otras obras, leerse algo, y mientras vivir, si se puede. Ya habrá tiempo. Como en todo diálogo, habrá frases brillantes, célebres, magníficas. Prosa y poesía. Pero en general será de relleno, morcillas y tal. En todo caso, cuando cierre el telón, ya porque ud. se canse de la obra, o porque su cuerpo no dé para más, no se mosquee. Tuvo un tiempo, lo trotó por las tablas. Disfrutó. Sufrió. Y la vida se acabó.
En fin... el Rico a lo mejor irá al infierno, magro consuelo si no se cree en eso. El Pobre al cielo, esperanza, vacua, pero ayuda. El resto... todos lo sabemos. Algo dará de aroma...
De todos modos, perdonadme por haberos invitado a mi obra. Lleva de estreno mucho tiempo. Y de momento, con permiso de la autoridad física competente, seguirá en cartel. "El alegre espectador", me dijeron. Yo la llamo... "El peatón de la Historia".
Que no me atropelle.
Un saludo,
El mundo es una actuación. De una sola representación, con duración limitada. Su vida, la mía. Luego hay reposiciones, pero suelen ser inexactas. Una biografía por aquí, un biopic por allá, una recopilación de aforismos, historias o anécdotas, todo siempre inexacto. El mundo al final solamente contempla un estreno, único, en exclusiva. Y los actores suelen ser aficionados, y el púlico, de todo menos profesional. Aunque algunos hacen de fisgón muy profesionalmente, todo sea dicho. Lo cierto, la verdad, la puta verdad que diría mi amigo Javi riéndose con malicia, es que esto es una chapuza. Colosal. Y con ese paradigma, todo se comprende mejor.
Ud. lee noticias como lo de Túnez y piensa, "buah, qué grande. La revolución. La organización de unos pocos y las masas cabreadas. ¡Viva wikileaks!". Un carajo. Los grandes movimientos, inventos, avances, logros, calamidades, tragedias y demás, salieron porque alguien fue chapucero. Cutre. Torpe. Vergonzosamente torpe. Y otros se dejaron llevar. Pura rabia. Mala hostia por miles de motivos condensada en un instante de furia o inspiración. Ya está. Fin.
El Mundo es tu teatro, amigo o enemigo lector. El Mundo, con mayúsculas (no confundas con el periódico, que como toda la puta prensa escrita no es más que un redil de torpes aduladores que rebuznan bufonadas) no es más que un tablado sin más paredes que nuestra limitación, sea esta la que sea. Porque somos limitados. En tiempo y en espacio. En capacidades. Y nos guste o no, así es. Redios que sí.
Y hay que jugar el papel, como diría el inglés. Jugar en sentido lúdico, si es posible, para evitar víctimas reales. Porque en los juegos el que pierde, pierde honrilla, unos céntimos si se los juega, un poco de orgullo. Pero no debería perder nada más. Porque este juego mayor, la vida, acaba un día. Punto.
Juega, disfruta. Un día pierdes, otro ganas. No siempre ganarás. Incluso si crees ganar, asústate, puedes estar perdiendo mucho más de lo que te juegas. Y si pierdes... en fin. Encógete de hombros, mira a otro lado y a caminar un rato.
Ah, que no se sabe el papel. Oiga, ni yo. Ni nadie. Al final, el Autor, si lo hubo, nos dejó tirados. Y ahí te las compongas. Los de la tramoya y el soplador, alias apuntador, es como tú, un perdido que juega a encontrarse. Algunos se obsesionan con el Autor, y no paran. Voto a tal, mierda. Qué pérdida de tiempo. Lo mejor es verse las otras obras, leerse algo, y mientras vivir, si se puede. Ya habrá tiempo. Como en todo diálogo, habrá frases brillantes, célebres, magníficas. Prosa y poesía. Pero en general será de relleno, morcillas y tal. En todo caso, cuando cierre el telón, ya porque ud. se canse de la obra, o porque su cuerpo no dé para más, no se mosquee. Tuvo un tiempo, lo trotó por las tablas. Disfrutó. Sufrió. Y la vida se acabó.
En fin... el Rico a lo mejor irá al infierno, magro consuelo si no se cree en eso. El Pobre al cielo, esperanza, vacua, pero ayuda. El resto... todos lo sabemos. Algo dará de aroma...
