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jueves, 6 de mayo de 2010

Hoy estoy hasta los cojones

Expresión castiza y castellana, plena de sentido y oronda, rotunda, peludamente clara y contundente. Hasta los cojones. Los huevos. Con chorizo.

Hoy he vivido uno de esos días en los que el trabajo demuestra su futilidad, su absurdez. Hoy he vivido uno de esos días donde muchas personas que puedes considerar, si no inteligentes, al menos no muy estúpidas, me han vuelto a decepcionar. Hoy es uno de esos días de asco por la sensación de impotencia ante el paso del tiempo y la agonía de un padre que no termina. Hoy... como muchos días.

Por suerte, un bálsamo amplio; Cris. Bueno, y hoy también su hermana, dicharachera y locuela. Ambas me han dado una alegría, me han contagiado de sus risas. Vaya par... de gemelas. Te hacen olvidar aquello por lo que gruño un párrafo más arriba.

Y aun así, sigo un poco harto. Imbéciles hay muchos, demasiados. Yo mismo debo parecerlo para otros, si cruzo el espejo y miro desde el otro lado. Pero la cuestión se que, aun poniéndome en los mocasines del otro, sigo flipando de lo incómodo que va con ellos, lo mal que camina con su par y el poco trayecto que recorren.

Hoy estoy hasta los cojones de muchos tontos... estúpidos, egoistas, cicateros, incapaces de empatía, arrellanados en un cómodo sillón de inmundicia. Y de otros que son tontos pero van de listos... aprovechados, gente que sonríe mientras te manga la cartera, o dice a tus espaldas lo que no se atreve a decirte a la cara.

En fin. Como le he respondido a Andrés en la otra entrada de la bitácora, con aniquilar al 90% de la raza humana me basta. Lo lamentable es que, decida quien decida, seguramente yo no esté en el 10% que se salve... y no sé si quiero. Al menos, hoy.

O sí. Gracias a las gemelas... sobre todo una...

Un saludo,

miércoles, 5 de mayo de 2010

Y dijo el Señor: "Sobre Moody's, Fitch, Standard & Poor's refundaremos el Capitalismo"

Y así se hizo. La refundación consistió en evaluar las naciones como si de empresas privadas se tratasen. Islandia, Grecia, todas en la periferia del euro, empezaron a sufrir quiebras y calamidades. La ola de la crisis se acercó a Portugal e Italia. España se encontraba en el ojo del huracán. Y los países del este de Europa, a verlas venir.

Y entonces un tipo tonto preguntó: "Pero... ¿no son las mismas que calificaron excelentemente a Lehman Brothers? ¿no tenían ellos una triple A, más que un frigorífico de esos de alto consumo energético? Si no pueden ni acertar con una empresa, ¿pueden hacerlo con naciones de millones de ciudadanos y miles de empresas?"

Ese tipo tonto obtuvo respuesta pronto: "Hijo mío, el Mercado prooverá; los inversores son sabios, el dinero sabe dónde ha de fluir; la deuda, hijo mío, es el motor que mueve el Cosmos".

La deuda. El pagar algo a plazos largos, de una vida. La deuda, esa misma cuestión que lleva asolando el mundo desde Roma. Adriano, en un momento de magnanimidad, mandó quemar las deudas en el Foro, lo que le granjeó la mayor ovación que jamás tuvo Emperador alguno... ¡sin matar a nadie!... la deuda... la que aupó a Hitler al poder, la que hizo de los EEUU el país actual que es, dedicado a una economía de producción para la guerra para evitar la deuda del 29... la deuda... los nuevos grilletes del neocolonialismo...

Y si unas empresas privadas califican esa deuda, ¿quién les vigila a ellos?

Who watches the watchmen?

Lo lamento, señores, pero no trago. Nos están tomando el pelo, con eso del capitalismo refundado. Es un sistema, un Moloch insaciable, pero si no le ponemos a régimen, si no distribuimos mejor sus comidas, acabará devorándolo todo, sin dejar nada, como una plaga. Una plaga de centurias...

