Al hilo del mensaje anterior por el que dos amigos (y espero que pueda llamarles así) me han calificado de racista, se me ha ocurrido esta reflexión. Miedo me da, dos en un día.
En el mensaje anterior incido mucho en el tema de la educación. De cómo me molesta que me digan tonterías y me traten de idiota, o que me peguen y ni se acerquen a pedirme disculpas. Si cuento las veces que uso la palabra "educación" o similar, salen más que los términos presuntamente racistas (uso "presuntamente" porque lo voy a analizar, también) que he utilizado.
Algunos de los términos que he usado:
"una mole medio negra de esas que habla farfullando y te hace dudar que lo escuchado sea legible en castellano" ... "El mostrenco" ... "farfulla en ese lenguaje que pretende ser castellano" ... "Me toca los huevos jugar con esos de fuera, porque tienen reglas diferentes, no quieren aceptar las que siempre se han usado aquí"
Parece que hablo desde el racismo. Bien, el tipo era medio negro. El tipo era una mole. El tipo entraba como un mostrenco (gordo y pesado). El tipo farfullaba (hablaba de forma confusa y deprisa) y no le entendía ni la mitad de lo que decía, y no sé si era castellano u otro tipo de español. Y finalmente, los de "fuera" son gente extranjera, sí, aunque a lo mejor llevan en España 20 años, porque para mí, ser de fuera, es no integrarte en las reglas de donde estés. Como cuando yo viví en Londres, donde viví, tratando en todo lo posible, de hacerlo como un inglés.
Mi observación se ha individualizado hacia ese tipo concreto y otros. Y luego he extrapolado y comparado con los tipos como él con los que me he topado a lo largo de mi vida. Normalmente, el problema para mí se reduce a uno. Educación. Cultura.
Porque yo no sé ser racista, aunque emplee un lenguaje que, dentro de la "política de lo correcto" lo sea o parezca. No sé cómo serlo porque es algo irracional, absurdo, que proviene de la parte animal, del prejuicio, y que se basa en detalles no racionales (lo que no quita que yo sea absurdo, irracional, prejuicioso y animal en muchas ocasiones... como todo ser humano) Ser racista es asignar a las personas que tienen un color de piel (negro, blanco, amarillo, tostado, cobrizo, el que sea) una serie de características, positivas o negativas, y que haga de todo el grupo un único ente idéntico.
En todo caso, admito que me llamen "culturalista". Aquel que no puede con valores culturales ajenos que le resultan molestos, ofensivos, dañinos o perjudiciales. ¿Es aceptable la ablación, aunque sea un aspecto "cultural"? ¿es aceptable la mutilación, aunque sea cultural? ¿son aceptables valores que resultan dañinos aunque sean milenarios?
A mí me da igual, y eso quería recalcar en el mensaje anterior, que el tipo sea de fuera o de dentro o de enmedio. Porque he incidido en que mi experiencia me ha dictado más problemas con jugadores de procedencia americana que con jugadores de procedencia española o europea. Por diferencias de valores (individualismo vs colectivo, exceso de fuerza vs sutileza, rechazo de reglas vs aceptación de reglas...) que me han provocado problemas de diversa índole. Discusiones, desencuentros y, en última instancia, lesiones o golpes fuertes. Y la educación, para mí, es fundamental. Me da igual la procedencia.
¿Cree alguien que soy racista si digo que los blancos y tostados canis españoles son iguales que los olivaceos mafiosos napolitanos o los cobrizos chavalines del Barrio Español, o los chavales de 14 a 21 años que están montando disturbios y saqueos en Londres y aledaños? ¿que soy racista si digo que los extranjeros blancos y borrachos de Lloret de Mar y otras poblaciones costeras son unos cenutrios comparables a los franceses de los suburbios parisinos que se dedicaron a romper y quemar y violar? ¿soy racista si digo eso?
El problema, la base fundamental, son los valores, la educación. Eso que se mama en la familia. Eso que se refuerza en las escuelas. Eso que, si no se tiene, es difícil adquirir y crea la mayor brecha entre individuos y colectivos. Y eso que, siempre, hay que evitar tratando de integrar y de fomentar la socialización dirigida a una mejor convivencia.
Pero si a mí me dan tres hostias y no me piden disculpas, si no que además me dicen algo que no entiendo y de lo que comprendo dos o tres palabras es un "y tú más", pues llámenme "culturalista", porque no acepto que esa cultura suya choque con la mía, porque yo he sido el herido, y no él, con mis, presuntas, palabras racistas.
Es cierto, y aquí sí pienso que me he dejado llevar por diferentes cuestiones (uso de "putorriqueño", término que sale en un "Torpedo 1936" y que siempre me pareció sonoro, pero que es ofensivo; sí debería eliminarlo, escrito en el calor del momento) que pueden malinterpretarse. Pero escribir es un riesgo y un aprendizaje, y a veces uno no expresa adecuadamente lo que piensa con la exactitud y el rigor que pretendía.
En cualquier caso, no sirva ésto de justificación, si no más bien de aclaración y explicación. Nunca he creído ni creeré que, por un color de piel diferente, una persona sea inferior o superior a otra. Pero sí pienso que hay personas, independientemente de su color, que tienen unos valores y una educación que, por elección propia, suerte, capacidad o esfuerzo, han adquirido, y otros, por el contrario, no.
Un saludo,
viernes, 12 de agosto de 2011
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3 comentarios:
Copiota. ;-P
No, Andrés, agradecido. Por las clarificaciones.
Nos vemos el miércoles.
Con lo fácil que es llamarte feo...
:-P
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