De todos modos, perdonadme por haberos invitado a mi obra. Lleva de estreno mucho tiempo. Y de momento, con permiso de la autoridad física competente, seguirá en cartel. "El alegre espectador", me dijeron. Yo la llamo... "El peatón de la Historia".
Que no me atropelle.
Un saludo,
domingo, 9 de enero de 2011
Y el mundo sigue...
Mañana regreso a la "disciplina" laboral. Tras unos 10 días de descanso, toca retomar la puñetera rutina. No está mal, hombre; trabajo de 8 a 15h. Tengo un rato para desayunar, unos 20-30'. Y en ocasiones el ambiente es agradable, no tengo que verle la cara a casi nadie.
En estos días he participado de la vorágine alimenticia tan absurda de todos los años, aunque menos. Y también he tenido que dedicarme a muchos de los asuntos anejos a mi futura boda. Además, dado que las notas de la carrera han sido buenas, he tenido que retomar el estudio un poco más en serio, exigencias de la evaluación continuada. Y mi padre, siempre mi padre... muchos líos, muchas cosas, agendas raruzas, horarios extraños...
En breve me iré a la cama, espero que leyendo algo que no sea sobre el Neolítico en el Próximo Oriente. Y en poco más de 8 horas, estaré en la puerta de mi trabajo, ¡sin humos en las cercanías! para otra semana más de abulia intelectual. Pero ya he asumido que es una rutina necesaria, que me ingresa un sueldo a fin de mes. El resto es mi vida, eso... una molestia inevitable.
Entre medias, no dejo de reírme con los sucesos del mundo. La radicalización política en los EE.UU., nada envidiable a ciertos países denominados "tercermundistas", o la crónica del Follonero sobre Israel y Palestina. O el cuento de nunca acabar. El odio es así, todos necesitan un poco para mantenerse en forma, y un sujeto en el que verterlo. En España, mientras, las cosas siguen ridículas. Pienso en la mala aceptación de la última película de Álex de la Iglesia, un tipo interesante. Vaya, si es el esperpento que hoy quizá habría filmado Valle-Inclán... más que nada, porque el esperpento no es un género, es el modo natural de vivir en España. Aunque sé de nuestra exportación del mismo allende nuestros ficticios bordes...
En fin, un año más, de fecha imaginaria, sigue. Impar y pasa. El mundo sigue, seguirá con nosotros o sin nosotros, quizá mejor sin nosotros. El resto de las cosas que nos importan son como lágrimas vertidas en el océano, nos marcan en la mejilla pero se pierden en la inmensidad. Y se borran con sencillez, incluso la muerte. La ajena, claro. La propia ni nos inmuta. Visto el mundo con acronía, el relativismo cobra fuerza y nos consuela más que cualquier religión.
En todo caso, seguiré condensando en pocas, preciosas palabras, la vida; hedonismo. Ético. Personal. Compartido.
Un saludo,
En estos días he participado de la vorágine alimenticia tan absurda de todos los años, aunque menos. Y también he tenido que dedicarme a muchos de los asuntos anejos a mi futura boda. Además, dado que las notas de la carrera han sido buenas, he tenido que retomar el estudio un poco más en serio, exigencias de la evaluación continuada. Y mi padre, siempre mi padre... muchos líos, muchas cosas, agendas raruzas, horarios extraños...
En breve me iré a la cama, espero que leyendo algo que no sea sobre el Neolítico en el Próximo Oriente. Y en poco más de 8 horas, estaré en la puerta de mi trabajo, ¡sin humos en las cercanías! para otra semana más de abulia intelectual. Pero ya he asumido que es una rutina necesaria, que me ingresa un sueldo a fin de mes. El resto es mi vida, eso... una molestia inevitable.
Entre medias, no dejo de reírme con los sucesos del mundo. La radicalización política en los EE.UU., nada envidiable a ciertos países denominados "tercermundistas", o la crónica del Follonero sobre Israel y Palestina. O el cuento de nunca acabar. El odio es así, todos necesitan un poco para mantenerse en forma, y un sujeto en el que verterlo. En España, mientras, las cosas siguen ridículas. Pienso en la mala aceptación de la última película de Álex de la Iglesia, un tipo interesante. Vaya, si es el esperpento que hoy quizá habría filmado Valle-Inclán... más que nada, porque el esperpento no es un género, es el modo natural de vivir en España. Aunque sé de nuestra exportación del mismo allende nuestros ficticios bordes...