Yo ya canto como Lennon; "I don't believe, in politicians... I don't believe in financial ratings... Just believe... in nothing..."

Un saludo,

martes, 4 de mayo de 2010

Cine-pene

No, no va de una sola película. Medem y "Lucía y el sexo", Von Trier y "Los idiotas" así como "Anticristo", o Winterbottom y sus "Nueve canciones". También están "Fallo" de Tinto Brass, "Intimacy" de Patrie Chereau, "Romance X" de Catherine Breillat o "La hija soltera" de Benoit Jacquot.

¿Qué tienen en común esas pelis? que todas sacan de alguna manera secuencias de sexo explícito y/o un pene o varios claramente.

Si las he recogido, es porque pienso que el cine está tratando de reiniciar un camino dejado de lado cuando se estrenó la ya clásica "Garganta profunda" de Gerard Damiano. Ese camino consistía en romper definitivamente las barreras de censura impuestas al cine "comercial" abriendo la posibilidad de contar cualquier historia sin por ello renunciar a representar en pantalla aquello que pueda ser. Me explico, igual que no se puede representar en pantalla un asesinato (porque va contra la ley y es una privación de la libertad de alguien) salvo en las "snuff movies", sí es posible ver en pantalla algo tan común como el sexo entre adultos.

Entre adultos, ojo. O consentido. Por ejemplo, no me gustaría ver una versión de "Lolita" con una niña de 14 o 15 años con sexo explícito. Los tabúes sexuales son aun muchos, pero... una pareja que se quiera, adulta, consentida... ¿por qué no?

Imaginen; Bradd Pitt y Angelina Jolie en una nueva película, "Amor en las cumbres", de un alpinista sueco que se enamora de una camarera hawaiana en Malta, y pasan un fin de semana de tórrido amor, sabiendo que luego no se volverán a ver. Escenas de sexo explícito, salas llenas... ¡dinero a raudales!

Son fronteras. Se ha explorado el erotismo siempre de la manera más profunda posible; Stanley Kubrick rodó una orgía en "Eyes wide shut"... mostrando solamente lo aceptable. Y si hubiera podido, habría hecho una película con atisbos pornográficos nada desmerecedores de su cine anterior. Erotismo hay mucho en el cine, sugerencias, posturas, cuerpos, insinuaciones... en "Brokeback Mountain" hay una escena de sexo salvaje homosexual que no es explícita, pero sí muy húmeda. ¿Se los imaginan haciéndolo tal cual?

Hay algunos directores que han forzado esa frontera. Lamentablemente, no todas sus películas son buenas, es más, alguna es mediocre. Pero quizá algo se mueve, y mostrar el sexo, como es, como se hace, no sea ya tan prohibido como era.

Habríamos de revisar ciertos tabúes...

Un saludo,

lunes, 3 de mayo de 2010

Magnánima misantropía

Cierro los ojos; nadie a la vista. La soledad parece un bálsamo ante la estúpida multitud gruñona, ruidosa y molesta a mi alrededor. Los abro de nuevo, todos siguen ahí, vivos, respirando, sudando, pensando en cada cabecita cosas aparentemente nuevas para ellos, viejas como el aire, diciendo tonterías sin tasa, abriendo la boca como pececillos boqueando en su pecera.

Odiar a la humanidad es el mayor logro de amor jamás concebido. Se odia a la masa, al número. Se odia al concepto, a la abstracción. Al individuo, por otro lado, no se le odia a priori. Se le ve con recelo, respeto, curiosidad, anhelo incluso.

La salvación del ser humano está en no ser humano. No formar parte de esa familia otorgada, de ese clan obligatorio. Sé un individuo. Ríete, duda, no pertenezcas a nada ni nadie. Haz lo que sientes, piensa lo que haces. Sé tú quien seas, pero no seas quienes son otros y te quieren hacer ser.