En fin, un año más, de fecha imaginaria, sigue. Impar y pasa. El mundo sigue, seguirá con nosotros o sin nosotros, quizá mejor sin nosotros. El resto de las cosas que nos importan son como lágrimas vertidas en el océano, nos marcan en la mejilla pero se pierden en la inmensidad. Y se borran con sencillez, incluso la muerte. La ajena, claro. La propia ni nos inmuta. Visto el mundo con acronía, el relativismo cobra fuerza y nos consuela más que cualquier religión.
En todo caso, seguiré condensando en pocas, preciosas palabras, la vida; hedonismo. Ético. Personal. Compartido.
Un saludo,
miércoles, 5 de enero de 2011
Imagine
Ud. tiene un hijo, niño o niña. Es ud. liberal, de izquierdas o derechas, no tradicionalista. Ateo o agnóstico. Se considera racional, nada dogmático. Enfoca su vida con valores de respeto, trabajo serio, sentido del humor, capacidad crítica, cultura... y es la noche de los reyes magos (¡qué descanso, al fin puedo escribirlos en minúsculas!)
La noche de autos, y no me refiero a la obra teatral, ud. de pronto se da cuenta de que su hijo de 3 o 4 años espera con ojos abiertos, sonrisa abierta, nervios e ilusión la llegada de tres tipos barbudos y rechonchos con corona que depositen los regalos que ha pedido y que merece por su buen comportamiento, del cual hace más gala cuanto más cercana está la fecha. Y todo lo dicho en el primer párarfo se va al garete, igual que casi 10 días antes, por tradición importada, también esperaba la llegada de un tipo barbudo y rechoncho, vestido también con pijama rojo y hortera, que le trajera igualmente regalos.
El conflicto estalla, claro está. La ilusión, la mirada de pena de su hijo es más importante que cualquier debate racional y cualquier postura firme que se quiera tener. ¡Bang! la contradicción se resuelve entonces a favor de la tradición, del misticismo irracional, de las sagradas convenciones de ciertas religiones cristianas.
Eso todos los años. Pero hay una edad en la que se alinean (o alienan, pensándolo con maldad) acontecimientos similares; la comunión con el representante de un dios inventado y bastante desagradable. Y esa edad, en torno a los 9 o 10 años, es terrorífica. Porque se suele contar a los niños la verdad sobre los regalos de esos tipos barbudos y triponcios (a veces sí que coinciden con esa descripción...) pero se vuelve a caer en la contradicción y se permite que su niño o niña pida esa ceremonia social tradicional, ahora ya completamente puntal de la religiosidad cristiana y germen y virus de muchos valores que son contrarios a nuestra manera de pensar. Hay sucedáneos (en Sabadell se ha instaurado por el consistorio lo de las "ceremonias cívicas" o similar...) pero la realidad es que el hijo nuestro quiere formar parte de la sociedad sin más, sin plantearse el cómo ni el por qué. Depende su sociabilidad, su capacidad de relación con sus pares, el ser aceptado por otros... entonces, ¡Bang! la contradicción se vuelve a resolver a favor de lo irracional, lo combatido, lo que deseábamos evitar.
Dos a cero. Lo peor no es únicamente que ocurra, si no también el nulo apoyo de los familiares directos ("qué daño va a hacerle eso al niño") que ven en todo eso una tradición que, por su edad, defienden como un puntal de su pasado y de su futuro. De pronto, el acomodo suyo se convierte en lastre u obstáculo para los demás. Y así nos hallamos con el problema de que imaginamos un mundo mejor para nosotros y para nuestros hijos, con pequeños cambios, con minúsculas intervenciones en pos de un futuro que puede ser mejor, pero topamos de bruces con la inmóvil realidad que no nos gusta. Y tenemos dos opciones, transigir y caer en la vergüenza de la derrota cotidiana, o sufrir lloros, pataletas y rabietas varias un tiempo de nuestro hijo, compensando con alguna otra cosa que se convierte así en un sucedáneo sin más.