Dudar. Primero dudar. Reírse. De las certezas imposibles, de los dogmatismos reduccionistas, de las verdades tan falsas como la luz que ilumina un poliedro distribuyendo miles de haces de diferentes colores. Dudas y ríes, y entonces te concilias con las personas, aunque sabes que tu misantropía continúa.

Ser misántropo es ser humanista. Porque la esperanza es encontrar individuos en la masa, ver de pronto algo destacable en la gran mole que devora el mundo. Es ser un pequeño y estúpido Diógenes cojeando en el Ágora con un candil encendido de día, buscando hombres.

Y un misántropo es magnánimo. Si odia a la humanidad, no es para aniquilarla, si no para encontrar a los individuos que la constituyen.

Un saludo,

viernes, 23 de abril de 2010

Pinocho

Dice un estudio por ahí que mentimos de promedio 6 veces al día, y que mienten más lo hombres que las mujeres. Bien, sabiendo que tengo amigos que suelen decir la verdad incluso cuando no deben (Emilio es uno de ellos) digo yo que el promedio se jode en algún sitio, y que para logar la media indicada, alguien mentirá, no sé, el doble o más... porque habrá honestos y sinceros, francos y claros que nunca mienten. Al menos, no a sabiendas.

Así, por tanto, ¿quién se lleva el número? quizá los ejercientes del noble arte de la política, claro está. Los que han logrado poder, porque los demás aun no pueden mentir en tanto grado. Después, los que buscan un objetivo crematístico, como empresarios, literatos, mamporreros de la Historia y demás. Y para finalizar, los ciudadanos de a pie, claro está, que venden algo.

Dejo apartados a los clérigos y creyentes de todo pelaje, porque ellos no mienten, se mienten. Y el reflexivo no sé si está en el estudio...

A mi amigo Emilio le va bien, siendo como es. Aunque le cueste disgustos, no renuncia a decir lo que él considera cierto, basándose en los datos de que dispone. Es matemático, claro. Y sinceramente, le admiro. Claro que, si miro en mi microsociedad, en mi alrededor, puede que sus 6 mentiras diarias las diga otra persona que, curiosamente, encarna muchas de las ideas que atribuyo más arriba a algunos...

A Pinocho le crecía la nariz, pero a los mentirosos hoy día, en cambio, les crecen los bolsillos. Al menos con la nariz del muñeco se podía hacer una peli porno divertida... con los otros...

Un saludo,

jueves, 22 de abril de 2010

La religión no es cultura

Creo haberlo dicho muchas veces, pero me da igual repetirme como un ajo mal digerido.

La cultura es aquello que desarrolla el hombre en áreas como el arte, la ciencia, la industria... también modos de vivir y sus costumbres.

La religión es un conjunto de dogmas, de sentimientos, de normas morales personales, de ritos y sacrificios.

La religión por tanto NO es cultura. Es un invento humano personalista, ingrato para la sociedad, puesto que hay numerosas religiones, donde prevalece el sentimiento, el radical subjetivo, y una moralidad que impone al resto lo que el resto puede no desear.

En cambio, la cultura es algo que necesitamos todos, desde niños. Es un marco para desarrollarse personalmente, para lograr aprender lo que significa la convivencia en un mundo social, para lograr avances en diferentes áreas que, usualmente, suelen beneficiar a todos los demás.

Por tanto, simplemente, la religión debería estar fuera de los colegios públicos, puesto que las escuelas son las que enseñan cultura. La religión debería quedarse en sus centros de culto, sean mezquitas, iglesias, sinagogas o templos varios.

¿Qué significa eso? que las Autoridades Públicas que gestionan la educación, deberían quitar aquellas manifestaciones de expresión religiosa, y por tanto, parcial, subjetiva, maniquea y sectaria, del espacio público de los colegios de todos. ¿Quiere ud. ir a uno religioso? hágalo. Pero con su dinero.

Así pues, ni cruces, ni pañuelos, ni ninguna expresión religiosa que, algunos, en su ignorancia atrevida, denominan "expresiones culturales".

La religión no es cultura.

Un saludo,

martes, 20 de abril de 2010

Yes, we want...

... to sack her off!

Porque es desastrosa. Sí, demagógica, sí, superviviente, sí, artera, sí, ramplona.

Educación en Madrid. ¿Cuanto tarda un profe en la Comunidad de los milagros en convertirse snap! en bilingüe? Poco, unas horas. En pocas horas, sabe el idioma de Shakespeare (Chéspir, si no les importa) y domina las formas gramaticales y la sintaxis como nadie. Ni Ramón Sampayo, oiga, al que alomojó, como cierto ex-presidente decía, han contratado como asesor en Madrí, Madrí...

La educación en Madrid es como en el resto de España, con el agravante de vendernos (por el módico precio de 2 millones de euros) un producto que se anuncia mal. ¿Se imaginan a un niño en Gran Bretaña decir "Sí, nosotros aprender"? Jau. Yo, Tarzán, ud. Chitón.

España. La educación en España. Miles de colegios concertados, miles de crucifijos, de símbolos religiosos, y nos preocupamos porque una niña entre en clase como las monjas, tocada. Ah, espera, las monjas son de la "sagrada institución cultural que vela por occidente" como algún pedante dijo. Las otras son oprimidas mujeres que vivenen una cultura (aun más) machista. Pero todo se arregla. ¿Eliminando todos los símbolos religiosos que se incardinan en la cultura, aunque "cultura" sea otra cosa? no. Eso nunca, ¡cómo se atreven!

Mientras la cultura y la sanidad, y los bomberos, y los policías, y el ejército, y los conductores de autobuses y trenes, y otros muchos, sean públicos, podremos intentar jugar todos según las mismas reglas, las que acordemos en un contrato social renovado cada varios años. Pero si empezamos a privatizar a algunos, a meter las cuñas, a dividir, todo se va al garete. ¿Las grietas del Estado de Bienestar? a mí no me mire, en lugar de rehabilitar la casa, la tiramos y le damos la reconstrucción a mi amigo, que sabe de ésto...

Yes, I do want you to fly off the handle, such thing could be true...

Un saludo,

miércoles, 14 de abril de 2010

Aniversario

Sí, hoy se cumplen 79 años desde aquel otro 14 de abril de 1931, cuando en España sucedió aquello que trastornó tanto al almirante Aznar. "¿Qué más crisis quieren ustedes que la de un país que se acuesta monárquico y se levanta republicano?"

Hay que recordar la España de entonces, para comprender lo que sucedió.

Un país donde la mayoría era analfabeta, retrasada en lo económico y abocada a un servilismo agrario muy fuerte.

Un país donde los que tenían cierto poder decisorio habían descubierto que la monarquía de Alfonso XIII se tambaleaba y movía entre las decisiones acomodaticias de su monarca. Primero, un respeto al turnismo caciquil; luego, una caída en la moda de los fascismos con Primo de Rivera; y finalmente, tras haber probado diversos tipos de regímenes, como dijo Josep Plá, se acomodó a la realidad del momento, la fuerza republicana.

Un país, definitivamente, donde la aspiración de algunos, minoría ilustrada, era la de sacarle de problemas seculares. Un excesivo protagonismo de la Iglesia Católica, una fuerte diferencia social y económica entre los ricos latifundistas y la masa campesina y obrera de nuevo cuño, un claro retraso tecnológico e incluso cultural... las formas de salir de esos problemas, no obstante, eran las que generaban mucho debate.

Y entonces sucedió. De pronto, el país descubrió que podría ser republicano. Que podría cambiar a sus gobernantes. Que podría iniciar otro camino. E igual que la legalidad es un asunto de consenso social, la sociedad decidió cambiar la entonces actal legalidad por otra. Y lo hizo sin matar a nadie. Eso es lo chocante, ¿verdad?

Porque cacareamos mucho de la "transición pacífica" de España en los 70-80. Pero ahí hubo varios cientos de muertos por asesinatos políticos. En el caso de 1931, hubo ilusión, esperanza, desconcierto, novedad, pero no hubo esa tensión social de la "transición pacífica". Todos querían que la República cumpliera con todos, y por ello, todos esperaban que esa fuera "su" República.