Menos mal que hay algo en lo que podemos luchar, aunque muchos también pierden esa batalla. El bautizo, la ceremonia esa en la que se supone que manchamos a nuestro hijo con agua sucia y antihigiénica en un local lóbrego, siniestro y donde se venera a la muerte, y donde encima debemos comprometer el futuro de nuestro vástago a las directrices absurdas de una religión organizada y caduca. A veces también se pierde ésta batalla, por el obstáculo de los familiares y su tradicionalismo conservador. Yo, en todo caso, sé que se puede ganar esa batalla. Así quedaríamos en un 2 a 1.
Con lo sencillo que es no tener que llevar el marcador...
Un saludo,
La noche de autos, y no me refiero a la obra teatral, ud. de pronto se da cuenta de que su hijo de 3 o 4 años espera con ojos abiertos, sonrisa abierta, nervios e ilusión la llegada de tres tipos barbudos y rechonchos con corona que depositen los regalos que ha pedido y que merece por su buen comportamiento, del cual hace más gala cuanto más cercana está la fecha. Y todo lo dicho en el primer párarfo se va al garete, igual que casi 10 días antes, por tradición importada, también esperaba la llegada de un tipo barbudo y rechoncho, vestido también con pijama rojo y hortera, que le trajera igualmente regalos.
El conflicto estalla, claro está. La ilusión, la mirada de pena de su hijo es más importante que cualquier debate racional y cualquier postura firme que se quiera tener. ¡Bang! la contradicción se resuelve entonces a favor de la tradición, del misticismo irracional, de las sagradas convenciones de ciertas religiones cristianas.
Eso todos los años. Pero hay una edad en la que se alinean (o alienan, pensándolo con maldad) acontecimientos similares; la comunión con el representante de un dios inventado y bastante desagradable. Y esa edad, en torno a los 9 o 10 años, es terrorífica. Porque se suele contar a los niños la verdad sobre los regalos de esos tipos barbudos y triponcios (a veces sí que coinciden con esa descripción...) pero se vuelve a caer en la contradicción y se permite que su niño o niña pida esa ceremonia social tradicional, ahora ya completamente puntal de la religiosidad cristiana y germen y virus de muchos valores que son contrarios a nuestra manera de pensar. Hay sucedáneos (en Sabadell se ha instaurado por el consistorio lo de las "ceremonias cívicas" o similar...) pero la realidad es que el hijo nuestro quiere formar parte de la sociedad sin más, sin plantearse el cómo ni el por qué. Depende su sociabilidad, su capacidad de relación con sus pares, el ser aceptado por otros... entonces, ¡Bang! la contradicción se vuelve a resolver a favor de lo irracional, lo combatido, lo que deseábamos evitar.
Dos a cero. Lo peor no es únicamente que ocurra, si no también el nulo apoyo de los familiares directos ("qué daño va a hacerle eso al niño") que ven en todo eso una tradición que, por su edad, defienden como un puntal de su pasado y de su futuro. De pronto, el acomodo suyo se convierte en lastre u obstáculo para los demás. Y así nos hallamos con el problema de que imaginamos un mundo mejor para nosotros y para nuestros hijos, con pequeños cambios, con minúsculas intervenciones en pos de un futuro que puede ser mejor, pero topamos de bruces con la inmóvil realidad que no nos gusta. Y tenemos dos opciones, transigir y caer en la vergüenza de la derrota cotidiana, o sufrir lloros, pataletas y rabietas varias un tiempo de nuestro hijo, compensando con alguna otra cosa que se convierte así en un sucedáneo sin más.
Menos mal que hay algo en lo que podemos luchar, aunque muchos también pierden esa batalla. El bautizo, la ceremonia esa en la que se supone que manchamos a nuestro hijo con agua sucia y antihigiénica en un local lóbrego, siniestro y donde se venera a la muerte, y donde encima debemos comprometer el futuro de nuestro vástago a las directrices absurdas de una religión organizada y caduca. A veces también se pierde ésta batalla, por el obstáculo de los familiares y su tradicionalismo conservador. Yo, en todo caso, sé que se puede ganar esa batalla. Así quedaríamos en un 2 a 1.
Con lo sencillo que es no tener que llevar el marcador...
Un saludo,
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