Pero no lo fue. Entonces no se sabía, pero no lo fue. Las más altas expectativas suelen degenerar en las más sombrías decepciones. Y pronto, muy pronto, cuando algunas de las ilusiones parecían hacerse reales (separación del Estado y la Iglesia, reparto más equitativo de la riqueza, mejoras en la educación, modernización del ejército, cambios en las estructuras burocráticas del Estado y descentralización del mismo...) los que entonces sentían que España no debía repartirse, si no únicamente ser de ellos, empezaron a conspirar. Los March, los Sanjurjo, los Gomá... dinero, ejército, iglesia.

Celebremos que hace 79 años hubo una ilusión y la primera democracia real en España. Hoy, muchas de sus aspiraciones las ha recogido el estado monárquico constitucional, pero otras aun no.

¿Será el momento de plantear entonces un paso adelante en la construcción de una III República? Francia va por su V...

Un saludo,

lunes, 12 de abril de 2010

Toda violencia de género...

Es del género humano y de la especie homo sapiens. ¿Por qué digo esto? Porque no hay diferenciación por sexos en las taxonomías, al menos no tan amplias como para entender que dentro del mismo género son completamente diferentes. Biológicamente, somos estructuras muy similares, con diversidades definidas por el sexo entre los machos y las hembras.

Entonces, ¿por qué todo el santo día escucho lo de "violencia de género"? Porque se quiere dar a entender que hay dos "géneros", el masculino y el femenino. Y que uno sufre la violencia del otro. Lo cierto es que dentro del mismo género (el humano) nos hemos violentado unos a otros durante largos milenios, más y más cuanta más capacidad industrial para matarnos teníamos. El hecho de que las hembras de la especie hayan sufrido un especial acoso por parte de los machos de la misma especie se ha convertido, en los últimos años, en España, en una aberración al mismo nivel casi que los genocidios (ah, otro palabro divertido es el mexicano "feminicidio", una invención rica e inteligente) si no por número de víctimas sí por visibilidad en los medios de las mismas.

Desde luego, no voy a defender una cultura machista donde el rol asignado es de sumisión al macho por parte de la hembra, quien ha de temer el ejercicio de violencia física. Pero tampoco me parece aceptable el lograr, de pronto, que toda mínima expresión de violencia, consentida, lúdica, personal, sea considerada una muestra de "violencia de género". ¡Pobres ejercitadores del sado-maso!

Lo que me sorprende es la forma de cambiar el lenguaje siempre. Sí, está vivo, sí, es nuestra herramienta y la usamos como queremos o mejor podemos, y sí, tratamos de que exprese pensamientos abstractos, elaboraciones de ideas y demás zarandajas. Pero en ocasiones, el mismo lenguaje usado significa demasiado lo contrario de lo que pretendía antes, y perdido el consenso, rota la norma, pierde un tanto de valor. Yo, modestamente, en lugar de esa "violencia de género" lo llamaría, simplemente, "violencia machista". Algo que ciertos periodistas sí usan, aunque parece dar miedo por cómo suena. Fuerte. Sí, tanto como las palizas y cuchilladas y demás...

Y ya puestos, ¿nos importan siempre más las hembras de nuestra especie siempre que habiten el territorio administrativamente llamado "España" que otras hembras fuera de sus límites? sí, como siempre. Porque todo es ideología interesada, y la política, accesoriamente, en ocasiones solventa problemas, pero en otras, simplemente, los soslaya. Ahora mismo habrán muerto unas 10.000 mujeres (una anábasis hacia la muerte) sin que nadie las mencione, porque "es lo habitual".

Ya puestos, además de tanto teléfono de ayuda, podrían dar las siguientes instrucciones al maltratador:

"Cuando tenga deseos irrefrenables de matar a su pareja, tome un arma y úsela contra sí mismo, abreviando el proceso posterior; esto es, suicídese antes de matarla"

Un saludo,

jueves, 8 de abril de 2010

Garzón y la Justicia en España

¡Qué divertido es lo que está pasando! Unos mueven pieza (Gürtel)y otros mueven pieza (proceso a Garzón) y la partida de ajedrez, en tablas hace ya tiempo (ambos jugadores siempre ganan) nos deja a todos en el frío... o el calentón más grande.

Garzón es un tipo que a mí me ha parecido siempre veleta. Olfatea los equlibrios de poder y se mueve en consonancia. En los 90, intuyó el poder del PSOE como estable, pero luego descubrió que no era así. Y se pasó al poder del PP. Después, jaleado por unos y otros, se quedó un poco al margen de todo, hasta ahora que ha vuelto a leer que había un cierto PSOE en el poder. Y lo que no calculó es su jugada.

Vaya por delante que me repugnan los que han provocado la situación actual. Y que Garzón se ha metido en un callejón lleno de ratas y basura que, al removerse, ha despertado a los mendigos del pasado. Ese callejón se llama Ley de Amnistía de 1977.

Sí, porque en España hay una ley, curiosa, de 1977, que buscaba en su momento hacer un borrón y cuenta nueva. Ese borrón no era únicamente el de eliminar los presuntos crímenes de personas que se encontraban represaliadas políticamente (anda, como en Cuba...) si no también para eliminar los presuntos crímenes de derechistas y nostálgicos que, en número, superaron con creces a cualquiera cometido por la izquierda de entonces. Porque seamos claros, la Transición, ese monolito intocable, ese supuesto modelo de cambio a la convivencia perfecto y delicado, se erigió sobre sangre de personas e imponiendo un miedo que era relativamente cierto; el de una nueva guerra civil. Hay muchos mitos en la Transición, en esa ley de punto y final para perdonar a los que habían manejado el país a su antojo durante 40 años, creando entre medias una sociedad arruinada en muchos aspectos, el ético, el moral, el educativo, el económico.

Baltasar Garzón nunca me ha inspirado especial simpatía. Me parecía una estrella del rock judicial. Pero tiene una virtud, la de remover conciencias y buscar, en la práctica, el desarrollo del tercer poder, el judicial, de manera más o menos independiente. Y aquí es donde se tocan los huevos; porque la Justicia, igual que el Legislativo (dos de los tres poderes clásicos de cualquier Estado) están siempre al final bajo la batuta del Ejecutivo. Que hay apariencias, claro, pero que no cubren la realidad, por supuesto. No hay separación de poderes, únicamente, oligarquías gobernantes que manejan las formalidades de ciertos poderes.

La mayoría de los jueces de alta posición hicieron su carrera en las postrimerías del franquismo. Eso imprime huella. Y además, ahora, hoy, España tiene vivas muchas de las ascuas que soportaron ese fascismo íbero; el antinacionalismo (un exacerbado odio al catalanismo, al vasquismo y a todo lo que suene diferente al castellano) el clericalismo (un respeto a las instituciones de la secta católica, como garantes de una curiosa moralidad y ética) y el juego absoluto a cualquier poder financiero. Con esos mimbres, Garzón pensó, iluso, que podría abrir una causa "histórica" contra el franquismo y revertir, como hicieron sus leguleyos entonces (convertir a los rebeldes en "defensores" de la legitimidad y a los defensores de la misma en "rebeldes"...) esa traición a la historia y al pueblo español. Pero topó con un juego peligroso...

La Justicia en España no es injusta, es peor; es burocrática y politizada. Lenta, subyugada a los designios de unos cuantos políticos iletrados, manejada por sirvientes que desconocen el sentido de la independencia judicial. Pero dado que vivimos en un país, en un estado, en una nación, en un "algo" tan desastrosamente concebido, nunca asentado, jamás pensado en beneficio de todos, si no de algunos, y por tanto en un botijo del que beber disparates, no debería extrañarle eso a nadie.

A veces dan ganas de encontrar el botón de reinicio y apretarlo...

Un saludo,